El juego ha terminado
Música Por Eduardo Hojman.
-Sup.Cultural ABC-
04 DE SEPTIEMBRE DE 2010 - NÚMERO: 961
El mes pasado, Mathias Rüegg, quizás el máximo representante de esa filosofía altruista y antiempírica llamada «jazz europeo», anunciaba la disolución del colectivo musical conocido como la Vienna Art Orchestra. «Problemas económicos crónicos, una importante reducción de la demanda en Alemania y Austria, y la crisis de países como Italia, España y Francia» son las razones que cita Rüegg en su declaración titulada «El juego ha terminado», para finalizar con una cita de Kriss Kristofferson conocida vía Janis Joplin: «La libertad no es más que otra forma de decir que no hay nada que perder». A algunos no se les habrá escapado la ironía: este año, Kristofferson engrosó la lista de esos músicos que, aunque no tengan nada que ver con esta música, actúan en festivales de jazz para equilibrar las cuentas. Más de novecientos conciertos Rüegg nació en Suiza pero se trasladó a Austria en la década de 1970 donde estudió música en Graz y luego trabajó de pianista de clubes nocturnos en Viena. Más tarde formó un dúo con el saxofonista Wolfgang Puschnig y la cosa creció hasta que, con dieciséis miembros, en 1977 se fundó la Vienna Art Orchestra. Desde un primer momento, la VAO funcionó como una estructura abierta y versátil con las composiciones y arreglos de Rüegg como principal hilo conductor, y una visión del jazz que podría describirse como posmoderna, filosófica y a la vez irónica y, por último, abiertamente europeísta. Entre sus más de cuarenta discos, dos pueden funcionar como ejemplos: The Minimalism of Erik Satie (1984), una aproximación jazzística al compositor francés que es cualquier cosa menos minimalista, y la obra quizás más ambiciosa de la agrupación, la caja triple 3 (2007), donde proponía un cruce musical entre actrices norteamericanas como Jean Harlow, Mae West y Marilyn Monroe y pensadores europeos como Kant, Freud y Einstein. En sus treinta y tres años de existencia la VAO dio más de novecientos conciertos en más de cincuenta y cinco países. Ahora, parece ser una víctima más de la crisis que tanto atormenta a Europa, aunque lo cierto que ésta no es la primera vez que Rüegg disuelve su orquesta, por lo que tal vez haya alguna esperanza en el futuro. Si en su momento la Depresión hirió de muerte a las big bands y dio paso a los grupos pequeños del bebop, la crisis actual también generará, probablemente, algún movimiento cultural nuevo. Con suerte, Rüegg, y alguna versión alternativa de la Vienna Art Orchestra, estarán allí.
3 comentarios:
Hola. Soy el autor del artículo. Agradecería que pusieras la fuente (suplemento cultural ABCD). Gracias. Eduardo Hojman
Aunque no lo vea.....
Está citado.
Psdta: No publicaré nada más tuyo ....por supuesto.
Angel del valle
Ahora sí lo veo. Y no es necesario que no publiques nada más mío. Yo sólo pido que se cite la fuente como requisito obligatorio para publicar cualquiera de mis textos.
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