Recortes presupuestarios ponen en riesgo la salud de los españoles
Los ajustes presupuestarios fijados por las autoridades españolas como medida para salir de la crisis económica por la que atraviesa el país, afectan el sector salud debido a que sanidad no cuenta con los recursos para cancelar honorarios profesionales a los médicos. En la ciudad de Tarragona (noreste) los galenos cumplen con un horario porque trabajar horas extras “es impensable”.
La Unidad de Hemodinámica del Hospital Joan XXIII de Tarragona atiende cerca de 80 infartos cada año, pero son unos 200 los que se registran en la ciudad anualmente.
El jefe del servicio de Cardiología del centro de salud, Alfredo Bardají, precisó que los 120 pacientes que dejan de atender son trasladados hasta Barcelona (noreste), porque el horario de la unidad, única en la provincia de Tarragina, es desde las 08H00 hasta las 17H00 de lunes a viernes.
“Sabemos que en caso de un infarto la asistencia es vital, pero el último paciente que se atiende en esta unidad es el que llega a las cuatro, porque la intervención puede tardar entre 30 y 60 minutos”, señaló Bardají quien añadió que en años anteriores el horario era más flexible antes del “tijerazo”.
Alfredo Bardají, que lleva 23 años trabajando en el hospital tarraconense, indicó que “ahora con los recortes en sanidad que ha impuesto el conjunto de instituciones del Gobierno hacer horas extras es impensable”.
El médico explica que decenas de pacientes no han llegado a tiempo y han padecido las consecuencias, porque, por ejemplo en el caso de los infartos “la vida depende mucho del tiempo que se haya tardado en intervenir. Si no se atiende a tiempo una de las partes del corazon se para. Este órgano queda más débil y el paciente puede sufrir más episodios de ahogos y cansancio”.
El cardiólogo sostuvo que su equipo de trabajo ha reclamado en reiteradas ocasiones ampliar el horario, pero por falta de recursos económicos para el pago de honorarios profesionales no se lleva a cabo la medida.
Felipe Rivas, un habitante de Tarragona de 64 años sufrió un infarto de miocardio el pasado 19 de diciembre y tuvo que desplazarse hasta un hospital de Barcelona para poder salvar su vida. "Sentía un fuerte dolor en el pecho y no me atendían, tenía miedo de no llegar a tiempo", agregó.
Cerca de las cuatro de la tarde, el médico de la ambulancia en el que Rivas se trasladaba al Hospital Joan XXIII le hizo un electrocardiograma que detectó el infarto.
“No me llegué a bajar del vehículo de urgencias. Desde la camilla, dentro de la ambulancia escuché que comentaban que nos teníamos que ir a Barcelona porque ya estaba cerrado. Hace unos años esto no hubiera pasado, ahora no pagan las horas extras a los profesionales sanitarios (...) Un infarto no avisa, es muy grave que no haya los recursos necesarios para atenderlos en Tarragona”, destacó el afectado.
teleSUR - El País / sa - FC
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