Los bancos apuestan por los fondos de inversión y los seguros de ahorro como alternativa a depósitos
La estrategia dependerá de cada entidad
pero pasa desde subir el interés de los depósitos a cambio de invertir
una gran suma o pedir vinculación, hasta comercializar más fondos de
inversión garantizados o seguros de ahorro
Con el final de la guerra por el pasivo, impuesto por el
Banco de España, al limitar las rentabilidades de los depósitos hasta el
1,75% a doce meses y al 2,25% hasta dos años, los bancos están buscando
sus "sustitutos" a estos productos de ahorro para captar no solo fondos
sino también clientes.
La estrategia dependerá de cada entidad pero pasa desde subir el interés de los depósitos a cambio de invertir una gran suma o pedir vinculación, hasta comercializar más fondos de inversión garantizados o seguros de ahorro. El propio vicepresidente de Mapfre, Esteban Tejera, afirmó que la circular del organismo regulador beneficiará a los seguros de ahorro.
En este sentido, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha creado un mapa de riesgos y de cumplimiento de las normas de conducta de las entidades que prestan servicios de inversión en España con el fin de analizar los productos que ponen a la venta y cómo los comercializan.
Por tipo de instrumento comercializado a la clientela minorista, el 51% del volumen total se destinó a productos de renta fija no compleja; el 14% a Instituciones de Inversión Colectiva (IIC); el 13% a renta variable y el restante 22% a otros productos financieros.
Fondos de inversión y seguros de ahorro
Hasta el momento, el único producto que capaz de garantizar el capital y los intereses ofreciendo una rentabilidad por encima del 3% son los fondos de inversión, aunque son productos más complejos que los depósitos o cuentas, por lo que es necesario analizar pros y contras.
Una de las ventajas de los fondos de inversión es su rentabilidad, por encima de la que ofrecen los depósitos, y que ronda el 3,5%. Por ejemplo, el Unnim Garantizado 9, F.I ofrece un 3,65% a 3 años y el Bankinter RF Titanio 2017 Garantizado FI ofrece un 3,22% a 4 años y medio. Además, tanto el capital y el interés están garantizados por el emisor.
Sin embargo, se trata de plazos muy largos, entre tres y cinco años. Además, si necesitamos el capital antes de que venza el plazo, solo lo recuperaremos con el precio que marque el mercado, y nunca será del 100% del capital. Y aunque son productos que llevan la denominación garantizados, no están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos, con lo cual, si el emisor quiebra, el partícipe perderá su inversión.
En cuanto a los seguros de ahorro son contratos de seguros de vida en los que la compañía ofrece una rentabilidad, normalmente garantizada, a cambio de la prima pagada. Se trata de seguros a largo plazo que no gozan de deducción fiscal alguna (salvo los Planes de Previsión Asegurados, PPA, y los Planes de Individuales de ahorro sistemático PIAS) por tener liquidez (valor de rescate).
Están pensados para cobrarse como pensión privada, pero la posibilidad de recuperar el ahorro antes de la jubilación y la fiscalidad marcan las principales diferencias entre ellos.
Los PIAS son seguros que solo pueden contratar los particulares. El diseño está a caballo entre los planes de pensiones individuales garantizados y las pólizas de vida. Su principal gancho es la fiscalidad que se aplica a las ganancias obtenidas si se cobran, en su momento, como renta vitalicia. Los mayores de 70 años son los más beneficiados ya que solo deben integrar como rendimiento el 8% de la renta que cobran, tributando únicamente por el 1,52% del importe mensual que reciben. Los que tengan entre 66 y 69 años integran como rendimiento el 20%, tributando el 3,8% de lo recibido.
Estas ventajas se aplican siempre que el producto tenga una vida mínima de diez años, ya que si el ahorro se recupera antes, o no se cobra en forma de renta vitalicia, pierde estos incentivos.
La aportación anual máxima a un PIAS está fijada en ocho mil euros y el importe acumulado no puede superar los 240.000 euros por contribuyente.
En cuanto a los PPA son seguros similares a los fondos de pensiones individuales garantizados y solo se pueden cobrar cuando se produce la jubilación. Además, el patrimonio colocado en cada uno de estos productos puede movilizarse entre ambos sin ningún coste fiscal. Sus límites anuales de aportaciones son los mismos: 10.000 euros (12.500 para los mayores de 50 años). Las aportaciones reducen la base imponible del contribuyente en el IRPF lo que supone un ahorro de entre el 24% y el 43% de estos ingresos para el partícipe, según cual sea el tipo marginal de cada contribuyente.
Así, lo mejor es que tanto el capital como la rentabilidad están garantizados por el Consorcio de Compensación de Seguros (el equivalente al FGD de los seguros), aunque hay que tener en cuenta que no se pueden cancelar sin arriesgarse a perder capital y que la rentabilidad anunciada no siempre es la neta, con lo cual, hay que preguntar cuál es una vez descontada la prima.
En este sentido, Banco Popular comercializará un seguro de ahorro individual la próxima semana con capital garantizado, Dinero Seguro Referenciado XVII, con una rentabilidad del 3% TAE a cinco años, aunque se podría rescatar el capital a los 15 meses.
La estrategia dependerá de cada entidad pero pasa desde subir el interés de los depósitos a cambio de invertir una gran suma o pedir vinculación, hasta comercializar más fondos de inversión garantizados o seguros de ahorro. El propio vicepresidente de Mapfre, Esteban Tejera, afirmó que la circular del organismo regulador beneficiará a los seguros de ahorro.
En este sentido, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha creado un mapa de riesgos y de cumplimiento de las normas de conducta de las entidades que prestan servicios de inversión en España con el fin de analizar los productos que ponen a la venta y cómo los comercializan.
Por tipo de instrumento comercializado a la clientela minorista, el 51% del volumen total se destinó a productos de renta fija no compleja; el 14% a Instituciones de Inversión Colectiva (IIC); el 13% a renta variable y el restante 22% a otros productos financieros.
Fondos de inversión y seguros de ahorro
Hasta el momento, el único producto que capaz de garantizar el capital y los intereses ofreciendo una rentabilidad por encima del 3% son los fondos de inversión, aunque son productos más complejos que los depósitos o cuentas, por lo que es necesario analizar pros y contras.
Una de las ventajas de los fondos de inversión es su rentabilidad, por encima de la que ofrecen los depósitos, y que ronda el 3,5%. Por ejemplo, el Unnim Garantizado 9, F.I ofrece un 3,65% a 3 años y el Bankinter RF Titanio 2017 Garantizado FI ofrece un 3,22% a 4 años y medio. Además, tanto el capital y el interés están garantizados por el emisor.
Sin embargo, se trata de plazos muy largos, entre tres y cinco años. Además, si necesitamos el capital antes de que venza el plazo, solo lo recuperaremos con el precio que marque el mercado, y nunca será del 100% del capital. Y aunque son productos que llevan la denominación garantizados, no están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos, con lo cual, si el emisor quiebra, el partícipe perderá su inversión.
En cuanto a los seguros de ahorro son contratos de seguros de vida en los que la compañía ofrece una rentabilidad, normalmente garantizada, a cambio de la prima pagada. Se trata de seguros a largo plazo que no gozan de deducción fiscal alguna (salvo los Planes de Previsión Asegurados, PPA, y los Planes de Individuales de ahorro sistemático PIAS) por tener liquidez (valor de rescate).
Están pensados para cobrarse como pensión privada, pero la posibilidad de recuperar el ahorro antes de la jubilación y la fiscalidad marcan las principales diferencias entre ellos.
Los PIAS son seguros que solo pueden contratar los particulares. El diseño está a caballo entre los planes de pensiones individuales garantizados y las pólizas de vida. Su principal gancho es la fiscalidad que se aplica a las ganancias obtenidas si se cobran, en su momento, como renta vitalicia. Los mayores de 70 años son los más beneficiados ya que solo deben integrar como rendimiento el 8% de la renta que cobran, tributando únicamente por el 1,52% del importe mensual que reciben. Los que tengan entre 66 y 69 años integran como rendimiento el 20%, tributando el 3,8% de lo recibido.
Estas ventajas se aplican siempre que el producto tenga una vida mínima de diez años, ya que si el ahorro se recupera antes, o no se cobra en forma de renta vitalicia, pierde estos incentivos.
La aportación anual máxima a un PIAS está fijada en ocho mil euros y el importe acumulado no puede superar los 240.000 euros por contribuyente.
En cuanto a los PPA son seguros similares a los fondos de pensiones individuales garantizados y solo se pueden cobrar cuando se produce la jubilación. Además, el patrimonio colocado en cada uno de estos productos puede movilizarse entre ambos sin ningún coste fiscal. Sus límites anuales de aportaciones son los mismos: 10.000 euros (12.500 para los mayores de 50 años). Las aportaciones reducen la base imponible del contribuyente en el IRPF lo que supone un ahorro de entre el 24% y el 43% de estos ingresos para el partícipe, según cual sea el tipo marginal de cada contribuyente.
Así, lo mejor es que tanto el capital como la rentabilidad están garantizados por el Consorcio de Compensación de Seguros (el equivalente al FGD de los seguros), aunque hay que tener en cuenta que no se pueden cancelar sin arriesgarse a perder capital y que la rentabilidad anunciada no siempre es la neta, con lo cual, hay que preguntar cuál es una vez descontada la prima.
En este sentido, Banco Popular comercializará un seguro de ahorro individual la próxima semana con capital garantizado, Dinero Seguro Referenciado XVII, con una rentabilidad del 3% TAE a cinco años, aunque se podría rescatar el capital a los 15 meses.
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