Luis Enrique humilla, Bartomeu asesta... y el Barça ya ha contactado con Monchi
No se le caía de la boca la frase que retumbaba en su cabeza. “Nos hemos equivocado”, relataba en plural mayestático como jefe de la manada técnica. Luis Enrique se estrenaba por primera vez como entrenador del FC Barcelona en el Bernabéu y no le pudo ir peor. Días después no le dolían prendas en reconocer públicamente que la acción del equipo resultó nefasta en un hilo de errores que nacieron en el banquillo y que se trasladaron con destreza al césped. La alineación continuista que exhibió rompía con todo lo hablado en las citas previas. En el ático blaugrana, los directivos, ellos siempre ganan mientras que siempre cae el entrenador o los futbolistas, corrían con desazón en esa latitud. El pensamiento grupal se arropaba en que a la hora de la verdad la personalidad del técnico asturiano se achicó: repitieron titularidad los habituales mientras que la esperada regeneración se sintió golpeada. Vamos, que le faltaron agallas para sentenciar a más de una vaca sagrada.
El Barça perdió dos importantes referentes en el trascurso del último curso. Si Puyol dijo basta tras un deterioro físico que lo devoró, la decisión de Valdés, donde no hubo marcha atrás pese a anhelarse, provocó una rápida reacción en busca de un portero. Tuvieron tiempo para analizar el mercado hasta que Zubizarreta estimó que la opción del alemán Ter Stegen era la mejor solución. La adquisición se cerró con Martino ocupando el banquillo. Sin embargo, al tomar Luis Enrique el relevo, éste estimó que su favorito era otro y eligió a Claudio Bravo. No hubo colisión con el poder porque el equipo buscaba dos porteros. Por ahora, ninguno ha logrado que la masa social olvide al guardameta que tanto bien hizo en la historia del club. En un mercado llamado al cambio, la entidad optó por sacrificar a dos jugadores que se estimaron no necesarios. Por Fàbregas y por Alexis se hizo caja para compensar el gasto del fichaje estrella. Otros como Afellay, Tello o Song completaban una lista de desplazados.
Bartomeu y sus directivos han sacado las primeras conclusiones del curso, pese a que aún no se ha cumplido el primer tercio de temporada. La junta directiva mantiene el crédito, pese a salir tocado de su primer gran envite, a Luis Enrique. El entrenador asturiano seguirá fiel a sus ideas, pero se le insistirá en que es el momento de regenerar al equipo. Si nombres como los de Alves o Piqué engordarán presumiblemente la lista de ausentes porque su tiempo huele a caducidad, el hándicap de no poder fichar en un año impide los siguientes movimientos que la dirigencia ha valorado. Porque las primeras decisiones van encaminadas a modificar otras esferas del club, particularmente la dirección deportiva, cruelmente criticada durante esta etapa de Andoni Zubizarreta. Las dudas que pudieron acabar hace una temporada con el ejecutivo vasco lejos del Camp Nou no se han culminado de disipar. Zubi continuó, salvó el ‘match ball’ por las adversidades sufridas en esos días y porque entonces Rosell no quiso ponerse a buscar relevo.
Por aquí transita el ejercicio de cambio que busca la junta directiva culé. El fichaje no resultará sencillo porque el Sevilla FC pretende evitar la fuga de Monchi a toda costa y así se lo han hecho saber. Sin embargo, al todopoderoso Barça pocas acciones se le atragantan. El proceso debe escribir aún varios capítulos, pero las dos partes están decididas a conseguir puntos de encuentro. El Clásico colocó al Real Madrid muy por encima del FC Barcelona y ya se sabe que a la masa hay que compensarla sacrificando alguna pieza de valor. Con varios jugadores cuestionados, al que ficha, esta vez, parece que se le acaba también el tiempo.
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