Papeles,ENCE contra la pared.
Otros millonarios empapelados: los Albertos y Juan Luis Arregui, pillados en Ence
Los Albertos, Arregui, Ence
@Agustín Marco - 07/03/2010 06:00h
La crueldad de la bolsa, que a veces sube y a veces baja, no tiene piedad de nadie. Ni de los inversores minoristas, los últimos en enterarse del trasfondo de los mercados, ni de los más profesionales. Incluso, ni de aquellos acostumbrados a ganar casi siempre. Ahí están los casos de Luís del Rivero, presidente de Sacyr, con su arriesgada apuesta por Repsol, o la de Florentino Pérez, en su intento de asalto a Iberdrola. Ambos acumulan minusvalías de más de 4.000 millones. Casi nada.
Situación similar, aunque de proporciones más discretas, les ocurre a los Albertos y a Juan Luís Arregui, que se dejan muchos cuartos en su aventura en ENCE, la primera papelera española, con pretensiones de convertirse en otra empresa de renovables. La compañía ha anunciado una ampliación de capital por 130 millones de euros, el 47% del capital actual, operación que ha vendido oficialmente como fuentes para financiar sus proyectos de energías limpias.
Sin embargo, las 294 páginas del folleto informativo de la transacción depositado en la CNMV revelan que el fin de la ampliación es bien distinto. Principalmente, como reconoce la propia compañía, pagar lo que debe. En concreto, quiere destinar el 80% de la ampliación de capital a cumplir son sus obligaciones con los bancos, algo que dejó de hacer a finales del pasado año. El grupo tuvo que pedir una amnistía –waiver en términos financieros- a los acreedores porque la cuenta de resultados no permitía hacer frente a lo pactado.
El citado documento es una radiografía que demuestra que ENCE sufre enfermedades graves. La primera es que le urge dinero fresco para atender unas amortizaciones de deuda de 54 millones que vencen este mismo año. El grupo tiene una deuda de 338 millones, de los 163 corresponden a un préstamo sindicado novado ya en varias ocasiones y cuyas condiciones se han incumplido, y otros 179 con vencimiento a corto plazo.
Una mochila muy pesada de arrastrar, a la que hay que sumar la mala gestión de los instrumentos derivados. ENCE tiene unas minusvalías latentes de 44 millones de euros porque paga un tipo fijo del 5,85%, frente al 1,2% al que se paga ahora el Euribor. Una carga que puede volverse más difícil si la acción no sube cerca de un 76% en dos años porque también tiene un contrato de derivados con Caja Madrid a 4,40 euros por acción, con vencimiento el 30 de junio de 2012.
Una situación muy complicada que los Albertos, grandes amigos del Rey Juan Carlos, y Juan Luís Arregui, uno de los hombres fuertes de Iberdrola, confían en superar gracias a su apuesta por la biomasa. Prevén invertir entre 350 y 525 millones en una planta en Huelva, de lo que solo aportarán un 30% en cash. Una jugada con riesgo si se tiene en cuenta los continuos cambios de regulación –perdón, de subvención- de este tipo de energías en los últimos tiempos.
De nueve euros a cerca de dos y medio
Seguramente será un riesgo menor que el que la empresa asumió en su gran proyecto de Uruguay, que, pese a las ayudas desde las alturas del Reino de España, tuvo que vender el pasado año con unas pérdidas de 77 millones de euros. Un agujero que ha penalizado a la acción y a sus accionistas, especialmente a los famosos primos y a Arregui, que entraron, que tienen entre ambos algo más del 40% del capital.
Cuando el ex fundador de Gamesa llegó a la presidencia, a mediados de 2006, ENCE cotizaba a 6 euros. Después compró a cerca de 6,5 cuando con sus amigos entró en una carrera para reforzar su presencia en el capital. Llegaron a pagar hasta 9 euros por cada título, que hoy se cambia a 2,5.
A esa minusvalía hay que agregar que el pasado año ya no cobraron dividendo –en torno a 50 millones- por la mala situación de la cuenta de resultados. Algo que volverá a suceder este año, según consta en el folleto de la ampliación de capital, y en ejercicios venideros, si no cumplen con los acreedores (BBVA, Santander y Caja Madrid, principalmente). En definitiva, una gestión deficiente que están pagando también los minoritarios, esos a los que ahora los grandes ricos de España quieren defender con la famosa enmienda antiblindajes que el Gobierno ha intentado colar de tapadillo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario