viernes, 5 de abril de 2013

Intrigas Draghi....



¿Qué está tramando Draghi?




Mario Draghi, el enigmático presidente del Banco Central Europeo, podría esconder un nuevo as bajo la manga para reducir la presión sobre la zona euro. Prácticamente agotado el potencial beneficioso de sus anteriores decisiones - las barras libres de liquidez a la banca, la compra de bonos soberanos o los recortes de tipos-, el italiano sorprendió ayer al mundo al anunciar que está estudiando "nuevos instrumentos" para ayudar a la zona euro a partir de "la experiencia de otros países". Pero, ¿qué margen de maniobra tiene?, ¿qué podría estar tramando el banquero?
El anuncio pilló relativamente desprevenidos a los analistas, que no habían anticipado movimientos en este sentido, más allá de un adicional recorte de tipos, que algunos ya vislumbran para finales de esta primavera. No obstante, preguntados por Finanzas.com, apuntaron distintas opciones que podría estar barajando el Banco Central Europeo, como por ejemplo admitir que los bancos del sur de Europa utilicen los préstamos a pymes y otros activos de riesgo como colaterales para recibir liquidez del BCE.
"Podría ampliarse la lista de activos de garantía que se aceptan como colateral a la hora de acceder a la liquidez del BCE, rebajando el rating de los activos elegibles. Otra posibilidad sería aceptar préstamos como garantía, como ya hizo el BCE con algunos préstamos de forma temporal", explica el catedrático de la Universidad de Valencia, Joaquín Maudos.
Esto podría solucionar uno de los principales problemas a los que se enfrenta actualmente la zona euro, que es el mal funcionamiento de la correa de transmisión de la política monetaria. Este fallo del sistema provoca que, por mucho que el BCE baje los tipos, no aumente el crédito en los países del sur de Europa. Por el contrario, podría provocar un exceso de liquidez y un riesgo de inflación en los países del corazón de Europa, donde no se necesitan recortes del precio del dinero, según explica Javier Flores, jefe de Estudios de Asinver.
Flores opina que la transmisión de la política monetaria no sanará en una zona altamente bancarizada como la del euro hasta que no cicatrice el sistema financiero. En ese sentido, cree que la medida más efectiva por parte del BCE sería actuar directamente sobre el problema, aceptando créditos como colaterales, para incentivar el préstamo.
José Luis Martínez, estratega de Citi, también cree que una de las medidas que podría tomar el BCE es ampliar los colaterales aceptables a préstamos a pymes, pues a su juicio otras medidas han agotado su recorrido: "Es evidente que los recortes de tipos y la compra de activos, bien directamente o como colaterales de la inyección de fondos a la banca, no se está transmitiendo al flujo de crédito. En estas condiciones, mas recortes de tipos o nuevos LTROs, tendrían un impacto adicional marginal".
El jefe de estudios de Asinver propone, incluso, ir un paso más allá y apuesta por que el BCE compre directamente activos tóxicos de los bancos del sur de Europa. "Con esto, estarías actuando sólo en los países periféricos, sin interferir en los países donde no se necesitan medidas", y "rompiendo el círculo entre crisis bancaria y crisis de deuda soberana", al ampliar el abanico de colaterales más allá de la deuda soberana, relata.
"La herramienta que pudiera estar rondando Draghi podría ser algo así, aunque pueda parecer radical. Está justificada en su mandato, en cuanto a la tutela sobre el sistema financiero. Él no tiene mandato para apoyar a la economía pero sí la transmisión de la política monetaria", insiste Flores.
Otras opciones adicionales en las que podría estar pensando el BCE pasarían por reducir el tipo nulo actual de los depósitos en el BCE hasta ponerlo en negativo o comprar deuda privada, según cuenta Martínez.

No obstante, todas estas medidas parecen muy complicadas de adoptar para una institución que se debate eternamente entre la ortodoxia de sus integrantes del corazón de Europa y la heterodoxia de los del sur, partidarios de medidas más "imaginativas" aunque rocen los límites del mandato otorgado a la institución.
"Es complicado porque cualquiera de estas medidas no sólo entra en debate sobre el mandato del BCE, sino que también supone asumir un potencial riesgo derivado de la propia crisis económica (y del euro)", apuntaba ayer Martínez, quien recordaba que el BCE no tiene un margen de maniobra tan amplio como otros bancos centrales del mundo.
Asimismo, Flores añadía otro factor que nunca hay que olvidar: Alemania celebra elecciones en septiembre y parece complicado que salga adelante ninguna medida que pudiera obstaculizar la reelección de la canciller Merkel.

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