Finanzas.
El negocio en España va a mejorar mucho, por las menores dotaciones al ladrillo, pero el crédito sigue estancado y los ahorros se retribuyen menos. Los ahorros de muchos clientes rentarán al mínimo.
Pintan bastos para la actividad interior de la banca española.El pasado ha sido el año del gran saneamiento, que ha dejado temblando o en abultados números rojos las cuentas nacionales de los más solventes, y colocado a un tercio del sector en manos públicas. Le sucede un ejercicio 2013 de extraordinaria dificultad, en el que las entidades tienen que restaurar los mimbres del negocio. Es seguro que el beneficio repuntará con fuerza, porque el grueso de las dotaciones del ladrillo ya se ha desembolsado -nada menos que 19.000 millones suman las provisiones de los cinco grandes-, pero el panorama presenta claroscuros desde el punto de vista de los clientes.
Muchos hipotecados a tipo variable pagarán menos en la revisión de sus préstamos, pero los aspirantes a un crédito lo seguirán teniendo muy complicado. Los bancos más solventes tienen cada vez mejor acceso a la liquidez en el mercado del dinero, pero la escalada de la morosidad les está haciendo amarrar aún más, sin cabe, las exigencias a los peticionarios.
Salvo en el caso de los 'subasteros' -expertos cazadores de alta remuneración para sus depósitos, que se mueven de una a otra institución, incluidos bancos extranjeros- los ahorros de la mayoría de los usuarios de servicios bancarios rentarán el mínimo. Para hacer frente al encarecimiento generalizado de las comisiones, al cliente solo le quedará el recurso de hacer valer su fidelidad. Si no recibe un buen trato, puede anunciar que se marcha. Si tiene domiciliados la nómina o la pensión, así como fondos, tarjetas o depósitos, la oficina que le presta servicios hará cuanto pueda por conservarle.
Hipotecas: el euríbor a doce meses, el índice más utilizado hasta ahora en la concesión de hipotecas a interés variable, cerró 2012 en el mínimo histórico del 0,549%. Como hace un año estaba en el 2,004%, las revisiones anuales de los préstamos proporcionarán un considerable alivio (unos 1.200 euros anuales de rebaja en un préstamo de 150.000 euros a 25 años)... si el contrato suscrito no incluye un suelo por debajo del cual no se repercuten los descensos. Es una situación bastante frecuente. Demandantes de los años del 'boom' pasaron por alto esta cláusula.¿Quién iba a pensar que el euríbor hipotecario llegaría a permanecer muchos meses por debajo del precio del dinero en la zona euro, y que la recesión llevaría al BCE a colocar el tipo oficial en el 0,75%?. Pese a la existencia del suelo hipotecario, todos los bancos han tenido que rebajar las expectativas de ingresos del grueso de su cartera de préstamos en España.
Créditos: el Gobierno llegó a calcular que el descenso de la financiación a la economía privada (empresas y familias residentes) podría acabar en 2012 con un desplome del 10%. El Banco de España ya se ha adelantado a explicar que las cifras del pasado diciembre no permiten comparaciones homogéneas, porque excluyen 54.000 millones de créditos no cancelados, sino traspasados al 'banco malo'. De forma aislada, algunas entidades contabilizan incrementos que en unos casos responden a la financiación a las administraciones públicas, y en otros al crecimiento que ha experimentado al adquirir cajas en dificultades. La experiencia de los clientes es que apenas hay crédito para los nuevos peticionarios y que a las pymes se les deniegan abundantes renovaciones.
Depósitos: el Banco de España ha llamado la atención a las entidades que arrojan pérdidas operativas en su negocio en España. Si pagan altas retribuciones por los ahorros de interés garantizado, tendrán que recurrir a su capital para restaurar el equilibrio. Por eso les ha anunciado que les puede exigir recapitalización. El cliente puede encontrar todavía oportunidades apetitosas en las filiales de bancos extranjeros. La protección del Fondo de Garantía de Depósitos es la misma en toda la UE, pero, en caso de dificultades, hay que reclamarla en el país sede.
Lluvia de pisos: hay muchas ofertas y los bancos que han visto un desahogo en la financiaciòn, con devoluciones anticipadas al Banco Central Europeo, parecen dispuestos a conceder crédito a cambio de librarse de las viviendas adjudicadas. El precio parece atractivo, pero la oferta no siempre lo es tanto. Además, las medidas antidesahucio han llevado a los bancos a encarecer su oferta: un cliente nuevo, incluso de probada solvencia, tiene que pagar ahora un diferencial mucho más elevado.
Fidelización: ha llegado el momento de sacar partido a las relaciones de largo plazo. El cliente bancario español está acostumbrado a relacionarse con más de una entidad -así se explican las elevadas cifras que suelen presentar cada uno de ellas-, pero tiene una de su predilección y no suele cambiar con facilidad, ni siquiera en estos tiempos de explosión de los canales alternativos. Esta es la principal arma con la que cuenta un usuario para librarse del pago o el incremento de determinadas comisiones. Aunque no tan visible de puertas afuera como en otros tiempos, la pelea entre bancos por conservar clientes o captar a los decepcionados está siendo feroz.
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