jueves, 14 de junio de 2012

Manualillos para una crísis ( 1 )

Imprudente actitud de Europa con la banca


13.06.2012Editorial
Al tiempo que trascendía que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha pedido árnica a Bruselas y al BCE ante el riesgo evidente de un cisma en la eurozona, la UE inyectaba ayer nuevas dosis de intranquilidad al apuntar que el controvertido rescate de nuestro sector bancario puede llevar aparejado el cierre y la liquidación de aquellas entidades inviables que no sean sistémicas.
La hoguera la atizó el vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, al afirmar, sin especificar, que de los tres bancos rescatados por el Estado que esperan la aprobación de Bruselas a sus respectivos planes de saneamiento (CatalunyaCaixa, NCG Banco y Banco de Valencia), uno se encamina hacia la liquidación. Sería fácil hacer cábalas e imaginar a cuál de las tres entidades se refería, pero sería una imprudencia; la misma en que ha incurrido Almunia al tirar la piedra y esconder la mano, plantando la semilla de la sospecha en todas ellas.
Es verdad que el sector financiero español debe purgar sus excesos y evolucionar hacia un modelo de banca solvente, bien dimensionada y más eficiente, y que ello, que ha de hacerse con el menor coste posible para el contribuyente, implicará inevitablemente cierres de sucursales, adelgazamientos de plantillas y, por supuesto, no dejar entidades zombies por el camino. Pero es un proceso que, dadas sus enormes implicaciones y su capacidad para generar alarma social, no puede, ni debe, abordarse a golpe de conjetura y/o de comentarios improvisados, sino desde la reflexión, la prudencia y el rigor, explicándole al ahorrador que cuando se habla de liquidación de una entidad inviable se alude, probablemente, a la venta de aquellos activos y negocios para los que haya demanda en el mercado, el traspaso de los depósitos a otra entidad y que, en todo caso, sus ahorros están garantizados hasta 100.000 euros por el Fondo de Garantía de Depósitos.
Tan importante es el fondo como las formas, y España y Europa han fallado estrepitósamente a la hora de comunicar un salvamento bancario indispensable para evitar nuestro colapso financiero, ofreciendo una solución a medias, trufada de lagunas y omisiones, y que ha dado lugar a una absurda batalla de asertos y refutaciones. Los árboles siguen impidiendo a Bruselas ver el bosque, que lo que muestra, más allá del estado de salud de la banca española, en una Europa desunida y rota, incapaz de ver, o de asumir, que lo que se cuestiona es, sencilla y llanamente, la pervivencia del euro.

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