lunes, 22 de mayo de 2023
Una de Encuestas....
Lunes de encuestas | Sevilla, Barcelona, Valencia y Madrid, por la mínima
En algunas plazas como Valencia el futuro alcalde se decide por 2.000 votos
JOSE MANUEL SÁNCHEZ
22/05/2023 - 11:19
Actualizado: 22/05/2023 - 11:39
Lunes de encuestas | Sevilla, Barcelona, Valencia y Madrid, por la mínima
Lunes de encuestas | Sevilla, Barcelona, Valencia y Madrid, por la mínima
A falta de seis días para las elecciones municipales y autonómicas las encuestas dibujan un resultado ajustado. Las principales plazas en liza se juegan el resultado el próximo 28 de mayo por un puñado de miles de votos que, en muchos casos, van a dejar el resultado en el aire hasta el mismo recuento. De hecho nadie puede vaticinar quién va a acabar gobernando en ciudades como Sevilla, Barcelona Valencia y Madrid, donde la diferencia entre los bloques de izquierda y derecha se encuentra por la mínima.
En Madrid capital, el actual alcalde, el popular José Luis Martínez Almeida, crece, pero no llega a la mayoría absoluta. Tras obtener los peores datos de la historia del PP en la capital, el 'efecto Ayuso' recupera a Almeida aunque la izquierda se le acerca. Este lunes El País y la Cadena Ser publican una encuesta que fija un escenario favorable para la izquierda gracias a la subida de Más Madrid y el PSOE y la entrada con tres ediles de Podemos. Begoña Villacís, el último gran cargo de Ciudadanos, podría ser determinante en Cibeles. Si conserva algún concejal puede ser decisiva o puede provocar que Almeida mantenga la alcaldía gracias a Vox. Por lo pronto los seis candidatos participarán este lunes en un debate electoral en Telemadrid. Será la primera y la única vez que todos coincidan y confronten ideas para exponer sus planes para la ciudad.
Mientras tanto, en Barcelona, todo parece indicar que el alcalde será finalmente Jaume Collboni. Esta vez, el PSC ganaría las elecciones y casi duplicaría sus concejales - de cinco a nueve - y se verá en la encrucijada de decidir si quiere un tripartito con la actual alcaldesa, Ada Colau, de Barcelona en Comú, y con ERC. Por el contrario, le queda pactar con Junts (Xabier Trías) y el PP, que sube de dos a cuatro concejales. Mientras tanto, Vox entraría por primera vez en el Ayuntamiento de Barcelona con dos escaños.
En Sevilla, el alcalde del PSOE, Antonio Muñoz, ganaría por la mínima al candidato del PP, José Luis Sanz. El sondeo da al PSOE entre 12 y 13 ediles y 12 al PP. La mayoría está en los 16. Muñoz requeriría el apoyo de los tres concejales de Con Andalucía o, si consiguiera representación, el de Adelante Andalucía (el partido de Teresa Rodríguez) para conservar el gobierno en la ciudad más poblada donde gobiernan.
En Zaragoza, el PP parece dar un vuelco a la situación que sufrió en 2019. Tras la debacle de entonces, ahora casi roza la mayoría absoluta, que está en las 14 actas. La lista de la aspirante popular, Natalia Chueca, sube a 14 o 15 escaños y la mayoría está en 16. En 2019 se quedó en ocho, aunque sumó con Cs y Vox, que pasa de uno a tres. Mantener la alcaldía para la derecha parece hecho porque al bloque de izquierda no le llega.
En A Coruña volvería a gobernar la izquierda. La alcaldesa socialista, Inés Rey, podría volver a gobernar, en solitario y con apoyos externos de otras formaciones de la izquierda como este mandato, o en coalición con ellas. El PSOE sigue siendo la primera fuerza en la ciudad gallega con 11 ediles, pero lejos de los 14 de la mayoría. El PP sumaría un concejal a los nueve que tenía. El BNG dobla sus dos actas hasta las cuatro. Para conservar el bastón, Rey tendría que recibir los votos de Marea Atlántica (que baja de seis a dos) y del BNG.
Sin embargo, el escenario más apretado se encuentra en Valencia. La cuestión está a tan solo 2.000 votos. Si hasta ahora los sondeos daban a la popular María José Catalá la victoria, ahora se abre mucho más la posibilidad de ostentar la vara de mando que perdió Rita Barberá en 2015.
Esa puerta se la abre la caída de Compromís, que perdería uno de sus 10 concejales y pasaría a los 9. También al ascenso de la ultraderecha de Vox, que llegaría a cuatro escaños. Tras casi diez años, el PP volvería a ser la fuerza más votada con un 36,3% de los votos y 13 concejales. Y lo hace gracias a Ciudadanos. Más de la mitad de los que les votaban hace cuatro años vuelven al PP haciendo posible el cambio.
Sin embargo, el alcalde Joan Ribó, podría permanecer en el poder con un pacto con el PSOE, pese al ascenso del PP. La mayoría absoluta está en los 17 escaños y ambos bloques se encuentran empatados mientras el último escaño, el de la victoria, bascula entre bloques.
SEVILLA MADRID BARCELONA VALENCIA A CORUÑA ELECCIONES MUNICIPALES PP (PARTIDO POPULAR) PSOE COMPROMÍS MÁS PAÍS VOX PODEMOS
Los paxarinos menguan...* Estando en el Campo se aprecia claramente *
¿Qué nos está dejando sin pájaros en Europa?
Agricultura intensiva, urbanización y cambio climático han provocado la desaparición de una cuarta parte de las aves en 28 países.
Por
Ismael Juárez Pérez
18 mayo 2023
Es periodista.
Que la intensificación de la agricultura está acabando con las aves era algo que ya se sabía, pero ahora ha sido confirmado. PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences), una de las revistas científicas más importantes del mundo, ha publicado esta semana un artículo con un título muy revelador: “Las prácticas agrícolas están impulsando el declive de la población de aves en toda Europa”. Los autores del estudio son Stanislas Rigal, Vasilis Dakos, Hany Alonso y Vincent Devictor quienes han realizado un análisis durante tres años basado en datos recopilados por miles de voluntarios que han monitoreado 170 especies de aves en 20.000 lugares de 28 países europeos durante 37 años.
El estudio concluye que la intensificación agrícola y el uso de pesticidas y fertilizantes es una de las principales causas para la disminución de aves en el continente. “El uso de los pesticidas y los fertilizantes, aunque el más notable, es solo uno de los aspectos”, refiere el biólogo conservacionista Stanislas Rigal, uno de los autores de la investigación que ha hablado con NORTES. “También está influyendo la urbanización, la explotación de los recursos de la biodiversidad y el cambio climático”. Aclara, además, que el declive de estos animales “no ocurre solo para las especies de tierra de cultivo, sino también en las especies que dependen de los insectos durante su ciclo de vida, es decir, en la mayoría de las aves”.
“También está influyendo la urbanización, la explotación de los recursos de la biodiversidad y el cambio climático”
El autor no duda en calificar la situación de “dramática” y ofrece datos incluidos en el estudio: en los últimos treinta y siete años ha desaparecido una cuarta parte de las aves de nuestro continente. “Algunas especies están disminuyendo drásticamente”, explica, “como el escribano hortelano que ha disminuido un 93%; o la alondra, que ha caído un 58%.”
Mapa sobre las principales amenazas para las aves. Fuente: PNAS
Alfredo Ojanguren, biólogo y profesor en la Universidad de Oviedo, no se sorprende. Cree que la importancia del artículo radica en que “cuantifica con números a nivel europeo algo que aquellos que han estudiado el fenómeno a nivel local o regional ya sabían. Incluso los aficionados a la ornitología seguro que no están sorprendidos de lo que cuenta este artículo”. Cree que el estudio realizado “solidifica más las impresiones personales”. Al mismo tiempo, Alfredo Ojanguren, pone en valor el método del estudio al haber utilizado miles de voluntarios durante décadas. “Es la denominada ‘ciencia ciudadana’, algo que se hace mucho en el Reino Unido, y que utiliza voluntarios para recabar datos y ofrecer muestreos muy amplios. Tú cuentas los pájaros de tu jardín y luego se lo cuentas a quien se encarga de recopilar esos datos de donde se harán estudios.”
De modo más específico, el estudio ha encontrado que la influencia de la temperatura ha sido en general positiva para aves de clima cálido que suelen habitar en sitios urbanos, pero negativa para aquellos que habitan en climas fríos, para las especies que migran largas distancias, además de las especies de tierra de cultivo o aquellas cuya dieta está basada en invertebrados o granívoros. “Hay especies que ganan y otras que pierden”, señala Ojanguren, “y, claro, mediante la mera observación, sin cuantificar, a lo mejor no te das cuenta de que en global esto se está yendo abajo.” Según él, la “uniformización” esconde muchas veces el problema: “Tú estás en Escocia y ves gorriones, palomas, gaviotas y urracas. Y luego, aquí en España, lo mismo. Y en Italia, lo mismo. Por eso habrá mucha gente que diga: ‘bah, sigue habiendo pájaros’. Ya, pero hay determinadas especies que se fueron abajo, a pesar de que hay algunas que se adaptan mejor a entornos humanos o alterados.”
Los científicos se dirigen a los políticos
El artículo publicado en PNAS no solo se dirige a la comunidad científica sino también, de forma explícita en su redactado, a los políticos y a la sociedad general. “Las diversas políticas nacionales y de la PAC (Política Agrícola Común de la Unión Europea) no han tenido en cuenta esta situación dramática de las aves”, lamenta Stanislas Rigal. Considera que “el papel de los grupos de presión en la simplificación de las ambiciones de las políticas europeas y nacionales va contra el interés público y la salud de la biodiversidad.” Por ello, no duda en reclamar que “quienes luchan por el interés público y la biodiversidad deben tener más peso en las discusiones con los políticos.”
Alfredo Ojanguren destaca unos datos proporcionados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura: “De la superficie de la tierra que es habitable, el 50% se dedica a la agricultura. De ese 50%, el 77% se usa para dar de comer a los animales”.
Por su parte, Stanislas Rigal aclara que “los agricultores no tienen la culpa, sino el modelo productivo en el que están encerrados algunos de ellos”, un modelo que califica de “insostenible”, y con un patrón de consumo que, según él, “debemos cambiar rápidamente para no destruir más la biodiversidad”. En este sentido, en 2020, este científico publicó un artículo en el diario francés Le Monde donde afirmaba que “es un error pensar que el decrecimiento es sinónimo de recesión”, y denunciaba que “si hay un enemigo de la naturaleza, ese es el capitalismo extractivista y productivista”.
ETIQUETASAlfredo OjangurenornitologíaPNASStanislas Rigaltemes_cabecera
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9 COMENTARIOS
Francisco Cuartero Pérez 21 mayo 2023 En 23:18
Me estremezco cada vez que veo un jilguero en una pequeña jaula (en poder de un cazador furtivo), con su continuo zigzagueo, tratando de encontrar una salida para escapar, inútilmente. Pero…, ¿esto no estaba prohibido? ¿Por qué tadavía, en la periferia de mi ciudad se puede ver esa triste estampa?
¡Claro, por algo cada vez se escucha menos el canto de esta maravillosa avecilla en parques, pinares y jardines!
Francisco
Respuesta
Gorrión 21 mayo 2023 En 09:43
En las dos zonas en las que más me muevo casa vez hay menos pájaros pequeños.
En una de ellas, lo achaco al crecimiento desproporcionado de la colonia de urracas, que acaban con los pollos de los pájaros de mejor tamaño. He visto atacar a varios gorriones adultos hasta acabar con sus vidas.
En la otra zona, los pájaros empezaron a escasear al poco de establecerse una colonia felina de gatos asilvestrados. También desaparecieron completamente las ardillas. Es curioso ver cómo los pájaros van marcando a los gatos merodeadores, siguiéndolos desde las copas de los árboles mientras gritan sus llamadas de alarma. Los gatos son predadores que solo deberían vivir en el interior de las casas, como animales de compañía.
Respuesta
Mauricio 20 mayo 2023 En 21:21
No puede considerarse estudio científico si no abarca todos los motivos.
Las tórtolas invasoras reducen la cantidad de aves que se alimentan de semillas. Los gorriones es un claro ejemplo, se reproducen menos porque las tórtolas les reduce la cantidad de comida disponible.
Los marranos jabalí también son un importante motivo de la reducción de aves, el jabalí con su gran voracidad y escelente olfato, se come todos los nidos a su alcance, en suelos, matas y árboles, incluso si no alcanza se hiza en vertical y come el nido.
El jabalí es el gran responsable de la destrucción de fauna terrestre, destrulle cualquier madriguera y se los come
Conclusión, un estudio que no valora la destrucción por parte de especies invasoras, más que un estudio científico es un comecocos político
Respuesta
Ernesto navarro 20 mayo 2023 En 18:08
Son las urracas que hay una plaga y terminan con todos los nidos
Respuesta
Fep 20 mayo 2023 En 16:35
Las prácticas agrícolas , aplicacion de fitosanitarios por la noche
La recolección mecánica en arboles plantados a marcos superintensivos , también de noche .
La , pretendida caza científica , con Red , de especies insectivoras , que arrasa con miles de pequeños pajarillos, La caza intensiva, un solo cazador puede , según los cupos , matar en un solo día cientos de aves . El comercio sin trabas de artes de caza masiva , redes , en Internet, sin control de ninguna clase.
El comercio , alentado por consumidores sin escrúpulos de esas mismas aves , La inexistencia de leyes más duras , que castigue la caza y el comercio ilícito de esas pequeñas aves , La presión del colectivo de cazadores, sobre los gobernantes de turno , a los que chantajear con movilizaciones, cuando se dicta alguna ley protectora y muchas razones más Si el cazador quiere cazar , yo quiero escuchar el melodioso canto de las aves en mi jardín , que cada vez es menor y más monótona Todos saben estas razones y nadie pone remedio por 600.000 votos , de los cazadores Recolectan votos a cambio de la extinción de especies No hay arreglo
Respuesta
jose Manuel vazquez 20 mayo 2023 En 14:03
todos los productos fitosanitarios que se usan hoy día en la agricultura son los mayores culpables de este problema
Respuesta
Miguel 20 mayo 2023 En 11:57
Las colonias felinas tienen mucho que ver. mirar este video de gatos cazando pájaros https://youtu.be/NIogkjLAkrE
Respuesta
Pardillo comun 19 mayo 2023 En 18:36
Los incecticidas y herbicidas son los culpables
Respuesta
Nose 18 mayo 2023 En 19:45
Los herbicidas son los grandes culpable
Respuesta
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Nos toman el pelo de manera continuada...* Una mani yá contra esta Burla +
Los «trenes bala» para el AVE asturiano se demoran hasta el otoño
L.O.
ASTURIAS
Un tren de Renfe en pruebas en la Variante de PajaresUn tren de Renfe en pruebas en la Variante de Pajares
La nueva fecha marcada por Transporte para la entrega de los Avril coincide con los plazos de la apertura de la Variante
22 may 2023 . Actualizado a las 05:00 h.
Comentar · 4
Confirmada ya la demora de la Variante de Pajares, que se esperaba abriera este mes de mayo pero que no estará operativa (según prometió el secretario general de Infraestructuras, Xavier Flores) hasta el próximo mes de noviembre faltaba concretar otros plazos: los de los trenes avril, capaces de alcanzar grandes velocidades en ancho ibérico y que son una de las grandes apuestas para hacer más atractiva la línea cuando se ponga en marcha. Pero los vehículos también van con retraso, se esperaban para el verano y no estarán hasta el otoño.
Así lo confirmó en la comunidad vecina de Galicia la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, quien declaró que no estarán disponibles hasta octubre o noviembre. «Aquí ya saben ustedes que Talgo notificó y ha hecho público ese retraso en la entrega de los trenes. Según las últimas informaciones que tenemos, que nos ha facilitado la empresa, calculamos que la llegada de esos trenes será en torno a los meses de octubre o noviembre». Galicia, Asturias o el País Vasco son las comunidades que más pendientes están de la puesta en servicio de estos trenes, pues sus accesos combinan tramos en ancho internacional y otros en ibérico. Y hasta ahora no existían trenes de eje variable que pudieran alcanzar los 300 kilómetros por hora o incluso superarlos, como es el caso del Avril.
El Principado pidió expresamente el Avril para inaugurar el AVE a Asturias toda vez que el prototipo había batido el récord de velocidad en ancho ibérico hasta los 360 kilómetros por hora, pero en los últimos meses se han ido acumulando las demoras por problemas que los organismos estatales achacan a la homologación.
La homologación de este material rodante ha causado múltiples tensiones entre Renfe y Talgo, con duras acusaciones cruzadas entre la operadora pública y el fabricante. En septiembre, Renfe reprochó a Talgo que no existiera un calendario para la entrega de estos trenes de la serie 106, cuyas primeras unidades deberían haber estado a disposición de la operadora «en enero del 2021, tras la revisión inicial del contrato por el covid».
Los canales de comunicación entre ambas compañías llegaron a romperse después de que Renfe anunciara que iba a llevar a los tribunales lo que consideraba un «incumplimiento de contrato». El presidente de Talgo, Carlos Palacio Oriol, remitió el verano pasado una carta a su homólogo de la operadora ferroviaria, Isaías Táboas, en la que culpaba del retraso en la entrega a los efectos de la pandemia y a las dificultades que habrían puesto el ADIF y Renfe en el desarrollo de las pruebas necesarias para la homologación. Finalmente Táboas terminó dimitiendo, junto a Isabel Pardo de Vera, por el escándalo del error de diseño de los trenes de cercanías para Asturias y Cantabria.
Según citó La Voz de Galicia, Talgo achacó las sucesivas demoras a la pandemia, a la crisis de abastecimiento de determinados materiales y a que el ADIF no le proporcionó los surcos suficientes para homologar el material de ancho fijo y variable. Finalmente, estas pruebas terminaron en febrero, y el fabricante empezó con la elaboración del dosier que tiene que supervisar la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF). Una vez concluida la fase administrativa y obtenidos los permisos correspondientes -también de la Agencia Ferroviaria de la UE- comienzan las verificaciones de cada tren antes de su puesta en servicio. La homologación se realiza con varios convoyes, pero después hay que comprobar que las treinta unidades —quince de ancho fijo y otras quince de variable— están en perfecto estado para comenzar a circular. Cuando finalice este proceso de verificación, comenzará la habilitación de los maquinistas de Renfe, que deben familiarizarse con las particularidades del nuevo material rodante, de la misma forma que son habilitados para circular por líneas determinadas.
En el encuentro celebrado en Oviedo en que Flores confirmó la fecha de noviembre para la apertura de la Variante de Pajares, el gobierno asturiano reclamó que se duplique la capacidad de los trenes que conectarán Asturias por alta velocidad (el Principado aspira a recibir unos 600.000 viajeros por tren al año) y que se establezca una conexión diaria entre Avilés y Madrid. En este sentido se señaló que Renfe «continúa estudiando la oferta comercial que implantará en Asturias tras la puesta en servicio de la Variante de Pajares siendo consciente de la necesaria recepción y puesta en servicio de los nuevos trenes de alta velocidad y rodadura desplazable conocidos como los trenes Avril de Talgo que conformarán el producto AVE S-106 para poder incrementar la oferta y la capacidad en Asturias».
Archivado en: Renfe Transporte Alta Velocidad La Voz de Galicia Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana
Carlítos de nuevo en la cumbre....
Así queda el ranking ATP tras el Masters de Roma 2023: número 1, clasificación y puntos
Historia de As.com • Ayer a las 21:47
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© ETTORE FERRARI (EFE)
Es lunes y toca actualización del ranking ATP. La que devuelve, ya oficialmente, a Carlitos Alcaraz a la cima del mundo tenístico. Dada la ausencia de Djokovic en el Masters 1.000 de Roma, al murciano le valía con poner un pie en pista para recuperar la condición de líder de la lista, que no disfrutaba desde el pasado marzo, y con la que llegará al segundo Grand Slam del año, Roland Garros.
Es la tercera vez que Charly comanda el índice. Aparte de la citada de marzo, que duró una efímera semana, lo hizo durante otras 19 entre 2022 y comienzos de este año, del 19 de septiembre al 16 de enero. Ya acumula, por tanto, 23 semanas, con las que continúa siendo el 16º jugador que más tiempo ha ocupado el puesto, a 17 aún del siguiente, el rumano Nastase.
Le escoltará a partir de ahora en el número dos el ruso Daniil Medvedev, que con su victoria de este domingo en el Masters 1.000 de Roma, la primera que suma en la capital italiana y sobre tierra batida, adelanta también a Djokovic. El hombre al que derrotó en la final en el Foro Itálico, el danés Holger Rune, también tiene algo que celebrar, pues alcanza la sexta plaza a costa de Rublev, lo que supone el mejor ranking de su hasta ahora corta carrera.
“Si fuera el 3, definitivamente jugaría contra Alcaraz o Novak (Djokovic) si estoy en la semifinal. Definitivamente tienes uno de ellos en tu sorteo. Supongo que es mejor ser el número 2 y tener la oportunidad. Carlos y yo no jugamos con seguridad antes de la final, y Novak tal vez tenga un 50% de posibilidades de que no esté en mi cuadro”, valoró Medvedev su ascenso tras imponerse en Roma.
Ranking ATP a 22 de mayo de 2023
1. Carlos Alcaraz (ESP) 6.815
2. Daniil Medvedev 6.330
3. Novak Djokovic (SRB) 5.955
4. Casper Ruud (NOR) 4.915
5. Stefanos Tsitsipas (GRE) 4.775
Vídeo relacionado: Alcaraz, gran protagonista en la presentación del Mutua Madrid Open (Dailymotion)
6. Holger Rune (DIN) 4.375
7. Andrey Rublev 4.270
8. Jannik Sinner (ITA) 3.435
9. Taylor Fritz (USA) 3.390
10. Felix Auger-Aliassime (CAN) 3.065
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15. Rafa Nadal (ESP) 2.445
21. Pablo Carreño (ESP) 1.740
23. Roberto Bautista (ESP) 1.485
34. Alejandro Davidovich (ESP) 1.115
37. Bernabé Zapata (ESP) 1.041
58. Roberto Cabrallés (ESP) 841
66. Albert Ramos (ESP) 782
77. Jaume Munar (ESP) 725
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En Madrid seguirán los mismos...arrasándolo todo!
Madrid. ¿Después del 29-M qué?
Toda derrota es una frustración colectiva. Y esas frustraciones, sin explicaciones de los porqués y ningún propósito de enmienda tienden a cronificarse permanentemente en sus caminos de perdición.
sede_comunidad_madrid
Real Casa de Correos, sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid.
Carlos Sotos
CARLOS SOTOS
22 DE MAYO DE 2023, 8:59
_“Dime una cosa, compadre: ¿Por qué estás peleando?
_-Por qué ha de a ser, compadre -contestó el coronel Gerineldo Márquez-: por el gran partido liberal.
_Dichoso tu que lo sabes -contestó él-. Yo, por mi parte, apenas ahora me doy cuenta que estoy peleando por orgullo.
_Eso es malo- dijo el coronel Gerineldo Márquez”.
(Diálogo entre los coroneles Aureliano Buendía y Gerinaldo Márquez en “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez)
Tras las próximas elecciones habrá lugares que despertarán de un sueño de primavera, donde todos los candidatos se anteponían sus nombres o apellidos con el de alcalde o presidente. Madrid será otro de esos lugares, pero no uno más, por ubicación territorial, densidad poblacional, importancia económica y trascendencia político institucional en España.
Como son varios muchos los autodenominados y bien pocos los elegidos, a buen seguro que ya estarán elaboradas las argumentaciones de las victorias aplastantes, relativas, pírricas o amargas. Todas ellas en directa proporción con las derrotas seguras, esperables o relativas, que habrán de convertirse en resignaciones victoriosas o desastres anunciados, según el grado de intensidad del porrazo que cada uno se meta en el intento y lo que esté dispuesto a disimular.
El común denominador de todas ellas afectará sin duda bien poco a la actividad interna de las cúpulas políticas de las formaciones en liza. Eso que los partidos políticos de izquierda han dado en llamar “vida orgánica” y que solo entienden ellos. Desde luego lo seguro es que ese término resulta incomprensible para la ciudadanía en general, como concepto que vaya a resolver alguna de sus preocupaciones materiales reales e inmediatas.
Una retirada útil
Toda derrota es una frustración colectiva. Y esas frustraciones, sin explicaciones de los porqués y ningún propósito de enmienda tienden, ya en algunas opciones, a cronificarse permanentemente en sus caminos de perdición. Su peor síntoma, ante las encuestas desfavorables del patio madrileño, es que ya comienzan a circular vendas justificativas antes de recibir las correspondientes heridas. Ahí van algunas:
Madrid es de derechas y vota de manera conservadora inconcebible para el raciocinio humano y democrático. Como consecuencia de lo anterior, triunfan los mensajes trumpistas del populismo ayusista y la manipulación mediática en redes sociales y convencionales y así se explican sus ¿nuevas y aplastantes? mayorías.
También se argumenta que parte de las capas populares del electorado de izquierda se abstienen y basculan de un comunismo primitivo en la transición a los mensajes simplistas de la ultraderecha actual que explota el neofascismo. Fenómeno que sucede igual en la Europa de referencia (Francia e Italia entre otros).
Sin embargo, los datos de voto ciudadano directo y personal de los últimos comicios desde 2015 (con la crisis financiera de 2008 ya sobrevenida) en Madrid ciudad y comunidad autónoma son los siguientes:
Elecciones 24 de mayo 2015
Ayuntamiento de Madrid. Electores totales: 2.413.826. Votos de izquierda 796.658. Votos de derecha 790.320. Diferencia: 6.338 (solo el 0,26 del electorado total). Alcaldía electa: Manuela Carmena. Comunidad de Madrid. Electores totales: 4.701.962. Votos de Izquierda 1.523.541. Votos de derecha 1.467.973. Diferencia: 55.568 (solo el 1,18 % del electorado total). Presidencia electa: Isabel Díaz-Ayuso.
Elecciones de 26 de mayo 2019
Ayuntamiento de Madrid. Electores totales 2.409.153. Votos de izquierda 770.427. Votos de derecha 830.577. Diferencia: 60.150 (solo el 2,49 % del electorado total). Alcaldía electa: José Luis Martínez Almeida. Comunidad de Madrid. Electores totales 5.087,589. Votos de Izquierda 1.541.121. Votos de derecha 1.637.459. Diferencia: 96,338 personas (solo el 1,77% del electorado total). Presidencia electa: Isabel Díaz-Ayuso.
Pero el 4 de mayo de 2021 se produce la convocatoria anticipada de elecciones en la Comunidad de Madrid. Con unos electores convocados totales 5.154.329. La campaña se polarizó con enorme tensión tomando como eje central en la decisión de voto la disyuntiva entre “Democracia o fascismo” planteada in extremis por la izquierda y la simplificación en la palabra “Libertad” con la sola imagen de Díaz-Ayuso. Ese reto plebiscitario se saldó con una derrota estrepitosa de la oposición con los resultados que siguen: Votos de Izquierda 1.495.708. Votos de derecha 2.095.248. Diferencia: 599.540 (11,63% del electorado total) y resultando la Presidencia electa Isabel Díaz-Ayuso con 65 diputados.
Si comparásemos estos datos con los resultados de anteriores elecciones en 2011 y en 2007, veríamos que la relación entre bloques de votantes en las mayorías absolutas del Partido Popular no son una novedad: En 2007 los votos de izquierda sumaron 1.267.644, frente a un voto de derecha de 1.592.162 electores y con un resultado de mayoría absoluta de 67 diputados que dieron la presidencia a Esperanza Aguirre.
Posteriormente, en 2011, los votos de izquierda supusieron 1.074.004 frente a los 1.737.351 de la derecha que produjo una mayoría absoluta de 72 diputados repitiendo en la presidencia la candidata popular. Esa sí que fue una paliza. De manera que la estrategia electoral de Díaz-Ayuso pasa por alcanzar esas metas en una circunscripción única y para ello tiene que minimizar a VOX y fagocitar su discurso. Ni tonta ni loca. Si no se comprende esto es que no se sabe nada de política a nivel de primero de pupitre.
Madrid. La izquierda en sus laberintos
En aquel periodo aún no habían irrumpido los emergentes posts 2015, ni el 15-M, ni existía la intromisión tan salvaje de la manipulación en redes sociales, ni podría deducirse un mensaje trumpista como el actual en la política española. Tampoco estaban latentes los acontecimientos del "procés” ni la bronca catalana. De manera que la realidad sociopolítica española y las supuestas “sorpresas” electorales de las potenciales mayorías ayusistas habrá que buscarlas en argumentos menos banales que los que ahora se manejan. Y desde luego no en las permanentes excusas de la movilización del electorado de derecha: Bildu, ETA, etc. etc. que con variaciones en el guion se repiten miméticamente desde 1977 hasta nuestros días. Ora terrorismo, ora Venezuela o comunismo, podemismo y así ahora y siempre. Es su política desde hace 44 años y contar con ello se debe presuponer como una “No-novedad”.
También el fracaso absoluto de los “nuevos actores políticos emergentes” derivados de los movimientos telúricos de la crisis financiera 2008, necesitan otras explicaciones que las simplificaciones de sus auto justificaciones victimistas o sus inadecuadas estrategias, que endosan sin despeinarse a los “políticamente incorrectos” comportamientos de los electores. Vaya con la “gente”, que desagradecida es en Madrid o Andalucía. Solo la comparación de algunos de los mensajes ejes de campaña antes citados da una pista, pero eso no es más que un síntoma de los errores inmensos en las desconexiones de esa izquierda con el sentir ciudadano.
La izquierda en Madrid ha aceptado el terreno de juego electoral de la derecha en la que resulta difícil batirla
Porque posiblemente una causa más profunda deviene que la izquierda (en general) haya aceptado el terreno de juego electoral de la derecha en la que resulta difícil batirla: Medios de comunicación e influencia en redes en manos de la derecha. Influencia decisiva en sectores socioeconómicos conservadores. Proyección en las capas de la nueva clase media a las que sin pertenecer se incluyen otras capas subalternas como aspirantes a ese paraíso de “libertad” económica y libre albedrío. Lluvia fina en los sectores de servicios educativos y sanitarios en manos de influencias privadas y confesionales que no solo gestionan, esos recursos esenciales, sino que trasmiten ideología y pensamiento conservador.
Estos son solo algunos de los factores decisivos que no se combaten arrojando pedruscos de confrontación y provocaciones innecesarias de postureo ideológico y lenguaje de minorías. Menos compitiendo con tirachinas mediáticos y asesores de imagen de dimisión inmediata exigible a la vista de las últimas campañas en medios. Aquí en Madrid, en Chile, en Colombia y en la Conchinchina. Que palabro tan antiguo. Tanto como la vieja-nueva política de ocasión.
Con diferencias de bloques en Madrid que no llegan a superar el 2% del electorado total (excepto en situaciones extraordinarias de fracaso palmario de la oposición como fue el 4 de mayo de 2021, o las consecuencias para el electorado de izquierda de la crisis financiera en 2011), ¿puede esgrimirse en serio que la sociedad madrileña está representada ideológicamente por las mayorías de formaciones parlamentarias de derecha corregidas y modificadas por el sistema D´Hont? ¿Qué Madrid es de derechas también por los efectos de esa suma al partido mayoritario, aun siendo minoría, que incluye la adscripción de todos los votos que no le son propios, al no haber alcanzado la cifra de corte del 5%? Claro que se PUEDE ganar, pero para eso hay que saber COMPETIR. Tenemos meses por delante para ello y corregir errores no resueltos ahora.
Considerando que la estabilidad de las instituciones puede también estar comprometida por una proporcionalidad pura, como se ha demostrado en no pocos países y situaciones históricas en democracia, solo el sistema de doble vuelta puede solucionar razonablemente la anomalía democrática en que estamos inmersos desde 1977. Pero esa no es solo una cuestión que deba ocupar centralmente a la izquierda madrileña a partir del 29 de mayo, sea cuales sean los resultados obtenidos el 28. Hay muchas más.
Es mucho mayor la exigencia imprescindible de una nueva vertebración de la actividad política progresista y democrática en la sociedad civil madrileña. Asumir una imprescindible nueva estrategia de presencia en la actividad cotidiana de la población urbana, emigrante y rural. Habrá que estar presente en esos “problemas” con menos slogans de promesas electorales de improbable cumplimiento, más conocimiento de las soluciones viables y, sobre todo, muchísima más presencia en la sociedad civil. Como condición Sí o Sí. Lleva tiempo y estrategia. Sin duda.
Sumar o restar. Esta es la cuestión
Desde luego hace falta menos obsesión, casi endogámica, con la representación institucional. Forma de “vida orgánica” que se convierte en lo que hace bien poco algunos de la izquierda a la izquierda del mundo mundial denominaban “casta” y, que, ahora les cuelgan, no si razones, ese sambenito. Porque no basta “hablar” de los retos sociales nuevos en las tribunas institucionales. No hay que “salir” a la calle hay que ser parte de ella. Para de veras ser empático con “la gente”. Otra condición imprescindible.
Se supone que empiezan las edificaciones por la cimentación y de no construirse ese nuevo andamiaje de relación partidos progresistas-sociedad madrileña, coherente con los objetivos de transformación social, que idealmente se persiguen desde la izquierda, el diálogo entre Aureliano Buendía y Gerineldo Márquez parecerá una paráfrasis a modo de epitafio. Si solo se está peleando por el orgullo… Es malo. Muy malo. Aún estamos a tiempo de evitarlo, espero. El 28M habrá que votar por eso con la esperanza de conseguirlo.
PD. - Todos los datos empleados en este articulo son elaboraciones personales sobre estadísticas oficiales (INE y Comunidad de Madrid)
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Hospitales y residencias como negocio financiero: más muertes y más gasto innecesario
Juan Torres López
JUAN TORRES LÓPEZ
22 DE MAYO DE 2023, 9:04
La derecha española se empeña en hablar de ETA en campaña electoral, como si siguiera poniendo bombas, para que no se hable de los auténticos problemas de España. Por ejemplo, de lo que está pasando y va a pasar en los hospitales y las residencias de mayores en los que se está dejando que penetren cada día más los fondos de inversión llamados en inglés «private equity».
Estos últimos son capitales que adquieren paquetes mayoritarios de empresas para hacerse con su control con el fin de venderlas en un plazo de entre cinco y diez años. Para ello, se recurre casi siempre al mismo procedimiento: se impone una nueva estrategia de dirección orientada a aumentar los ingresos y recortar al máximo los costes; se endeuda a la empresa, muchas veces con el propio fondo y con el solo objetivo de repartir dividendos más elevados; y se venden sus activos (edificios, locales, instalaciones…) incluso también al fondo, el cual cobra luego por alquilarlos a la empresa.
Lo característico de esta inversión es esa forma de gestión orientada a conseguir el máximo beneficio a corto plazo y, sobre todo, que está orientada a venderla en un plazo de tiempo muy corto. Es decir, no se invierte para consolidar una empresa y desarrollar aún más su actividad, sino para «ensillarlas con montañas de deuda y luego exprimirlas como si fueran naranjas”, en palabras de Bill Pascrell, presidente del Subcomité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes sobre Supervisión de Estados Unidos.
Se impone una nueva estrategia de dirección orientada a aumentar los ingresos y recortar al máximo los costes
En su inicio, esta inversión se realizaba sobre todo tipo de empresas (fue la causante, por ejemplo, de la quiebra de la conocida tienda de juguetes ToysRUs) pero últimamente se están centrando en el sector de la salud y los cuidados, de modo que sus efectos son mucho más relevantes social y personalmente.
Aunque la presencia de estos fondos es relativamente reciente y su actividad es muy opaca, ya se dispone de multitud de investigaciones académicas, parlamentarias o de organizaciones profesionales que proporcionan evidencias abrumadoras sobre las consecuencias que tienen sobre la gestión de las empresas que capturan y, sobre todo, sobre la salud y las condiciones de vida de las personas.
Voy a resumir brevemente lo que sabemos que ha ocurrido en otros países para hacernos una idea de lo que va a pasar en España cuando se consolide la tendencia que ya ha comenzado a darse.
En el caso de las residencias, se puede decir, en general, que las que son propiedad de estos fondos generan peores resultados por «anteponer las ganancias a las personas», tal y como dice una Hoja Informativa de la Presidencia de Estados Unidos.
Las personas en estas residencias tienen más probabilidades de acudir a urgencias por causas que podrían haber sido evitadas con una mejor atención
La American Medical Association descubrió que las personas que están en residencias propiedad de estos fondos tienen más probabilidades de acudir a urgencias o de ser hospitalizas por causas que podrían haber sido evitadas con una mejor atención. Y, sin embargo, que estas residencias salen más caras que el resto. Prácticamente lo mismo descubrió otro estudio de la Universidad de Pensilvania.
Un documento de trabajo de diversos académicos publicado en el National Bureau Of Economic Research en 2021 mostró que la gestión de este tipo de capital aumentó la probabilidad de muerte durante la estancia y los 90 días siguientes en un 10% y la prescripción de medicamentos antipsicóticos en un 50%; disminuyó las horas de personal de enfermería de primera línea y la movilidad de los residentes, y el gasto de los contribuyentes por residente en un 11%.
Otro estudio demostró que la tasa de infección por COVID-19 y la tasa de mortalidad de los hogares de personas mayores en residencias propiedad de estos fondos fue entre un 30 % y un 40 %, respectivamente, más elevada que en el conjunto de las residencias en Estados Unidos.
Un informe del Instituto Veblen ha demostrado que «la toma de control de grupos de residencias de ancianos va acompañada de reorganizaciones y arreglos financieros, que parecen sobre todo destinados a preparar una reventa rápida y no a establecer un modelo económico viable diseñado para el largo plazo»
En relación con la gestión de hospitales completos o de servicios concretos, las evidencias también son abrumadoras:
– La American Medical Association ha demostrado que los pacientes pagaron más cuando los servicios que se proporcionan están controlados por este tipo de capitales o que los médicos atendieron a más pacientes, lo que indica utilización innecesaria de servicios para aumentar los ingresos. Se ha comprobado que esto último ocurre incluso en el caso de la odontología infantil financiarizada, un servicio en el que en Estados Unidos se han detectado prácticas sin anestesia para incrementar beneficios, o que se califica a nacimientos normales como de emergencia para cobrar más.
– Para aumentar beneficios se reduce la oferta de servicios con menos margen y eso ha hecho, en concreto, que los private equity hayan cerrado hospitales rurales en Estados Unidos); se recorta personal; y se sustituyen a profesionales médicos por otros de menor formación, lo cual se ha demostrado que incrementa el gasto y la probabilidad de tener que volver a ser tratados.
Para aumentar beneficios se reduce la oferta de servicios con menos margen y eso ha hecho que los private equity hayan cerrado hospitales rurales en EEUU
– En los hospitales y servicios gestionados por estos fondos hubo mayor escasez de medios como mascarillas, ventiladores en la pandemia.
– Una investigación de la Universidad de Berkeley muestra que estos capitales ni siquiera mejoran la medicina privada suministrada por el mercado puesto que «amplifican y aceleran la concentración y las prácticas anticompetitivas». Y concluye que «este negocio es fundamentalmente incompatible con un sistema de salud estable y competitivo que sirva a los pacientes y promueva la salud y el bienestar de la población».
– En Estados Unidos, las llamadas «facturas sorpresa» que suponen gastos imprevistos y fraudulentos asociadas a los servicios de salud propiedad de estos fondos se han extendido tanto que hasta el presidente Trump dijo que estaba decidido a terminar con ellas.
– En multitud de casos se ha comprobado que estos servicios están asociados a comportamientos fraudulentos. Sólo para hacer frente a reclamaciones por presentación de facturas al gobierno estos fondos han gastado 500 millones de dólares desde 2013.
El problema de fondo de la economía española y de España en general
– Una fuente tan poco sospechosa de radicalismo como la revista Forbes asociaba a estos fondos con «recortes draconianos para apoyar al personal y/o intercambiar médicos por otros profesionales menos costosos como enfermeras», «presionar a los médicos para que brinden más atención médica (a menudo innecesaria)»; o «aumentar los precios sabiendo que las aseguradoras no tendrán más remedio que aceptar».
Es un proceso que en España ha comenzado a darse y que va a extenderse cada día más
Es normal que la adquisición de hospitales completos, residencias o servicios concretos por este tipo de capitales tenga efectos como los que acabo de señalar (entre otros que es imposible señalar en un texto limitado como este). Se trata de inversiones que, como he dicho, no se llevan a cabo para consolidar la actividad en la que se invierte, sino para obtener altísimos beneficios al venderlas al poco tiempo y, mientras tanto, utilizando el control de la gestión para extraer todo tipo de rentas de la empresa adquirida. Es un procedimiento destructor de empresas, pues las deja exhaustas, endeudadas y con cargas inasumibles a medio y largo plazo y por ello muchas de ellas terminan quebrando. Pero, lógicamente, todo esto es mucho peor cuando lo que adquieren estos capitales son servicios sanitarios y de cuidados, hospitales o residencias de mayores. Como dice un amplio estudio realizado por Public Citizen también en Estados Unidos sobre su actividad en estos campos, de lo que estamos hablando es de «la diferencia entre la vida y la muerte».
Moreno en traje de faena para privatizar con los mismos engaños que Ayuso
Es un proceso que en España ha comenzado a darse y que va a extenderse cada día más, tal y como han mostrado, entre otros, el libro de Manuel Rico ¡Vergüenza! El escándalo de las residencias, o los artículos de Juan Pedro Velázquez-Gaztelu, El gran negocio de las residencias, y los aparecidos en Infolibre.
Por eso es muy urgente que se abra en nuestro país un debate amplio y riguroso y que se exija al gobierno central y a los autonómicos que legislen al respecto; al menos, como se ha comprometido a hacer para frenar los efectos que he mencionado, alguien tan poco sospechoso como el presidente Biden en Estados Unidos. Entre otras cosas, porque los inmensos beneficios que obtienen estos fondos a costa de suministrar peores servicios, de obligarnos a gastar más y provocando muertes innecesarias los pueden conseguir gracias a la opacidad de sus operaciones, a los privilegios fiscales de los que gozan y, en resumidas cuentas, porque, para colmo, se les está ayudando a que hagan todo eso con dinero público.
domingo, 21 de mayo de 2023
A la búsqueda de Políticas transformadoras....
Adrià Porta: “Ser demócrata es estar siempre comprometido con vaciar el lugar del poder”
El joven filósofo catalán, que participó en el Seminario de Ética y Filosofía Política en Uviéu, expone sus reflexiones sobre posfundacionalismo y democracia radical
Por
David Sánchez Piñeiro
20 mayo 2023
Adrià Porta en el Campus de Filosofía y Letras de la Universidad de Oviedo. Foto: Alisa Guerrero
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David Sánchez Piñeiro
David Sánchez Piñeiro
Graduado en Filosofía y doctorando en Investigaciones Humanísticas por la Universidad de Oviedo/Uviéu. Ha colaborado con medios como La Trivial, Atlántica XXII y El Salto.
Adrià Porta Caballé (Barcelona, 1994) es investigador predoctoral en la Universitat de Barcelona, donde escribe una tesis provisionalmente titulada “El vacío de la democracia radical: una comparación entre las filosofías políticas posfundacionales de Lefort, Laclau, Badiou y Rancière”. Es graduado en Filosofía, Política y Economía por la Universidad de Essex y tiene un posgrado en “Análisis del capitalismo y políticas transformadoras” por la UB-UAB. También obtuvo una beca para cursar un máster en Filosofía y Psicoanálisis en la New School for Social Research de Nueva York. Además, trabajó como asesor parlamentario en comunicación política por el grupo Podemos-En Comú Podem en el Congreso de los Diputados y en el Parlament de Catalunya. Actualmente, es miembro del proyecto de investigación “Pensamiento Contemporáneo Posfundacional”, que tiene como investigadora principal a la profesora Laura Llevadot. El pasado fin de semana estuvo en Asturies, donde participó en una sesión del Seminario de Ética y Filosofía Política sobre la posibilidad de un “marxismo schellinguiano”, celebrada en el Local Cambalache (Uviéu). En esta entrevista para Nortes, que también puede verse en vídeo, aborda una serie de cuestiones filosóficas y políticas relacionadas con el posfundacionalismo y las teorías de la democracia radical.
¿Cómo explicarías qué es la filosofía política posfundacional o el posfundacionalismo a una persona que no tenga conocimientos especializados en filosofía?
Creo que el “posfundacionalismo”, como término que además tiene un “post-” delante, se equivocaría si fuera una nueva palabreja que utilizan los académicos para escribir papers que no conducen a ninguna parte, como un nuevo ámbito de especialización o, incluso peor, como una forma ya un poco manida de introducir otro “post-” a palabras como “posmodernidad” o “posestructuralismo”. En particular, “posfundacionalismo” es un término acuñado por Oliver Marchart en un libro que ya prácticamente se ha convertido en un clásico actual, El pensamiento político posfundacional, publicado en 2007, y que surge de una necesidad: ¿cómo aglutinar a toda una serie de autores que, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, son tan diversos como Foucault, Lacan, Derrida y Deleuze, y que en realidad conducen a ontologías completamente diferentes o que al menos son difíciles de coaligar entre sí? Podríamos decir que Lacan pone el énfasis en la “falta”, Deleuze lo pone en el “exceso”, y Derrida, en la “diferencia” entre ambos: ¿cómo aglutinarlos a todos? Marchart expone que en realidad lo que todos comparten es una misma crítica a un fundamento último. Esta idea general es un cambio de paradigma respecto a cómo se había hecho la filosofía hasta ahora.
El “fundacionalismo”, o aquello a lo que el pos-fundacionalismo no se opone pero sí que establece una distancia o critica, es esta idea antigua que nace, para poner un primer ejemplo, en las Refutaciones sofísticas de Aristóteles. Aristóteles dice que si un argumento conduce inevitablemente a otro, en algún momento tiene que terminarse la cadena de argumentos (porque sino conduciría a un regressus ad infinitum) y tiene por lo tanto que haber un principio primero y último que sirva de fundamento a todos los demás. Esta es una idea que tiene un gran predicamento en cómo pensamos todos. Llegando a la Modernidad, Descartes pone el ejemplo de que el conocimiento sería como una especie de árbol que hundiría sus raíces en la metafísica, encontraría el tronco de las matemáticas y desplegaría luego todas las ramas de la moral y la ética prácticas. Es una forma de pensar intuitiva, que no solo atañe a los filósofos. Creo que “todo el mundo es un filósofo” (Gramsci) y por lo tanto el fundacionalismo es algo que todos tenemos en la cabeza, es una forma de pensar intuitiva por la cual creemos que “si realmente encontrásemos un fundamento primero y último de allí podríamos extraer todas las consecuencias necesarias”. El posfundacionalismo intenta resquebrajar la idea de que podemos llegar a un fundamento último –ya fuera la economía, las matemáticas o las distintas expresiones que esto ha encontrado dentro de la historia de la filosofía– e intenta pensar de una forma un poco más contingente. “Contingente” aquí no quiere decir “aleatorio”, ni que se pueda decir cualquier cosa. “Contingente” se opone a “necesario” y simplemente implica que podría haber sido de otra forma. Esto claramente se puede aplicar a la estética, al género, a la filosofía misma, pero donde se puede ver muy bien, en mi opinión, es en la política. En la política se da siempre algún tipo de fundamento –hacer política es creer que se pueden construir “fundamentos contingentes”– pero si uno cree que ha encontrado el fundamento último de la política acaba con lo político mismo y termina en una especie de determinismo.
¿Por qué es importante para ti dentro de ese marco posfundacional el concepto de “vacío” y por qué elegiste concretamente a esos cuatro autores para estudiarlo?
Mi proyecto de investigación empezó el día en que me di cuenta de que la inmensa mayoría de los autores que se consideran como propios de lo que se conoce como “teoría de la democracia radical” –y entrarían principalmente estos cuatro: Lefort, Badiou, Rancière y Laclau– coinciden en una única cosa y es que todos hablan de la democracia como una especie de “vacío”. Para Lefort, que quizás es quien empieza toda esta tradición, la democracia misma es “el lugar vacío del poder”. Para Laclau, “el pueblo” no es una entidad esencial, sino un “significante vacío” –un concepto que demasiadas veces se ha incomprendido. Para Badiou, el “vacío” que se abre en cualquier “situación” es lo que permite que ocurra un “acontecimiento”. Si toda situación estuviera completamente determinada, nunca podría haber ningún acontecimiento. Y, por último, Rancière define “la policía”, a la que él opone a “la política”, como aquella forma de pensar lo político que nunca tiene ningún “exceso” ni ningún “vacío”. Cuando la policía cuenta sujetos nunca queda ningún tipo de resto, siempre todas las personas encajan perfectamente en las etiquetas o categorías sociológicas que se ha propuesto contar. En cambio, para pensar la democracia siempre es necesario que haya algún tipo de “suplemento” o de vacío.
Adriá Porta en el Aulario A de la Facultad de Filosofía y Letras. Foto: Alisa Guerrero
Esto es una mera coincidencia teórica, pero no necesariamente implica que tenga que ser verdad. La siguiente pregunta que me planteé, entonces, fue si esto simplemente es una boutade de los franceses que a veces hablan de una forma un poco poética, pero que realmente no tiene ningún fundamento (valga la redundancia). Yo creo que la ciencia avanza tanto demostrando que algo es cierto como demostrando que una vía no lo es. En mi investigación yo me planteo de buenas a primeras si este es un buen concepto para pensar la democracia o no. En última instancia creo que en este concepto o metáfora que describe la democracia como un vacío hay una cierta potencialidad muy interesante. “Vacío” aquí se opone a esencia. Pensar la democracia como un lugar vacío significa pensarla sin ninguna esencia que la pudiera colmar. Lo que tienen en común la monarquía, la tiranía y la dictadura es que uno se arroga el poder y hace coincidir el espacio del poder consigo mismo. Cuando Luis XIV, por ejemplo, dice “el Estado soy yo” realmente no existe ningún vacío o ningún exceso que pueda ser colmado por otro sujeto. Sin embargo, en la democracia –y para mí la democracia es algo mucho más radical que el mero hecho de votar cada cuatro años y creo que tendría que ser radicalizada muchísimo más llegando a las esferas económicas a las que aún no ha llegado– significa la idea de que existe un espacio que no es de nadie y por eso puede ser de cualquiera o de todos. Significa mantener esta indeterminación fundamental.
Marchart sitúa a Heidegger como un antecesor de las ideas posfundacionales y dice que los cuatro autores que él estudia en su libro son “heideggerianos de izquierdas”. Tú, en cambio, realizas una lectura que se centra en la figura de Schelling, a quien presentas como un filósofo cuyas ideas también prefiguran algunos de los temas característicos del posfundacionalismo.
Marchart no se equivoca al reconocer que todos estos pensadores tienen como uno de sus fundamentos a Heidegger. Lo único que yo añado es que Heidegger copia en gran medida a Schelling en este caso. Es normal que muchos filósofos copien a sus predecesores para esconder las huellas y su falta de originalidad, pero el caso de Heidegger con Schelling es muy flagrante. Además me parecía que esto permitiría corregir una mala comprensión que abunda hoy en día porque la “posmodernidad” se ha convertido más bien en un enemigo que en una categoría, ya que postmoderno realmente no sería ninguno de estos autores anteriormente mencionados, sino que sólo encajaría con autores como Baudrillard, Bauman, Lipovetsky, etcétera. Sin embargo, lo que quería mostrar también con la apropiación de Schelling es que todas estas cosas que hoy en día se llaman “posmodernas” –y en las cuales no se distingue categóricamente lo que sería la “posmodernidad”, del “postestructuralismo” o del “posfundacionalismo”– son en realidad una posibilidad contenida dentro de la Modernidad misma. Alguien tan clásico como un idealista alemán ya contiene elementos que volverán en el siglo XX tales como la (in-)diferencia, el inconsciente, la falta de fundamento, el abismo insondable de la libertad, etcétera.
La apropiación que hace Heidegger de Schelling es sesgada, pues él esconde en sólo dos tomos de los casi cien que forman sus obras completas hasta qué punto le influyó la filosofía de este pensador. Creo que en Schelling podemos encontrar la primera vez que en la Modernidad se empieza a pensar sin un fundamento último. Esto tiene que ver con la crítica que le hace Schelling a Hegel, que ha sido muy escondida y olvidada porque gran parte del trabajo que hizo el segundo Schelling no está publicado (una gran parte de ello no está traducido ni al castellano ni tan siquiera al inglés) y sin embargo creo que en ese debate entre Hegel y Schelling se partieron las aguas que conducen al siglo XX. La posición de la Ciencia de la Lógica de Hegel, que luego Marx retomará en El Capital, conduce a una idea determinista por la cual la existencia puede ser reducida a un concepto o a una serie de conceptos de la reflexión. Mientras que Schelling critica (manteniéndose fiel a la vía abierta por su amigo Hölderlin en “Juicio y ser”) que esto nunca será del todo posible. Hay una brecha insondable entre lo que es la existencia y los conceptos que luego nosotros podemos utilizar para definirla. Permanecer fiel a esa brecha es lo que para mí significa ser “posfundacional”, saber que nunca acabaremos del todo de encapsular el ser en ningún tipo de esencia o de concepto de la reflexión.
Adriá Porta en el estudio de grabación durante la entrevista. Foto: Alisa Guerrero
Aprovechando que mencionas a Marx: ¿crees que se puede hacer una lectura posfundacional del marxismo? Laclau y Mouffe, por ejemplo, se definen como autores posmarxistas.
Creo firmemente que no hay un solo y único Marx, sino que por lo menos hay dos, o muchos más. Lo que nosotros recibimos de Marx al final es un texto. Foucault dice de forma un poco cabrona que el marxismo a veces dedica más tiempo a la hermenéutica sobre “cómo leer correctamente a Marx” que al arte de gobernar, y al final lo que se ven muchas veces en discusiones marxistas son distintas formas de leer un texto. Para mí hay por lo menos dos Marx, no porque Marx se contradijera, sino porque esta es mi forma de leer un texto. Es Derrida quien dice que ya desde el principio el antiplatonismo es una posibilidad contenida dentro del texto de Platón, y cualquier texto se deconstruye a sí mismo o tiene varias posibilidades dentro de sí, aunque es el ejercicio de la filosofía clásica intentar esconder estas brechas o resquebrajamientos. De la misma forma que creo que El Capital, siendo uno de los textos más importantes de la historia del pensamiento y de la política y que contiene una verdad muy profunda, está muy influido por la idea de que partiendo simplemente de una “unidad mínima de análisis” –la mercancía– podríamos derivar mediante una serie de movimientos reflexivos hasta lo último que sucede en el capitalismo. No en vano Marx dice en una carta que puede por fin escribir El Capital después de haber leído la Ciencia de la lógica de Hegel. Por otra parte, no es menos cierto que en el joven Marx se hereda la crítica de Schelling a Hegel y que toda la supuesta “inversión” que Marx acomete al idealismo de Hegel parte de la idea de Schelling de que el ser no es reducible a un concepto de la reflexión. De hecho ambos utilizan la misma expresión, “inversión”, y en este sentido habría en Marx un texto que se resquebraja. Habría que mirar realmente en qué parte uno está de acuerdo en contraposición a otros y no leerlo como un texto monolítico que tuviéramos que aceptar por el hecho de que fue escrito por un mismo “autor”.
Antes hacías referencia a la definición de democracia radical como un lugar vacío que no es de nadie y puede ser de todos. ¿Qué significa esta idea?
Es muy curioso que justamente esta idea –el “vacío”–, que aún no ha sido estudiada creo yo hasta sus últimas consecuencias en la teoría política de la democracia radical de la segunda mitad del siglo XX, es justamente una de las ideas más denostadas dentro de la historia de filosofía occidental. De hecho, muchas veces de forma absolutamente simplista se dice: la filosofía “occidental” estaría a favor del ser, mientras que la filosofía “oriental” –lo que quieran decir estas palabras después de Orientalismo de Edward Said– estaría buscando el vacío. A mí me interesa cambiar estas posiciones: creo que cuando la filosofía se asienta en pensamientos dicotómicos fijos deja de pensar. ¿Qué pasaría si en el primer lado se pusiera en valor o se estudiara el ser? Nietzsche dice que filosofa a martillazos, ¿qué martillo representaría poner el “vacío” en el centro en nuestra tradición filosófica? Obviamente desde los griegos hasta hoy se ha puesto en valor el ser porque el ser permite hablar justamente de un fundamento y la concepción de este fundamento cambia a lo largo de la historia del pensamiento: para Platón es “idea”, para Aristóteles es energeia (o “actualización”), en la Edad Media se convierte en Dios, luego la “razón” en el Renacimiento, el “sujeto” en Descartes, la “libertad” en Kant, el “espíritu” en Hegel, el “modo de producción” en Marx y así podríamos seguir hasta hoy… Lo que se quiere buscar en cada caso es un fundamento último del ser y por eso todos estos pensadores coinciden en denostar el “vacío” como algo que no se puede encontrar. Nosotros coloquialmente decimos muchas veces que las promesas de este político son promesas “vacías”, o que esas palabras están “vacías” de contenido como algo única y exclusivamente peyorativo. Esta no es una idea de “sentido común”, sino que representa lo que a mí me gusta llamar “metafísica congelada”: es simplemente producto de una forma de pensar que ha denostado la “falta de esencia” como algo completamente prescindible. En la democracia se puede ver que la falta de esencia no es una falta meramente negativa sino algo también positivo: el hecho de que un espacio no pertenezca a nadie es la condición de posibilidad de que pueda pertenecer a cualquiera o a todos. Esta idea me resultó muy intuitiva a partir del 15M o de determinadas manifestaciones. Lo que se crea allí, lo que se despliega es un vacío que no tiene límites precisos, un vacío indeterminado. Es abrir un espacio allí donde no lo había. Creo que Pablo Bustinduy ya ha avanzado mucho en su tesis doctoral en este sentido sobre el concepto de “lugar” o de “espacio” en la Modernidad.
Lo que hay en los distintos regímenes políticos, en mi opinión, es una definición de dónde está este espacio vacío. Para la monarquía el vacío simplemente es el vacío del trono. Cuando el Rey muere lo único que queda vacío es ese trono, lo cual ya prefigura que ese espacio solo puede ser ocupado por otra persona individualmente y ya prefigura que la persona más cercana será su hijo. Si pensamos en una oligarquía, el espacio donde se toman las decisiones es el vacío que recubre la mesa de un despacho, allí donde se discuten las decisiones importantes. En la democracia parlamentaria el espacio que quizás mejor recoge eso es el Parlamento, que es el espacio que queda vacío cuando los políticos van y vienen. Creo que va quedando claro cómo, a medida que la sociedad se va democratizando, el vacío se va ensanchando. Democratización para mí significa vaciamiento, significa abrir un espacio cada vez más grande donde se puedan incluir a más sujetos para tomar decisiones y esto conduciría a una democracia directa que fuera también ampliada a nivel económico: el socialismo. Socialismo para mí sería la última expresión de la democracia donde el vacío ha llegado hasta sus últimas consecuencias. No porque, como compartió una parte del marxismo, existiera una democracia “formal” burguesa que luego habría que “rellenar” con un “contenido material” socialista, sino al revés: porque la democracia “formal” capitalista no está lo suficientemente vacía, porque acepta el límite de la forma-mercancía. No entiendo a veces por qué el socialismo no ha aceptado una de las ideas que podrían ser de las más radicales posibles: que el socialismo implicaría una radicalización hasta sus últimas consecuencias de la democracia “formal” vacía.
Adriá Porta en el Campus del Milán. Foto: Alisa Guerrero
Cuando alguien no puede acceder a comida, a un techo, a lo que sea, porque no tiene dinero, podría parecer que eso simplemente necesita de otro contenido moral del que ser llenado. Pero allí lo que hay es que el espacio que parecería “vacío” o que para un liberal-conservador está ya “vacío”, en realidad no lo es lo suficiente, porque hay una limitación en ese vacío que es la forma-mercancía. Tienes que tener dinero, tienes que tener mercancías para poder ser garante de este derecho, sea el empleo, un techo digno, o lo que fuera. Por lo tanto, ¿para qué me ha servido a mí esta idea? Para ir avanzando, para ir radicalizando y para ir definiendo lo que significa ser demócrata. Ser demócrata es estar siempre comprometido con vaciar el lugar del poder. Y hoy que vivimos en democracias representativas liberales, quizás esto no está tan asediado por la cuestión del voto universal, que ya está ganado (desgraciadamente aun solo por la gente que tiene papeles), sino por el hecho de que el capitalismo intenta vender la idea de que vivimos en un “vacío absoluto” (“haz lo que quieras”, “sé quién quieras ser”, “sé tu propio jefe”, etc.) donde nuestra libertad es también “absoluta”. Y sin embargo, lo que no se reconoce son los contornos de este vacío, que es la forma-mercancía y el dinero. Dentro de esas limitaciones, uno puede ser lo que quiera, pero falta erradicar esa limitación.
Algunas voces progresistas, socialistas o emancipatorias son muy críticas con algo que denominan “posmodernismo”. Desde estas posiciones se hace una crítica muy dura al posfundacionalismo y se afirma que si no tenemos certezas absolutas, si no tenemos certezas racionales, si no tenemos verdades universalmente asentadas y aceptadas, entonces no se puede hacer política y, menos aún, política emancipatoria.
Como siempre, lo que parece una posición pos-moderna es una posibilidad ya contenida dentro de la modernidad misma, en este caso en Hegel. Es Descartes quien quiebra la historia de la filosofía buscando lo que él llama una “certeza”, una “idea clara y distinta”. A Descartes, que es en gran medida un escéptico, le corroe por dentro el hecho de no poder encontrar una certeza. Por contra, en Hegel se puede ver –en La fenomenología del espíritu sobre todo– como el espacio de la “certeza” tiene que desaparecer para que pueda abrirse un espacio para el “reconocimiento”. En realidad, nunca puedo estar seguro de que yo existo si los otros no reconocen que yo existo. La idea cartesiana de que yo puedo alcanzar una certeza sobre que esta mesa es, y es de una determinada forma, sin los demás –y que por tanto aniquila el mundo y mi relación con los otros– no es posible. Cualquier tipo de “certeza”, por pequeña que sea, es siempre ganada con el reconocimiento de los demás. Esto quiere decir que esa certeza tan fuerte desaparece y lo que aparece en su lugar son creencias que se articulan en determinadas comunidades de reconocimiento y que no por eso dejan de ser vividas con menos seguridad.
La idea de Butler de “fundamentos contingentes”, de nuevo.
Exactamente. A mí me gusta poner el ejemplo de Plutón. Cuando yo era pequeño, Plutón era uno de los planetas que existían en el sistema solar. Se descubrieron en determinado momento una serie de asteroides que estaban alrededor y la comunidad científica se reunió para decidir si allí se podían encontrar nuevos planetas. Vieron que muchísimos de esos asteroides tenían un tamaño más grande que Plutón y que por tanto podrían ser considerados planetas, pero entonces el sistema solar pasaría de tener unos pocos a tener una gran cantidad. Lo que decidió la comunidad científica en ese momento no fue añadir nuevos planetas, sino quitarle el estatus de “planeta” a Plutón. Eso es exactamente lo que quiere decir que el espacio de la certeza tiene que dar paso al reconocimiento o que el posfundacionalismo intenta creer en fundamentos que a la vez son contingentes. Cuando esa comunidad científica (en nuestras sociedades la comunidad a la que le otorgamos la autoridad o el reconocimiento) toma esa decisión, es verdad que Plutón no es un planeta. Ahora bien, si lo pensamos filosóficamente hasta el fondo, el hecho de que no hay en realidad ninguna garantía de que algo sea un planeta o no, más allá de que nosotros como seres humanos lo decidamos o no, eso es lo que introduce la contingencia. En realidad, solemos creer que las cosas como un “planeta” son “en sí”, pero en realidad simplemente son la condensación y sedimentación de muchas decisiones previas tomadas y que por lo tanto pueden cambiar, como en este caso lo hizo la comunidad científica. Para mí, la política sucede de la misma forma. Una vez nos hemos dado algún tipo de “fundamento”, una vez nos hemos dado algún tipo de seguridad, de orden, de certeza, por ejemplo, “los servicios públicos no se tocan”, eso se convierte en fundamento. Lo que nunca debemos olvidar es que en política todo es contingente, hasta un cierto punto, y por lo tanto las decisiones siempre están sujetas a ser revisadas o reabiertas para que se vuelvan a discutir.
Quizás Marchart podría haber incluido también en su libro a pensadoras como Judith Butler, Wendy Brown o Chantal Mouffe, que también han desarrollado filosofías políticas posfundacionales.
Las contribuciones de las filósofas en el posfundacionalismo tienen que ser reivindicadas. Antes hablamos del libro de Oliver Marchart sobre El pensamiento político posfundacional, publicado en 2007. También hay que recordar que justamente en ese mismo año se publicó un libro parecido, análogo, aunque miraba la situación desde otro lugar: La izquierda lacaniana, de Yannis Stavrakakis. Serían dos formas de concebir por dónde van los tiros en la filosofía actual, una que pondría el énfasis en la “izquierda heideggeriana” (o el posfundacionalismo), y la otra que lo pondría en la “izquierda lacaniana”. Ha sido el trabajo de Alicia Valdés, ahora post-doc en la Universidad de Barcelona, publicar una revisión de lo que la izquierda lacaniana tendría de feminista y creo que habría que hacer lo mismo en el caso del posfundacionalismo. En general toda la historia que ha tenido el feminismo, sobre todo el francés, en la segunda mitad del siglo XX, empezando por Irigaray, y siguiendo con Kristeva, Wittig, hasta llegar hasta Butler, es también un darse cuenta cada vez mayor de la “ausencia de fundamento” que amenaza, en el fondo, al feminismo. Lo que a partir de Butler podemos llamar “posfeminismo”, que es la pérdida de un criterio último para definir el género, es algo que también visibiliza una cuestión posfundacional más amplia que creo que sucede en las distintas luchas, que no es que hayan perdido “El Sujeto” y entonces ahora se trataría de encontrar “El Verdadero”, aquel que tenga el punto privilegiado de enunciación que nos va a conducir por fin a la ansiada transformación social, sino un cuestionamiento de esa búsqueda, quizás sesgada, que hubo desde el principio. Lo que ha sucedido en la historia del feminismo no es una cuestión particular, sino que revela algo sobre el posfundacionalismo en general.
Adriá Porta en el hall del Aulario A. Foto: Alisa Guerrero
Hace poco escribiste un artículo en Catalunya Plural titulado “Análisis de los estados de ánimo sociales mayoritarios (2007-2023)”. En él argumentabas que en la teoría social y política predominan los análisis de corte racionalista que privilegian el estudio de las estructuras y minusvaloran o dejan en segundo plano toda la cuestión de los afectos, de los estados de ánimo sociales, de las pasiones políticas que predominan en cada momento. ¿Por qué crees que es importante esta dimensión afectiva?
Podríamos volver a traer a la crítica de Schelling a Hegel. Es Schelling y no Freud el primero que utiliza la palabra “inconsciente” en un sentido positivo. Para Schelling, este descubrimiento parte de una determinada idea de la naturaleza. Muchas veces olvidamos que la “naturaleza” no es un ente que está ahí fuera, sino que nosotros también somos “naturales”. Nuestra conciencia y razón son, de hecho, un producto de la naturaleza misma, por lo que nuestra naturaleza no puede quedar nunca del todo encapsulada por la “conciencia”, ya que es la conciencia la que es un producto de la naturaleza y no al revés. Esta cuestión más abstracta se acaba concretando para mí en un problema político bien concreto. Creo que la izquierda tiene muchas veces –y cuando digo “la izquierda” también me estoy autocriticando a mí, porque yo también he tenido este pensamiento muchas veces– la idea de que “si encontrásemos la teoría correcta entonces la revolución estaría a tocar! -Si por fin encontrásemos la clave teórica, la explicación, la “lógica” sobre cómo se desarrollan “verdaderamente” las cosas, entonces tendríamos la palanca de Arquímedes con la que podríamos cambiar el mundo!”. Me ha costado un tiempo, y no solo por razones teóricas, sino también al hacer política, darme cuenta de que o bien allí la “teoría” se está definiendo de forma sesgada, se esté entendiendo solo una “lógica estructural” que dejaría fuera todas las emociones, los afectos, toda la parte inconsciente que también domina en nosotros, o bien no es posible otra vez reducir del todo el ser a un concepto de la reflexión. Creo que muchas veces la izquierda debería levantar la vista, mirar a lo que tiene enfrente en un sentido mucho más amplio de las formas en las que estamos acostumbrados de analizar la realidad. Estamos acostumbrados a hacer análisis estructurales sobre la lógica del capital, y esta es una parte importantísima, quizás se pueda decir que la que más. Sin embargo, estrechamos las miras sobre la transformación social si solo nos preocupamos por eso, y creo que hay muchísimos más elementos a investigar para responder a la pregunta de por qué si vivimos en un sistema tan injusto, por qué si tenemos desde hace tiempo los medios para acabar rápidamente con la pobreza o el “sufrimiento innecesario”, sigue siendo tan difícil convencer a todo el mundo de que esta tiene que ser una prioridad. Allí creo que se entrecruzan argumentos filosóficos, argumentos conscientes, y también pulsiones inconscientes que creo que hay que mirar con el mismo valor.
También planteas que el “estado de ánimo” que predomina actualmente en nuestras sociedades es el resentimiento. No un resentimiento de cualquier tipo, sino un resentimiento político.
En el artículo intentaba ensayar un análisis de los “estados de ánimo sociales mayoritarios” que han sido dominantes en Catalunya y en el Estado español en la última década, y me daba cuenta de que tanto en Catalunya como en el Estado español se intentaron dos grandes epopeyas colectivas, una quizás empezada por el 15M y la otra por la manifestación soberanista en contra de la sentencia del Estatut en 2010, que fueron un intento de respuesta a muchos problemas que existían en nuestro país y a los cuales mucha gente dedicó mucha energía. Yo creo que hubo un momento, una especie de “acontecimiento”, por el cual la izquierda había estado de alguna manera hibernando durante algún tiempo y que por esto pudo dedicar una inmensa cantidad de fuerza, de ímpetu, a transformar las cosas. Cuando esto se vino abajo creo que no podemos volver a juzgar el momento actual como si volviésemos como sociedad a tener la misma energía para volver a intentar algo de nuevo, sin antes entender el debilitamiento de las fuerzas que ha sucedido en medio y cómo este debilitamiento ha conducido a un estado de ánimo distinto, quizás más agrio, quizás más triste, quizás más resentido. “Re-sentimiento” quiere decir, literalmente, “volver a sentir”. Y creo que este no es un estado de ánimo generalizado que sólo suceda en Catalunya o en el Estado español, sino de forma más global. Estamos experimentando formas políticas de “volver a sentir” un fracaso o una derrota y no poder crear un futuro porque estamos en un momento en el que el presente domina tantísimo que, o bien tenemos la pura inmediatez de las redes sociales, o bien, porque el futuro está “cancelado” –como dice Mark Fisher– el presente rebota a un pasado que se “vuelve a sentir” una y otra vez. En el artículo me planteaba si nosotros seríamos capaces, como el pasado no se puede cambiar, de quitar el pus, pasar página de las emociones políticas que fueron dominantes en la última década y ver si podríamos volver a afirmar algo de nuevo. Creo que esta es una de las tareas más importantes que tenemos políticamente hoy.
Has vivido en primera persona dos mundos. Por un lado el mundo de la política, como asesor en comunicación en el Congreso y en el Parlament de Catalunya. Por otro lado el mundo universitario, académico, en el que estás ahora. Supongo que para ti serán dos mundos diferentes pero que también están relacionados, sobre todo teniendo en cuenta tu condición de investigador en una disciplina como la filosofía política. ¿Cómo has vivido tu experiencia en estos dos mundos y qué relación piensas que tienen entre ellos?
La política para mí no es reducible simplemente a esos años en los que estuve aportando en la política institucional, sino que es mucho más amplia y creo que se hace política también en un sindicato de vivienda y hay que seguir haciéndola toda la vida, aunque los puestos cambien, lo cual también es bueno. Creo que actualmente vemos muchas veces las cosas con una dicotomía fija y así como vuelve otra vez el debate entre “lo material” y “lo cultural”, también vivimos aplastados por la dicotomía fija entre la “teoría” y la “práctica”. No hace falta ni tan siquiera decir que cualquier teoría es ya de por sí misma una práctica. El hecho de abrir un mundo, de que uno se dé cuenta de algo que nunca había pensado, ya abre un camino, una potencia, ya prefigura un mundo completamente distinto de forma práctica. Por otra parte, una práctica no puede ser realizada nunca, en ningún caso, sin una teoría previa. Para mí fue un absoluto descubrimiento las Tesis sobre Feuerbach de Marx, donde me di cuenta claramente del momento de verdad que tiene la actividad práctica, que no es solo importante por la urgencia de cambiar las cosas, sino por lo que revela de la existencia misma. Sin embargo, la última tesis, que se ha convertido en la más famosa –“los filósofos han interpretado el mundo pero de lo que se trata es de cambiarlo”– es curiosamente la que contiene menos verdad de las once. No cuesta mucho entender que para poder “cambiar el mundo” se necesita una idea del mundo que quieres cambiar. Y no en vano, Marx dedicó el resto de su vida a esta labor teórica que como se vio claramente también es práctica.
Yo siempre intento habitar estos dos “mundos” sabiendo que no es una relación sencilla, que no somos seres que podamos hacerlo todo en cualquier momento en nuestras vidas, y que hay vaivenes, contradicciones y tensiones. Y sin embargo, siempre mantengo el convencimiento de que cuando hago teoría, también estoy haciendo una práctica, o que no estoy diciendo las cosas “por decirlas”, sino porque las practico y busco convencer a otras personas para que también las practiquen. Y también que cuando me involucro en cuestiones de política práctica, saber que la teoría no es algo que tenemos que olvidar para dedicarnos al cinismo del presente, sino que es algo que siempre está presente y que un error político –o al menos ese es el presupuesto en última instancia equivocado, pero necesario, de la filosofía– es siempre un problema teórico que habría que pensar más.
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