domingo, 12 de mayo de 2013

CCM & CAJACANTABRIA....dos goles por la escuadra!


El largo e intenso viaje de Cajastur

La entidad, convertida ahora en banco y que saldrá a Bolsa el jueves, ha liderado desde 2009 algunos de los principales cambios en el mapa financiero español 

12.05.13 - 01:46 - 
Pocos se imaginaban que en apenas cuatro años el mapa financiero español, en el que 45 cajas de ahorros muy vinculadas a sus territorios de origen controlaban aproximadamente la mitad del mercado, iba a cambiar de manera tan radical. En ese cambio, Cajastur, la entidad de referencia en Asturias, ha sido protagonista de algunos de los principales movimientos del sector, con un papel predominante en las operaciones corporativas y alianzas. Cuatro años en los que ha pasado de ser una pequeña caja regional a coliderar la puesta en marcha de algunos de los principales grupos financieros del país y finalmente a verse obligada al rescate ante la imposibilidad de hacer frente con sus propios medios a las exigencias legales de coberturas frente a la exposición inmobiliaria.
En 2009, con 15.000 millones de euros en activos, el grupo presidido por Manuel Menéndez sorprendía a todos al ser elegida por el Banco de España para hacerse cargo de Caja Castilla-La Mancha (CCM), que había sido intervenida meses antes. Lo hacía dando el primer paso de la incipiente reestructuración de las cajas e impulsando la transformación de éstas en bancos, en un proceso que entonces era pionero y que posteriormente se ha consolidado hasta el extremo de que actualmente solo existen dos pequeñas cajas de ahorros en toda España.
La incorporación de CCM fue una oportunidad para Cajastur al hacerse con una entidad mucho más grande -1,5 veces su tamaño- sin apenas coste. La integración se hizo mediante la transformación de la caja manchega en Banco CCM y a través de un esquema de protección de activos (EPA), una especie de seguro que cubría las potenciales pérdidas de la entidad por su exposición al mercado inmobiliario hasta un máximo de 2.450 millones de euros. Esta absorción, un hito histórico en el sector, en el fondo no fue más que un paso para una entidad como la asturiana cuya vocación siempre ha sido crecer fuera de su territorio de origen y que desde mediados de los años noventa ya había iniciado un plan de expansión nacional.
De hecho, un año antes de concretarse la 'compra' de CCM, Cajastur estuvo relacionada con todos los movimientos y potenciales fusiones que se anticipaban en el sector de cajas. Mantuvo contactos con Caixanova, Caja Murcia, Caja Cantabria, Caja Extremadura, Caja Navarra.. En todas las posibles quinielas figuró la entidad asturiana. ¿Por qué? Porque Cajastur, hoy ya convertida en el banco Liberbank y que está a punto de salir a Bolsa, era en 2009 según datos oficiales de la patronal CECA la caja más rentable de España, con una rentabilidad sobre activos totales (ROA, en términos técnicos) del 1,05%, superior a las cajas vascas, a La Caixa y a Unicaja, por citar a algunos de las entidades más relevantes. Era lógico que todos quisieran a Cajastur como compañera de viaje.
La integración de CCM aceleró los movimientos en el sector y en mayo de 2010 Cajastur anunciaba un acuerdo para fusionarse con Caja Extremadura, Caja Cantabria y Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM). La entidad alicantina era uno de los gigantes del sector y había protagonizado un crecimiento espectacular en los últimos años. El proyecto, que fracaso en marzo de 2011, habría dado lugar a un grupo con 120.000 millones de euros, lo que le hubiera convertido en la quinta entidad financiera española. Esta fusión fracasó tras detectar Cajastur y sus socios que la CAM tenía un agujero contable millonario con créditos mal clasificados por un importe superior a 3.000 millones de euros. Su deterioro contable -derivado de su enorme exposición al mercado inmobiliario por un crecimiento sin control de los riesgos-habría arrastrado a la entidad asturiana y de haber seguido adelante con la operación el nuevo grupo hubiera sido nacionalizado al ser incapaz de hacer frente a las provisiones y coberturas necesarias. En diciembre de 2011, el Banco de España adjudicaba CAM al Banco Sabadell por un euro.
El 8 de abril de 2011, Cajastur, Caja Extremadura y Caja Cantabria acordaban seguir ya sin la CAM su proyecto de fusión, que inicialmente se denominó Effibank. Las tres entidades decidían traspasar todos sus activos a una nueva entidad, operar como un banco y limitar la actividad de las cajas a la obra social y a la tenencia de las acciones del grupo. Cajastur controlaba la operación con el 66% del capital. El nuevo banco, con sede en Madrid y que posteriormente transformaría su nombre en Liberbank, surgió con un volumen de activos de 53.000 millones -Cajastur tenía 15.000 millones en 2009-, 1.400 oficinas y 6.500 empleados.
Desde entonces, todo se ha acelerado. Las diferentes reformas elaboradas por el último gobierno del PSOE y las dos impulsadas por el del PP desencadenaron nuevos movimientos en el sector, a los que Cajastur siempre estuvo atenta. Las exigencias regulatorias le habían obligado a vender Telecable en octubre de 2011 para cumplir con los requerimientos de solvencia.
Ya en 2012, con el recién estrenado Gobierno del PP presidido por Mariano Rajoy, se esperaban nuevos movimientos en el sector, pues el Ejecutivo ya había advertido de que una de sus principales reformas sería la del sistema financiero. Pero nadie esperaba que el ministro de Economía, Luis de Guindos -exresponsable de Lehman Brothers en España-, impulsara en menos de cuatro meses dos decretos que revolucionaron al sector y que aún provocarán cambios sustanciales en el mapa bancario.
El primero, aprobado en febrero de 2012, iba destinado a reforzar las provisiones bancarias por los activos problemáticos o tóxicos, los vinculados al sector inmobiliario. Y el segundo, en mayo, para cubrir las potenciales pérdidas o problemas que pudieran surgir con los activos sanos relacionados con el ladrillo.
Ya en febrero, nada más conocerse el impacto del primer decreto, Liberbank y otros grupos financieros iniciaron negociaciones para analizar posibles operaciones corporativas. El deterioro de las cuentas era evidente en la práctica totalidad del sector e incluso parte de las entidades ya estaban en pérdidas o al borde de entrar en ellas.
Los contactos y conversaciones se aceleraron entonces y se volvió a hablar de posibles fusiones con Banco Mare Nostrum -el grupo de Caja Murcia- con Unicaja e Ibercaja. Incluso desde el propio Gobierno se impulso una posible fusión a cuatro bandas de Liberbank con BMN, Ibercaja y Unicaja, que todos descartaron.
El segundo decreto Guindos desequilibró la difícil estabilidad de bancos y cajas, al exigir a todo el sector un esfuerzo adicional en provisiones. Además, había que hacerlo con cargo a resultados y a lo largo de ese ejercicio, salvo las entidades que optaran por fusiones, que tendrían dos ejercicios. Fue de esta manera como en diez días Liberbank, Ibercaja y Caja3, asesoradas por Barclays y Goldman, negociaron a contrareloj un acuerdo para fusionarse y dar lugar a un nuevo banco. La complementariedad de los negocios, de los balances y la filosofía y cultura de trabajo facilitó las negociaciones. Además, no había otra opción para estas entidades, que difícilmente podrían hacer frente a los dos decretos por separado.
La fusión iba a dar lugar al séptimo grupo bancario del país con más de 110.000 millones de euros en activos y presencia en la totalidad del territorio nacional. La creación del nuevo banco no solucionaba los problemas de sus promotores, pero sí les situaba en mejor posición que si hubieran optado por no hacer nada.
Todo hacía indicar que el nuevo grupo iba a ser el definitivo para la antigua Cajastur. Se trataba, además, de un proyecto entre iguales en el que Liberbank controlaría el 45,5% del capital y la gestión, pues Manuel Menéndez sería el el consejero delegado. Pero en septiembre de 2012, el Gobierno, que había suscrito con la UE y el Fondo Monetario Internacional en julio un acuerdo para rescatar a parte de la banca, hacía públicos los resultados de las auditorías realizadas a los principales grupos bancarios.
Los resultados fueron muy negativos para Liberbank, al desvelar que necesitaría 1.198 millones de euros de capital en un escenario económico adverso, frente a los 779 millones de Caja3 y 226 de Ibercaja.
La fusión se dio por rota el 9 de octubre al negarse Manuel Menéndez a ceder cuota de poder frente a Ibercaja en el nuevo grupo. Liberbank, entonces, debía buscar nuevos aliados o hacer frente en solitario para cubrir los cerca de 1.200 millones de déficit de capital identificados por Oliver Wyman.
Como era previsible, dado el volumen de fondos requeridos, Liberbank fue encuadrado en el grupo de entidades que no pudieron cubrir sus necesidades de capital por su propios medios, como Banco Ceiss, Mare Nostrum y Caja3. Así, se vio obligado a presentar ante la Comisión Europea un plan de reestructuración que incluía la solicitud de ayudas públicas -124 millones de euros-, una fuerte reducción de su balance, el recorte de los gastos de personal y administración en un 25%, cierres de oficinas, venta de participaciones empresariales y de activos y negocios financieros, el traspaso de 6.100 millones de euros en activos inmobiliarios a la Sareb o 'banco malo' y la conversión en capital de productos híbridos en manos de clientes -participaciones preferentes y deuda subordinada-. Ceiss y BMN fueron seminacionalizadas mientras que Caja3 desaparecerá al ser absorbida por Ibercaja.
El plan fue aprobado a finales del pasado año por la Comisión Europea e incluía la obligación de salir a Bolsa antes del 31 de junio de 2013. La decisión más polémica ha sido la conversión de preferentes y subordinada en acciones y bonos convertibles, que fueron entregados a los 25.000 clientes de Liberbank que tenían suscritos este tipo de productos, lo que ha acarreado fuertes protestas y centenares de denuncias en los juzgados. Las acciones fueron entregadas a 1,1 euros de valor nominal pero saldrán a cotizar a 0,40 euros. Liberbank ha garantizado a sus accionistas, que controlan el 29% del banco, que no perderán dinero si se mantienen durante dos años dentro de la compañía.
Liberbank, en vísperas de su salida a Bolsa, se encuentra en un momento clave y complicado tras haber sido durante los últimos cuatro años una estrella del mapa financiero nacional. Ahora tendrá que someterse al juicio de los mercados.

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