domingo, 4 de noviembre de 2012

Manualillos para una crísis ( 1 )


Lo venimos comentando hace cuatro años...

Los bancos españoles no pueden salir del agujero

 

Cristina Vallejo
Ya tenemos los resultados de la banca española sobre la mesa, también nuevos detalles sobre el banco malo y el nombre de las entidades que necesitarán dinero público. La fotografía del sector financiero va teniendo una mayor nitidez. La niebla desaparece, pero eso no significa que el panorama esté completamente despejado para el inversor que se sienta tentado a comprar acciones bancarias. 
A la pregunta de «¿qué bancos recomiendan comprar?», Irma Garrido, de Ahorro Corporación, contesta, taxativa: «Ninguno». Mientras que Javier Ruiz, de Metagestión, señala que, quizás, sólo en Santander y BBVA, pero con muy poco recorrido. Nuria Álvarez, de Renta 4, avisa que las entidades financieras sólo son apropiadas para un inversor tolerante al riesgo y con vistas al medio o al largo plazo. Pero mucho más demoledor es el informe que publicaba esta semana Exane BNP Paribas, que sólo da potencial alcista al Popular (6%), mientras que ve un recorrido bajista del 73% a Bankia, del 41% al Sabadell, del 32% a Bankinter, del 32% a CaixaBank, del 24% al Santander, del 18% a Banesto y del 9% a BBVA
Dudas sobre las cuentas
¿Es que los resultados han sido tan malos? ¿Es que la sociedad gestora de los activos de las entidades en reestructuración van a hacer tanto daño? Algo hay. Sobre todo de lo primero, pero no con un enfoque retrospectivo, sino prospectivo: las perspectivas no son muy halagüeñas. 
Los resultados del tercer trimestre, como señala José Ramón Iturriaga, de Abante, han estado muy condicionados por el cumplimiento de las exigencias de provisiones que marcan los dos decretos De Guindos. Y aún quedan provisiones por realizar, a excepción de aBankinter. Garrido apunta que las mejores noticias han venido de la gestión de los diferenciales y la contribución de las carteras de deuda al margen de intereses, es decir, en el «carry trade». Como precisa Iturriaga, las entidades están sacándole partido a las inyecciones de liquidez del BCE (los LTRO). 
En cuanto a bancos concretos, según Álvarez, las mejores noticias vinieron de Bankinter y deBBVA. En Popular y en Sabadell se cumplieron previsiones, también en que son las entidades que más difícil tienen el acceso a los mercados, por lo que se ven obligadas a entrar más fuerte en la guerra de depósitos, lo que tiene repercusiones negativas en sus márgenes.
También ha habido malas noticias. La peor, según Garrido, la aceleración de las entradas netas en mora no ligadas al sector de la construcción. Y, según precisa Jesús de Blas, de Crédit Agricole-Mercagentes, el repunte de la morosidad ha sido especialmente preocupante en las entidades que se atrevieron a realizar operaciones corporativas en los últimos tiempos, comoCaixaBank o el Popular. 
Los analistas coinciden en que la morosidad seguirá aumentando, quizás, como apunta Nagore Díez, de Norbolsa, hasta finales de 2013, cuando podría marcar el pico. Y, por eso, aun después de que hayan cumplido con los dos decretos, las entidades tendrán que seguir haciendo provisiones. Tendrán que continuar destinando parte de sus beneficios a cubrir riesgos, aunque Álvarez cree que no veremos provisiones tan grandes como las de este año. De hecho, a medida que se vayan deshaciendo de activos adjudicados, los bancos pueden ir liberando las provisiones que realizaron para cubrirlos. 
Lo malo es que esos beneficios seguirán contrayéndose. Ya tienen muy difícil generar resultados, como apunta Jesús de Blas, de Crédit Agricole-Mercagentes: «Los grandes tienen resultados nulos en España y los puramente domésticos hacen encajes de bolillos para no presentar pérdidas». Los márgenes seguirán bajo presión. Por la parte del activo, como explica Nagore Díez, de Norbolsa, porque, por un lado, el euribor va a continuar en niveles bajos y, por otro, porque prosigue el proceso de desapalancamiento y las entidades son mucho menos activas en la concesión de créditos. Por el pasivo porque, con la eliminación de la penalización que tenían los bancos con depósitos con extratipos, se avecina una nueva guerra para captar el ahorro de los clientes. En definitiva, reducción de los tipos en los ingresos y aumento de los intereses en los costes. Una ecuación nefasta. Pero es que, incluso si mejora el acceso a la financiación mayorista, Iturriaga cree que el efecto cuantitativo puede ser negativo, porque es más barato financiarse en el BCE.
¿Y el banco malo?
Junto a las previsiones sobre la evolución del negocio de la banca, otra duda que se cierne sobre el sector bancario es el banco malo. En primer lugar, porque los descuentos con que adquirirá algunos activos superan las provisiones exigidas. Aunque los expertos descartan un nuevo decreto que eleve  las coberturas, es posible que el mercado sí comience a exigirlo. Ésa es la opinión de Jesús de Blas. 
La otra gran duda es si las entidades sanas estarán obligadas a poner parte del capital. «Es difícil medir cuál puede ser el efecto en Bolsa. Depende de cómo se lo tome el mercado. Si éste considera que puede cumplir con su objetivo de rentabilidad, puede no interpretarlo negativamente», apunta Nagore Díez. Nuria Álvarez dice que el mercado debería darle un pequeño margen para que demuestre que puede ser rentable. Y, en todo caso, Iturriaga opina que la aportación de las grandes entidades será mínima.

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