El Banco Malo sin gasolína...
En busca de 2.700 millones de inversión para el banco malo
María Cuesta
La Sareb deberá empezar a funcionar el 1 de diciembre con los activos tóxicos de las entidades nacionalizadas. El Gobierno busca el dinero a contrarreloj.
A tres semanas de que el llamado banco malo tenga que estar a pleno rendimiento, el Gobierno sigue su negociación con la gran banca española y otros inversores internacionales para conseguir la inyección del 50% del capital privado que la ley exige como condición para su nacimiento. La postura de las entidades nacionales se ha ido endureciendo públicamente los últimos días -el consejero delegado del BBVA aseguraba recientemente que no tienen «ningún interés natural»por invertir en la Sareb (Sociedad de gestión de activos procedentes de la reestructuración bancaria)- aunque en el sector, y el entorno del Ministerio de Economía, dan por seguro que los grandes del sector apoyarán finalmente el proyecto.
El Ejecutivo trabaja ahora en ajustar algunos detalles del plan de negocio de la sociedad y hacerlo más atractivo para las entidades nacionales sanas, que se resisten a financiar de su bolsillo la limpieza de balance de aquellos bancos que lo han hecho mal. Estas resistencias, no obstante, no han pillado por sorpresa al Ministerio que lidera Luis de Guindos, según desprende la propia estructura de la sociedad.
El banco malo apenas tendrá un capital de unos 5.000 millones, frente a unos activos que inicialmente serán de 45.000 millones, y que en los próximos meses deberían llegar a los 60.000 millones una vez se hayan transferido los activos tóxicos aquellas entidades que reciban ayudas públicas aunque no sean nacionalizadas. El resto será deuda pública. Y de los 5.000 millones de capital, el 55%, esto es, unos 2.700 millones, deberán correr a cargo de los inversores privados.
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