viernes, 30 de octubre de 2020

USA. Alianzas necesartias....

La alianza de latinos y afroamericanos que Estados Unidos necesita El discurso divisionista del presidente Trump ha movilizado millones de votos pero también le plantea a las minorías el desafío de construir una visión conjunta del país. Una manifestante sostiene un cartel en apoyo a Black Lives Matter en una protesta contra la violencia policial en Massachusetts en junio de este año. Una manifestante sostiene un cartel en apoyo a Black Lives Matter en una protesta contra la violencia policial en Massachusetts en junio de este año.Credit...Cj Gunther/EPA vía Shutterstock Eduardo Porter Por Eduardo Porter Es reportero de economía en la sección de negocios del Times. 26 de octubre de 2020 El presidente Donald Trump ya no usa tanto su podio para hablar del muro que hace cuatro años prometió erigir a lo largo de la frontera sur. No está prometiendo proteger a ciudadanos y ciudadanas estadounidenses de hordas de violadores entrando sin autorización al país desde México. En esta campaña electoral, Trump lo usa para advertir a las mujeres blancas de los suburbios que solo él puede protegerlas de los negros pobres que quieren mudarse cerca de su casa. Enfoca su ira contra los jóvenes que se han volcado a la calle en las principales ciudades del país para protestar contra el racismo inherente en aparatos de seguridad pública que día sí, día no, matan a otro afroamericano desarmado. Pero, en esencia, la propuesta del presidente Trump a sus más fieles seguidores no ha cambiado desde 2016: está prometiendo protegerlos del cambio demográfico que amenaza el poder que detentan los blancos desde el nacimiento de la nación. El enemigo es hispano o negro, musulmán. Da igual. El enemigo es el futuro mismo, ese momento en unos 25 años cuando grupos “minoritarios” sumarán más de la mitad de la población de Estados Unidos. La división del mundo que propone el presidente entre un “nosotros” blanco y un “ellos” de color ha sido efectiva para movilizar decenas de millones de votos. Sin embargo, no es del todo convincente porque fuera de las pesadillas de los seguidores de Trump, esa coalición de color que tanto temen no existe. La estrategia del presidente plantea, de hecho, una pregunta crucial para las comunidades negras e hispanas: ¿Existe el espacio común para construir una visión conjunta de nación? ¿Puede emerger una alianza de los oprimidos? Lo que queda claro es que esa coalición no se va a construir sola. ImageUna manifestación en Los Ángeles, en julio de este año Una manifestación en Los Ángeles, en julio de este añoCredit...Etienne Laurent/EPA vía Shutterstock Las comunidades de color comparten una historia de opresión. La esclavitud marcó la experiencia afroamericana en forma única, sin duda. Pero desde la Ley de Exclusión de los Chinos de 1882 hasta el esfuerzo de Trump para cerrar la puerta a personas provenientes del mundo islámico, pasando por la Gran Depresión, cuando los presidentes Hoover y Roosevelt se dedicaron a echar a cualquier hijo de vecino que pareciera mexicano, sucesivos gobiernos han dejado claro que las personas de color, en general, no son parte de “nosotros, el pueblo.” Hoy, latinos y negros tienen en común barreras erigidas para frenar su avance: distritos electorales atiborrados de “minorías” para reducir su peso en distritos vecinos y diluir su influencia en el congreso, cortes que desmantelan protecciones legales establecidas hace décadas para garantizar sus derechos políticos, urnas que desaparecen de sus barrios, requisitos onerosos para ejercer su derecho al voto. Un montón de latinas y latinos se han volcado a la calle en apoyo al movimiento contra la violencia policial dirigida hacia los afroamericanos. En una encuesta realizada por Telemundo y BuzzFeed este verano, más de la mitad de los jóvenes latinos, entre 18 y 34 años, dijeron que habían participado en las protestas urbanas provocadas por la muerte de George Floyd a manos de la policía. Pero a pesar de esta aparente comunidad de intereses, la idea de una coalición entre las comunidades de color más vulnerables parece un tanto fantasiosa. Solo entendí el inmenso poder de la identidad tribal en el proyecto estadounidense cuando llegué a vivir a Los Ángeles hace poco más de 20 años. Había vivido la mayor parte de mi vida fuera del país. Aunque entendía la ubiquidad del racismo, en Los Ángeles me di cuenta de su capacidad para moldear instituciones y determinar comportamientos. En Estados Unidos el racismo define y limita dónde puedes vivir o ir a la escuela, cómo te relacionas con las autoridades y qué acceso tienes a los beneficios de la ciudadanía. Editors’ Picks An Apartment in Brooklyn or a House Upstate? She Had the Budget for One Watch What Happens When Real Housewives Don’t Wear Masks ‘We Don’t Have to Put Up With This’: A Candid Conversation About Bodies Image

jueves, 29 de octubre de 2020

Bolivia, ese ejemplo, a sumar al de Chile....

La lección de Bolivia para la política latinoamericana La elección de Luis Arce puede ayudarnos a entender el modo en el que movimientos políticos similares, agobiados por el peso de sus antiguos líderes, pueden despojarse de su influencia amenazante y mantener la relevancia política. Luis Arce, presidente electo de Bolivia, se ha comprometido con el retorno a la estabilidad y la inclusión.Credit...Juan Karita/Associated Press Por Brendan O’Boyle Es editor sénior de Americas Quarterly. 28 de octubre de 2020 Read in English El 18 de octubre, los bolivianos eligieron a Luis Arce, el candidato presidencial del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido político de Evo Morales, y a quien el expresidente había elegido como su sucesor. Algunos vieron su victoria como un llamado a que Morales regrese al poder. Pero quizás el alud electoral pueda entenderse mejor como un ejemplo de cómo avanzar tras un año tumultuoso para el mundo. También es una lección sobre cómo movimientos políticos similares, agobiados por el peso de sus antiguos líderes, pueden mantener la relevancia política sin su influencia amenazante. Como candidato, Arce manifestó su voluntad de pasar la página respecto a Morales, cuyas tácticas controvertidas y su intento inconstitucional por gobernar durante un cuarto periodo presidencial provocaron su expulsión del país el año pasado, luego de que los militares lo instaran a abandonar el cargo. Arce se comprometió a volver a la estabilidad y la inclusión que definieron gran parte del gobierno de Morales. Con Arce en las boletas electorales, un líder más moderado, el MAS sobrepasó las expectativas al incrementar los votos obtenidos ocho puntos porcentuales en comparación con los resultados del año pasado. En última instancia, el “MAS no ganó por Evo sino a pesar de Evo”, tuiteó Pablo Solón, quien fue embajador de las Naciones Unidas durante el mandato de Morales. Evo Morales formó parte de la ola de líderes de izquierda que llegaron a la presidencia en la década de los 2000, cuando las economías de sus países recibían el impulso de los altos precios de las materias primas. Morales usó el torrente de ganancias para reducir la pobreza y ampliar la clase media. Pero desde Bolivia hasta Ecuador y Argentina, los buenos tiempos dieron paso a escándalos de corrupción, ataques contra la prensa, acaparamiento de poder, en algunos de estos países se generaron recesiones causadas por la deuda y, finalmente, se dio un viraje a la derecha. Thanks for reading The Times. Subscribe to The Times Luego de abandonar el cargo, estos líderes continuaron ejerciendo su influencia en la política nacional, y sus polémicos intentos por retornar al poder amenazaron con socavar los mismos movimientos que ayudaron a fundar. “La persistencia de los expresidentes impide que la nación avance”, escribió Javier Corrales, un politólogo del Amherst College, en Americas Quaterly en 2018. “Liberar a los países de su influencia es un beneficio colectivo porque contribuye a la renovación del liderazgo”. La victoria de Arce indica que esa renovación es posible. Él mismo se ha distanciado de Evo Morales diciendo que el empeño del expresidente por gobernar durante un cuarto mandato fue un “error”. Prometió que Morales no tendrá un rol en su gobierno. Editors’ Picks I Was Done Dating. Then I Joined a Hookup App. ‘S.N.L.’ Spoofs the Final Debate and Adele Sings (a Little) Sacha Baron Cohen Duped Them. Here’s What They Did Next. Morales renunció el año pasado, en lo que muchos han definido como un golpe de Estado, después de que su intento de mantenerse en la presidencia un periodo más desencadenó múltiples disturbios y terminó en una controvertida elección. Pero si los líderes como él pueden pasar la batuta a figuras menos polarizantes, quizá puedan inyectar nueva vida a sus movimientos políticos. De hecho, la ausencia de Evo Morales ayudó a vigorizar al MAS, en vez de debilitarlo, sostiene Pablo Stefanoni, un periodista radicado en Bolivia que opina que la crisis que rodeó su renuncia “permitió la emergencia de una nueva camada de dirigentes” cuyo ascenso estuvo limitado durante el gobierno de Morales. No es fácil convencer de seguir con sus vidas a los líderes populares que han probado el poder y que a menudo buscan volver a sus cargos como una solución a los problemas legales que enfrentan. En Argentina, se esperaba que Cristina Fernández de Kirchner, cercada por numerosos cargos de corrupción, contendiera por un tercer mandato en 2019, pero abandonó la campaña debido a que las encuestas sugirieron que perdería. En cambio, promovió como candidato presidencial de su partido a Alberto Fernández, un profesor de derecho y exjefe de gabinete a quien se percibe como menos ideológico, y ella se postuló para vicepresidenta. Alberto Fernández ganó por una inmensa mayoría. En Ecuador, el expresidente Rafael Correa está siguiendo el mismo camino. Su partido político nominó a Andrés Arauz, un economista de 35 años y exministro de gobierno, como su candidato para la elección presidencial de febrero. Las posibilidades de Arauz podrían depender de su distanciamiento del polémico Rafael Correa, quien en abril fue sentenciado a ocho años de prisión por cargos de corrupción. Otros líderes se consideran los únicos que pueden derrotar a la oposición. En Brasil, hay rumores de que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva podría postularse como candidato a la presidencia en 2022. Pero, aunque Da Silva se mantiene como una figura mítica en la política brasileña, para ese entonces tendrá 76 años y su respaldo tiene límites: tal vez logre llegar a una segunda vuelta en la que, según las encuestas, perdería contra el presidente Jair Bolsonaro. Pasar la batuta a los nuevos líderes que han surgido durante la presidencia de Bolsonaro puede ser la mejor apuesta del Partido de los Trabajadores, el movimiento político de Da Silva. La lección no es aplicable solo a los partidos de izquierda. En Argentina, la coalición de centroderecha del expresidente Mauricio Macri tratará de regresar a la palestra electoral en la elección presidencial de 2023. Pero, dada la opinión profundamente desfavorable que los electores tienen de Macri, es más probable que su partido tenga éxito con otro candidato. Las encuestas señalan que esa persona podría ser el jefe de gobierno de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta. Pese a que algunos críticos dicen que no tiene carisma, la reputación de Rodríguez Larreta como un administrador eficiente lo ha convertido en una de las figuras políticas más populares del país. Sería otro ejemplo de un político menos polarizador que ofrece un nuevo impulso al proyecto de Mauricio Macri. Aun si la victoria de Arce en Bolivia es motivo de optimismo, con el tiempo su esfuerzo por distanciarse de Morales podría convertirse en un cuento con moraleja. Según lo escrito por Corrales, los sucesores que relevan en el poder a líderes salientes caminan por una cuerda floja. “Cuando un presidente traiciona una promesa electoral —en este caso, la promesa de llevar la antorcha de su predecesor—, decepciona a dos grupos: a los que querían el continuismo y a quienes querían un cambio verdadero, pues estos últimos nunca se convencen de que es un verdadero converso”, escribió Corrales. Para enmendar los peores aspectos de los 14 años de presidencia de Evo Morales, Arce deberá fortalecer las instituciones, que fueron manipuladas durante años para el beneficio del expresidente. Sucesores similares de figuras populares pero polarizadoras, como Lenín Moreno en Ecuador y Juan Manuel Santos en Colombia, optaron por imponer límites a la reelección como un método de reforma institucional. Si Arce logra realizar cambios institucionales positivos mientras navega por la complicada política y el preocupante panorama económico de Bolivia, podría gobernar con lo mejor de los valores del MAS —como combatir la pobreza y celebrar la rica diversidad étnica y cultural del país— sin las tendencias divisionistas y autocráticas de Morales. En última instancia, eso podría ayudarlo a crear su propio legado y establecer un ejemplo para los movimientos políticos de toda la región. Brendan O’Boyle (@BrenOBoyle) es editor sénior de Americas Quarterly, una publicación sobre negocios, política y cultura en América Latina. Ha estudiado la región durante una década y ha vivido en Buenos Aires, Quito y Ciudad de México.

La locura del UltraLiberalismo.....

Ayuso mantendrá abierto Madrid si Sánchez le impide cerrar solo el puente La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.Ampliar La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (Foto: Comunidad de Madrid) La presidenta de la Comunidad de Madrid persiste en su intención de cerrar la región por días y no durante más de una semana, como el resto de autonomías. Por Gustavo García Jueves 29 de octubre de 2020, 11:16h Compartir en Meneame La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, persiste en su intención de cerrar la región por días. En concreto, solo este puente de Todos los Santos. Mientras que el resto de autonomías están apostando por cierres de más de una semana, el Gobierno madrileño descarta esa opción. Así lo ha afirmado este jueves la propia dirigente regional en una entrevista en la COPE, en la que ha dicho que o el Gobierno de Pedro Sánchez le permite cerrar por días o la Comunidad seguirá abierta. “Si no quedan más opciones sí, va a tener que ser así”, ha respondido Isabel Díaz Ayuso al ser preguntada sobre si Madrid permanecerá abierto en caso de que Moncloa se oponga a su petición. La presidenta regional envío este miércoles una carta a Sánchez en la que señalaba que la limitación de la entrada y salida de la Comunidad “puede resultar adecuada para evitar una movilidad excesiva en un puente como el de Todos los Santos, con un alto número de desplazamientos”. Sin embargo, en su opinión, “no es necesaria, y causaría restricciones indebidas a los derechos de los ciudadanos en los días inmediatamente posteriores”. Es decir, sí al cierre durante este fin de semana, pero no el martes, el miércoles o el jueves. Loading... Loading... 18 “No somos partidarios de cerrar en sí”, ha reiterado Ayuso en la mencionada entrevista, en la que ha abogado por “una alternativa” para que únicamente esto afecte al puente, ya que ha asegurado que no hay informes sanitarios que mantengan que mejora la situación sanitaria. Su apuesta pasa por medidas “quirúrgicas”. Dicho esto, ha enviado un mensaje a los ciudadanos de la Comunidad. Y es que, salgan “lo justo”. Que limiten sus movimientos a lo mínimo a tenor de la pandemia. Aguado insiste en un cierre hasta el 9 de noviembre El vicepresidente de la Comunidad, Ignacio Aguado, por su parte, sigue apostando por el cierre perimetral de la autonomía hasta el 9 de noviembre, tal y como puso sobre la mesa ayer en la reunión semanal del Consejo de Gobierno. Según han indicado fuentes de Vicepresidencia a Europa Press, el dirigente madrileño critica que a 24 horas de que empiece el puente, los madrileños continúen sin saber qué deben hacer. En su opinión, “es normal que estén cabreados”.

Persiguiendo el Paraíso....

Asturias vuelve a ser el destino preferido de turismo rural en septiembre También fue la segunda comunidad con mayor grado de ocupación de este tipo de alojamientos Playa de Guadamía, en Llanes LA VOZ 29/10/2020 11:22 H Asturias fue la segunda comunidad autónoma con mayor grado de ocupación de los alojamientos de turismo rural en septiembre, con el 21,76 por ciento de las plazas, sólo por detrás de Cantabria, que alcanzó el 22,07 por ciento, frente a la media nacional del 14,07 por ciento, y también el destino preferido con 94.489 pernoctaciones, un 1,6 % menos que en septiembre de 2019.Las pernoctaciones de los alojamientos de turismo rural asturianos sólo bajaron en septiembre un 1,6 por ciento, hasta 96.032 estancias, frente a la caída nacional del 37,6 por ciento. PUBLICIDAD Un grupo de turistas visita Cudillero, bajo una intensa lluvia Asturias también lidera la ocupación del turismo rural Estos alojamientos recibieron a 31.084 viajeros, un 5,6 por ciento menos que en septiembre de 2019, según los datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). En septiembre había abiertos en Asturias 1.386 alojamientos de turismo rural, 65 menos que hace un año, que daban empleo a 1.954 trabajadores, un 12,3 por ciento menos.En el conjunto del país, las pernoctaciones en alojamientos de turismo rural bajaron el 37,6 % en septiembre respecto al mismo mes de 2019, arrastradas por el descenso del 86,2 % de las estancia de extranjeros. Las pernoctaciones de residentes españoles bajaron el 8,9 % anual en septiembre, como recoge la encuesta de ocupación en alojamientos turísticos difundida este jueves por el INE y que ofrece datos provisionales. Se ocuparon el 14,1 % de las plazas en los alojamientos de turismo rural, un 29,7 % menos que en septiembre de 2019, mientras en fin de semana la ocupación fue del 26,5 %, lo que supone una reducción del 25,6 %. Por zonas turísticas, la Costa Verde fue el destino favorito, con 38.472 pernoctaciones, y la isla de Menorca obtuvo la mayor ocupación, el 36,6 % de las plazas ofertadas.

La Democracia USA se quiebra....

Elecciones en EE.UU.: ¿Desembocará el voto por correo en un ‘fraude masivo’? Solo una victoria arrolladora de Biden permitiría un traspaso de poder relativamente ordenado. El resto de los escenarios implicaban crisis políticas graves e incluso posibles estallidos violentos en las calles. Por Redacción -octubre 28, 2020 FacebookMeneameWhatsAppTelegramEmailLinkedInCopy LinkCompartir El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo ha repetido una y otra vez: permitir el voto por correo alentaría el fraude y beneficiaría al candidato demócrata, Joe Biden. Lo que parece claro es que, si hay un incremento en el número de papeletas enviadas por correo como consecuencia de la crisis de la COVID-19, esto planteará problemas logísticos y hará que el proceso de recuento de votos sea largo y complejo. En esta tesitura, a lo que habría que temer no sería al fraude, sino al retraso en el anuncio de los resultados. Y esto, a su vez, podría llevar a que el actual presidente tratara de sacar provecho de la situación política que se pudiera generar. Así, las cuestiones que se plantean son dos: cómo funciona realmente el sistema de voto por correo en Estados Unidos y qué dificultades podrían surgir durante las elecciones del 3 de noviembre. Normas electorales Más allá de los problemas que puedan surgir a la hora de llevar las papeletas a las oficinas de correos, el mayor problema (y lo que más puede complicar las elecciones) será procesar dichas papeletas. Mientras que hay algunos estados (concretamente Colorado, Hawai, Oregón y Utah, a los que hay que sumar Washington DC) que tienen una larga experiencia en gestionar el voto por correo, la crisis del coronavirus hará que la mayoría de los estados tengan que situarlo por primera vez como una de sus prioridades. Sin embargo, según el Bipartisan Policy Center (BPC), algunos estados no han tomado las medidas adecuadas para afrontar un aumento de la demanda del voto por correo, como por ejemplo contratar suficiente personal electoral. Cada estado dispone de sus propias leyes electorales, lo que incluye las relativas al recuento del voto por correo. Sin embargo, el requisito clave del sistema es la validación de la firma. En Estados Unidos no existe un documento nacional de identidad, y según un reciente estudio del Brennan Center for Justice de Nueva York, en torno al 11 % de los ciudadanos del país (más de 21 millones de personas) carecen de cualquier tipo de documentación con foto emitida por las autoridades, como por ejemplo un carnet de conducir. El rompecabezas de verificar la firma del votante Loading... Loading... Cuando se trata de verificar papeletas enviadas por correo, el primer paso es analizar la firma que está en el sobre. El objetivo es comprobar que dicha firma, que corresponde al votante, coincide con la que hay guardada de él de cuando se registró para votar. En algunos estados, estas bases de datos no han sido actualizadas y por tanto dicha firma guardada podría no corresponder con la actual del votante, que podría haber variado con el tiempo. Además, en ciertos estados se puede llegar a requerir otras medidas adicionales, como la firma de un testigo o incluso la de un notario. Según el BPC, solo hay 20 estados que le notifican a los votantes si ha habido algún problema con el sobre de la papeleta (como que falte la firma o que esta no coincida con la guardada) y que posteriormente permitan subsanar cualquier problema relativo a la firma enviando un formulario al comité electoral de su condado (un proceso denominado curing). En todo caso, la tasa de rechazo de papeletas por correo parece bajo. Según la Comisión de Asistencia Electoral de Estados Unidos, es inferior al 1 %. Sin embargo, un análisis del Washington Post sobre el voto en el estado de Georgia durante las elecciones legislativas de 2018 mostró que este porcentaje podía ascender al 3 %. Por su parte, el BPC situó este porcentaje en el 9,6 % en las elecciones primarias de Nueva Jersey de mayo de 2020. Pero por pequeño que sea el porcentaje, éste afecta mayoritariamente a las minorías y a las personas que votan por primera vez, que en ambos casos suelen apoyar a los candidatos demócratas. En este sentido, es importante recordar que en las elecciones de 2016 Trump ganó en tres estados (Pennsylvania, Wisconsin y Michigan) por menos de 80.000 votos. El segundo paso del proceso viene cuando se sacan las papeletas de los sobres, se ordenan y se agrupan, en ocasiones usando un escáner. Estas máquinas de “alta velocidad de tabulación” consiguen que el recuento se haga más rápido, pero aún así el proceso tiene una parte manual que sigue consumiendo mucho tiempo. Para asegurarse de que el recuento se hará en plazo, algunos estados (Arizona, Colorado, Florida, Georgia, Iowa, Minnesota, Nevada, Carolina del Norte, Ohio y Texas) permitirán que estas papeletas se cuenten antes del día de las elecciones. Pero otros 15 estados, entre los que se cuentan Michigan, Wisconsin y Pennsylvania, tendrán que esperar al 3 de noviembre para empezar a contarlas. En cualquier caso, el recuento total de voto debe estar hecho para el 14 de diciembre, fecha en que se nombrará al futuro presidente. Un tweet de Donald Trump sobre el voto por correo. Al contrario de lo que afirma Trump, el riesgo no está en el fraude, sino en cuestiones logísticas y en otras relativas a las leyes estatales aplicables. Además, para que el fraude pudiera tener un verdadero impacto en las elecciones tendría que ser masivo y estar organizado, lo que lo haría plenamente visible. Para tranquilizar a los votantes, algunos estados como Carolina del Norte han implantado un sistema de rastreo que permite consultar el estado de tu papeleta, como quien consulta la localización de un envío por correo. Y para evitar el riesgo de que alguien vote dos veces, algunos estados permitirán que se tenga en cuenta un voto provisional mientras se decide si el voto por correo enviado es o no válido. El llamamiento del presidente a sus seguidores a que voten dos veces para probar la fiabilidad de este sistema no es sino un intento de embarrar la situación. El suspense y la tensión que seguirán al día de las elecciones Por todo ello es posible, o incluso probable, que no tengamos resultados definitivos ni en la noche electoral ni en la mañana del 4 de noviembre. Pero podemos dar por hecho que sí habrá resultados no oficiales esa noche. Los resultados provisionales suelen basarse en los resultados dados por los distritos electorales, y es muy probable que sean mucho menos fiables que en elecciones anteriores. Es el escenario más probable en la medida en que, según el BPC, entre el 50 % y el 70 % de dicho voto podría ser por correo. La mayoría de estas papeletas respaldarían al candidato demócrata, especialmente en los estados clave. Según Fox News, en un estado tan decisivo como Florida, el 47,5 % del voto por correo irá a los demócratas y solo el 32 % a los republicanos. En Pennsylvania y Carolina del Norte los demócratas conseguirían el triple de voto por correo que los republicanos. Solo Michigan supondría una excepción en este sentido, ya que allí la mayoría de su voto por correo iría a los republicanos. Si estos números se mantienen, es probable que los primeros resultados arrojen unas cifras de apoyo a los demócratas inferiores a las reales. Y en ausencia de un resultado claro en la noche electoral, Trump podría intentar proclamarse vencedor y tachar como fraudulentos los votos pendientes de recuento, que en su caso le darían la victoria a Biden. El pasado mes de junio, el Transition Integrity Project, un grupo de académicos, periodistas, analistas políticos y antiguos gestores públicos simularon una serie de escenarios. Su conclusión fue que solo una victoria arrolladora de Biden permitiría un traspaso de poder relativamente ordenado. El resto de los escenarios implicaban crisis políticas graves e incluso posibles estallidos violentos en las calles. Así, mientras Trump señala al voto por correo como una potencial fuente de fraude, Biden y los dirigentes demócratas de todos los escalones de la administración (nacional, estatal y a nivel de los condados) hacen todo lo que está en su mano para asegurarse de que cada voto por correo cuente. Este artículo pertenece a una serie apoyada por Craig Newmark Philanthropies, que promueve el periodismo solvente.

La segunda Ola nos traga....

Coronavirus | Asturias afronta una fase «crítica» de la pandemia con sus hospitales ya al límite Hay más de 500 personas ingresadas por la covid. El HUCA abre la UCI adicional y limita la actividad quirúrgica a los casos urgentes Nueva UCI que se habilitó en el HUCA en una zona próxima al helipuerto durante la primera ola y que se estrenó ayer. Es para pacientes no covid. / E. C. Nueva UCI que se habilitó en el HUCA en una zona próxima al helipuerto durante la primera ola y que se estrenó ayer. Es para pacientes no covid. / E. C. LAURA MAYORDOMO LUCÍA R. LORENZO GIJÓN. Jueves, 29 octubre 2020, 07:32 Después de tres jornadas seguidas con registros por debajo de los 300 casos, ayer Asturias volvió a superar esa cifra. Notificó 333 contagios. Y cinco muertes. Las de tres mujeres de 76, 78 y 81 años, y dos hombres de 84 y 90. Hay más datos negativos: la tasa de positividad se incrementó dos puntos y ya es del 8,4%, con lo que sigue por encima del 5% recomendado por la OMS. Son cifras que demuestran que el coronavirus no da tregua. Y eso tiene su reflejo en la situación de los hospitales asturianos, en los que ya hay más pacientes covid que nunca desde que se declaró la pandemia. En total, 505. De ellos, 82 ingresaron en las últimas 24 horas. El volumen de ingresos está creciendo de forma acelerada, dejando a más de un hospital al borde de la saturación y obligando a reprogramar actividad quirúrgica para poder dar respuesta al incremento de casos de esta segunda ola. Por ejemplo, en el Hospital Universitario Central de Asturias se ha optado por operar solo lo urgente para mantener libres el mayor número posible de camas de reanimación y de UCI, las que cuentan con respiradores y en las que se atienden los casos más graves de coronavirus. En el HUCA, además, esta segunda ola de la pandemia ha obligado a recurrir a la UCI adicional con 25 camas que se habilitó en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), en un espacio cercano al helipuerto, y que no se llegó a utilizar durante la primera ola. Dicha unidad abrió ayer los primeros quince boxes, que se destinarán a críticos no covid, «lo que nos permite mayor flexibilidad para compatibilizar todas las actuaciones del hospital con la atención a pacientes con coronavirus», comentó el gerente del Área Sanitaria IV, Luis Hevia.

Educación vial...

Un semáforo que llega tarde: el umbral oficial de alerta covid dice que España lleva meses en riesgo Los datos del indicador de incidencia para cada comunidad autónoma. En la 'newsletter' de Kiko Llaneras KIKO LLANERAS 29 OCT 2020 - 10:23 CET Buenos días. Vuelvo a escribiros solo del virus en la 'newsletter', porque me temo que la situación sigue complicándose. En España y medio mundo. Recibe la newsletter cada semana 📬. La segunda ola lleva meses levantándose en España, pero las medidas más duras se han precipitado ahora. Un ejemplo sintomático es el bienvenido semáforo epidemiológico que el Ministerio de Sanidad y las comunidades han presentado hace pocos días: lo hemos puesto después de saltárnoslo dos veces, una en marzo y otra en agosto. Las Administraciones han pactado unos indicadores para medir el riesgo en cada región y decidir las actuaciones necesarias. El primero de esos indicadores son los casos que se detectan, la incidencia acumulada (en 14 días y por 100.000 habitantes). El riesgo es “medio” a partir de 50 casos; entre 150 y 250 es “alto”; y por encima es “extremo”. Pues bien, según ese indicador —el semáforo general depende de más variables— hace meses que España estaría en riesgo alto. Un semáforo que llega tarde: el umbral oficial de alerta covid dice que España lleva meses en riesgo Septiembre empezó con seis comunidades en riesgo alto y otras seis en riesgo extremo. Aragón lleva desde finales de julio en rojo fuerte: es la comunidad con más fallecidos confirmados en relación a su población. Cataluña, Navarra, País Vasco y Madrid están en rojo también desde verano. Hace meses que nadie está verde. La conclusión creo que es clara: si ahora se endurecen las medidas no es porque la situación sea muy diferente —ya era mala— sino porque han cambiado los criterios para juzgarla. Una señal son las declaraciones del presidente Pedro Sánchez esta semana: ha dicho varias veces que el objetivo es bajar la incidencia de 25 casos. Seguramente es una buena meta para Gobierno y autonomías, ¿pero no debió serlo antes o con más fuerza? España superó ese umbral hace tres meses. Hasta mitad de verano los mensajes fueron de tranquilidad. Aunque el repunte parecía evidente, el 13 de agosto Fernando Simón dijo en rueda de prensa que “una gran parte” se debía a la capacidad de diagnóstico y que ojalá llegara septiembre “con un nivel de transmisión bajo”. Después hubo altibajos, pero un mes después Simón volvió a hablar de una “estabilización” que no se produjo. También destacó la “baja letalidad” del virus en España, aunque desde verano esa cifra —CFR— es peor que la media europea y somos el segundo o tercer país con más muertes oficiales. El optimismo de Simón llega hasta octubre. Hace apenas dos semanas dijo que “España está probablemente llegando al pico, la estabilización y quizás al descenso de la segunda ola”, aunque por entonces los ingresos ya volvían a subir y desde entonces se han disparado. El siguiente gráfico muestra ese repunte reciente en cada comunidad, con el semáforo de fondo. Un semáforo que llega tarde: el umbral oficial de alerta covid dice que España lleva meses en riesgo Aragón lleva meses en rojo y ahora mismo triplica el umbral de riesgo “extremo”. También lo doblan País Vasco, Cataluña, La Rioja, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Murcia. Navarra lo cuadriplica. Los niveles son tan altos que Madrid sigue en riesgo extremo después de dos semanas a la baja. La peor noticia del gráfico es la tendencia. Aunque la situación es mala desde hace tiempo, en la última quincena los casos crecen de forma acelerada. Más deprisa que en verano y en casi todas partes. Este repunte otoñal se observó primero en otros países europeos y es inquietante pensar que sea un efecto del inicio del frio y la creciente vida en interiores. No se querían semáforos Desde primavera las autoridades españolas han sido reacias a publicar umbrales cuantitativos que describiesen la situación epidemiológica. No lo hizo el Ministerio de Sanidad, pese a que era una propuesta del plan de desescalada. Entonces se propuso una lista de variables para modular los pasos de fase, o al menos informarlos, pero ese “panel de indicadores” no vio la luz. Tampoco publicó indicadores el CCAES que dirige Simón, ni la ponencia de salud pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, donde se reúnen Gobierno y comunidades. Hemos sabido luego que en esas reuniones se utilizan umbrales cuantitativos, que desde verano indicaban una situación de ‘alerta roja’, pero que no se difundieron.Sanidad dijo que los indicadores numéricos eran insuficientes para capturar el riesgo en toda su complejidad y que cabía combinarlos con métricas cualitativas y juicio experto. Eso es razonable, claro, pero no justificaba no publicarlos: los indicadores pueden ser una referencia y luego hacerse excepciones y explicarlas caso a caso. Los semáforos públicos son bienvenidos. Así lo explicaba a EL PAÍS en agosto Miguel Hernán, epidemiólogo de Harvard: “necesitamos desarrollar indicadores cuantitativos —públicos y de metodología transparente— para armonizar decisiones sobre cambios de fase”. Pedía además reforzar el grupo de decisores: "Esto no será posible mientras el grueso de la supervisión técnica siga recayendo sobre pequeños grupos del Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas que están siendo consistentemente desbordados". Coincide la epidemiología Maria Lahuerta, de la Universidad de Columbia: “Soy muy defensora de tener datos cuantitativos e indicadores claros para guiar la respuesta en cualquier epidemia”. Pone un ejemplo cuando le pregunto: “En Nueva York se dijo que se cerrarían los colegios cuando el porcentaje de positivos superase el 3,5% y así lo hicieron en varios distritos. Siguen con solo un 1,4% de positividad. Quién tuviera ahora sus números”. En España la positividad es diez veces peor. Lahuerta cree que fijar indicadores habría sido útil en la desescalada. Y después: “Tendríamos que haber tenido ‘semáforos’ de monitoreo como los actuales para haber ajustado las restricciones antes y durante el verano y no llegar a la situación actual. Es una pena que hayan llegado tan tarde”. 2. Todos nuestros datos sobre covid-19 Con Daniele Grasso y Borja Andrino: 1 | Factor K: ¿Por qué importa saber dónde nos infectamos? El virus parece transmitirse por ‘clusters’ (unos pocos eventos traen la mayoría de contagios) y eso es trascendental para combatirlo. Uno de los temas que más me ha gustado hacer últimamente. Un semáforo que llega tarde: el umbral oficial de alerta covid dice que España lleva meses en riesgo La clave es que la covid parece tener un K bajo, de transmisión heterogénea y por agrupamientos: se estima que un 10-20% de los infectados puede ser responsable del 80% de los contagios. ¿Qué implica eso? Debemos conocer bien los clusters para actuar quirúrgicamente. Si descubrimos que hay lugares y circunstancias donde los brotes son probables, podremos imponer medidas (¡muy, muy específicas!) que los eviten. 2 | La situación en los grandes municipios: hay 40 capitales de provincia en niveles de riesgo. Hemos recogido los datos de incidencia uno por uno, para todas las comunidades salvo Galicia y Extremadura, que no ofrecen información mínimamente accesible. 3 | El exceso de muertes desde julio supera los 13.000 fallecidos según el INE. En el último mes fueron 4.000 o 5.000 muertes. Desde ahora vamos a actualizar esa pieza continuamente. 4 | El mapa por zonas de Madrid: puedes buscar tu calle y ver la incidencia. Las cifras en la capital y alrededores siguen a la baja, al menos de momento. 5 | En nuestro resumen semanal, contamos la peor semana de una segunda ola que dura ya meses. Este sábado el siguiente. 3. ¿Quién va ganando en EEUU? Lo básico: las opciones de Biden siguen estables: alrededor del 83% de probabilidades, por un 16% de Trump. Aproveché para repasar el sendero —estrecho— que le va quedando al republicano. Los pronósticos le dan una opción entre seis de ganar las elecciones. Esas opciones pasan por un puñado de Estados: ¿Qué dicen las encuestas sobre los Estados que (todavía) podrían darle la victoria a Trump? ¿Nos ayudas? Reenvía esta newsletter a tus contactos o diles que se apunten aquí. Puedes escribirme con pistas o comentarios a mi correo: kllaneras@elpais.es.📬