El Eurogrupo salva del hachazo a los pequeños ahorradores chipriotas
Iñaki Castro
El Eurogrupo suavizó ayer el feroz rescate de Chipre para facilitar su aprobación en el Parlamento de la isla y alejar el fantasma de una nueva ola de incertidumbre en los mercados. Los 17 ministros de Finanzas de la moneda única rectificaron el acuerdo alcanzado el pasado sábado y aceptaron salvar del hachazo a los pequeños ahorradores. Las cifras definitivas no se han cerrado, perolos depósitos inferiores a 100.000 euros quedan excluidos de la quita planteada. A cambio, el impuesto especial aumentará sustancialmente para los titulares de cuentas con cantidades mas altas, la mayoría ciudadanos rusos. Los partidos chipriotas votan hoy la propuesta tras posponerse hasta el jueves la apertura de los bancos y el corralito parcial impuesto para asegurar el cobro de la tasa.
Los socios del euro se vieron obligados a dar marcha atrás después de constatar la irritación provocada tanto en Chipre como en el resto de Europa. Hasta ahora, el club de la moneda única no había traspasado la línea roja de querer hacer pagar a los pequeños ahorradores por la recapitalización de la banca de su país. En el caso de la isla mediterránea, que cuenta con apenas 900.000 habitantes, su rescate se debe al hundimiento de un sector financiero desproporcionado que supera en ocho veces el PIB nacional. El malestar también estaba vinculado con el hecho de que se impusiera una quita sobre los depósitos menores a 100.000 euros, una barrera de contención aprobada por la propia UE en pleno 'crash' financiero para blindar la confianza de los ciudadanos.
El Eurogrupo, que se reunió de urgencia a través de una teleconferencia, corrigió su decisión con un respaldo expreso a los «pequeños ahorradores». «Reafirmamos la importancia de que se garanticen completamente los depósitos inferiores a 100.000 euros», remarcó el presidente de los Diecisiete, el holandés Jeroen Dijsselbloem. La única condición fijada por los socios es que Nicosia mantenga el objetivo de captar los 5.800 millones acordados. Esta cantidad se suma a los 10.000 millones que conforman el rescate y cubre el grueso de las necesidades de financiación del país. La búsqueda de recursos nacionales resulta clave para que el salvavidas no se dispare y fuerce al Ejecutivo a contraer una deuda insostenible que asfixiaría las finanzas públicas.
El Gobierno chipriota se comprometió con los socios a introducir mayor «progresividad» en el rediseño el impuesto. De acuerdo a los tramos pactados inicialmente, los pequeños ahorradores asumían una retención del 6,75%. El gravamen ascendía al 9,9% por encima de los 100.000 euros, pero este tajo variará sensiblemente y se baraja una subida cercana a los tres puntos. Ayer, se manejaba fijar un nuevo escalón en el medio millón de euros que cargaría con una penalización del 14%. España defendió durante el Eurogrupo que Nicosia recibiera autorización para proteger a los más vulnerables.
Dos aplazamientos
Pese al viraje del club de la moneda única, la decisión final queda en manos del Parlamento isleño. En principio, está previsto que la cámara se pronuncie esta tarde, pero ya se han producido dos aplazamientos. El presidente, el conservador Nicos Anastasiades, dirige el país desde hace apenas tres semanas con un exiguo apoyo. Su coalición, integrada por dos formaciones, suma 29 de los 56 diputados. Aunque los contactos entre todas las fuerzas no cesan, varios parlamentarios adscritos al Ejecutivo anunciaron que votarían en contra del acuerdo inicial. En las calles, reina la calma, pero los primeros manifestantes ya se han dejado notar en el exterior de la sede parlamentaria.
Ante las dificultades para lograr un consenso, el Banco Central retrasó hasta el jueves la reapetura de las entidades. Ayer, permanecieron cerradas porque era festivo, pero se preveía que hoy volvieran a atender a los clientes. Con esta decisión, se extiende el corralito parcial que impide a los inversores mover grandes cantidades para esquivar la tasa. Las cajeros automáticos siguen dispensando dinero, aunque en la periferia de las ciudades se han agotado los fondos. «Empieza a dar miedo», aseguraba una joven universitaria en un cáfe de la zona histórica de Nicosia. A su lado, Aristo, temía quedarse «sin blanca» al no saber cuándo recibirá una transferencia de sus padres para seguir con los estudios.
El bloqueo no solo mantiene en vilo a los chipriotas. Los extranjeros no residentes también se verán afectados por el hachazo, una perspectiva que ha levantado ampollas en el Kremlin. Según distintas estimaciones, alrededor de 15.000 de los 68.000 millones depositados en los bancos locales pertenecen a ciudadanos rusos. Buena parte de este dinero procede de las inversiones de los oligarcas del gigante eslavo que utilizan la isla como paraíso fiscal para sus negocios. Reino Unido, antigua potencia colonial hasta 1960, mantiene dos bases militares en el país y miles de jubilados residen allí por temporadas. Londres había anunciado que cubriría las pérdidas de los 3.000 soldados afincados en el territorio.
Búsqueda de culpables
Mientras el Parlamento chipriota seguía enfrascado en las negociaciones, en el resto de la zona euro empezaron a buscarse culpables del durísimo rescate. El ministro de Finanzas alemán,Wolfgang Schäuble, se apresuró a desmentir que su país presionara para imponer la quita en los depósitos «por debajo de los 100.000 euros». «Si se llegara a otra solución, nosotros no tendríamos el más mínimo problema», subrayó antes del Eurogrupo. La decisión desató las críticas de la oposición y hasta dentro del propio Gobierno de Angela Merkel. El BCE, otra de las instituciones conocidas por su mano dura, también eludió responsabilizarse. «Solo ofrecimos ayuda técnica con los cálculos», remarcó Jörg Asmussen, el consejero de la entidad que participó en las negociaciones.
Las informaciones que han trascendido sobre el desarrollo de las diez horas de conversaciones entre el viernes y el sábado apuntan a una culpa compartida. A seis meses de las elecciones y con la oposición exigiendo un rescate duro por las sospechas de blanqueo de dinero de los inversores rusos, Schäuble apostó fuerte por la quita sobre los depósitos más elevados. El Gobierno germano, que también debe aprobar el rescate en el Parlamento, contó con el respaldo del FMI y Finlandia. Ante el temor a que una tasa superior al 10% se viera como algo desmedido entre los clientes extranjeros, los chipriotas optaron por extender el tajo a todo los ahorradores aunque sabían de las dificultades que acarrearía.
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