Las reformas estructurales siguen siendo clave para el futuro del euro
Por SIMON NIXON
Después de un inicio fuerte del 2012 la expectativa de los mercados era positiva. Los mercados de acciones subieron cerca del 2% en una semana y un 14% desde finales de noviembre y la resistencia de la economía estadounidense está alentando las expectativas de que la zona del euro evitará una profunda recesión. No obstante, el golpe propinado por la rebaja de calificación a Francia y otros ocho países europeos podría volver a encender las alarmas.
La gran duda en el 2012 es si Grecia, Italia y España pueden entregar las reformas estructurales prometidas. Los tres anunciaron nuevas medidas de austeridad. Pero eso es fácil. Son necesarias reformas radicales del lado de la oferta para revertir décadas de competitividad perdida y alentar el crecimiento a largo plazo. Un fracaso no solo desconcertaría a los mercados sino que dificultaría políticamente al Banco Central Europeo y los gobiernos continuar dando respaldo a las atribuladas economías, lo que incrementaría el riesgo de una disolución del euro.
En Italia, el nuevo primer ministro Mario Monti sigue hablando mucho, pero aún no ha habido mucha acción. Quiere alcanzar un acuerdo sobre un paquete de medidas que incluye cambios en los derechos del empleo y la liberalización del mercado para finales de enero. Pero los empresarios están frustrados que haya esperado dos meses para tomar la iniciativa y están preocupados de que la luna de miel política de su gobierno tecnocrático no dure. También les preocupa la ausencia de capacidades políticas para ganar grandes peleas con los sindicatos, los legisladores y otros intereses creados.
Atenas también está atrasada en sus compromisos clave, incluyendo las reformas sobre los convenios colectivos, la liberalización de las profesiones restringidas, la recaudación impositiva y las privatizaciones, dijo en diciembre el Fondo Monetario Internacional. Lo que es peor, las últimas preocupaciones sobre una recaída coinciden con los temores de que el acuerdo propuesto para que los tenedores de bonos del sector privado reciban solo el 50% de sus tenencias aún deja a Grecia con una insustentable carga de deuda que requiere alivios futuros, lo que genera una vez más la perspectiva de una cesación de pagos desordenada.
Al menos el nuevo gobierno español del primer ministro Mariano Rajoy puede contar con un mandato popular, una mayoría en el Parlamento y el control de la mayoría de las regiones. También tiene mucho tiempo para prepararse. Pero aún así está luchando para sellar un acuerdo de amplio rango con los sindicatos por las reformas de las arcaicas leyes de empleo españolas. Eso es preocupante debido a que su déficit presupuestal del 2011 parece que mostrará un aumento de 2 puntos porcentuales por encima de la meta del 8%.
Los tres gobiernos deben tener éxito. El cambio en la percepción del mercado refleja en parte las expectativas de que el BCE adopte ahora una postura más pragmática sobre la crisis; pero el respaldo del BCE también depende en parte del cumplimiento de las promesas de los gobiernos. Si los gobiernos tratan cualquier relajamiento de las presiones del mercado como una excusa para demorar sus reformas, este respiro no durará.


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