Si los británicos dicen "no" a la Unión Europea, puede haber terremoto en las carteras
David Cameron, el premier británico, ha mejorado en las encuestas tras prometer que celebrará un referédum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea si gana las elecciones de 2015. En ese caso, la consulta tendría lugar antes de 2017. Después de ese anuncio, la popularidad de Cameron en las encuestas ha mejorado. Lo que sienten los británicos no es una desafección a la alemana o a la finlandesa. Ni siquiera a la griega. El anti-europeísmo -o, mejor, el euroescepticismo- británico viene de atrás, desde el propio nacimiento de la Unión Europea. Ahora, parece, se acerca el adiós definitivo. Y, cómo no, tendrá consecuencias económicas. Y para el inversor. ¿Qué ocurrirá con la libra? ¿Qué hará la bolsa británica? ¿Y su deuda? ¿Se verá afectado el euro?
La libra. Como explica Javier Flores, de Asinver, la noticia del referéndum es negativa para la libra y para la confianza inversora en el Reino Unido. Además, ahora mismo se da la circunstancia de que ha coincidido con unos datos de recaída en recesión, el mayor déficit por cuenta corriente en veinte años y la amenaza de pérdida de la triple A. Por eso, según Flores, es de esperar que la libra continúe con su caída y permita un avance del dólar y del euro. Y no sólo por la noticia del referéndum, insiste Flores, también por los propios fundamentales de la economía británica. Pero es que, ahora mismo, una libra débil beneficia a la economía del Reino Unido. Aunque en particular por el anuncio del referéndum y su más que posible resultado hacen pensar, como dice Daniel Álvarez, de XTB, que habría una salida de fondos del país en busca de refugio. O, al menos, como apunta Flores, la duda respecto a la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea puede actuar de modo disuasorio sobre algunas inversiones.
La deuda. La noticia, a juicio de Daniel Álvarez, de Renta 4, podría tener un efecto mixto. Por un lado, si bien la noticia haría menos atractivos a todos los activos británicos, incluida la deuda, la huida hacia el refugio podría encontrar la seguridad anhelada en los bonos británicos. «Aún así, creo que las rentabilidades se crisparían en el corto plazo», afirma Álvarez. Además, según dice José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, en la deuda hay que valorar también el aumento de la probabilidad de que se produzca una rebaja de calificación de la deuda británica. En todo caso, la gran ganadora podría ser la deuda alemana. Y, también, la británica.
La bolsa. Según Álvarez, el impacto en la bolsa sería mucho mayor que en la deuda, dado que la renta variable tiene un componente de más riesgo que la fija. Además, no hay que olvidar que el Ftse 100 británico está lleno de compañías exportadoras. «Mantienen un elevado comercio con la Unión Europea, pero deberíamos valorar cómo afecta la ruptura de acuerdos comerciales, por un lado, y la depreciación de la moneda, por otro», comenta José Luis Martínez Campuzano. Pero reconoce que se siente incapaz con la información actual de dar un valoración. En todo caso, sigue pensando que el Reino Unido perdería. No en vano, como precisa Flores, aunque las exportaciones fuera de la Unión Europea crecen, lo cierto es que el comercio con los socios europeos aún representa la mitad de sus exportaciones. Pero, como comenta Daniel Álvarez, las compañías cuyos principales socios sean EE.UU. o Japón podrían resultar beneficiadas: la depreciación de la libra esterlina frente al dólar o el yen las haría más competitivas. No ocurriría lo mismo con las empresas cuyo socio comercial principal fuera Europa: se verían claramente perjudicadas, puesto que es de suponer que perderían las facilitades que la libre circulación de bienes y servicios en el territorio europeo les brinda en la actualidad. Así, Antofagasta, sería una buena opción, dado que la mayoría de sus ventas se realizan en China y Japón. Pero los ganadores no tienen por qué ser del sector de las materias primas. Burberry también tiene sus ventas concentradas en Asia y en América. Allí vende más del doble que en Europa. Y también Unilever podría ser una muy buena opción: las ventas que realiza entre Asia, África y EE.UU. triplican a las que hace en el continente europeo.
Lo que puede pasar con el euro. El Reino Unido no pertenece a la zona euro, por lo que la consecuencia de su salida de la UE sería mucho más reducido que si es un país de la zona euro el que abandona la moneda única. Pero, según Álvarez, como estaríamos ante un escenario inédito hasta la fecha, los mercados penalizarían a los activos de riesgo, entre los que se encuentra el euro. José Luis Martínez Campuzano va más allá: «¿Puede servir este debate para reabrir nuevas incertidumbres sobre la existencia del euro? Ésta es la gran pregunta. El Banco Central Europeo debería pasar de las palabras a la acción para evitarlo».
El dólar. Ante el posible debilitamiento de la libra y del euro y la férrea intervención en el yen y en el franco suizo, el dólar se vería otra vez beneficiado como activo refugio por excelencia. «Esto no gustaría a la Fed, que volvería a ver cómo el pesimismo y la incertidumbre económica mundial dan al traste con sus esfuerzos por mantener un dólar débil que mantenga la competitividad de las empresas americanas», comenta Álvarez.
Como dice Flores, es posible que detrás de la propuesta de Cameron sólo haya electoralismo. Pero podemos entrar en el campo de las profecías que se cumplen a sí mismas. Vigilen sus carteras.
Como dice Flores, es posible que detrás de la propuesta de Cameron sólo haya electoralismo. Pero podemos entrar en el campo de las profecías que se cumplen a sí mismas. Vigilen sus carteras.
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