domingo, 3 de marzo de 2024
Es un poco tedioso, pero...hay que leerlo.
Los dientes de Unicaja en la Escandalera de Oviedo
Ángel Aznárez
ÁNGEL AZNÁREZ
OPINIÓN
Unicaja de la Escandalera en OviedoUnicaja de la Escandalera en Oviedo
03 mar 2024 . Actualizado a las 05:00 h.
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Podría empezar con lo del titular, en negrita y con raya debajo, que a muchos lectores y lectoras ha de atraer con ganas: con tantas ganas de saber y destapar, como son las de otros de tapar y ocultar, para que nada se sepa, aunque parezca lo contrario: que se informa. Y es que ser y estar como corchos flotantes es, a muchos, de ganancia. El saber es asunto de tanta seriedad que sólo puede ser tratada con humor, siendo el humor y la risa cosa de «tristes», como lo acredita El Quijote que concluye con el testamento ante notario de Alonso Quijano. ¿Cabe mayor tristeza que terminar firmando un testamento?
Y aún colean los carnavales, y aún colean, como es natural, también las sardinas, como la Caja de Ahorros de Asturias, que, para puñetería, no se deja enterrar.
Un pintor de tanto humor, sordo y cabezón o con cabeza de bombilla, Goya, «El bombillu», me hace llorar con su Entierro de la sardina, lo último del carnaval. Y para llorar con lo de la Sardina, que pudiera ser la extinta Caja de Ahorros de Asturias, antes revisité esa otra joya pictórica del aragonés, que es el cuadro titulado La Familia de Carlos IV, una «borbonada», plena y familiar, como «borbonada», no de Borbones, es lo de ahora, que viene de antes, con lo de la Caja.
Y antes, para impacientar más a los impacientes a riesgo de que se pierdan en este proceloso camino, empecemos con la actualidad, pues esto es un informativo, uno de los pocos gratis et amore que quedan, y que mientras siga gratis o con gratuidad, se predica lo mismo que Benedicto XVI en su Encíclica Deus caritas est. Es hora de dejarse ya de adornar con virtudes e hipocresías de publicidad, para cobrar más y más fácil.
I.- El fallecimiento de Robert Badinter y el Consejo Constitucional francés:
Fue el 12 de enero de este mismo año (2024), cuando el actual presidente del Consejo Constitucional francés, Laurent Fabius, en una televisión francesa (Public Senat) recordó a Robert Badinter, ministro de Justicia que fue del primer gobierno del presidente de François Mitterrand, y que también fue presidente del Conseil Constitutionnel (años de 1985 a 1995). Ese recuerdo fue en vida de Badinter, de ascendientes judíos, que falleció el viernes, 9 de febrero, a los 95 años, habiéndose celebrado el siguiente 14 de febrero, el llamado «Homenaje nacional» al ilustre fallecido, en la Place Vendôme, sede del Ministerio de Justicia, en París. En ese homenaje, presidido por el presidente de la República, con el acompañamiento musical de la 7ª Sinfonía de Beethoven, el primer ministro, el joven Attal, rompiendo el protocolo, se sentó y cruzó las piernas.
Laurent Fabius, también de ascendientes judíos, dijo lo siguiente: «Mi predecesor y amigo, Robert Badinter, dio una bonita definición de lo que es la independencia de los miembros del Conseil constitutionnel, definición que no se encontrará en los manuales de Derecho. Dijo que un hombre o una mujer independiente es quien nada tiene que temer ni nada tiene que esperar».
Dominique Schnapper, hija que fue del mítico Raymond Aron, también judío y enemigo del estalinista Sartre, que fue designada en 2001 para el Conseil Constitutionnel, no siendo jurista, sino socióloga, de los varios libros que publicó, destacó el siguiente: Una sociologue au Conseil constitutionnel (Editorial Gallimard essais), en 2010.
En las páginas 193 y 194 del libro, escribe Schnapper: «Robert Fabre dijo que ya 'sabio', estoy fuera de las controversias que agitan el mundo político. Lejos ya de las pasiones partidarias, la reflexión puede ir por delante de la acción. Desligado de las servidumbres que impone un mandato electivo, puedo expresarme sin violar una obligación de reserva que únicamente concierne a las cuestiones que son de la competencia del Consejo constitucional. Y Robert Badinter lo formuló así: Nosotros tenemos un deber de ingratitud respecto a los que nos han nombrado». Y esto lo trascribo para que se lea de manera directa e indirecta, para derechos y retorcidos. Es natural que el semanario de centro-izquierda L´OBS, en el penúltimo número, el 3098, dedique un «cuadernillo» a Badinter, de la página 42 a la 55.
Llegados aquí varias cuestiones interesantes son a destacar:
a).- Por su importancia, el llamado «Deber de ingratitud» respecto a los que nos han nombrado. Esto en España es desconocido, lo que se comprueba examinando las actitudes mentales y docilidades «de partido» de quienes son nombrados para funciones delicadas, jueces o magistrados de la jurisdicción ordinaria y de la jurisdicción constitucional. Cosas, desgraciadamente, que no precisan de mayor explicación, y que los lectores y lectoras sólo han de reflexionar un «poquito». Debe tenerse en cuenta que, para ese «deber de ingratitud», hay que tener las espaldas cubiertas, «nada que temer y nada que esperar», o sea, no ser un «don nadie» o una «doña nadie». Lo que aquí podría añadir es mucho, que, por ahora, callo.
b).- Los dos textos, uno, sobre el nada que temer, y el otro, sobre el deber de ingratitud, son de un hombre, Badinter, de excelencia acreditada. El presidente Macrón, en el acto del «Homenaje nacional» al jurista, destacó «su pasión por la Justicia», habiendo sido «un gigante del siglo y que en él la Republica se hizo hombre». Anunció Macrón la entrada, en el futuro, de los restos de Badinter en el Panteón. Fue sin duda el ministro más atacado de Francia por su empeño en abolir la pena de muerte, lo que consiguió en el otoño de 1981, venciendo las resistencias de la derecha (Chirac) en el Senado y la extrema derecha en la calle. Badinter siguió las teorías abolicionistas de Beccaria, Víctor Hugo, Camus, Jaurès, entre otros. En España, el artículo 15 de la Constitución de 27 de diciembre de 1978 abolió la pena de muerte, con las excepciones que, de manera total, abolió, a su vez, la Ley Orgánica 11/1995, de 27 de diciembre.
c).- La intervención de Laurent Fabius, señalada al principio de este primer apartado, tuvo lugar días antes de la decisión importante del Consejo constitucional francés sobre la constitucionalidad del proyecto de Ley sobre la emigración y mejora de la integración. Fue el 26 de enero cuando el Consejo hizo pública la «decisión» de declarar inconstitucionales varios artículos del proyecto de Ley, habiendo votado a su favor también el partido de la extrema derecha (el de Madame Le Pen). La decisión del Consejo provocó muchas críticas; acaso lo más duro fue lo leído al editorialista del semanario Le Figaro magazine, Guillaume Roquette, que tituló en el número 2258, de 3 de febrero, Les maîtres censeurs, acusando de que, con su decisión, el Consejo constitucional ignoró deliberadamente la voluntad popular.
d).- El escritor Stendhal pasó a la Historia de la Literatura y no a la de la Jurisprudencia, habiendo sido un destacado jurista, miembro del Consejo de Estado francés, siendo antes y ahora la jurisdicción administrativa. Pero en lo jurídico, Stendhal dejó su impronta con dos manifestaciones importantes: Una, señalando que su modelo de escritura estaba en el Código Civil, lo que más tarde fue recordado por el profesor de Derecho Mercantil en una Escuela de Comercio, el vallisoletano Miguel Delibes, que tanto elogió al libro del mercantilista Garrigues. Y otra, al decir Stendhal que en el Consejo de Estado se encontraban «los cincuenta franceses, menos tontos». En aquellos tiempos, aún no había Consejo Constitucional, por lo que no pudo decir que en él se encontraban «los nueve franceses, menos tontos».
e).- En el «Homenaje nacional» a Badinter estaba su anciana esposa, Elisabeth, la cual, siendo aún joven y feminista, en el año 1992, escribió el libro XY, acerca de la identidad masculina, que fue una autentica bomba, con citas tan llamativas como la de Roth: «La virilidad es decir no a su madre, para poder decir no a las otras mujeres». Un interesante análisis del llamado «enigma masculino» y de eso, al parecer tan difícil, de «ser hombre». Elisabeth Badinter, posteriormente, en 2010, escribió Le conflit, entre la mujer y la madre. ¡Qué asunto tan complicado para los hombres!
II.- Reflexiones del Consejo francés para el Tribunal Constitucional español.
No se trata en un artículo como el presente hacer un estudio de Derecho Constitucional comparado, entre el Consejo constitucional francés y el Tribunal constitucional español: lo de disertaciones en tarimas o estrados es ya asunto pasado, ya estoy mareado por tanta altura. Mas, por el contrario, contribuir a la reflexión sobre asuntos importantes, parece útil e interesante.
Que a lo de Francia se llame «Consejo» y que a lo de España se llame «Tribunal», destaca el proceso de allí, que data del lejano tiempo de la Constitución de la Vª República que lo estableció en 1958, llegando de lo político inicial a lo jurídico actual, pues llamándose «Consejo», después de reformas importantes, hoy es una jurisdicción, un verdadero Tribunal constitucional. Se debe tener en cuenta que la referencia española a Tribunal fue 20 años después, en 1978. Y no obstante ser hoy el «Consejo» de allí un verdadero Tribunal, Badinter, durante su presidencia, no consiguió lo que pretendía: que el «Consejo» se llamase «Tribunal».
Sólo dos asuntos a tener en cuenta:
1ª.- La Constitución española y la Ley Orgánica 2/1979, de 3 de octubre, en referencia al Tribunal Constitucional español, hablan de «jurisdicción, magistrados y sentencias», incluso el artículo 80 de la LO 2/1979 establece en un primer párrafo que, con carácter supletorio se aplicarán los preceptos de la Ley Orgánica del Poder Judicial y de la Ley de Enjuiciamiento Civil en las materias que dispone, y de aplicación supletoria en un segundo párrafo de la ley de la Jurisdicción Contencioso-administrativa. Y el «Conseil» francés no dicta sentencias, como hace el español, sino que pronuncia «decisiones». Diferencia importante.
2ª.- Otra peculiaridad francesa (nueve magistrados) es el juramento de los «consejeros» del secreto de las deliberaciones y de los votos. Aquí, en España, sabemos lo que vota cada magistrado (12 en total), existiendo la posibilidad de formular votos particulares, según el artículo 90 de la Ley Orgánica 2/1979 (tan parecido al artículo 260 de la Ley Orgánica del Poder Judicial para las demás jurisdicciones ordinarias). Lo del secreto del voto allí y no aquí, y lo de los votos particulares de aquí, es asunto muy complejo y de mucho debate su supresión o mantenimiento. ¿Es mejor saber lo que cada magistrado vota o no saberlo, para mayor protección de la resolución final, siendo freno a algunos narcisismos de jueces y/o magistrados redactando «sublimes» votos particulares?. Y aquí mucho podría añadir, de mi teoría y práctica «magistral».
III.- Y ya con «El entierro de la Sardina» y lo de los dientes del anuncio
Del cuadro de Goya, humorista baturro y pintor entre dos siglos (1746-1828), lo que más me gusta es el título, que lleva lo del «entierro» y lo de la «sardina», pues lo de tanta fiesta y cachondeo me parece inadecuado para un entierro, máxime si es el de una sardina, como es o fue la Caja de Ahorros de Asturias. Y hacer burlas de entierros y en entierros siempre fue pecado mortal decretado por curas con roquetes que en entierros iban delante del furgón mortuorio.
No me gustan ni los bailes ni el cachondeo de las dos mozas del cuadro goyesco, que deberían ser viudas enlutadas y muy llorosas, oyéndose su aflicción. Y confieso que, de Goya, prefiero El aquelarre, de mayor simbolismo para lo de la Caja de Ahorros, pues resulta dibujado un diablo con imponente cornamenta con hojas de vid, bajo la apariencia de un macho cabrío. ¿Quiénes serán?
Otro cuadro de Goya o «Francisco, el de los toros», interesante a nuestros efectos podría ser el conocido como Duelo a garrotazos. Y a los aficionados o con sensibilidades táctiles pudiera ser uno entre los muchos bustos femeninos, acaso el llamado Busto de la Reina María Luisa, tan mandona. Y lo ya dicho de Carlos IV y su familia.
Y escribiendo de Goya y de la Caja de Ahorros de Asturias no me puedo olvidar de la ciudad de Ronda, que tanto inspiró a Goya y que fue la «patria chica» de la Caja de Ahorros de Ronda, Unicaja hoy. Ronda «la goyesca» y la de la «corrida goyesca», se la denominó. Ronda, patria de los Ordoñez, las Carminas, los banqueros malagueños y «olé».
Paseando por la Escandalera de Oviedo, veo que hay unos anuncios colgados en las ventanas que fueron de la Caja de Ahorros de Asturias, hoy de Unicaja. Los y las que allí aparecen fotografiados, además de reírse a «mandíbula batiente», hacen alardes de enormes y blancos dientes, grandes como de caballo relinchón, muy de dentista de ahora y del poeta latino Virgilio (Geórgicas). Los y las de los dientes del anuncio parecen mirar también a la sede del Parlamento asturiano o a la del Gobierno asturiano, y con un texto tan retador como «Te atreves y la vida se abre». Esos carteles o anuncios no gustarán ni a los del Banco catalán, domiciliado en Alicante, que mira a la calle Fruela, y con muchas ganas de ver La Escandalera.
Volviendo a lo de los dientes, recuerdo la afirmación del semiólogo Umberto Eco, que llegó a decir: «Los animales con cuernos no tienen dentadura en el maxilar superior». Y desde que aprendí lo de Eco, para saber quién tiene o lleva cuernos y quién no, me es suficiente mirar abajo, a los dientes, y no arriba, a la frente, presunto lugar de colocación de la humana cornamenta.
Y fijándome con pena contenida en el edificio que fue de la Caja de Ahorros de Asturias, veo una mezcla de nombres y significados: en la puerta principal están las tradicionales insignias de la Caja de Ahorros de Asturias, más arriba, hay un indicador en el que leo: «Unicaja». Más alto, grabados en piedra, leo lo de la inauguración del edificio el 30 de octubre de 1960 y lo de «Caja de Ahorros de Asturias»; y ya en la parte superior del edificio, hoy edificio ya de Unicaja, cerca ya del torreón relojero, en el maxilar superior, es visible un letrero de «Cajastur». ¡Qué chapuza! Y repárese que «Cajastur» es el estandarte o «joya de la corona destronada», aún o todavía con sede en Oviedo, en el edificio de La Escandalera, propiedad ya de UNICAJA (se reitera).
Ante eso, pregunto lo mismo que preguntaron los que en tiempos pasados se llamaron «los charlatanes», en El Fontán: ¿Alguien del corrillo da más?
Hoy quedamos aquí, pues basta, para no cansar. La próxima semana continuará con las informaciones a las que hicimos referencia en nuestro anterior artículo (V.- Los artículos de un periodista sobre la Caja de Ahorros de Asturias). Se podrán incluir añadidos o comentarios, como novedades, sobre sesudos (con ese) editoriales, y una información nueva sobre EDP, Masaveu y Aboño.
Seguirá, pues.
Archivado en: Tribunal Constitucional Cajastur
Será por perres!!!!
ue se engloban en el grupo de los que poseen de 6 a 10 viviendas.
Baja el número de titulares de una sola vivienda
Así, según los datos del catastro, el 47,4% de los propietarios asturianos (352.388) tiene una única vivienda mientras que solo 7.664 (1,03%) tienen más de 11 propiedades. Hace 10 años, había 15.000 propietarios de una sola vivienda más que ahora y representaban al 52% del total de titulares de inmuebles urbanos. Es el único grupo que ha descendido —un 4%— en esta última década junto con los de quienes acumulan más de 50 propiedades, que ha pasado de los 433 que había en 2013 a los 379 de 2023 —un 12,5% menos—, y los que tienen entre 26 y 50, que han bajado un 1,4% al pasar de los 629 que se contaban en 2013 a los 620 titulares del año pasado.
Imagen de archivo de una joven mirando vivienda en una inmobiliaria
La odisea de alquilar piso en Asturias: «Casi no se encuentra nada por menos de 500 euros»
MARCOS GUTIÉRREZ
Sin embargo, los mayores aumentos en esta última década se han registrando en los grupos de los grandes tenedores, en concreto en el de los propìetarios de 11 a 25 inmuebles y en el de los que tienen entre seis y 10 propiedades, ambos con crecimientos del 44,7%. Los titulares de 11 a 25 propiedades son 6.665 —2.000 más que hace 10 años— y, los que tienen entre seis a 10, 37.631 propietarios, unos 11.000 más que en 2013.
Con cinco inmuebles, son 25.968 los propietarios, un 37% más que hace 10 años, y con cuatro, 49.004, también un 28% más que en 2013. Los titulares de tres inmuebles son 94.805 —un 13% más que en 2013— y, de dos, 176.132, un 5% más que hace 10 años.
Otro dato a tener en cuenta es que la inmensa mayoría (96%) de los titulares de inmuebles urbanos en Asturias son personas físicas, de las que un 1,7% tienen más de ocho propiedades, mientras que el 1,66% son empresas (más de 12.000), de las que el 12% acumulan también más de ocho. Además, cinco de cada 10 titulares de inmuebles en Asturias se sitúan en Gijón (casi 194.000) y en Oviedo (más de 160.000).
Archivado en: Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana Vivienda Alquiler Oviedo
Ay!!! El " Relato "
TRIBUNA DE OPINIÓN
El relato
Carlos Fortea
CARLOS FORTEA
2 DE MARZO DE 2024, 19:32
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Tal vez no se hablará mucho de esto, pero la Comisión de Venecia, órgano consultivo del Consejo de Europa que fue requerido por el Senado para que opinara sobre la futura ley de amnistía, ha dado a conocer un borrador de resolución en el que establece con claridad que se trata de una iniciativa política, respetable en tanto que tal, y ni incumple las normas de la democracia ni afecta a la división de poderes. Formula críticas y recomendaciones, pero el núcleo del caso, el control de legalidad, es claramente favorable al proyecto.
Las cosas de las que se habla, pero también las cosas de las que no, constituyen eso que el moderno lenguaje de los eufemismos ha bautizado como “el relato”
Se ha hablado, en cambio bastante poco, en comparación con la enorme trascendencia que tiene, de que se ha publicado en los medios -y no ha sido desmentido- que el juez García-Castellón contó en un foro público, el Foro la Región, cómo había burlado en una ocasión a las autoridades francesas recurriendo a “decir una mentira”. La palabra es suya, fue así como la pronunció. Mentira. Se deducía del contexto que lo había hecho en aras de la lucha contra el terrorismo. Si yo fuera el juez García-Castellón, inferiría de esto que es posible mentir en otro proceso abierto por causa de terrorismo, que ese fin justifica ese medio. Como no lo soy, y no creo en ese tipo de inferencias, ajenas a la idea misma de justicia, me abstendré de hacerlo.
Preguntas
Las cosas de las que se habla, pero también las cosas de las que no, constituyen eso que el moderno lenguaje de los eufemismos ha bautizado como “el relato”. Ya no es necesario tener razón, lo importante es “ganar el relato”, y yo que me dedico a escribir novelas siempre que leo esto tengo la sensación de que al decir “relato” implico siempre el término “ficción”.
Pero, en política, construir ficciones es muy peligroso. Porque pueden producirse consecuencias de muy difícil reparación. Supongamos que una investigación, una de nuestras muy lentas investigaciones, de esas que tardan más de cuatro años, incluye indicios que desencadenan, en aras del relato, terremotos políticos que pueden cambiar mayorías parlamentarias, influir de manera decisiva en los comportamientos electorales. Supongamos que luego todo eso se revela “relato”. ¿Quién repara los daños? ¿Quién devuelve al pueblo el Gobierno legítimo que eligió en su día? Por mucho que algunos lo pretendan, no es lo mismo poner una moción de censura basada en una sentencia firme, en los hechos probados, que construir un relato eficaz que consiga una finalidad política. Ni tampoco es lo mismo sembrar sospechas que tener las pruebas encima de la mesa de que se ha mentido a los ciudadanos, como ocurrió en el marzo terrible de 2004, hace ahora veinte años. Cuidado con los relatos. Hay quien puede querer que se confundan con la verdad. Pero no son lo mismo.
La politización del Poder Judicial
ESPAÑA JUSTICIA POLÍTICA CORRUPCIÓN GARCÍA CASTELLÓN
sábado, 2 de marzo de 2024
Esi Carbayón llamado Waldo....
“El Antiguo lo limpiaron los mismos bares que ahora molestan a algunos carcas”
Una conversación con Waldo Valbuena, clásico del Oviedo Antiguo, al que este viernes homenajean sus vecinos y vecinas del barrio.
Por
Héctor González
2 marzo 2024
Waldo Valbuena en el Fontán. Foto: Iván G. Fernández.
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Héctor González
Héctor González
Es historiador, sindicalista y anarquista.
Una de las características fundamentales de las ciudades de medio o pequeño tamaño son sus personajes populares, es decir, aquellos que sin ostentar un lugar privilegiado en la vida de la ciudad son, sin embargo, conocidos y reconocibles allá por donde van. Los que escuchan un “¡Coño! ¿A dónde vas?” a cada cuatro pasos y que están metidos siempre en todos los fregaos y saraos que existen. Uno de ellos es Waldo Valbuena (Oviedo, 1956), al que este viernes sus vecinos de la asociación vecinal Oviedo Redondo rinden homenaje junto a Ana Bermejo y Paco Álvarez, tres históricos de la hostelería y el pequeño comercio del barrio.
Con motivo del acto, recuperamos esta entrevista de 2021 a este hostelero de la noche (que no del ocio nocturno, como le gusta remarcar) y personaje del Oviedo popular y populoso.
Una juventud entre vino y manifestaciones
Waldo nació en 1956 en el Sanatorio Miñor, la actual sede de la Fundación Gustavo Bueno , “en el mismo sitio que Leticia, esa que pusieron de Reina, lo que pasa yo nací antes”; en el seno de una familia de clase media, acomodada y totalmente apolítica, en la que “nunca se hablaba de sexo ni de política”. Su padre, que había estudiado Comercio, era mayorista de vino que “traía a granel de La Mancha, en camiones o trenes. Cuando la época de la construcción de ENSIDESA vendía mucho por Avilés, aquello yera vender, vender y vender…”. También Oviedo, porque contrariamente a lo que pueda parecer hoy, “Oviedo nunca fue sidrera, en Gascona solo había una sidrería, El Ferroviario, lo del Bulevar de la Sidra empezó hace relativamente poco. Aquí no se bebía sidra porque la sidra huele y antes había serrín y eso, en esta ciudad no estaba bien visto”. En sus recuerdos está alternar por Pumarín, bebiendo clarete “a cantidad”, pero la sidra era algo excepcional “cuando ibas a un merendero o de excursión… bueno y cuando murió Franco, ahí bebí sidra también”.
El ambiente apolítico del hogar era sincero, no un apoliticismo franquista: “Mi padre nunca me puso la mano encima y siempre tuve una libertad plena en casa, pero plena de verdad. Nunca me abroncaron, por ejemplo, solo alguna vez si me detenían en una manifestación”. Sin embargo la escuela era diferente. Tanto en el Auseva como en el Alfonso II Balbuena tuvo que convivir con el autoritarismo del régimen, lo que le fue llevando hacia posturas antifranquistas: “mira yo soy antifranquista por aprendizaje: tuve que aguantar a los curas en la escuela con todas sus historias, luego procuraba moverme con gente de barrio, fui conociendo anarquistas, hice un año de Filosofía, donde estaba Gustavo Bueno y toda la izquierda…”.
Waldo con un amigo en El Fontán
Este antifranquismo natural le llevó a movilizarse desde principios de los años 70, concretamente desde la huelga de la minería de 1971. Durante aquellos años Waldo participaba en manifestaciones y saltos, muchas veces organizados en la Facultad de Filosofía en presencia de la policía secreta, pero como “éramos tantos y organizábamos tantos saltos, para que no saliera mal, al final siempre podíamos hacer unos cuantos”. En una de estas jornadas un grupo de policías “me metieron pa un portal y me dieron unas hostias. Entre ellos estaba Agustín de Luis, que luego fue Jefe de la Policía Municipal de Oviedo”.
“Nos engañamos a nosotros mismos pensando que todo el mundo se había hecho demócrata”
Dos sucesos marcaron esta etapa de juventud. El primero fue la muerte de Carrero Blanco: “aquello fue la muerte más aplaudida que vi yo nunca en este país y se vivió con una naturalidad espasmosa”. El segundo fue también otra muerte, en este caso la de Franco: “fue una fiesta, andábamos por la calle con una alegría… yo no recuerdo tener miedo. Íbamos por la calle sin conocernos de nada, pero nos mirábamos unos a otros con una cara de alegría enorme, como si nos conociéramos de toda la vida, como si hubiéramos salido a la calle por primera vez después de estar años encerrados en casa”.
El final de la dictadura y la transición se vivió con una gran efervescencia política y personal, en la que las inquietudes sociales se relacionaban con las culturales, con un hambre, por ejemplo, de música: “de aquella comprar por aquí un disco de Bob Dylan era tarea imposible, había que conseguirla de fuera. Total, que nos pasábamos las cintas unos otros, las grabábamos 160 veces, que luego ya ni distinguías los instrumentos ¡Pero daba igual!”.
“No sabíamos lo que era un pub, estábamos a acostumbrados a los chigres, el vino y la sidra”
En aquellos años Waldo se posicionó con las alternativas rupturistas, con las que a día de hoy se identifica todavía más, a pesar de su derrota: “fruto de la reforma tenemos ahora la mierda de sistema que tenemos, pero al final transigimos un poco y miramos pa otro lado. Nos engañamos a nosotros mismos pensando que todo el mundo se había hecho demócrata, pero cambiar un uniforme o una toga no te saca el franquismo de encima”.
Su acratismo vital y sus posicionamientos rupturistas lo llevaron a entrar en la CNT allá por 1977, gracias a conocidos y colegas que ya militaban en ella. “Estábamos en un local semi clandestino que era un garaje, allí íbamos a organizar cosas. Recuerdo que fuimos muy activos cuando la huelga de la construcción”. Tuvo que abandonar la Confederación en 1978, al ser requerido para realizar la mili: “me destruyeron el carné y todos los papeles en los que aparecía porque de aquella no se sabía lo que podía pasar y actuábamos así por seguridad. Luego al volver seguí simpatizando, pero ya no me afilié, eran ya los 80 y aquello era otra década”.
Los pubs, el Antiguo y La Barrina
“El cambio de década fue muy potente”. La diferencia entre los 70 y los 80 se notó a muchos niveles. De las expectativas de cambio a social se pasó al asentamiento de la democracia y a un cambio en las actitudes juveniles. Entre todas la novedades no fue la menor el hecho de que comenzasen a abrirse pubs: “no sabíamos lo que era un pub, estábamos a acostumbrados a los chigres, el vino y la sidra. De repente comenzaron a abrirse y claro, se llenaron, estábamos ávidos de música”. Entre estos nuevos bares se encontraba el Cechini, un local donde la juventud “nos juntábamos a charlar, hacer la revolución, tocar la guitarra, tomar unos vinos, fumar unos petas y comer un bocata de cecina. Ya no era como en los años previos, pero sí que se mantenía un cierto compromiso político, más informal si quieres”.
Waldo Valbuena. FOTO: Iván G. Fernández
Paralelamente al hachís entró la heroina, una droga que arrasó también con parte de la juventud ovetense, que se refugió en el Antiguo: “de aquella este barrio se convirtió en una zona marginal, de espaldas a Oviedo, aunque estaba en el centro. En la Plaza del Paraguas, por ejemplo, vivía gente a la intemperie, con sacos. Era un barrio de gente mayor y de yonkis que daba algo de miedo”. A finales de la década aquello comenzó a cambiar, empezaron a abrirse más bares y pubs y eso “provocó que la gente que habitaba en la calle se fuera, porque buscaban zonas más tranquilas y la calle Mon se estaba llenando de gente. Es que el Antiguo lo limpiaron los mismos bares que ahora molestan a algunos carcas y vecinos”.
Desde entonces se constituyó como un “espacio de libertad que encaja mal con cierta idiosincrasia de la ciudad”. Para cierta parte de Oviedo el Antiguo representa “el mal. Es un problema moral e ideológico. No les gusta que la juventud pueda estar de noche por ahí y que ellos no sepan que pueden estar haciendo, aunque no sea nada malo”. Aunque la prensa suele recoger problemas de seguridad ciudadana en la zona: “es que cae un vaso y ya hubo una reyerta, pero cuando pasa lo mismo en otras zonas no sale en el periódico. Los mayores problemas de delincuencia no están aquí y eso lo reflejan las estadísticas”.
Waldo en los 80.
La relación de Waldo con los bares va más allá de su uso y disfrute. Durante tres décadas regentó junto a un socio La Barrina, aunque siempre compatibilizó su negocio con otros trabajos, por ejemplo con el empleo en un estudio de arquitectura, en el que estuvo 25 años. “Empecé hace casi 30 años, que abríamos a las 8 de la tarde y poníamos un poco la música que nos gustaba”. El paso de los años y la evolución de gustos y costumbres ha hecho que el negocio se reinvente: “ahora abrimos a las 11 y porque nos da vergüenza abrir a la 1, que para nosotros era suficiente porque lo que nosotros hacemos es trabajar la noche dura, de 1 a 5 de la mañana, con la gente que sale tarde, después de haber cenado”.
“Un local en el que te ponen copa de balón, rompeburbujas y zanahoria no aporta nada a la sociedad, a la gilipollez a lo mejor sí”
¿Y la música? Pues también ha vivido su evolución: “yo mantengo una línea música que oscila entre lo latino y el indie, que ahora por fin empiezan a decir cosas interesantes de escuchar. Nos vamos moviendo de estilos, porque tienes que reinvertarte y moverte”. La música latina que se escucha por la noche conlleva algunas reflexiones: “en los últimos años el reggaeton nos conquistó. Es algo curioso porque a nadie le gusta, pero todo el mundo lo pide. Vas a un bar por la noche, donde a nadie le gusta, pero siempre que cae alguna canción reggaeton ¡Coño la gente lo baila!. Es la reconquista de los latinos, que se vengan de lo que hizo Colón. No se puede hacer peor putada a un pueblo que llevarles la religión y comerles el tarro. Esa putada no debieran de perdonárnosla nunca y nunca lo pagaremos lo suficiente. Entonces ahora lo que estamos sufriendo es algo como la venganza de Moctezuma y nos traen a Maluma”.
Con parte del equipo de Radio QK en El Olivar. Foto: Alisa Guerrero
Los chiringuitos y San Mateo como elemento fundamental de la cultura popular ovetense se van abriendo paso en la conversación: “hay que entender y defender que no se pueden despopularizar las fiestas para privatizarlas y los chiringuitos de San Mateo son elementos participativos y de cultura popular. Son cosas que le aportan a la ciudad y a la sociedad. Un local en el que te ponen copa de balón, rompeburbujas y zanahoria no aporta nada a la sociedad, a la gilipollez a lo mejor sí. Los chiringuitos y sus actividades, las fiestas populares, sí”. Esta forma de ocio no es una competencia desleal y tampoco se reivindica desde el egoísmo: “a mí no me molestan para mi negocio, yo los defiendo por principios. Y no es que los negocios del Antiguo ganemos más por ellos, al contrario. Ganamos más porque abrimos más días, pero el fin de semana hacemos menos caja. Sin embargo, no es una cuestión de competencia desleal, es que hay una fiesta y hay que entenderlo, nosotros tenemos el resto del año para ganar dinero”.
Hay gente muy defensora de las tradiciones, pero solo de algunas. El resumen final podría ser el siguiente: “yo cuando viene gente de fuera a Oviedo y me dicen lo bien que está y cuánto les gusta les dijo: “`hay un Oviedo de gente y un Oviedo de gilipollas´. Les llevo a la calle Manuel Pedregal pa enseñárselo: `mira a derecha y a izquierda que vas a ver a todos lo gilipollas de Oviedo juntos ”.
Un Oviedo circular frente a otro cuadriculado
La preocupación por el Antiguo y lo popular ha desembocado en los últimos años en la creación de diversas agrupaciones y plataformas en su defensa, entre ellas la asociación vecinal Oviedo Redondo, nacida hace cinco años y de la que Waldo es miembro fundador: “somos una asociación que defendemos la participación ciudadana, una ciudad sostenible, un ocio respetuoso con la ley, pero ocio al fin y al cabo. Estamos en todas las plataformas que existen en la ciudad y que defienden estos valores. En el caso del Antiguo defendemos un barrio que sea fuente de ocio, de creatividad, de asociacionismo, etc. y estamos en contra de la gentrificación que estamos sufriendo en los últimos tiempos y que pretende, por ejemplo, expulsar a los bares de la zona”. Pero en el barrio también existe otra asociación vecinal, la del Oviedo Antiguo, que se sitúa en las antípodas de la primera: “Oviedo Antiguo son unos carcas que están en contra de todo lo que signifique participación ciudadana, felicidad y alegría. Son unos infelices y les molesta que los demás sean felices. Ven un concierto en el Paraguas, ven a la gente reírse y pasarlo bien y lo llevan mal”.
En la campaña del Ayuntamiento.
Oviedo Redondo forma parte de la plataforma para salvar la Fábrica de Gas: “queremos un suelo limpio y con todos los edificios en pie. Queremos que un conjunto, que es único en España, que sea un foco de creación para el Oviedo Antiguo, que lo saque de la abulia actual y que se integre con otros buenos proyectos que hay sobre la mesa, como el Bulevar o la conservación de la Fábrica de Armas”.
El movimiento asociativo y la participación han llevado a Waldo por diversos derroteros complementarios. También conduce un espacio en Radio QK dedicado al movimiento vecinal, en el que los diferentes presidentes de las asociaciones de vecinos de la ciudad acuden para hablar de la actualidad de sus barrios “pero no llevo a los del centro ¡Eh! Para mí eso no son barrios”. Durante el tripartito prestó su imagen, en la campaña del Ayuntamiento para el fomento de la participación ciudadana “una cuestión fundamental, en la que no estamos educados y que necesita de años pa desarrollarse. Fíjate, ya puedo decir que tengo un book de modelo”.
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Atinado como siempre ...Del Teso...RECOMENDADO.
Ábalos y la política, semántica y pragmática
Que sea un delito, una falta de ética o circunstancias desafortunadas lleva al mismo punto: si perdiste tu voz, si no se te escucha, debes dejar el cargo
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Enrique Del Teso
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Es filólogo y profesor de la Universidad de Oviedo/Uviéu. Su último libro es "La propaganda de ultraderecha y cómo tratar con ella" (Trea, 2022).
Empecemos por el lenguaje. Uno va a un restaurante y pide el plato del día. El camarero dice: «son las once». Uno llega a una cafetería y se sienta en la mesa de un amigo con el que había quedado a las diez y media y este le dice serio: «son las once». Uno le pregunta a un amigo que qué sabe de Elena. El amigo, incómodo, se levanta y le dice: «son las once». Es siempre la misma frase. Hay algo que no cambia: siempre son las once. La misma frase significa siempre que son las once. Y hay algo que cambia con el contexto. La misma frase, con el mismo significado, comunica en el primer caso «es pronto para servir comidas»; en el segundo, «llegas media hora tarde»; y en el tercero, «no me hables de Elena». Eso que no cambia lo llamamos semántica y lo que cambia de un contexto a otro lo llamamos pragmática. Por mucho que una frase tenga una semántica constante, el contexto le hace decir cosas absolutamente dispares. En política también hay una parte constante y otra que varía de un momento a otro. A la parte que no varía la llamamos ideología y principios. A la parte que varía la llamamos coyuntura. Esperamos esas dos partes. Nos gusta que los políticos se atengan a principios reconocibles con coherencia. No nos gustan los políticos sin principios, porque quienes cambian con cada coyuntura son oportunistas y no son de fiar. Pero también nos gusta que los políticos interpreten bien las coyunturas y se adapten a ellas. No nos gustan los dogmáticos que no tienen más discurso que repetir el catecismo ideológico. Como con las palabras, queremos notar una parte constante y una parte adaptativa y variable. Ábalos, en su muy notable entrevista con Alsina, quiso reducirlo todo a la parte constante. Repitió mucho la palabra «límites», cuáles son los límites de todo. Alberto Garzón se había quejado de lo contrario, del dogmatismo de quien petrifica los principios e ignora las circunstancias. Semántica y pragmática, principios y coyunturas.
Lo que se diga de Ábalos y las mascarillas puede cambiar de una hora para la siguiente. En este preciso momento, creo que Ábalos es inocente. Creo que no hizo nada ilegal ni falto de ética, que no toleró ni tapó nada, ni fue negligente, o por lo menos no mucho. Y a la vez creo que debió dimitir inmediatamente. La coyuntura lo exige. ¿No es injusto?, diría Ábalos. A ello iremos. Ábalos pregunta por los límites de las responsabilidades, exige que le digan qué ley o qué imperativo moral quebró para tener que salir de la política apestado por un caso de corrupción. Lo que pide Ábalos es algo que no hay: una guía legal y moral permanente que señale en cada caso el límite la culpabilidad legal o moral. Por supuesto que se puede explicitar una guía así, pero si es para el ejercicio de la política siempre tiene que estar la otra pata: la coyuntura.
Pedro Sánchez, María Jesús Montero, en la fila del Gobierno del Congreso de los Diputados, y Patxi López, detrás, el pasado miércoles, durante la sesión de control parlamentario.
En 2013 Ángel González, diputado por IU en la Junta del Principado, acabó dimitiendo porque fue imputado por prevaricación en una gestión determinada. Ni yo ni nadie pensamos que Gelín se hubiera quedado con dinero ni que hubiera obtenido beneficio alguno de aquel asunto; tampoco hizo perjuicio a nadie. Pero ante la imputación formal, tuve la sensación de que debería haber dimitido desde el principio. Años después, siendo vicepresidente, Pablo Iglesias estuvo a punto de ser imputado por García Castellón. Si hubiera sido imputado, yo hubiera preferido que no dimitiera. ¿Debe un político abandonar su cargo cuando es imputado sin ser todavía acusado?
La posición de Ábalos apunta a que la respuesta a esa pregunta marque una pauta permanente. Pero en política las guías éticas tienen que encajar en coyunturas. En 2013 estábamos ahogados por una corrupción sistémica del PP y gestores de entidades públicas, incluidas las financieras. Había un montón de cargos imputados en delitos de mala clase que se mantenían con impunidad en sus poltronas con el mantra de la presunción de inocencia. Hubo tal cantidad de casos, que el gobierno de Rajoy cambió en la ley la palabra «imputado» por el eufemismo «investigado», que sonaba mejor. IU estaba, con razón, en la actitud de acabar con aquel hedor y exigía retirar de sus cargos a los imputados. En esa coyuntura, era insostenible que Ángel González se mantuviera en el cargo siendo imputado, por más inocencia que inspirase su caso. En 2013 había un problema de impunidad. En los momentos actuales, hay un activismo político conservador y partidista evidente en la cúpula judicial. Aunque finjan escandalizarse los jueces, el lawfare es evidente en los delirantes casos contra Podemos, en el sesgo con que se tratan los casos que afectan al Gobierno y en el blindaje de la impunidad de los casos del PP. Baste ver ahora la estrafalaria acusación de terrorismo a Puigdemont. El terrorismo consiste en aterrorizar con violencia pública, ostentosa y brutal. El terrorismo es trágicamente evidente en tiempo real. Qué raro es este terrorismo que solo se detectó siete años después. Cambió la coyuntura respecto a 2013. Ahora el problema no es de impunidad de culpables, sino de indefensión de inocentes. Me hubiera producido desconsuelo que Castellón hubiera conseguido imputar a Iglesias y este hubiera dimitido. No creo haber cambiado mis principios y me gustaría pensar que no soy incoherente por querer cosas distintas en coyunturas distintas.
Seguramente Carlos Solchaga, allá por el 94, sintió que era injusto tener que dimitir por las andanzas de Mariano Rubio y Manuel de la Concha en Ibercorp, en las que él no tuvo arte ni parte. Pero Solchaga tenía un fuerte vínculo político con los encausados de Ibercorp. Cuando un político se ve envuelto, con culpa o sin ella, en un escándalo o episodio estridente, ese escándalo será lo que venga a la mente cada vez que hable y será lo que aviven con éxito sus rivales cada vez que diga algo. El escándalo convertirá a la audiencia en sorda estratégica y el político será un político sin voz, es decir, un cadáver político. No importa si es culpable de algo o si fue mera mala suerte, como puede ser el caso de Ábalos. Que sea un delito, una falta de ética o circunstancias desafortunadas lleva al mismo punto: si perdiste tu voz, si no se te escucha, debes dejar el cargo. ¿No es injusto?, diría Ábalos. Es política. Un entrenador de fútbol sabe que perderá su puesto aunque él no tenga la culpa de los malos resultados, es su oficio. En política todo es ideología y encaje en la coyuntura. En ciencia y en artes, la prioridad son los merecimientos. En política no. No es que se pueda maltratar el honor personal de los políticos, como se queja Ábalos, es que no es la prioridad. Como en el caso de los árbitros, es parte del oficio. La prioridad es la percepción puntual que hay del suceso y, dicho groseramente, el titular de la noticia. Si el PSOE arropa a Ábalos, ¿cuál sería ese titular? Políticamente, en esta coyuntura, con el poder judicial y la Brunete mediática desatados, la prioridad es que el Gobierno no pierda la voz por enredarse en un suceso repugnante que le queda lejos. Ábalos se duele del papel que se atribuye a los políticos de piezas intercambiables y sacrificables con justicia o sin ella. Y tiene razón. Ahora mismo, la percepción pública de la política se compone de fogonazos, de frases virales rápidas y guerrilleras, que desatan un pico de atención y desaparecen para dar paso a otras, donde la prensa se contagia de las maneras de las redes sociales y donde se articulan con dificultad discursos coherentes que se escuchen con una mínima pausa. Un político ahora está caricaturizado por estridencias amnésicas que conectan positiva o negativamente con el estado emocional alterado de la audiencia. Este es un panorama sombrío, pero lo es por la democracia. El narcisismo de los políticos les hace sentir que su honorabilidad, méritos o ambición es lo primero, pero no lo es. La democracia está desfigurada por el ruido y la distorsión de la información y eso debe preocuparnos. La infelicidad de los políticos atrapados en infortunios (hablo de los inocentes) son gajes del oficio, no hay política que no tenga aristas de frialdad, como los negocios. Ábalos debería haber visto que una bola se había echado a andar y debería haber hecho como Garzón: salir rápido, a regañadientes pero rápido. El daño personal es menor y con el tiempo reparable.
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Manuel Menéndez ganó en 2023 casi 18 veces más que el sueldo medio de Unicaja
El banquero asturiano se embolsó 842.000 euros en su último año como CEO de la entidad financiera, un 11% más que en 2022.
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Redacción Nortes
Redacción Nortes
https://www.nortes.me
Te contamos lo ocurrido centradas en la periferia.
El exconsejero delegado de Unicaja Manuel Menéndez, que cesó en el cargo el pasado mes de septiembre, ganó en 2023 un total de 842.000 euros, un 11 % más que en 2022, debido a la compensación indemnizatoria que recibió tras dejar el banco, donde fue sustituido por Isidro Rubiales.
Menéndez, que llegó a Unicaja procedente de Liberbank, percibió en los nueve primeros meses del pasado año 84.000 euros más que en todo 2022, según recoge el informe de remuneraciones que Unicaja ha publicado en la CNMV, el supervisor bursátil.
En concreto, Menéndez recibió una retribución en metálico de 557.000 euros, 128.000 euros como beneficio bruto de las acciones o instrumentos financieros consolidados, 153.000 euros de remuneración por sistemas de ahorro y otros 4.000 euros por otros conceptos.
Del total de la indemnización prevista por la salida del consejero delegado se ha abonado, en el ejercicio 2023, la cantidad de 211.655 euros brutos, importe que corresponde al 40 % de la parte no diferida de la compensación económica.
De este total, el 50 % ha sido abonado en metálico (105.827,78 euros brutos) y el otro 50 % en acciones (105.871 acciones).
Por su parte, Rubiales, que asumió el cargo de consejero delegado de Unicaja a finales de septiembre, percibió en los poco más de tres meses que ejerció como tal en 2023 un total de 153.000 euros.
El presidente dimisionario de Unicaja Manuel Azuaga percibió el pasado año 780.000 euros, un 13 % menos que en 2022, cuando ganó 899.000. De esta cuantía, 551.000 euros corresponden a retribución en metálico y 229.000 a sistemas de ahorro.
Azuaga presentó su dimisión en noviembre de 2023, aunque no ha sido hasta principios de febrero de este año cuando el banco ha propuesto a José Sevilla como nuevo presidente no ejecutivo de Unicaja.
En su conjunto, el consejo de administración del banco malagueño, que en 2023 sufrió numerosos cambios, percibió 2,7 millones de euros.
La retribución media de los empleados de Unicaja se situó en 48.000 euros, un 11,6 % superior a la de 2022.
ETIQUETASactualidad_cabeceraManuel Menéndeztemes_cabeceraUnicaja
Algoritmos y distancias....
¿Por qué a veces cuesta menos viajar de Oviedo a Madrid que hacerlo desde León?: así calcula Renfe el precio de los billetes
Cristina Centeno
C. CENTENO
REDACCIÓN
ASTURIAS
Uno de los coches del AVE 106 para billetes básicos, con líneas de tres y dos asientos y las pantallas táctilesUno de los coches del AVE 106 para billetes básicos, con líneas de tres y dos asientos y las pantallas táctiles renfe
Algunos usuarios se preguntan qué criterio utiliza la compañía para determinar el coste de cada trayecto. ¿Es normal que el precio sea menor cuando hay más distancia? ¿Sale más barato si elegimos hacer escala? No hay una sola respuesta y puede cambiar en el mismo día
01 mar 2024 . Actualizado a las 05:00 h.
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Son muchos los viajeros de tren que se preguntan cómo calcula Renfe los precios de cada billete. Desde la inauguración de la variante de Pajares, el número de usuarios asturianos ha crecido y son más quienes eligen este medio de transporte para desplazarse a Madrid gracias al descenso de los tiempos de viaje. Los convoyes que parten de Gijón y Oviedo paran también en León, Palencia, Valladolid o Segovia, en función de cada servicio.
Sin embargo, los precios de cada trayecto hacia la capital de España no se determinan por la distancia entre el punto de origen y de destino, tal y como se puede comprobar en la página web de Renfe. Por eso algunos viajeros aseguran que la operadora ferroviaria les ha ofrecido billetes más baratos desde Oviedo a Madrid que desde León al mismo punto y en el mismo tren.
Un usuario de la red social X, antes Twitter, ha sido quien ha preguntado tanto a Renfe como al Ministerio de Transportes por este asunto. En las imágenes que adjunta se ve como la compañía le ofrece para el domingo 3 de marzo un billete de Oviedo a Madrid por 79,80 euros. Mientras que si elegía el mismo tren desde León para viajar a la capital de España el precio ascendería a 100,66 euros. Si bien es cierto que el coste de ese trayecto con partida desde la ciudad leonesa a las 17.40 horas en AVE bajaría hasta los 59,50 euros.
¿@Renfe @transportesgob podéis explicar por qué es más económico viajar de Oviedo a Madrid (79,80€) que de León a Madrid (100,66€) en el mismo tren, el mismo dÃa a la misma hora?
¿Aquà qué excusa os vais a inventar, porque con los bonos que si los 100minutos y ahora? pic.twitter.com/sqOvc5VLiM
— JDC ðŸ¦ðŸ‡ªðŸ‡¸ðŸ‡ªðŸ‡º (@JDCLeones) February 22, 2024
Pero, ¿por qué ocurre? Hay quienes incluso aseguran que el Alvia de Asturias a Madrid sale en ocasiones más rentable sacando dos billetes: uno inicial hasta León y otro desde León hasta el lugar de destino. También hay viajeros que se preguntan los motivos por los que el viaje sale más barato cuando se requiere hacer un enlace, algo que sucede en algunas de las frecuencias.
Según aseguran a este periódico fuentes de Renfe, los precios se calculan desde hace años con un sistema muy consolidado en el transporte y que también utilizan las compañías aéreas y otros sectores como el hotelero. Más allá de la distancia entre el punto de origen y el de destino, esta fórmula tiene en cuenta variables como la anticipación de la compra, la oferta y la demanda de cada día o los asientos libres que quedan en ese tren.
De ahí que la diferencia de precios se amplíe si, por ejemplo, queremos completar el trayecto Oviedo-Madrid en Alvia un viernes. Teniendo en cuenta los billetes disponibles para el 15 de marzo, la brecha se acerca a los 20 euros. A las 6.56 horas el precio es de 66,50 euros solo ida, mientras que si elegimos salir de la capital asturiana a las 15.58 horas el coste se incrementa hasta los 86,45 euros por el mismo trayecto, coincidiendo con la hora más demandada por los viajeros.
El primer tren Avlo (unidades Avril 106), la línea de bajo coste de Renfe, ha pasado este martes por la Variante de Pajares en un trayecto en pruebas entre León y AsturiasEl primer tren Avlo (unidades Avril 106), la línea de bajo coste de Renfe, ha pasado este martes por la Variante de Pajares en un trayecto en pruebas entre León y Asturias Renfe | EFE
En un día de diario —sin ninguna influencia del fin de semana— la oscilación de precios es menor, aunque también se puede comprobar que el coste de los billetes no tiene tanto que ver con la distancia como con la demanda de cada horario. Así, comprar un viaje de ida y vuelta Oviedo-Madrid para el próximo martes 5 de marzo tendría un coste de 135,40 euros si elegimos para ir el Alvia de las 6.56 horas y, para volver, el de las 18.35 horas, los horarios más solicitados. Si el trayecto comienza en Gijón, serían solo 2,40 euros más, es decir, 135,40 euros. Sin embargo, desde León en esos mismos trenes el precio de los billetes de ida y vuelta ascendería a 116,40 euros. Unos precios que, no obstante, pueden ir cambiando.
El sistema Revenue Management
La variación de las tarifas en los billetes de tren para el mismo trayecto se debe a un sistema que aplica Renfe y que tiene nombre propio: Revenue Management. Se utiliza para fijar los precios de los trenes de alta velocidad y de larga distancia y la propia compañía explica su funcionamiento: «El régimen de precios de los trenes comerciales no está regulado por las administraciones y se determina en función del comportamiento del mercado, teniendo en cuenta fundamentalmente los ratios de ocupación de los trenes y las curvas de demanda de cada uno, que varían en función de la antelación de compra».
Se trata de una herramienta de gestión «que determina los precios en función de las necesidades de los clientes», tal y como detalla la operadora ferroviaria. Eso hace que «los precios puedan variar en un mismo día». Las operadoras privadas como OuiGo ya utilizan este sistema, extendido en la aviación, justifica Renfe. De esta forma, «el operador de transporte determina precios muy ventajosos en las compras a largo plazo, de forma que la curva de llenado del tren hace posible una mejor gestión de las plazas y una optimización del ingreso. Asegurar una ocupación alta a largo plazo permite aumentar el aprovechamiento del tren y asegurar con antelación los ingresos mínimos que cada circulación necesita para ser rentable», subrayan.
El diseño interior del Avril
Renfe forma a los primeros maquinistas para los trenes Avril de la Variante de Pajares
LA VOZ
Sin embargo, el sistema perjudicará a los viajeros menos previsores. «El Revenue penaliza las compras realizadas en los últimos días y, de forma más importante, en los 3 días previos al viaje, de forma que los clientes pueden percibir aparentes subidas de precios, que son, en realidad, el ajuste de los precios a la realidad de la demanda y al aprovechamiento de las plazas de los trenes», explican desde Renfe. Eso sí, aseguran que en ningún caso se superan los precios máximos estipulados en cada línea, a pesar de que los pasajeros paguen más por sus billetes si los sacan en los días previos al viaje.
De igual forma, Renfe actúa ajustando los precios en las líneas en las que ya han accedido operadores privados como OuiGo que compiten con la compañía nacional, «por la simple ley de la oferta y la demanda». No obstante, estos trayectos también se rigen por las reglas del Revenue y los precios cambian en función de la demanda. «Es fácil encontrar precios en la línea Madrid-Barcelona que superan los 90 euros por trayecto en las compras de última hora y en los trenes considerados punta», explican desde Renfe. Además, insisten en que «este comportamiento de los operadores de transporte es habitual no solo en España, sino en el conjunto de las empresas punteras ferroviarias o las de aviación de referencia a nivel mundial»
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