domingo, 31 de mayo de 2020

Que pena ...La Balesquida en cuarentena!

Martes de Campo
La Balesquida, siglos de historia y 90 años de lucha

La Balesquida, siglos de historia y 90 años de lucha


La Sociedad Protectora rememora su fundación por cinco ovetenses para evitar la desaparición de la Cofradía y del Martes de Campo

La Felguerina a las claras....

María Neira: "Es muy serio y muy doloroso que se quiera imputar a Fernando Simón"

La directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS desmonta la teoría de la "epidemiología a posteriori" y anima a no sacar el coche ni para manifestarse.

María Neiradirectora de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reconoce que no sería objetiva a la hora de valorar cómo ha gestionado Asturias la crisis del coronavirus. “Es broma”, se ríe, consciente de que su tierra de origen es una de las que mejor reaccionó en España a la epidemia
Esta asturiana que reside desde hace años en Ginebra (Suiza), sede de la OMS, prefiere no mojarse demasiado si se trata de alabar o condenar la gestión de los países en esta pandemia. “La historia todavía está por escribirse, y sería injusto”, comenta. Neira tiene muy en cuenta los matices, y no ve honesto aplicar la misma vara de medir a distintas sociedades. “No podemos comparar una cultura tan sociable como la española, en la que nos abrazamos y nos besamos no sé cuántas veces al día, con una sociedad como la alemana, en la que no hace falta decir a la gente que mantenga distancia social”, apunta en una entrevista virtual con El HuffPost.
Como buena epidemióloga, la directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS se confiesa optimista empedernida, y espera que al menos toda esta crisis sirva para que el mundo tome conciencia de los problemas que suelen estar detrás de, o agravar, una epidemia: la deforestación y destrucción de biodiversidad, la contaminación del aire y los océanos, los plásticos, los combustibles fósiles, enumera Neira. “Hay que poner al ser humano en el centro de la urbe”, sentencia. “Es una cuestión de supervivencia. La gente piensa que es algo del medio ambiente, de ecologistas, de activistas, de iluminados... No, no, vamos a decirlo muy simple: es una cuestión de tus pulmones, de mis pulmones, porque si no paras de quemar combustibles, quien paga el precio son los pulmones, y la prueba la hemos tenido ya”.
Esta semana se han visto rebrotes o “focos concretos” surgidos de fiestas de cumpleaños o encuentros similares. También otros países que comenzaron a abrir la economía han experimentado repuntes. ¿Es esto inevitable? ¿Cómo se aprende a convivir con un virus tan contagioso?
Ojalá nunca hubiéramos tenido que aprender esto. Los humanos vivimos desde siempre con virus, con millones de bacterias y gérmenes todos los días; la cuestión es que no nos hagan daño, y este nos lo está haciendo, con lo cual hay que prepararse de otra manera. Está requiriendo unas medidas sociales que nunca antes se habían pedido a la población, y que ojalá algún día se puedan retirar, evidentemente. 
Por el momento, que haya rebrotes o focos es algo dentro de lo muy probable. La clave es que haya un sistema de ‘detección de humos’ muy potente y ante la mínima chispa vayamos inmediatamente a apagar el incendio, porque los va a haber. Está claro que habrá casos, repuntes y focos, porque el virus sigue ahí; si no ponemos entre todos esa atención necesaria, nos va a volver a atrapar.
¿Cree que ese protocolo de detección está bien activado en España?
Confío en que sí. La experiencia ha sido un choque tan violento a todos los niveles que es difícil que no se pongan ahora todos los mecanismos para que esto no se vuelva a provocar. La herida está muy reciente, y creo que ese sistema epidemiológico está en marcha, tiene que funcionar y tiene que haber una buenísima coordinación. No es sólo que el sistema funcione, sino que sea inteligente y provoque una reacción inmediata. La responsabilidad de la población ahora también es fundamental.
Que haya rebrotes o focos entra dentro de lo muy probable
¿Le parece imprudente o descabellado que España se abra al turismo extranjero a partir de julio?
Desde el punto de vista epidemiológico, no tenemos las mismas barreras administrativas. Independientemente de las fronteras, ahora mismo hay un gran territorio en Europa que tiene la misma situación epidemiológica. Muchos países, entre ellos Francia e Italia, salen ahora de un confinamiento tan fuerte como el de España; en ese sentido, son extranjeros desde el punto de vista del pasaporte, pero no desde el punto de vista epidemiológico.
Esas fronteras son totalmente artificiales si se tiene en cuenta el camino del virus. En este momento, en Europa prácticamente todos estamos en una situación parecida, con lo cual esos corredores ‘burbuja’ de intercambio son aceptables, porque además los sistemas epidemiológicos se comunican muy bien y son bastante coherentes.
De este modo, ¿es semejante que Valencia se abra a los madrileños a que se abra a los italianos?
Sí, de alguna manera, sí. Depende de donde uno quiera poner la frontera. Cuando se decretó el confinamiento, en realidad la frontera se puso en la puerta de tu casa. Tu país era tu casa, y ese fue el único escudo. La movilidad, el intercambio, es algo que existe siempre, y esas fronteras administrativas son irreales desde el punto de vista infeccioso.  
Hace unas semanas comentó en una entrevista que desaconseja el uso de guantes, y que la combinación de guantes con mascarillas incluso le preocupa
No creo recordar que haya ninguna organización sanitaria que aconseje el uso de guantes de látex. La transmisión se da por las gotas de saliva (sale por nuestra boca al toser o al estornudar, tal vez al hablar, pero tiene que ser una cantidad importante) o por la inoculación personal, por eso insistimos tanto en lavarnos las manos. Es decir, que uno mismo se inocula el virus al llevarse la mano a la boca, a la nariz y a los ojos. El poner otra barrera más en la mano no significa que no te vayas a inocular el virus.
Con un guante lo que estamos haciendo es proteger la piel, pero no es la piel la que transmite el virus, es con la mano, y la mano enguantada también puede llevar el virus. Al revés, ese guante va recogiendo durante todo el día una serie de suciedad importante. Me preocupa mucho cuando veo a gente con guantes que toca todo. El guante te hace sentir protegido: piensas que como tienes el guante puedes tocar todo, pero luego ves a una señora en el supermercado que como no puede abrir la bolsa de plástico, se lleva el dedo enguantado a la lengua para tener saliva para abrir la bolsa. El guante no nos da ninguna protección, y ese uso del plástico está además generando un problema de contaminación inesperado y añadido. 
Desde nuestro punto de vista, el uso de guantes nunca ha sido aconsejado, no sé por qué se empezaron a usar; creo que tiene que ver con la sensación de barrera de protección que necesitamos, pero no hay ninguna barrera mejor que la de lavarse las manos. Los guantes a lo mejor tendrán que usarse como antes, cuando en el supermercado vas a coger fruta fresca o verduras y no quieres que tu mano esté transmitiendo a otros. Pero eso de que haya gente que te está sirviendo el pan y al mismo tiempo te cobra, y al mismo tiempo limpia y al mismo tiempo amasa o remueve el café… ese guante o lo cambias para cada movimiento o lo que está haciendo es acumular y transmitir. Es muy peligroso.
La epidemiología a posteriori, desgraciadamente, no existe
Estos días lo sanitario se está embadurnando de lo político y hasta de lo judicial. No sé qué piensa usted cuando se pide que se impute a epidemiólogos como Fernando Simón por desobediencia y denegación de auxilio.
Me parece un tema muy serio y muy doloroso. Fernando Simón, o el equivalente de Fernando Simón en Suecia, Francia o Inglaterra, tienen una presión y una responsabilidad casi histórica. Cada director general de salud pública o de emergencias tiene siempre una responsabilidad muy grande, pero en este caso es particularmente importante. Yo tengo la confianza absoluta de que todos ellos lo están haciendo con toda su capacidad y una entrega enorme, y basándose todo lo posible en lo que la ciencia nos dice, pero en ningún caso ninguno de ellos tenía un manual escrito de cómo iba a ser o qué decisiones había que tomar, ni podía ver a seis meses cuáles de esas opciones eran las adecuadas. 
En epidemiología hay una anécdota sobre el pistolero de Texas. Normalmente, cuando tienes una diana, tiras intentando darle. La otra opción es tirar primero y, una vez que ya tienes el agujero de la bala, haces un círculo alrededor. Lo que se está haciendo ahora es epidemiología a posteriori, y esa desgraciadamente no existe. Están pretendiendo dibujar una diana alrededor del agujero de la bala, y nadie tenía antes ese agujero para poder diseñar una diana alrededor.  
La OMS va a hacer su auditoría, su examen, para ver qué se pudo hacer mejor y qué lecciones se pueden aprender; evidentemente, todos tenemos que hacerlo, pero está claro que en toda Europa ha habido una situación muy fuerte de la que todavía no estamos recuperados, por lo tanto habrá que esperar todavía un poquito para hacer ese ejercicio, que se hará. Pero de ahí a dar ese toque de culpabilidad me parece… ¿Quién puede aceptar entonces ese papel, ese rol, esa responsabilidad en el futuro? Nadie lo va a aceptar. 

En estos últimos meses se ha echado en cara a científicos, epidemiólogos y políticos que hayan rectificado en algunas declaraciones o recomendaciones, como por ejemplo con el caso de la mascarilla. ¿La población todavía no ha entendido que en eso consiste la ciencia? 
En algunos casos, ni siquiera lo llamaría ‘rectificar’, sino actualizar. Al principio había 300 casos y 4 muertes, un mes después había 3.000 casos y 20 muertos. Eso no es una rectificación; es una actualización. El primer caso que hubo en Wuhan era de una neumonía atípica no identificada, unos días después era una neumonía atípica causada por un virus, unos días después era un brote de neumonía atípica con una mortalidad de este tipo, unos días después era un brote con una transmisión comunitaria, unos días después era un brote epidémico, y unas semanas después se llamaba pandemia porque afectaba a todos los países.
Eso no son rectificaciones, eso se llama evolución, y este virus está haciendo su vida: está creciendo, expandiéndose y dejando muertes en el camino. Está dándonos muchas sorpresas desde el punto de vista clínico, está dejándonos pistas de su material genético y ahí vamos detrás de él, intentamos ir por delante, pero quien marca el camino, la velocidad y la dirección es el virus, no nosotros. Podemos adelantarnos preparando cortafuegos o el material de bomberos, pero dónde va a empezar el fuego, cuántas llamas va a haber o si los árboles estaban muy secos, eso no lo escribe el hombre.

Los epidemiólogos y las autoridades sanitarias llevan años advirtiendo de que tarde o temprano se produciría una pandemia de estas características. ¿Por qué no se evitó o, al menos, se frenó su efecto?
Cuando empecé a trabajar en la OMS entré a un nuevo departamento que se había creado de enfermedades emergentes y reemergentes con potenciales epidémicos, precisamente porque veíamos que había algo en común en todos estos agentes infecciosos que eran factores de riesgo. Había una globalización tremenda, fue cuando hubo la explosión de viajes, de movimiento internacional con la democratización de los vuelos, el intercambio comercial, la deforestación, los factores ambientales, la destrucción de biodiversidad. Vimos que todo esto impactaba en la aparición de los virus. Desde ahí, empezamos a ver que había muchas razones y señales que podían indicar la aparición de un virus más epidémico. Empezamos a poner en marcha los cortafuegos y la colaboración entre países, había voluntad política. Pero de alguna manera entiendo a los países, porque tenemos tantos frentes abiertos... También estamos alertando del tabaco, también estamos diciendo que la polución del aire mata a 7 millones de personas, la obesidad, el sedentarismo, el cambio climático.
Cuando se alerta de tantas cosas, la naturaleza humana a veces nos lleva a relajarnos y a bajar un poco la guardia. Europa, si bien estaba preparada en cuanto a vigilancia epidemiológica y sistemas sanitarios, no podía creer que llegara a tener una epidemia de enfermedades infecciosas así. En cuanto a especialidades está muy preparada, pero quizás en la parte más básica y más cruel de una epidemia, Europa falló. Todo el mundo piensa que eso pasa en Asia o en África, no en Europa. Pero pasó.
Ya he oído de varios profesionales que uno de los mayores errores de los países occidentales fue tener una confianza excesiva; por un lado, en su sistema sanitario, que finalmente estaba más debilitado de lo que se pensaba, por otro, en que el virus no sería más que una gripe. ¿Qué piensa usted?
Hay algo de eso. Claramente, hay esa especie de rechazo a pensar que en Europa podría pasar algo así con nuestro sistema sanitario. Pero precisamente porque nuestro sistema está tan especializado, resulta más difícil pensar que Madrid puede necesitar una respuesta epidémica como la que hace Médicos Sin Fronteras en un campo de refugiados del Congo. 
Ojalá las próximas manifestaciones sean a pie o en bici. Ver esa invasión de coches es doloroso
¿Cree que todo esto puede servir de toque de atención, que se van a cambiar cosas y se va a potenciar la sanidad?
Quiero creer que sí, y además pienso que en gran parte va venir del propio ciudadano. Ahora va a haber mucha más demanda y presión para que se proteja nuestra salud; no sólo que se me cure cuando estoy enfermo, sino que además se nos proteja, que se pongan barreras para reducir la vulnerabilidad de la salud. Nos hace vulnerables seguir atacando a los ecosistemas; en la relación perversa que tenemos con el medio ambiente no es el medio ambiente el que pierde. Si el océano está lleno de plásticos, encontrará la manera de sobreponerse, pero el problema lo vamos a tener nosotros, que nos vamos a terminar comiendo el plástico. Si seguimos quemando combustibles fósiles, todo eso va a terminar en los pulmones y, obviamente, si aparece un virus respiratorio como este, te encontrará con los pulmones menos preparados.  
Creo que estos días la gente también ha aprendido a valorar una calle con menos coches en la que se pueda caminar e ir en bici, en la que los niños puedan jugar y los abuelitos charlar y que podamos tomar el sol e ir al campo. Que la ciudad no sea para los coches y que el coche sea el rey y yo un pobre peón; los reyes somos nosotros y el coche tendrá que esperar su turno. Creo que por ahí puede salir algo bueno. Es una cuestión de supervivencia. Hay que parar de dar subsidios a los combustibles fósiles, que nos están matando, hay que moverse hacia una transición de energías más limpias y sostenibles. Eso es una cuestión de salud.
La gente piensa que es un tema del medio ambiente, de ecologistas, de activistas, de iluminados. No, no, vamos a decirlo muy simple: es una cuestión de tus pulmones, de mis pulmones, porque si no paras de quemar esos combustibles, quien paga el precio son los pulmones, y la prueba la hemos tenido ya.

No puedo evitar pensar en las manifestaciones de la semana pasada en España, que fueron precisamente en coche.
Estos días hemos visto el cielo azul en Nueva Delhi, hemos visto medusas en los canales de Venecia, hemos vimos los ríos limpios, las calles sin ruido, sin coches, sin contaminación, y a la gente eso le gustó. Así que volver atrás y ver esa invasión de coches es doloroso. Espero que en el futuro podamos hacer todas las manifestaciones, porque eso querrá decir que podemos volver a tener interacción social, pero ojalá sean a pie o en bici o de una manera un poco más sostenible. 
Ojalá nuestros profesionales de la salud estuvieran mejor pagados, que nuestros científicos no tuvieran contratos precarios
¿Cómo se imagina la tan manida ‘nueva normalidad’?
No me gusta nada eso de una ‘nueva normalidad’. Si es para ser normales, ni hablar. Debería ser una mejor realidad. Me encantaría que España tuviera una transición energética saludable, que arreglara la cuestión de la movilidad y tuviera un sistema de transporte público innovador, que tuviera energías renovables y fuéramos pioneros en la energía solar, que tuviéramos un turismo sostenible, que valoráramos como parte de nuestra cultura todos nuestros ecosistemas de playas y montañas; que tuviéramos un sistema de prevención y respuesta a epidemias mejorado, que nuestros profesionales de la salud estuvieran más mimados y mejor pagados, que nuestros científicos no tuvieran contratos precarios y becas de 1200 euros, que se valorara mucho más la ciencia. 
Va a haber que recuperar la economía, y creo que esta parte de economía sostenible nos va a dar muchas satisfacciones. Sé que suena idealista, pero se va a generar mucho empleo verde; sólo hay que saber aprovechar esta baza, hacer un cambio, y hacerlo de forma estratégica. 

A.C. saca el Submarino ante el B.I.C.

Canteli: «Quieren torpedear el futuro de La Vega poniéndole una limitación de uso»

Alfredo Canteli. /
Alfredo Canteli.

El alcalde espera llegar a un entendimiento a corto plazo con el Ministerio de Defensa que sea «bueno para los ovetenses»

R. AGUDÍN / A. ARCEOVIEDO.
La propuesta de la plataforma Salvemos la Fábrica de La Vega de declarar Bien de Interés Cultural (BIC) el conjunto patrimonial no cuenta con el respaldo del alcalde. Alfredo Canteli advierte que «poner limitaciones sería perjudicial» para el futuro de la factoría y acusa al colectivo de las críticas actuales. «¿Dónde estaban ellos hace unos años? Esto lleva cayéndose hace una pila de tiempo y quieren torpedear el futuro poniéndole una limitación de uso», lamentó después del minuto de silencio en honor a las víctimas de la violencia machista. Tuvo lugar, como cada mes, al mediodía en la plaza del Ayuntamiento.
La intención de Canteli es dar «vida» a la fábrica y dice tener «respeto total para los edificios que hay allí». Pero antes de poner en marcha algún proyecto de envergadura, se debe negociar con el Ministerio de Defensa. La Vega es propiedad del Estado y hasta 2012 era una fábrica armamentística, pero hace ocho años que Santa Bárbara concentró en Trubia toda la producción.

Desde entonces los inmuebles no tienen uso y la parcela solo se abre en contadas ocasiones al año. Mientras, la maleza campa a sus anchas. También son importantes los daños surgidos dentro de las instalaciones.
La intención de Oviedo es recuperar estos terrenos, cuya extensión es de 122.000 metros cuadrados, pero para ello hay que ponerse de acuerdo con Defensa. El equipo de gobierno quería reunirse hace tiempo con representantes del ministerio liderado por Margarita Robles, pero el coronavirus ha retrasado todos los planes: «Iremos tan pronto como podamos y trataremos de llegar a un entendimiento que sea bueno para Oviedo», avanzó ayer el regidor ovetense en el citado acto.

Desvío del tráfico

Mientras, la otra pata del gobierno local, la compuesta por los cinco concejales de Ciudadanos, defiende que la mejor manera de salvar La Vega y evitar que sufra el deterioro de la plaza de toros al ser declarada BIC es desviar por ella el Bulevar de Santullano.
A principios de febrero presentaron el proyecto para desviar los miles de coches que circulan a diario en esta entrada por la nave de cañones de Ildefonso Sánchez del Río. También plantea la construcción de un centro de interpretación del Prerrománico en su interior, además de varias zonas verdes. Las obras costarán, según los cálculos municipales, 18 millones de euros.

El que no sabe!!!

El Ayuntamiento de Oviedo regulará los usos del Campo de San Francisco para que «recupere su brillo»

Bombé. La rehabilitación del kiosco sufrió varios parones desde hace más de un lustro. /
Bombé. La rehabilitación del kiosco sufrió varios parones desde hace más de un lustro.

Contratará una asistencia técnica para establecer la ocupación de las zonas comunes y las pautas de la rehabilitación de varios elementos del parque

JUAN CARLOS ABADOVIEDO.
El Campo de San Francisco es un elemento vivo de la ciudad y una prioridad para el equipo de gobierno de Alfredo Canteli». Son palabras de Gerardo Antuña, concejal de Parques y Jardines, explicando los planes municipales para la «recuperación» del parque. Un espacio usado tanto por los ciudadanos, como zona de esparcimiento, como por el propio Consistorio y entidades de la ciudad a la hora de programar actividades (pista de hielo, casetas mateínas, conciertos, actividades infantiles, reparto del bollo...) que han acabado por deteriorar varias de sus infraestructuras.
Así, en el plan director que pretende redactar el equipo de gobierno con la contratación de una asistencia técnica, el Campo contará con una norma de usos en cuanto a espacios verdes, zona canina, zonas deportivas o juegos infantiles. Elementos todos ellos que conviven junto con infraestructuras como la biblioteca de La Granja o el edificio del Pavo Real.
Un articulado «que, en definitiva, recoja lo que se pueda hacer y lo que no» dentro del parque, explica Antuña que pone como ejemplo de ese 'ente vivo' diferentes percepciones sobre cómo actuar en él. «Hay quien quiere que fijemos los bancos al suelo pero es imposible, el Campo se usa para cientos de cosas y necesitamos adaptarlo con facilidad, no podemos estar taladrando cada dos por tres».Los planes de la concejalía pasan por sacar a licitación la asistencia técnica este año, comprendiendo el proyecto de recuperación todo el mandato. Atendiendo, además, a las dificultades en plazos y gestiones que supone el grado de protección del espacio, catalogado como Jardín Histórico. Cualquier actuación de calado necesita el visto bueno de la Consejería de Cultura y Patrimonio.Son cinco los ejes por los que pasa la recuperación del parque: el suelo, la puesta en marcha de las fuentes históricas, los elementos ornamentales, la mejora del aguaducho y la finalización de la obra de reparación del kiosco del Bombé, que ya tiene permiso y presupuesto y que comenzará este mismo año sin esperar a la redacción del documento rector.
Respecto al suelo, explica Antuña, se procederá en primer lugar a reparar las zonas que se encuentran más deterioradas con roturas, charcos o desniveles para pasar a continuación las reformas en los viales principales del parque.
Respecto a los elementos ornamentales ya se están realizando, a cargo de los presupuestos del 2020, arreglos en los alcorques, escaleras y bordillos, así como la colocación de una nueva señalética.

Elementos decorativos

Dentro del plan director se incluirán el resto de elementos decorativos que hay en el parque, tales como forjas de los bancos corridos, como por ejemplo el colocado en el Paseo del Bombé, o las jardineras. También la balaustrada instalada tras el banco corrido del paseo del Bombé y que será sustituida.
En cuanto al aguaducho situado junto al estanque de los patos, se procederá a su reforma integral y cambio del actual, una sustitución que será respetuosa con el entorno y que tiene el objetivo de mejorar la estética del actual y dotarlo de mejores servicios y baños.
La redacción del plan director se solapará con las actuaciones previstas para este año y que ya cuentan con presupuesto y proyecto, como las señalética y renovación de elementos de cantería cuyo importe asciende a 200.000 euros. «El inventario del Campo para el instituto lo hice con las señales actuales y tiene más de treinta años», recuerda el concejal acerca de la obsolescencia tanto de los contenidos de los carteles como la tipografía.
Para su renovación se ha contratado un proyecto de señalética que después de varias revisiones está pendiente de aprobación por parte del Consejo de Patrimonio del Principado. Por otro lado, se va a reparar parte del cierre del estanque sustituyendo las zonas degradadas por un cierre de forja y elementos de cantería. Se van a mejorar tres alcorques de piedra, varios peldaños de escaleras y unos tramos de bordillo, todo ello en piedra caliza.

El kiosco del Bombé

Por último, el pasado mes se desbloqueó el proyecto de rehabilitación del kiosco del paseo del Bombé tras más de un lustro paralizado. Para rematar la obra se destinará un presupuesto de 240.233 euros más IVA con un plazo de ejecución de cinco meses. El contrato además prevé 48.046 euros para posibles modificaciones.
Con todas las actuaciones -plan director, manual de usos, remache de obras iniciadas como la del kiosco-, el equipo de gobierno pretende «recuperar el brillo» del Campo de San Francisco como una de las prioridades del mandato, junto con la recuperación y cubierta de la plaza de toros.

Los Creadores de los " Millenials " renuevan el corralito Gilito.

Un libro de 1991 predijo una gran crisis en 2020. ¿Qué sigue ahora?

Dos académicos acuñaron el término milénial y desarrollaron una base de admiradores para sus teorías sombrías. Uno de ellos pronostica ahora un cambio generacional en la política estadounidense que no presagia nada bueno para los republicanos.
Credit...The Washington Times/Zuma
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La llamaron la Crisis de 2020: una calamidad no especificada que “podría rivalizar con las pruebas más graves que nuestros antepasados conocieron” y serviría como “la próxima gran bisagra de la historia”. Podía ser una catástrofe ambiental, una amenaza nuclear o “alguna falla catastrófica en la economía mundial”.
Eso fue en 1991.
Los académicos responsables fueron William Strauss y Neil Howe, cuyo libro Generations presentó una provocadora teoría de que la historia estadounidense se desarrolla en ciclos de auge y caída de aproximadamente 80 años. Sus conclusiones sobre la forma en que cada generación desarrolla sus propias características y cualidades de liderazgo influyeron en una amplia gama de líderes políticos, desde liberales como Bill Clinton y Al Gore hasta conservadores pro-Trump como Newt Gingrich y Stephen K. Bannon.
Parece que sabían algo. ¿Y ahora qué?
Strauss murió en 2007, por lo que no puede observar cuán inquietantemente correcta fue “la crisis de 2020” ni ofrecer ninguna idea sobre cómo Estados Unidos saldrá después de atravesar la pandemia del coronavirus. Pero Howe, quien ahora presenta un pódcast y analiza tendencias demográficas para una firma de asesoría de inversiones, aún está en el negocio del conocimiento. Y lo que prevé —un realineamiento generacional en la política estadounidense acelerado por el fracaso de la generación de los baby boomers para sacar a la nación de su atolladero— no presagia nada bueno para el presidente Donald Trump o los republicanos.
Durante la mayor parte de los últimos 75 años, la actitud republicana sobre el gobierno se basó en un profundo escepticismo respecto a la autoridad que dice, en esencia: para el éxito no se necesita de una aldea; se necesita de un individuo decidido cuyo gobierno no se interponga en el camino. Pero esa creencia, dijo Howe, “es excepcionalmente inadecuada para la crisis actual”.
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Credit...Demetrius Freeman para The New York Times
Hace casi 30 años, cuando predijo por primera vez un evento como el coronavirus, Howe dijo que el año 2020 no era un pronóstico como para marcar el día del fin del mundo en un calendario, sino un número redondo que se ajusta a la naturaleza cíclica de su teoría: es aproximadamente 80 años después de las grandes crisis de la Segunda Guerra Mundial y la Gran Depresión.
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Más perspicaz que la fecha en sí fue la afirmación de que los patrones históricos apuntaban a la llegada de una crisis generacional definitoria que obligaría a los milénials a enfrentar una situación complicada a inicios de su edad adulta. (Strauss y Howe fueron los primeros en aplicar ese término a los nacidos a principios de la década de 1980, porque alcanzarían la mayoría de edad alrededor del año 2000).
Más que una novedad, su teoría ayuda a explicar por qué algunas de las voces más prominentes de izquierda, centro y derecha que piden una reforma política en Estados Unidos han sido jóvenes: la representante Alexandria Ocasio-Cortez, de 30 años; Pete Buttigieg, de 38 años; Josh Hawley, senador de Missouri, de 40 años.
Mientras los baby boomers envejecen y se retiran del servicio público, dice la teoría, arreglar los problemas creados por la pandemia le corresponderá a esta generación más joven y cívicamente orientada. Howe, quien a los 68 es miembro del grupo del cual es crítico, dijo en una entrevista que no fue una coincidencia que el presidente boomer y muchos de su generación —en especial los más conservadores— en general hayan tomado una actitud más laxa hacia el coronavirus que las personas más jóvenes.
Las encuestas han encontrado que los estadounidenses más jóvenes favorecen abrumadoramente un enfoque cauteloso para volver a la normalidad, y están más preocupados sobre el virus. Esto incluye a muchos jóvenes republicanos, de entre 18 y 49 años, que son mucho más propensos que los republicanos de 50 años o más a opinar que lo peor del brote aún está por llegar, según una encuesta de abril del Pew Research Center.
“Este es realmente el problema con la Generación X y los baby boomers”, dijo Howe. “Ellos han defendido este tipo de individualismo. Han defendido pensar menos en la comunidad”.
Por otro lado, los conservadores podrían argumentar que son los mejor preparados para enfrentar un momento que a veces se siente como el apocalipsis a la vuelta de la esquina. Las noticias por cable, las conversaciones en la radio y los sitios web de derecha han estado hace mucho llenos de anuncios de productos destinados a sustentar a las personas durante una catástrofe: inversiones en metales preciosos, generadores domésticos y suministros para conservar su propia comida.
Pero la tranquilidad que ofrecen estos productos se trata, en última instancia, de cuidarse a sí mismo, el tipo de conservadurismo de “yo primero” que se desarrolló a partir del auge de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial.
La crítica de Howe a los conservadores de hoy es compartida por un número creciente de republicanos más jóvenes. Rachel Bovard, directora sénior de políticas del Conservative Partnership Institute, dijo que muchos de su generación quieren ver un gobierno intervencionista en áreas de la política como el comercio y las finanzas.
“Creo que no se lo ha cuestionado por mucho tiempo y se ha convertido en una especie de teología nacional: la empresa privada es buena. Punto final”, dijo Bovard, de 36 años. “Valoro mi libertad, ya sea la libertad de un gobierno tiránico o de una corporación tiránica”.
Después de Generations, Howe y Strauss siguieron con The Fourth Turning, que ahondó sobre la inminente calamidad. Pero más allá de la predicción de desastres, la base de su trabajo es que los estadounidenses tienden a desarrollar ciertos rasgos que son bastante consistentes en toda su generación.
En el prefacio de Generations hace casi 30 años, hicieron un guiño a la desesperación que los boomers a veces sentían sobre el carácter de sus pares. “Puede que sientas algo de decepción”, dijeron, “sobre los Dan Quayle y Donald Trump que han estado entre los primeros de tus contemporáneos en escalar la pirámide de la vida”.
Howe admite la decepción que siente respecto al sitio que ocupa Trump en la pirámide de la vida: “Creo que hasta ahora”, dijo, “es justo decir que Trump no ha crecido en su papel”.
Una de las ventajas de las crisis que están en el centro de estas teorías es la innovación que tienden a producir: un programa económico y social como el New Deal, un descubrimiento para la salud pública como la vacuna contra la poliomielitis. Pero, hasta ahora, el gobierno de Trump ha sido incapaz o no ha querido pensar en grande sobre los problemas en cuestión, dicen los críticos.
“La noticia verdaderamente mala es que estamos bajo el control de una administración que lo ve a todo como mercadotecnia, propaganda, marcas”, dijo David Kaiser, ex profesor del Naval War College e historiador que es fanático de las teorías de Strauss y Howe. “Y no creo que sea realmente capaz de pensar en un problema y actuar en consecuencia”.
El escepticismo de que grandes y audaces soluciones vendrán del gobierno Trump es compartido incluso por Bannon, un fiel defensor del presidente desde que fue retirado de su papel como estratega jefe de la Casa Blanca en agosto de 2017. En una entrevista, Bannon dijo que el gobierno nunca se tomó en serio la posibilidad de que ocurriera una catástrofe como el coronavirus, lo que ha llevado a una falta de imaginación al lidiar con el problema.
“Tuviste un llamado de atención al comienzo de esta administración, y nadie le prestó atención”, dijo. Bannon fue un promotor de la teoría de las crisis en The Fourth Turning cuando aún estaba en la Casa Blanca.
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Credit...Stephen Crowley/The New York Times
“Tanta gente se burló de mí y me ridiculizó. Dijeron: ‘No puedes creer en estas cosas. Te hace ver como un loco de remate’”, dijo. Los que dudaban incluían al presidente, quien le dijo a Bannon que la teoría era demasiado sombría para él. “Él dijo: ‘Soy un optimista’. Yo dije: ‘Soy un realista. Y esta es la realidad’”, recordó Bannon.
Bannon dijo que en lugar de idear nuevos programas para los millones de personas que tal vez nunca recuperen sus viejos empleos, la Casa Blanca y sus aliados conservadores estaban recurriendo al tipo de políticas de estímulo que se supone que detestan.
¿Dónde estaban todos los empresarios conservadores que insistieron en que el gobierno salga de su camino?, preguntó Bannon. “Los vi a todos, una vez más, ir corriendo al gobierno para pedir rescates”, dijo.
Al escribir en 1997 The Fourth Turning, Howe y Strauss advirtieron que, después de la crisis de 2020, el partido que estuviera en el poder en esa fecha “podría encontrarse fuera del poder por una generación”, similar a lo que pasó con los demócratas de 1860 y los republicanos de 1929.
No todos ven un final sombrío para Trump y los republicanos en esta crisis. Dick Morris, un ex asistente de Clinton que desde entonces se ha convertido en un crítico conservador de los demócratas, dijo que creía que la teoría de Strauss y Howe ayudó a explicar cómo Trump ganó en 2016, y cómo podría hacerlo nuevamente este año.
Si la victoria de Trump fue una rebelión de los votantes de la clase trabajadora que sentían que los líderes del país les habían fallado, dijo Morris, su reelección “dependerá de quién va a reconstruir la economía una vez que todo esto haya terminado, lo cual es también la fuerza de Trump”.
Morris, fanático de Strauss y Howe, recordó que cuando trabajó para Clinton durante la campaña presidencial de 1992, el ex presidente le dijo que leer Generaciones lo influyó para escoger a Al Gore como su compañero de fórmula, debido a su cercanía en edad y temperamento político. Tres de los cuatro últimos presidentes son boomers: Clinton, George W. Bush y Trump, todos nacidos en 1946. El probable nominado demócrata este año, Joe Biden, tiene 77 años y es parte de la más vieja “Generación Silenciosa”.
Si la pandemia no acaba con el control de la generación boomer en el gobierno estadounidense, algunos esperan que termine con la marca de conservadurismo que ha prosperado durante su tiempo en el poder.
“¿Dónde está mi copia de Atlas Shrugged?”, preguntó Bannon, refiriéndose a la novela de Ayn Rand que los conservadores a menudo citan por su heróica representación del individualismo y la autodeterminación. “Está en la trituradora”.