Los distintos reguladores de los mercados, deberían de tener filtradas anticipadamente, todas las noticias financieras de los
medios, para seleccionar las que pudiesen correponderse, como INFORMACION RELEVANTE.
Reino Unido se plantea censurar a la prensa financiera en la crisis
Publicado el 09-12-2008 , por Roberto Casado. Londres
El Parlamento británico analiza la conveniencia de que los periodistas económicos “operen bajo algún tipo de restricción” durante etapas de turbulencias, para impedir que multipliquen el pánico en los inversores.
Robert Peston es el periodista del momento en Reino Unido. No se trata del presentador de un programa del corazón, ni del conductor de un reality show. Es un periodista económico, encargado de las noticias financieras en la BBC y que antes trabajó en Financial Times y el Sunday Telegraph.
Casi desconocido para el público hasta hace año y medio, la crisis ha catapultado a Peston al estrellato por el renovado interés de todos los británicos en las noticias económicas. Él ha contribuido a su popularidad con un estilo didáctico para explicar las complejidades de la crisis y con su habilidad para obtener noticias.
A Peston se le atribuye la exclusiva sobre los problemas del banco Northern Rock, que provocó una fuga de ahorros del banco en septiembre de 2007, y la noticia sobre la necesidad de capital de algunas entidades, que desplomó la cotización de Royal Bank of Scotland y HBOS el pasado mes de octubre.
Los ataques
No todo son halagos a la labor de Peston y otros periodistas que han informado de la crisis en Reino Unido durante los últimos 18 meses. Políticos, banqueros, empresarios y reguladores cuestionan el papel de los medios de comunicación, al sugerir que contribuyeron a la burbuja financiera hasta 2007 al no descubrir sus problemas, y que ahora multiplican el pánico en los mercados con informaciones exageradas o filtraciones dañinas.
Richard Lambert, director general de la patronal empresarial británica CBI, pidió la semana pasada a los periodistas que extremen el rigor de sus informaciones y eviten el uso de palabras como pánico, miedo y caos. Lambert, que conoce bien el periodismo porque fue director de Financial Times, ha pedido a la Comisión de Quejas contra la Prensa (organismo de autocontrol de los medios británicos) que actúe para contener los excesos verbales durante la crisis.
Otros quieren ir más lejos. Jim Cousins, un diputado laborista, ha pedido al regulador financiero de Reino Unido (FSA) que investigue si algunas exclusivas que han provocado grandes turbulencias en bolsa podrían ser consideradas un abuso de mercado. SRM, un fondo de inversión con sede en Mónaco, ha ido directamente al Tribunal Supremo de Reino Unido con una denuncia contra el diario The Wall Street Journal por revelar datos confidenciales sobre el desplome del valor de sus activos en 2008.
La prensa ha reaccionado a la defensiva. En un comentario editorial titulado Disparar al mensajero, Financial Times dice que “cuando los reguladores fallan al realizar su trabajo de supervisión, es más importante que nunca que la prensa pueda hacer sonar la voz de alarma”. Robert Peston considera que sus noticias siempre han sido contrastadas y en su tratamiento ha tratado de evitar exageraciones que pudieran crear pánico.
Para sacar algo en limpio del debate, el Parlamento británico va a lanzar una investigación formal sobre el asunto. El comité de Economía de la Cámara de los Comunes, dentro de un proyecto para proponer cambios regulatorios tras la crisis bancaria, quiere estudiar un posible aumento del control sobre los medios económicos. Una de las pretensiones del comité es “examinar el papel de los medios de comunicación en la estabilidad financiera, para determinar si los periodistas deberían operar bajo algún tipo de restricción durante las crisis bancarias”.
Fuentes parlamentarias no tienen muy claro qué tipo de control podría aplicarse a la prensa. Algunos sugieren que en una situación de crisis, las noticias importantes sobre determinadas entidades financieras no deberían ser publicadas hasta que los reguladores comunicaran un hecho relevante para todos los inversores. Algunos periodistas creen que eso sería una censura previa inaceptable en un sistema con libertad de expresión. Otra opción es aplicar un régimen coercitivo, por el que la FSA o los tribunales puedan intervenir cuando una publicación comete exageraciones o falsedades que dañan al mercado en general. Adair Turner, presidente de la FSA, explica que ahora este organismo sólo actúa ante una noticia cuando detrás se esconde una filtración interesada que pretende manipular el mercado u obtener un provecho personal, no cuando influye en el sentimiento general de los inversores.
Otros sugieren que bastaría con que la propia prensa se controle a sí misma en esas etapas sensibles. Los más defensores de la libertad de prensa creen que el público pone a cada medio en su sitio y acaba premiando a los que informan con más rigor.
Sea cual sea la solución, Damian Tambini, profesor de la London School of Economics y autor de un informe sobre la crisis y los medios financieros, considera que hace falta un nuevo “esquema regulatorio” de este segmento de la prensa. “Los códigos de conducta de los periodistas financieros se centran en su vinculación con una empresa, pero no en el impacto de las noticias en el sentimiento del mercado en general". Igual que los mercados, la adaptación del periodismo financiero debería ser global, opina Tambini. "Dentro del nuevo sistema regulatorio financiero global que va a emerger, una pequeña parte debe dedicarse a determinar el papel del periodismo financiero”.
Las quejas al director
· El diputado Jim Cousins exige al regulador financiero que investigue algunas exclusivas.
· El director de la patronal británica pide a la prensa que evite palabras como pánico, miedo y caos.
· El fondo SRM ha denunciado al ‘Wall Street Journal’ por revelar la evolución de sus inversiones
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