sábado, 16 de junio de 2012

El Blog. de J.C.Diez....


ELECCIONES GRIEGAS EN CLAVE ESPAÑOLA
Por fin llegan las elecciones griegas. El electorado sigue muy fragmentado en las encuestas y la clave será la abstención que en las anteriores elecciones fue muy elevada. Syriza que lo más probable ganará las elecciones, habla de seguir en el Euro pero renegociar completamente el acuerdo con la Troika. Nueva Democracia que mantiene opciones según las encuestas también ha cambiado su posición en la última semana de campaña y defiende renegociar los acuerdos que el mismo firmó, una señal que van por detrás e intentan a la desesperada ganar el partido en el descuento. El problema está en Alemania que sigue inflexible en su postura. La mayoría de la sociedad alemana está en contra de renegociar y dan a Grecia por un caso perdido. Tanto Merkel como la oposición del SPD han tirado la toalla y se niegan a renegociar nada con los griegos. Jen Wiedmann Presidente del Bundesbank y anteriormente asesor personal de Merkel en una entrevista con El País no deja lugar a dudas de la postura germana. No habrá renegociación y si los griegos no cumplen dejarán de recibir financiación. Si se corta la financiación a Grecia provocaría inmediatamente su salida del Euro. Es cierto que los griegos podrían seguir en el Euro y emitir papel moneda nuevo como hizo California en 2008 con los IOU o los célebres patacones de Argentina en 2001, pero el problema sería el sistema bancario. Los bancos griegos apelan al BCE por 1.000 mill adicionales diariamente y seguramente se les cerraría su acceso por lo que tendrían pocos días de vida. Lamentablemente todo recuerda a Lehman Brothers. Mario Draghi ha dicho que el BCE está preparado para actuar pero tendrá que enfrentarse de nuevo al Bundesbank que ha dejado claro en su entrevista que no están por la labor de aprobar más medidas de estímulo. No es la primera vez que Draghi tiene el valor de enfrentarse a los alemanes pero será necesario un QE no inferior a 500.000 mill. con plazo y tipo de activos determinados a priori. Por lo tanto, no dudamos que habrá reacción, nuestra duda es si será con la contundencia necesaria. El QE es necesario para frenar la deflación de activos pero en una trampa de liquidez la política monetaria es ineficaz para sacar a la economía de la recesión. Por eso se tiene que revisar urgentemente la política fiscal conjunta de la Eurozona. Es necesario retrasar los ajustes de los países intervenidos, lo cual es factible tras el cambio de discurso de la Comisión. Pero además hace falta que el resto de países metan estímulos para compensar y que al menos la política fiscal conjunta sea neutral y no contractiva como hasta el momento. Además es necesario reestructurar las deudas de los países intervenidos y aprobar inmediatamente un plan de recapitalización de los bancos europeos, especialmente para alemanes, franceses y holandeses que son los que más sufrirán con las quitas. Lamentablemente estas tres últimas medidas ni están ni se les espera. También es necesario avanzar en la unión fiscal y bancaria para mandar un mensaje claro a los mercados de que el Euro es un proyecto con futuro. En este sentido es necesario un cambio radical de Alemania no sólo en el fondo, también en las formas. Es evidente que Alemania por su tamaño y con menores problemas de financiación le da mucho poder de negociación. Pero también es cierto que los protectorados son decimonónicos y ya estamos en el siglo XXI. Recientemente el profesor Enrique Iglesias, uno de los economistas que más sabe de crisis de deuda, recibía el Doctor Honoris Causa de la Universidad de Alcalá y comentaba que la clave del mundo multipolar era la gestión de la multicultiralidad que era mucho más compleja que en un mundo bipolar en la Guerra Fría. O Alemania asume las limitaciones de la multicultiralidad europea o el Euro no sobrevivirá. La otra gran preocupación sistémica global es España. Tras solicitar ayuda España ha aumentado un 10% del PIB su deuda pública contingente y aún no se conoce el plazo del préstamo, el tipo de interés, la cadencia, la prelación sobre la deuda privada y la condicionalidad. Moody’s ya reaccionó y nos ha situado a un escalón del bono basura con perspectiva negativa. En breve bajará a nuestro sistema bancario limitando aún más su acceso a los mercados que ya era muy complicado. Aún no se ha firmado el memorándum y el mercado ya anticipa un segundo rescate en este caso al Tesoro público. Si el BCE no interviene en los mercados y los estabiliza, el Tesoro tendrá serios problemas para financiarse. Entre vencimientos de bonos, necesidades de financiación de las comunidades autónomas y posibles desviaciones del déficit derivadas de la profunda recesión en la que nos encontramos inmersos, según nuestras estimaciones, el Tesoro tendrá que captar en el mercado unos 20.000 mill. mensuales hasta final de año. En enero y febrero, con la LTRO del BCE, captó esa cifra y en los dos últimos meses ha estado captando 10.000 mill. Italia ya padece el tsunami y la pasada semana sólo pudo captar 600 millones de euros en un bono a 7 años, una cantidad ridícula para un tesoro con un stock de deuda próxima a los dos billones.  Estamos hablando de dos países cuyo sistema bancario suma 8 billones de euros, veinte veces el tamaño de Lehman y como en 2008 hay un serio problema de gestión de la crisis y de minusvaloración de los riesgos.

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