viernes, 11 de mayo de 2012

Británicos en Bilbao....


Hockney merece una visita......


Hockney llega a Bilbao

Hokney
Son muchos los artistas cuya obra ha servido de inspiración a la moda. Pero en contadas ocasiones surgen genios que lo hacen con su vida personal.
A ellos pertenece David Hockney, el artista británico en activo más importante de su tiempo y responsable de exportar la estética británic a la soleada California. Es ahora protagonista de una gran retrospectiva que se inaugura el 15 de mayo en el Museo Guggenheim de Bilbao.
La pasión por este paisajista comenzó su revival hace unos meses en Inglaterra, cuando la Royal Academy Of Arts de Londres presentó la exposición David Hockney: una visión más amplia, centrada en las pinturas dedicadas a los campos de Yorkshire que el pintor conoció en su infancia. 
Puede que el gran público lo redescubra ahora, pero la verdad es que la relación de este artista con el mundo de la moda ha sido habitual a lo largo de toda su carrera. Por ejemplo, Christopher Bailey, de Burberry, dibujó colecciones enteras basadas en las pinturas de quien él considera su gran icono. Más evidente fue el homenaje que le hizo la diseñadora Vivienne Weestwood, amiga personal que bautizó a una de sus cazadoras de cuero con el nombre del artista.
No han sido los únicos. Bill Gaytten, actual director creativo de la firma John Galliano Homme tras el despido del famoso diseñador, tituló a su colección primavera-verano 2012 como Big Splash en homenaje a A Bigger Splash, uno de los cuadros más famosos de Hockney, pintado en 1967. 
Piscina
En cualquier caso, está claro que la imprescindible labor artística de este pintor está destinada a trascender los museos para instalarse en la calle... y en nuestros armarios. Y es que viendo que colgar uno de sus cuadros en el salón está al alcance de muy pocos privilegiados, siempre nos quedará el consuelo de recrearnos en el ambiente luminoso de sus creaciones.
Su desbordante personalidad se manifiesta a través de un look que tiene poco misterio:heredado del dandy británico, ahora en alza, conjuga un par de gafas redondas de montura de concha con una gorra de tweed y una camiseta de rayas horizontales. Poco más. Su influencia sin embargo alcanza mucho más allá, trasponiendo la soledad de las pinturas neoyorquina de Hopper a las viviendas de diseño de Los Angeles. La curiosa pasión de un amante de la naturaleza, divertido y enérgico, por descubrir aquello que le rodea. Toda una reflexión sobre el vacío existencial desde el borde de una piscina azulada, o desde una carretera en mitad del desierto.
Por Claudio M. de Prado

No hay comentarios: