Desde el ministerio se esperaba con impaciencia esta reunión, ya que era la que tenía que sentar las bases de la futura negociación. En el encuentro, Valerio expuso las líneas rojas para los socialistas, aquellos puntos sin los que no habrá acuerdo. El primero es recuperar la indexación al IPC para que así se pueda garantizar el poder adquisitivo de las pensiones, de modo que no se vaya perdiendo capacidad de compra año a año con el índice de revalorización de las pensiones (IRP) que es el que está vigente. En segundo lugar, el 'nuevo PSOE' considera que el déficit del sistema no se puede financiar con préstamos de la Administración Central a la Seguridad Social, por lo que, si faltan ingresos por la vía de las cotizaciones, habrá que cubrirlos con impuestos.

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Tenemos la intención de que se siga hablando y dialogando, pero para nosotros es una línea roja la recuperación del poder adquisitivo
Para el PSOE, este sistema es inaceptable y no negociarán una reforma que no incluya la recuperación del IPC como elemento central para la revalorización anual de las pensiones. El Gobierno argumenta que el IRP es simplemente una fórmula que calcula la variación de la paga en función de los ingresos y los gastos, de modo que si se incrementan los ingresos, la revalorización puede ser mayor. Sin embargo, para los socialistas esta opción no es aceptable, ya que no garantiza que se vaya a mantener el poder adquisitivo. "Tenemos la intención de que se siga hablando y dialogando, pero para nosotros es una línea roja la recuperación del poder adquisitivo y que se vuelvan a revalorizar en línea con el IPC", explica Valerio.
Este punto será el más complicado de la negociación, ya que para el Gobierno, el IRP es un gran avance para desindexar la economía del IPC. El Ejecutivo es partidario de dotar de más recursos al sistema y permitir una revalorización superior al 0,25%, pero siempre vinculada al equilibrio de ingresos y gastos y no a los precios. Esto significaría que si la situación es favorable, las pensiones podrían ganar rápidamente poder adquisitivo; pero dadas las proyecciones demográficas actuales, lo más probable es que suban menos que los precios con este cálculo actual.

¿Cómo se pagan las mejores pensiones?
Como es evidente, eliminar el IRP mejorará la suficiencia de las pensiones, pero afectará a su solvencia. Actualmente, la Tesorería de la Seguridad Social financia una serie de gastos que no son exclusivamente el pago de las pensiones contributivas, costes que el PSOE quiere limpiar del sistema, petición que también ha trasladado al Gobierno. En este punto encontrará el respaldo del ministerio, que cree que es una buena solución para reducir el déficit en más de 5.000 millones de euros. Por ejemplo, las nóminas de los funcionarios de la Seguridad Social, los gastos corrientes, las reducciones en las cotizaciones o las inversiones que se cargan a la 'caja única' se retirarían para pagarlas con impuestos.Pero esta cuantía es claramente insuficiente para cubrir el déficit estructural de las cotizaciones. Además, la tendencia de los gastos es claramente creciente, porque cada vez hay más pensionistas y su paga es mayor porque han cotizado más. El PSOE es consciente de que las cotizaciones no podrán pagar por sí mismas los gastos y será necesario cubrir este déficit de alguna manera. La solución que ha encontrado el Gobierno, ahora que el Fondo de Reserva está prácticamente agotado, es conceder un préstamo de la Administración Central a la Seguridad Social que asuma los gastos.
Para los socialistas, esta medida es un mero parche, pero no puede ser la solución definitiva. En su lugar, han propuesto al Gobierno financiar el déficit con transferencias de los Presupuestos Generales del Estado a la Seguridad Social, esto es, pagar las pensiones con impuestos. Esto significa que se necesitará elevar la recaudación tributaria para abordar los gastos del sistema, ya sea elevando los impuestos actuales o creando un 'impuesto de solidaridad'. Esta propuesta no es nueva, sino que ya la lanzó Pedro Sánchez en el año 2015 fijándose en el modelo francés, que introduce un tributo para financiar el déficit del sistema. Sería un impuesto finalista, que iría destinado a realizar transferencias a la Seguridad Social y que gravaría la renta, el patrimonio o ambos, para las rentas altas.
Esto es solo una propuesta y el PSOE está dispuesto a negociar cómo se puede cubrir el déficit de las cotizaciones, pero no aceptará que la solución sea cargar deuda al sistema año tras año. Para los socialistas, las medidas que se adopten para garantizar la sostenibilidad a medio y largo plazo tienen que hacer que el presupuesto de la Seguridad Social esté en equilibrio; y acumular endeudamiento no es equilibrio.
El diálogo ya está en marcha
Esta primera reunión entre el Gobierno y el 'nuevo PSOE' sienta las bases de la negociación para la futura reforma del sistema. Las dos partes son conscientes de que ya no se puede posponer más y creen que se debería alcanzar un acuerdo antes de que termine el año. Burgos se comprometió con Valerio a enviar una propuesta para resolver el problema de la solvencia del sistema a corto y medio plazo que sirva como punto de partida para la negociación. Por su parte, los socialistas enviarán al Gobierno un documento en el que se detallen sus propuestas para las Recomendaciones cero, uno y dos del Pacto de Toledo.Esta primera reunión entre el Gobierno y el 'nuevo PSOE' sienta las bases de la negociación para la futura reforma del sistema
La Recomendación cero supone una línea general del espíritu del sistema de pensiones y es un punto que el PSOE quiere ampliar para que queden ahí fijadas las líneas básicas de la reforma. La Recomendación primera trata sobre la "separación y clarificación de las fuentes de financiación", y la segunda sobre el "mantenimiento del poder adquisitivo y mejora de las pensiones". En este documento desarrollarán estas propuestas que hoy avanza este periódico.
Además, el PSOE ha pedido al Gobierno que se retome el diálogo social con los sindicatos y la patronal, que también se ha estancado en los últimos meses. Los socialistas quieren que las nuevas recomendaciones que surjan del Pacto de Toledo incorporen la importancia de contar con el respaldo de los agentes de cara a la futura reforma.
Las dos partes han encontrado una base sólida sobre la que negociar: la urgencia de buscar una solución duradera y que tranquilice a los pensionistas y a los trabajadores. Los puntos de discrepancia son evidentes, pero el Gobierno es consciente de que esta reforma no puede salir adelante sin la participación del PSOE y, si lo hace, nacerá sin futuro. Por su parte, los socialistas quieren 'arrimar el hombro' en esta reforma tan importante para el país.
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