Lolita, Ada, Laura.....demasiadas mujeres en la vida? de este genial escritor.
"Laura", la novela que Nabokov condenó al fuego, será publicada
Una novela salvada de las llamas e incompleta. Las obsesiones literarias de Nabokov sobre la muerte, el engaño, el deseo y los juegos entre realidad y ficción en estado puro. Eso, dicen ya, es "Laura", la obra que escribía Nabokov al morir, que será publicada después de más de treinta años guardada a buen recaudo en una caja de seguridad en Ginebra.
Su historia es bien sabida, por la pléyade de nabokovianos: antes de morir, en 1977, el escritor pidió a su mujer, Véra, que destruyera todos los manuscritos que hubiera dejado inconclusos, incluida la novela que estaba escribiendo desde 1974 y de la que sólo pudo llegar a completar en torno a unas 138 fichas, el equivalente a un centenar de páginas.
Era "Laura", pero Véra, que falleció en 1991, no quiso arrojar a la hoguera el manuscrito y lo dejó en herencia a su hijo Dimitri, quien ahora -quizás cuando menos lo necesitaba- ha concedido la publicación de la novela a la agencia Wylie, que lo está subastando. Según Dimitri, podría ser "la novela más brillante de mi padre, la destilación más concentrada de su creatividad".
Perturbar la memoria
Desde que el hijo pasó a administrar el legado del escritor, ha amenazado, no obstante, en varias ocasiones con cumplir la última voluntad del autor. "Mi padre no quería que ninguna obra inconclusa perturbara su memoria", aseguró una vez al diario británico ?The Times?.
En la misma se le preguntaba por qué no quemó el propio Nabokov la obra si tan seguro estaba de desear su destrucción: "Tenía prisa por seguir y no sabía cuántos días le quedaban de vida. De haberlo sabido quizá la habría quemado él mismo", contestó entonces Dimitri.
"Laura" o "El original de Laura" -Nabokov dio al proyecto diferentes títulos desde la primera mención en sus diarios en 1974- trata de un hombre llamado Philip Wild, un corpulento académico que se casa con una mujer delgada y salvajemente promiscua, Flora. El tema de la novela es la muerte y lo que hay detrás de ella, algo que se aborda en muchas de las creaciones del autor ruso, emigrado tempranamente a Inglaterra huyendo de la revolución, y luego de Alemania tras el triunfo nazi.
Argumento desvelado
Preocupado por su propia muerte, Philip Wild decide borrarse a sí mismo mediante la meditación, comenzando por los pies y siguiendo por el resto del cuerpo. Y, al parecer, no sin que medien celos: porque su salón lo preside un retrato de su mujer realizado por un pintor, que fue su amante.
Éste, a su vez, escribe una novela narrando su pasión por ella, aunque la bautiza como "Laura". En cualquier caso, una y otro, sobre todo en la cama, son el día y la noche. Y Wild se pregunta constantemente que cuál es la copia y cuál la original. Si la que vive con ella o la que lo hizo con el pintor, si la de carne y hueso o la del retrato.
De hecho, el semanario alemán "Die Zeit" ?que reveló que la editorial Rowolth la publicará en septiembre del 2009-, avanzó en este argumento, escrito en más de ciento ocincuenta fichas, una cantidad aparentemente insignificantes, teniendo en cuenta que para componer "Ada o el ardor" Nabokov utilizó dos mil fichas.
Novela fascinante, según su biógrafo
Según su biógrafo oficial, Brian Boyd, que al principio se mostró contrario a editar los fragmentos, será el responsable de la edición final: "Es una novela fascinante. Es muy fragmentaria y la gente no debería esperar que le atrape, pero consigue con la prosa momentos muy brillantes, la trama apenas fulge, los personajes son más bien poco atractivos".
Y ha añadido: "Parece un tour de force de técnica, como las obras tardías de Shakespeare, en las que despliega su propia técnica en formas muy, muy concentradas. El texto es a veces tan grotesco y desagradable como en algunos pasajes de Lolita. Es la clase de escritura que produce admiración y sobrecogimiento pero no compromiso".
Nabokov empezó a escribir la novela en Montreal en 1974 y anotó en su cuaderno: "Inspiración. Radiante insomnio. El sabor y las nieves de las queridas laderas alpinas. Una novela sin un Yo, sin un Él, pero con el narrador, el ojo que planea, implicado en todo momento". La leeremos.
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