OVIEDO
La ciudad heredada
El próximo alcalde cogerá este mes el bastón de mando tras 20 años de De Lorenzo, que deja una deuda de más de 200 millones
Susana Neira
De Lorenzo abandonó su puesto de ingeniero de Minas en Ensidesa en 1987 para ocupar el puesto de portavoz del PP en el Ayuntamiento, lo que le enfrentó durante cuatro años al socialista Antonio Masip. A su antecesor le acusaron de invertir poco y amasar caja. En 1991, le dejó en herencia una ciudad gris, pero 3.200 millones de pesetas para gastar.
Ese mismo año entró un jovencísimo Iglesias Caunedo en la Corporación municipal, con un gobierno en minoría igual que el que ahora recoge. El que se convertirá mañana en alcalde, aunque por el momento en funciones a la espera de aclarar la posición de cada partido -Foro Asturias estudia presentar candidato e IU ya ha confirmado que lo hará-, había dado sus primeros pasos en política en Nuevas Generaciones. Se forjó poco a poco, primero como concejal delegado de Juventud, Empleo, Promoción Social y Mercados.
El puesto le duró hasta que pasó a la Junta General como adjunto al portavoz del Grupo Municipal Popular. De Lorenzo, el mismo que apostó por él y luego le dejó marchar, volvió a rescatarlo en 2003. Para entonces, ya ocupó el número 4 de la lista y se forjó en las áreas fuertes.
En los siguientes ocho años, Caunedo salió en ocasiones del regazo de su mentor -en 2009, Economía, Personal y Presupuestos pasaron a Jaime Reinares-, aunque finalmente, ya reconciliado y con los planes programados al menos a medio plazo, acompañó como número dos al regidor el pasado mayo para iniciar su sexto mandato en junio, esta vez sin las últimas cuatro mayorías absolutas y quizá algo peor, sin un euro para lucirse.
El nuevo alcalde de la capital se encuentra dos décadas después con un Ayuntamiento y una ciudad muy distinta con la que se topó a su llegada en los noventa. Si es Caunedo, enfrente tendrá una clima político crispado y tres portavoces municipales con los que ha tenido sus más y sus menos, y con los que tendrá que lidiar. El único con el que no ha tenido un enfrentamiento directo -algo que no pasó con su antecesora, Paloma Sainz- es con Alfredo Carreño, el portavoz del PSOE.
Con Roberto Sánchez Ramos, tan veterano como él en la Casa Consistorial, se enfrentó en 2009. Con un alcalde rabiado por las críticas de la oposición a su negocio de la yeguada, su delfín disparó con pólvora. Le acusó de falsear su declaración al no reconocer una nómina como administrativo del PCA, lo que le valió una denuncia por revelación de secretos.
La movida con Arturo González González de Mesa, más reciente, mostró la cara más amarga del popular, que de entrada siempre saluda con una sonrisa. En el Pleno del pasado noviembre, casi llegan a las manos tras un cruce de insultos.
Ahora, en teoría, deberá iniciar una ronda de contactos con todos para intentar que apoyen su investidura o al menos, se abstengan. La decisión tendrá que cerrarse antes de finalizar enero. Por ahora, IU ha ofrecido a PSOE y Foro un pacto para arrebatarle la Alcaldía, pero lo descartan. Otra opción es que el PP logre un acercamiento con los casquistas o simplemente, como ocurrió el pasado junio, que los socialistas, que no optan al gobierno local, se abstengan.
Si sale Caunedo, la opción que por ahora parece más probable, el primer paso será 'venderse' a una ciudad de 226.000 habitantes -y más de 18.000 parados- que conoce como la palma de su mano y que ya ha dirigido, en gran parte, pero desde la segunda fila. Ya elevado, recoge un Oviedo decorado, limpio, con los servicios privatizados, grandes obras que han permitido una transformación enviada por otras capitales y un afamado reconocimiento por sus representaciones de ópera y zarzuela.
Difícil solución
De Lorenzo le ha dejado eso y mucho más: planes de choque, la losa de Renfe, la urbanización de nuevas zonas como Villafría o Las Campas, el polígono de Olloniego o el Palacio de Congresos. Pero también le hace un traspaso de problemas de difícil solución.
El primero, la expropiación del palacete de Villa Magdalena, complicada por un nefasto error de una Junta de Gobierno presidida por su antecesor y con Jaime Reinares como concejal de Economía. De Lorenzo se marcha a Delegación del Gobierno dejando una hoja de aprecio aún fresca, de diciembre, y tras haber abonado 24 millones de euros a Comamsa, cuatro veces más de lo que decía estar dispuesto a pagarle en 1996. La sociedad de Miguel Ángel Menéndez del Fueyo le reclama 63. Según Sánchez Ramos, el precio final rondará los 30 millones.
Tras más de una década de litigios -todos de resultado desfavorable para el Ayuntamiento-, el caso se resolverá en el Jurado de Expropiación Forzosa. El órgano fijará la nueva valoración del complejo, una cantidad que dará a conocer en verano y que podría poner a temblar las arcas municipales. A pesar de la situación, De Lorenzo se marcha restando importancia: «Vamos a ver lo que dicen los tribunales, igual en una de estas nos devuelven dinero».
Al cuarto alcalde de la Democracia le tocará torear con esta cifra, una cantidad que no tiene cabida en los presupuestos de 2012. Su antecesor deja aprobados de forma inicial, pero con críticas por excluir también otro de los asuntos de calado, la deuda de unos 38 millones de Cinturón Verde, la sociedad creara para construir miles de plazas de aparcamientos por toda la ciudad y que suma aún 3.000 sin vender. Para 2012, el Gobierno local ha anunciado una inyección de tres millones de euros para la 'autocompra' de cocheras. Una solución parcial.
Dicha cantidad se suma a los 130 pendientes de pagar a los bancos hasta 2030, según reconoció el Gobierno local al cierre del pasado ejercicio. En total, casi 170 millones.
Con tal losa, el regidor tiene poco margen para maniobrar y poco para lucirse con el casco de obra, algo que tanto gustaba a quien le deja la herencia. Sin inversiones del 'Plan E' que han dado aire a las asfixiadas cuentas municipales en los últimos años, solo le queda en Plan Urban, un proyecto europeo que conoce bien por haberse encargado de gestionar directamente en los últimos años, pero cuyas grandes infraestructuras ya están finalizadas.
Con la minoría, al futuro equipo de gobierno tampoco le quedará más remedio que cumplir otra de iniciativas forzadas por la oposición, abrir las puertas del Ayuntamiento a la participación ciudadana. Antes de finales de 2011, la Administración local anunció la puesta en marcha de los órganos sociales y la Fundación Municipal de Cultura. Por el momento, están sin constituir.
Y fuera del despacho que asume ahora, el edil popular tampoco tendrá, al menos de momento, todas las puertas abiertas. El Gobierno central es de su mismo color político, pero en el Principado se encuentra con Foro Asturias, un partido con quien mantiene difíciles relaciones y con quien, en teoría, deberán negociar otros asuntos importantes, como la reordenación de El Cristo tras el traslado del nuevo Hospital Universitario Central de Asturias.
Asignaturas pendientes
Esos son precisamente los puntos en los que coinciden los tres portavoces que están actualmente en la oposición y cuyo futuro aún no está claro. Porque González de Mesa recuerda que «el alcalde no está decidido, puedo ser yo». En cualquier caso, quien coja el bastón de mando deberá realizar, según propone, una «auditoría de Cinturón Verde» para analizar si hay responsabilidades políticas o jurídicas, refinanciar su deuda, y aguardar el nuevo justiprecio del palacete para «pedir responsabilidades». Deberá además, coincidiendo con su programa electoral, definir el urbanismo del siglo XXI en la ciudad, reuniéndose con administraciones, la Universidad y la Fundación Príncipe de Asturias, y aumentar la participación. «Todo aquello en lo que Gabino no me hizo caso», le reprocha.
Carreño, en cambio, prioriza en el empleo: «Es una demanda que hemos venido haciendo, un consenso para rebajar las cifras con agentes sociales y oposición». En segundo y tercer puesto, sitúa la participación ciudadana y una «fórmula seria para buscar la solución menos dañina a Villa Magdalena». Sánchez Ramos, por su parte, habla de reparar «el déficit económico y democrático». El primero, «por obras faraónicas que se hicieron y no se pagaron»: y el segundo, por los aparcamientos y el palacete. Suma además, la posiblidad de escuchar más a los vecinos, la lucha contra la especulación urbanísticas e incorporarse al Consorcio de Transportes.
Cuando Agustín Iglesias Caunedo ocupe el sillón de la Alcaldía a partir del lunes en funciones, el asiento no le resultará extraño. Los últimos años ha sustituido las ausencias de Gabino de Lorenzo, quien prácticamente ha sido su 'jefe' toda su carrera política desde que hace media vida, veinte años, recogió el acta de concejal. Sin embargo, hay una puerta que no podía traspasar con derecho propio, a escasos dos metros de la presidencia del Pleno municipal. A partir de mañana y hasta que una sesión extraordinaria decida en enero si finalmente el número dos de los populares ovetenses asciende a lo más alto, o prospera una alternativa, el hasta ahora primer teniente de alcalde ocupará el despacho consistorial. Desde allí cogerá la herencia de una ciudad hecha y que ahora toca pagar, como la definió su mentor. De Lorenzo está seguro que de que si es su delfín, Oviedo queda en buenas manos: «Tiene 40 años, es trabajador, recto, y tiene amor y pasión por su ciudad». El traspaso de poderes incluye proyectos completados, como las privatizaciones o las grandes infraestructuras, pero también manzanas envenenadas que, según la oposición, han forzado precisamente la salida del regidor. Tres ejemplos: la deuda municipal de 130 millones, la de Cinturón Verde, otros 38, y Villa Magdalena.
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