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El banco malo, ¿ponzoña para los bancos sanos?
María Gómez Silva
La entrada de los grandes bancos en el capital de la Sareb podría provocar una transferencia del riesgo inmobiliario desde los bancos rescatados hacia los sanos. Además, una caída adicional del precio de los pisos podría perjudicar sus balances
El banco malo ha sido concebido como el remedio que necesita el sector financiero para desvincularse de los riesgos excesivos que asumió en el sector inmobiliario durante los años de bonanza. Sin embargo, algunos expertos alertan de que la medicina diseñada por el Gobierno podría tener efectos contraproducentes para los bancos sanos.
Aunque aún no está clara la vinculación que las grandes entidades asumirán en el banco malo -BBVA ha llegado a decir que no está interesada -, algunas fuentes aseguran que el Gobierno quiere que los tres grandes del sector participen con 1.500 millones de euros de capital (500 millones para Santander, otros 500 para BBVA y la misma cifra para Caixabank).
Un reciente informe de RBS ampliaba la aportación de los tres grandes bancos hasta el 30% de la sociedad, aunque en capital sólo tendrían que aportar unos 2.160 millones (el equivalente al 1,11% del capital core tier 1 del Santander, el 2% del BBVA y el 4% del Caixabank). El resto se aportaría mediante instrumentos de deuda.
Para RBS, esta participación podría "poner en riesgo la fortaleza de los grandes bancos" y provocar una mayor interrelación entre la crisis de la deuda soberana y la crisis bancaria, que es precisamente uno de los círculos viciosos que los distintos observadores internacionales han denunciado y consideran muy importante romper.
"Es imperativo para España que el banco malo sea capaz de atraer más capital privado extranjero para reducir el nexo entre el riesgo soberano y el bancario y frenar la transferencia de activos de riesgo a los bancos buenos", dice un documento difundido recientemente por RBS.
Asimismo, otro de los peligros de esta participación es que se produzca una transferencia de los riesgos asociados al ladrillo desde los bancos con problemas a los bancos sanos. La ecuación es sencilla: el Gobierno obliga a los bancos con problemas a sacar de su balance los activos relacionados con el ladrillo para sanearlos y los mete en un 'banco malo'. Luego, obliga a los bancos sanos a entrar en el accionariado de ese banco malo, contagiándoles la enfermedad. Si bien es cierto que las fortalezas de los bancos 'pata negra' podrían bastar para asumir esa participación, hay expertos que creen que es un peligro que hay que tener en cuenta.
"Tal y como se ha planteado el banco malo es el cuento de la lechera, cuando la realidad es que se hace una transferencia indiscriminada de activos sin fecha ni ánimo de venta que va a perjudicar e involucrar a la parte del sector que no se ha visto en la necesidad de recurrir al capital público", explicaba Javier Flores, de Asinver.
Por otro lado, otro de los peligros es que los descuentos del banco malo terminen por provocar una bajada de los precios de los activos inmobiliarios, perjudicando el balance de los bancos saneados y obligándoles a realizar provisiones adicionales.
En ese sentido, la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) ha aplicado un descuento de medio del 63% que, en principio, los bancos saneados han descartado emular.
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