La gran idea que se le escapó a Apple
Un prototipo de teclado que transforma el iPad en un McBook Air recauda miles de dólares en la web. En otoño será una realidad
Día 12/05/2012 - 19.45h
¿Qué
tienen en común un aspirante a director de cine, un ingeniero que ha
desarrollado un innovador cigarrillo electrónico y un experto en temas
políticos? Para empezar que son amigos, que trabajan en el corazón de
Silicon Valley y que les apasionan los productos de Apple, tanto, como
para sacarles defectos. Primero se atrevieron con el iPhone y crearon un
soporte (The Oona) para colgarlo en el cristal de un coche a modo de
GPS, en una pizarra o incluso en la puerta de la nevera. Ahora, han ido
más lejos. Brad, Eddy y Sam se han atrevido con el iPad, la tableta
objeto de deseo. “¿Somos solo nosotros o parece que las opciones de
teclados y accesorios para el iPad son abundantes en cantidad, pero
carecen de calidad?”. Así, sin miramientos ni medias tintas. La suya era
una crítica constructiva, por eso, se pusieron manos a la obra y
'construyeron’ un prototipo de teclado que ha dejado a muchos puristas
‘applemaniacos’ boquiabiertos. Brydge, que así se llama la criatura,
mantiene los criterios estéticos y de calidad de Apple, pero no es de
Apple. Construido en aluminio de alta calidad se conecta mediante un
sistema de bisagras a la tableta de tal forma que no solo es un teclado,
sino también una funda o tapa que cuando se cierra bloquea el
dispositivo. Pero lo que más ha sorprendido es su diseño: Brydge
convierte el iPad en un portátil casi calcado en apariencia al McBook
Air.
Una
vez engendrado el prototipo, había que ver cómo fabricarlo. Eddy,
ingeniero de profesión capaz de desarrollar una impresora en 3D, echó
mano de sus contactos de cuando trabajó en un proyecto de cigarrillo
electrónico. Aunque resulte incomprensible, algunas de las
características del pitillo coincidían con las del Brydge: un cuerpo de
aluminio de precisión y un diseño complejo y compacto. Pero aún faltaba
el dinero. Sin empresa detrás, el trío de creadores se dirigió a
Kickstarter, una de las plataformas más potentes de captación de
inversión para proyectos creativos sin presupuesto y que funciona a
través donaciones. Habían calculado que para que fuera viable y pudiera
fabricarse hacía falta un mínimo de 90.000 dólares (69.000 euros). Como
necesitaban promoción, grabaron un vídeo del producto que poco tiene que
envidiar a los que nos tienen acostumbrados los chicos de Steve Job.
Una vez todo en marcha, solo faltaba esperar. No llevan ni 30 días (el
plazo de recaudación termina el 4 de junio) y ya han recibido el apoyo
de 2.500 admirados ‘contribuyentes’ y han reunido 564.000 dólares
(434.000 euros), por lo que Brydge será una realidad en otoño.
Aunque
son muchos más los elogios que las críticas, los reproches apuntan a su
precio (130 o 160 euros, según se quiera con altavoces integrados o sin
ellos) y a que su estética supera a su utilidad, pues ya existe una
amplia variedad de teclados en el mercado. Pese a todo, la aclamación es
casi unánime por su originalidad y nivel de calidad. “Resistente”,
“elegante” e incluso “sexy” son algunos de los piropos que le han
lanzado al teclado de Brad, Eddy y Sam desde blogs y webs de gadgets
tecnológicos, donde algunos se preguntan cómo a los creadores de la
tableta se les escapó esta oportunidad: “Admítelo Apple. Esta es una
buena idea”.
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