miércoles, 6 de junio de 2012

A los Vivítopes....


Refrescando....

Cinco vinos blancos de temporada

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Llega el verano y apetece blanco. Una selección de cinco etiquetas para acompañar las veladas con vinos autóctonos que sorprenden por su versatil y atractiva cata.
Pocos placeres enganchan como el mundo de la enología. Un universo amplísimo al que hay que dedicar tiempo y pasión para convertirse en todo un experto capaz de elegir los caldos indicados para cada ocasión sin recurrir a medias aritméticas imaginarias entre el precio, lo bonita que sea la etiqueta y el diseño de la botella. Cinco filosofías diferentes para consumidores con ganas de degustar nuevas experiencias.
  • Loess Collection Rueda. Verdejo fermentado en barrica que aplica el concepto borgoñés en la Denominación de Origen de Rueda. A partir de dos viñedos plantados en 1936 y en 1988, y tras cinco meses en barrica de roble francés, se obtiene un blanco con mucho volumen y mucha fruta; con cuerpo pero manteniendo la frescura del Verdejo. Elegante y penetrante en boca.
  • Dehesa del Carrizal Chardonnay 2010. Considerado uno de los mejores Chardonnays de España, se produce de una manera muy especial: el mosto se divide en dos lotes, uno fermenta en acero inoxidable, produciendo un vino y el otro lote en barricas nuevas de roble francés. El ensamblaje da lugar a un vino equilibrado, fresco y complejo. Es un vino perfecto para acompañar toda una comida. 
  • Marqués de Riscal Verdejo 2010, D.O. Rueda. Un 100% Verdejo, fresco y aromático, de una de las bodegas más importantes de España, Marqués de Riscal. De brillante color amarillo pajizo y alta intensidad de aromas, desprende notas olfativas y gustativas complejas, más herbáceas que florales, en las que se encuentran aromas anisados o de hinojo. 
  • Selección de Añada 2005 de Pazo Señorans, D.O. Rias Baixas. Un albariño elegante, con un gran equilibrio y notas aromáticas muy diversas. Este extraordinario blanco se conserva en depósitos de acero inoxidable durante algunos años, de forma que se concentra en intensidad y adquiere matices y aromas poco habituales en estos vinos.
  • Indigena Blanco, de Parés Baltà. Garnacha blanca procedente de una viña de Pontons. Las flores y fruta blanca se complementan en el vino con notas cítricas y cremosas por el contacto que, durante meses, ha mantenido con las lías. Un vino joven que para mantener su frescor es preferible disfrutarlo durante sus primeros 2 años de vida. Color blanco pálido con matices verdosos. Nítido y transparente. Nariz muy varietal, intenso, con fruta blanca madura casi confitada, con notas cremosas procedentes del trabajo con las lías finas realizado en tina. La boca, con volumen, equilibrio y un final largo. 
Vinos

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