jueves, 11 de septiembre de 2008

ESTRATEGIA SEMANAL.

Los mercados según Banif, pasaremos semanalmente.


ESTRATEGIA
La semana pasada volvió a deparar malas noticias de la economía de EEUU: mientras los ISM apenas mostraban variación manteniéndose en el umbral de los 50 puntos, el mercado laboral ha acentuado su deterioro. En agosto se destruyeron 84.000 empleos que, unido a la revisión de los empleos destruidos en meses anteriores, ha elevado la tasa de paro hasta el 6,1% (en máximos desde septiembre 2003). El deterioro del mercado laboral, a pesar del dinamismo que ha seguido registrando la economía al compás de la fortaleza del sector exterior, constituye una señal clara de la debilidad de la economía para el 2S08.

La Fed reconocía esta semana en el Beige Book que la actividad se había debilitado en todos los Estados y que especialmente se había observado un deterioro en las cifras de ventas del comercio minorista y del empleo.

En la reunión del pasado jueves, resulta llamativo que el BCE no mostrara una mayor sensibilidad hacia la debilidad del crecimiento y reiterara que su mayor preocupación sigue siendo la inflación. Los aspectos más destacados de la intervención del BCE residen en la revisión a la baja de las cifras de crecimiento de 2008 y en un incremento de las previsiones de inflación para 2009. Y es que, al margen de la caída del PIB 2T08 (-0,2% T), donde la contracción de la demanda interna y de las exportaciones es preocupante, lo importante es que el 3T08 ha comenzado de igual forma o incluso peor, tanto desde la esfera de la actividad real como de la confianza. La semana pasada vimos como los PMI se mantuvieron por debajo de los 50 puntos en agosto, compatible con una nueva tasa de crecimiento negativa en 3T08, mientras que los pedidos y producción industrial en Alemania, así como las ventas al por menor en la zona euro de julio, acentuaron su ritmo de caída.

Por fin el secretario del Tesoro de EEUU ha decidido actuar en las agencias hipotecarias. El tesoro inyectará 1.000 millones de dólares tanto en Freddie Mac como Fannie Mae, obteniendo a cambio acciones preferentes que representarán casi el 80% del capital. Además, podría incluso inyectar hasta 100.000 millones de dólares, si la situación lo requiere. Esta medida debería calmar los mercados de crédito y el mercado hipotecario americano, permitiendo que el mercado inmobiliario americano se recupere antes. Sin embargo, no conviene olvidar a los accionistas ordinarios de estas compañías, que verán su participación diluida en sus compañías y se verán relegados al último lugar en cuanto al pago de beneficios (en primer lugar cobrarán el cupón los bonistas, luego el gobierno y después de eso ya veremos si queda algo más para repartir). En definitiva, una medida necesaria que debería aportar tranquilidad a los mercados y que a largo podría ser muy beneficiosa para el residencial americano puesto que debería estabilizar el mercado hipotecario. Sin embargo, no todas las consecuencias son positivas, los contribuyentes americanos acabarán pagando el rescate hipotecario durante muchos años.

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