martes, 11 de agosto de 2009

La FIFA, por fín , se dá cuenta.....

Del desequilibrio competitivo entre continentes, que no productivo de jugadores eh!

La FIFA contra la brecha financiera en el fútbol
Su presidente quiere atenuar el éxodo de jugadores latinoamericanos a Europa para nivelar las ligas locales

En los 11 años que lleva al frente del organismo más poderoso del fútbol internacional, Joseph Blatter ha presidido sobre una gran expansión comercial y financiera de este deporte, pero también ha visto cómo ese crecimiento ha ampliado la brecha entre las principales ligas europeas y los países proveedores de talentos, como los latinoamericanos.

Ahora, a través de una reforma del proceso de transferencia de jugadores, así como una mayor regulación de los traspasos de jugadores jóvenes al exterior, entre otras medidas, Blatter espera atenuar el éxodo de futbolistas a Europa y nivelar las condiciones entre los más y menos favorecidos del balompié mundial. Sin embargo, sus propuestas podrían traducirse en un golpe de gracia a las ya debilitadas finanzas de los clubes sudamericanos.

En las últimas décadas, el panorama económico del fútbol latinoamericano y europeo se ha convertido en dos caras de la misma moneda. Las ligas de la región han cimentado su posición como proveedoras de talentos, en detrimento de la calidad de sus propios torneos. Mientras tanto, Europa se ha especializado en convertir a sus jugadores en estrellas comerciales globales que llegan a firmar contratos exorbitantes.

Tan sólo para esta temporada, los equipos españoles Real Madrid C.F. y el F.C. Barcelona han invertido entre los dos más de US$460 millones en total para contratar a astros como el portugués Cristiano Ronaldo y el sueco Zlatan Ibrahimoviæ. En contraste, las transacciones de los jugadores más cotizados en las ligas latinoamericanas rara vez superan los US$5 millones, e incluso esa cifra es inalcanzable para otras ligas que no sean las de Argentina, Brasil o México.

"Debemos crear una solidaridad, pensando en que aquellos que tienen más deberían compartir con los que tienen menos", dijo Blatter en entrevista con The Wall Street Journal Americas. "Pero esto es más fácil de decir que de hacer".

A sus 78 años y en el penúltimo año de su tercer término como presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), Blatter ha introducido varias medidas para regular las transacciones y las finanzas de los clubes que podrían cambiarle la cara a un negocio que mueve, según sus cálculos, US$300.000 millones al año y en el que participan activamente 270 millones de personas como empleados de la industria del fútbol.

Hasta ahora, las transacciones de jugadores se llevan a cabo entre el club en el que milita el jugador, su representante y el club que desea comprarlo. El equipo que genera el traspaso, el jugador y su representante reciben un porcentaje del dinero acordado, incluso hasta después que el jugador vuelve a cambiar de club.

El proceso a menudo es secreto y poco regulado. Esto ha dado pie a acusaciones de irregularidades, incluidos rumores de lavado de activos en algunos traspasos.

Este aspecto es muy importante debido a que las ventas de jugadores son uno de los pilares de las finanzas de muchos equipos en Latinoamérica. Según un informe de 2007 de la consultora Deloitte, en la temporada 2006, las transferencias de jugadores de la liga argentina representaron 35% de los ingresos de los equipos, comparado a un 5% en ingresos por taquilla y 19% por los derechos de transmisión de los partidos. En ligas como la mexicana, los ingresos por publicidad son mayores, lo que los hace menos dependientes de los traspasos.

Para incrementar la transparencia del proceso, en 2006, la FIFA comenzó a probar en algunas ligas africanas y de Europa del Este un sistema computarizado de transacciones conocido como Transfer Matching System. Bajo este sistema, en el que será obligatorio participar, los equipos colocan a los jugadores que desean transferir en una base de datos pública, administrada por la FIFA. Los clubes interesados entran al sistema y presentan una oferta por el jugador (el monto no sería público). "La FIFA asumirá el rol de una cámara de compensación. Será un mercado, un mercado abierto", indicó Blatter. El sistema entraría en funcionamiento en todo el mundo para octubre de 2010.

El aspecto en el que Blatter ha progresado más ha sido el de los traspasos de jugadores menores de edad. Desde principios de la década, la FIFA prohibió las transferencias de jugadores de menos de 18 años como medida de protección. Sin embargo se han aprobado excepciones como la del argentino Lionel Messi, que fue reclutado a los 13 años del equipo juvenil de Newell's Old Boys y llevado a Barcelona junto a toda su familia. Messi debutó en 2004 a los 17 años con el equipo de primera división del Barcelona y pronto se convirtió en una de sus principales estrellas.

Los clubes y federaciones han apoyado las medidas de la FIFA, preocupados por el éxodo de sus jugadores más prometedores a tan temprana edad. "Afecta a los clubes desde el punto de vista de que hacen todo el esfuerzo formativo de un jugador y no pueden aprovechar sus frutos", argumenta Eduardo De Bonis, socio de Deloitte en Argentina y uno de los autores del informe de esa firma sobre las ligas latinoamericanas.

Para restringir aún más esos traspasos, el congreso de la FIFA celebrado en Bahamas en junio se aprobó la reglamentación de las escuelas de fútbol y la creación de un comité que estudiará cada solicitud de transferencia de jóvenes.

"Para el joven atleta brasileño es algo positivo porque le da la posibilidad de completar su formación en el país más fuerte del mundo en cuanto a técnica", dice Marcelo Bastos, un agente de la agencia brasileña BR Foot Brazil, la cual maneja varios jugadores que militan en ligas europeas y sudamericanas, agregando que para su negocio implica que las transacciones van a ser más demoradas. Sin embargo, "el jugador brasileño va a seguir siendo negociado y será aún más codiciado por el mercado", dice.

Las restricciones al traspaso de jugadores juveniles se complementa con otra propuesta que el presidente de la FIFA lleva años impulsando: el llamado "6+5". Esta regla exigiría que todos los clubes alineen al menos a seis jugadores elegibles para la selección nacional –es decir, jugadores nacidos en el país o extranjeros naturalizados que no hayan jugado antes partidos con la selección de su país de nacimiento- al inicio de cada partido.

Al reducir el flujo de jugadores en el extranjero, especialmente en Europa, argumenta Blatter, las ligas latinoamericanas y africanas, por ejemplo, elevarían inmediatamente su nivel, haciendo a los equipos más competitivos y los partidos más atractivos para los hinchas. Sin embargo, algunos ejecutivos del fútbol temen que esta medida afecte las finanzas de muchos equipos para los cuales la venta de jugadores al exterior es su principal fuente de ingresos.

"Finalmente el fútbol es un negocio, es una empresa, y además de vender el espectáculo que se desea brindar pues tiene que llegar el momento en el que su patrimonio, que son los jugadores pueda ser vendido", asegura Gustavo Bustos, gerente deportivo de Independiente Santa Fe, uno de los equipos con más trayectoria de Colombia.

Para De Bonis, el 6+5 aumentaría aún más la inequidad entre las ligas latinoamericanas y europeas al reducir aún más las posibilidades económicas de los equipos "Si la transferencia de un jugador de US$6 millones no se completa es imposible, así juegue a cancha llena los 20 partidos que puede jugar un equipo en su estadio, el compensar lo que no se recibe por la transacción", dice De Bonis. "Las disparidades son tan grandes que no pueden funcionar de otra forma".

Bustos argumenta que los beneficios del éxodo de jugadores se extienden más allá de lo económico, por ejemplo, las transacciones ayudan a subir el nivel de la selección nacional: "Hace 10 años Ecuador no existía. Hoy por hoy, la gran mayoría de su selección juega en Europa y tiene muchos jugadores de nivel europeo, todo va de la mano".

Sin embargo, para Blatter el éxito de unos pocos no justifica el éxodo de la mayoría: "[En un partido] Sólo se pueden alinear a 11 y tres suplentes, no hay más… De los cientos de jugadores que van a Europa solo unos cuantos [logran consagrarse] ¿Qué pasa con los demás? Desaparecen".

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