LAS DEUDAS EN....DUDA!
Los bancos centrales, de nuevo a escena
Después de que el BCE haya elevado las expectativas de asistir a rebajas del tiporepo en las próximas reuniones de su Consejo de Gobierno (revisamos la previsión Afi para el tipo repo, con dos bajadas en los meses de julio y septiembre), otros bancos centrales aportan indicios de un giro en la gestión de la política monetaria a nivel global.
De aquí a los próximos meses, la reorientación de la estrategia de política monetaria de los principales bancos centrales va a ser función no solo de la velocidad de deterioro del entorno macro, sino también de la disponibilidad de instrumentos para contrarrestar la desaceleración económica.
En materia de políticas convencionales, son los emergentes los que cuentan con un margen de maniobra más amplio. Sirva como ejemplo el tipo medio de los BRIC, en niveles superiores al 7,5%, que contrasta con una política de tipos de interés cero (o próximos a cero) en buena parte de los países desarrollados.
La respuesta desde este último bloque pasa necesariamente por acciones desde el plano cuantitativo. Con un BCE que puede estar a la espera del desarrollo de los acontecimientos desde el frente institucional del euro, la Fed, al igual que en otras ocasiones, puede ser la primera en dar un paso al frente. La intervención de Bernanke ante el Senado de EEUU, significativa del cambio de discurso (y de acción) al que podemos asistir en el próximo FOMC: “[…] the Federal Reserve remains prepared to take action as needed to protect the U.S. financial system and economy in the event that financial stresses escalate”.
Las opciones barajadas a la hora de aplicar nuevos estímulos van desde una extensión de la operación Twist, que finaliza este mes, hasta la implementación de nuevos programas de compra de activos.
Sobre esto último, unas consideraciones. Los mínimos en los que cotiza la curva USD, con todos los tramos hasta la zona de 10 años por debajo del 1,60% en TIR, limitan la efectividad de eventuales políticas de adquisición de deuda pública, uno de los ejes en los que se han asentado las dos versiones de QE de la Fed hasta el momento.
Otras alternativas pasan por dirigir los programas de compras a activos no Tesoro. Una opción a la que ya se recurrió en 2009, y que no cabe descartar si el deterioro en las condiciones de mercado se intensifica. El impacto en activos de nuevas medidas, en todo caso, puede ser mucho más contenido que entonces, reflejando la pérdida de capacidad de “sorpresa” de la política monetaria tras la aplicación de sucesivos estímulos desde el inicio de la crisis.
Capitalización bursátil del S&P 500 y balance de la Fed (billones USD)
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