martes, 15 de noviembre de 2011

Cinco eran cinco.....


Y ninguna era buena!

¿Por qué vuelven las tensiones? Cinco preguntas clave

15.11.2011D.Badía5
La primera pregunta que se hace uno cuando mira a las pantallas y ve que, de nuevo, la prima de riesgo y la rentabilidad del bono español se desboca hasta niveles insostenibles es: ¿qué ha ocurrido hoy para que se agrave todavía más la situación? Aparentemente, no ha pasado nada.
Quizá ése sea el problema, que el euro está bajo amenaza y se sigue sin tomar acciones contundentes que sirvan de respaldo a los países más débiles que comparten esta moneda.
Pero se pueden concretar cinco puntos que ayudan a entender este nuevo envite de los inversores, que deja de nuevo a países como España al borde del abismo:

Volumen de negocio

Al caer en picado el volumen de negocio de la deuda pública, cualquier movimiento, aunque sea de un importe reducido, puede provocar una elevada volatilidad.
¿Por qué se disparó ayer la prima de riesgo española?
Los creadores de mercado que trabajan con el Tesoro Público, un total de 22 entidades financieras, están obligados a garantizar la liquidez en el mercado secundario, pero esta tarea se hace cada vez más complicada, porque se encuentran con muchas órdenes de venta que no pueden satisfacer.
Es decir, muchos inversores quieren vender, en este entorno de incertidumbre, y pocos comprar, a excepción del Banco Central Europeo (BCE), que comenzó a intervenir en los mercados a comienzos de agosto. Cualquier operación que se realiza en este momento tiende a provocar fuertes vaivenes en las rentabilidades de la deuda, debido a la poca liquidez que existe.
¿Qué efecto tiene esa falta de liquidez en el mercado?
Según explica Javier Ferrer, responsable de la mesa de deuda pública de Ahorro Corporación, “con operaciones de importe muy reducido se está generando una extrema volatilidad en el mercado”. Al caer el volumen de negocio, operaciones de sólo 5 ó 10 millones pueden mover la rentabilidad del bono al alza o al baja en más de 4 puntos básicos. “Ahora se está negociando en deuda a medio y largo plazo diez veces menos que antes de agosto”, añade Ferrer.
De hecho, ayer en las plataformas electrónicas de deuda pública (Senaf y MTS) se cruzaron operaciones por valor de 60 millones en el bono a diez años, cuando lo normal suele ser una cifra superior a los 300 millones. Los expertos consultados coinciden en que si se estuviera viviendo esa volatilidad en los mercados de renta variable, más de un supervisor se hubiera planteado suspenderlos.
¿Por qué las compras del BCE no están funcionando?
La rentabilidad del bono español a diez años llegó a superar ayer el 6,10%, cerca de la cota que alcanzó en la primera semana de agosto, cuando el Banco Central Europeo (BCE) comenzó a intervenir en el mercado español y en el italiano. Es decir, se ha vuelto a una situación tan crítica como la de agosto, pese a que la institución sigue comprando deuda de los países periféricos. Y es que el BCE subsana la herida, pero no la cura. La semana pasada, invirtió 4.400 millones. Para muchos expertos, demasiado poco. Según recuerda José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, la Reserva Federal de EEUU compraba una media de entre 8.000 y 9.000 millones de dólares diarios cuando puso en marcha la máquina de imprimir billetes (quantitative easing).

Respaldo del BCE

El BCE invirtió poco más de 4.400 millones en deuda la semana pasada. La Fed, sin embargo, compraba más de 8.000 millones al día cuando activó la máquina de imprimir billetes.
¿Por qué la incertidumbre afecta más a la deuda a corto plazo?
Los títulos a corto plazo se están viendo más afectados que los bonos a largo. Por ejemplo, ayer se cruzaron operaciones en los títulos a 18 meses a un tipo de interés del 4,86%. El bono a diez años se encuentra en el 6,1%. El inversor es consciente de que, a corto plazo, los tesoros se enfrentan a una elevadas necesidades de financiación. El Tesoro Público, por ejemplo, encara vencimientos por importe de más de 115.000 millones de euros el año que viene.
“Cada vez hay más necesidades, pero menos inversor final”, indica un operador de renta fija. Por otro lado, los mensajes que están lanzando los grandes inversores, que habitualmente compran o compraban deuda pública española, tampoco ayudan. Ayer, por ejemplo, el gigante BalckRock recomendó infraponderar en cartera los bonos españoles.
¿Qué escenario están descontando los inversores?
Este movimiento no sólo responde a un motivo técnico, es decir, a la falta de liquidez. El inversor sólo ve, por ahora, grietas en el edificio, en el euro, pero ya no descarta la posibilidad de que se caiga. Día tras día se conocen más y más datos negativos que apuntan a un mayor deterioro. “Los cambios de gobierno en Grecia e Italia no son sino otra muestra del desconcierto reinante en la UE”, señala Guillermo Santos, responsable de estrategia de iCapital. La relación entre los políticos y los mercados sigue siendo complicada.

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