viernes, 11 de noviembre de 2011

Tenía que ser!


El arma de Red Bull lo tiene un español


Hace unos días se especulaba desde Alemania que Ferrari se había quedado con el alerón del Red Bull de Webber en Italia, lo había copiado y era el uevo prototipo que estrenaba Massa en el último Gran Premio de Corea. Pero la realidad es que parte de ese alerón lo tenía un aficionado español.
Formula 1 2011 Red Bull Südkorea Vettel - 0
El supuesto espionaje de Ferrari lo tira un español por la borda al enviar unas fotografías al diario Marca en las que muestra un trozo del alerón perdido del monoplaza de Mark Webber.
El aficionado español, que no quiso facilitar su identidad al diario en cuestión, adjunta también fotos del accidente y del trozo sobre la pista que posteriormente él recogió y se trajo a España desde Italia, aprovechando la habitual invasión de pista por parte de los aficionados que se suele realizar en Monza.
Demontando un espionaje
"Yo había visto el accidente y cómo uno de los comisarios retiró la pieza casi del asfalto y la tiró contra la valla para que no molestara. Le tuve el ojo echado hasta que acabó la carrera y pude llegar a ella antes que nadie tras saltar desde la grada. No pensaba que estuviese haciendo nada malo, porque ya lo había visto otras veces en este circuito. La gente arranca hasta los carteles publicitarios y los de 100 y 50 que indican la frenada", dice este aficionado que se considera fan de Fernando Alonso.
"Nunca se me pasó por la cabeza entregársela a Ferrari. No pensaba que fuera tan importante", confiesa, sorprendido también por todo el revuelo del supuesto espionaje de la escudería italiana llegado desde una publicación de Alemania.
"La pregunta que surge es por qué Ferrari ha descifrado el misterio de las alas de Red Bull. Cuando Mark Webber chocó con Felipe Massa en la chicane de Monza, perdió una parte de su alerón delantero. Esa pieza nunca fue encontrada. Un chico malo pensaría que esa pieza aterrizó en Maranello", decía la prestigiosa Auto Motor und Sport hace unos días. Palabras con las que el supuesto espionaje, ahora desmontado, comenzó.

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