Las consecuencias del rescate
Exp.
¿Por qué a los banqueros españoles, a los reguladores y a las autoridades les cuesta tanto trabajo aceptar y contar la verdad?
Los inversores han sido testigos del estallido de la burbuja inmobiliaria, de los préstamos de mala calidad y de los problemas de los bancos, sobre todo de las cajas. Aun así, tanto el Gobierno como los reguladores insistieron en que la solución eran las reformas y que el Estado no tendría que aportar capital extraordinario.Siendo comprensivos, podría decirse que no quisieron reconocer los hechos. Sin embargo, los inversores se percataron de que la realidad estaba siendo tergiversada. Incluso el FMI llegó a constatar hace un mes que Bankia necesitaría ayuda. Ahora Madrid tendrá que ofrecerla.
La destrucción de valor de Bankia, el tercer banco del país por activos, es inmensa. Cuando Bankia salió a bolsa en verano, los inversores se dejaron deslumbrar por las valoraciones independientes. Desde su debut en bolsa, los inversores han perdido un 40%, casi el doble que el IBEX. Es probable que la sustitución de Rodrigo Rato por José Ignacio Goirigolzarri tranquilice al FMI. Pero ¿quién tranquilizará a los inversores dejando en evidencia a los banqueros de inversión y a los abogados que supervisaron las perspectivas de la entidad? Si no lo hace la autoridad reguladora, lo harán los contribuyentes. Sin duda, este episodio afectará a la credibilidad de Madrid.
España no es la única preocupación de la eurozona y por lo menos está introduciendo reformas en el sector bancario. No puede decirse lo mismo de Alemania. Bankia sirve para recordar que la negación ha dejado de ser una respuesta.
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