¿Por qué no revienta Italia?
J.Jiménez
Las elecciones no han desatado el
Apocalipsis que esperaban los inversores. Es más, la prima mejora. Los
analistas no disimulan su sorpresa y se pregunta si esta la calma que
precede a la gran tormenta.
El incierto resultado de las elecciones italianas no ha derivado en el Apocalipsis que esperaban los inversores. Es más, la prima de riesgo se mueve a la baja y los mercados se muestran totalmente indiferentes a una inestabilidad política que parece no ir con ellos. Y eso que Fitch ha rebajado su calificación precisamente por el resultado electoral.
Por si fuera poco, la inversión de primas de riesgo está a punto de
suceder. De seguir así las cosas, el riesgo soberano de Italia podría
superar pronto al de España. Están a unos diez puntos de diferencia. ¿Por qué la sangre no llega al río en Italia?
La parálisis política y económica que vive la tercera economía de la zona euro es de campeonato. Pero aún en estas circunstancias, la rentabilidad de los bonos apenas se ha elevado desde el 4,5% al 4,6% tras las elecciones. Nada que ver con las rentabilidades superiores al 7% que se vieron en el apogeo de la crisis de deuda en noviembre de 2011. Los analistas no disimulan su sorpresa y quién más quien menos no deja de preguntarse si es esta la calma que precede a la tormenta.
"Veo la situación de Italia muy complicada y esto hace que sea verdaderamente complejo que al final se pueda evitar una mayor aversión al riesgo que contamine a todos", confiesa José Luis Martínez, estratega en España de Citi. Los analistas del banco estadounidense consideran vital que se implemente nuevas reformas económicas, lo que ven como una posibilidad remota dada la composición del Parlamento. Ni siquiera es previsible una nueva cita electoral antes del verano, dado el complejo calendario político que Italia tiene por delante.
Para los economistas de Royal Bank of Scotland, los indicadores sugieren el progresivo empeoramiento de las condiciones económicas en Italia. Así, a la incertidumbre sobre las reformas económicas y laborales se suma el hecho de que las empresas son menos propensas a invertir y los bancos están menos predispuestos a prestar, apuntan estos expertos. En su opinión, algunos de los bancos italianos con sólida posición financiera optaron por no devolver los créditos LTRO en previsión de futuros problemas. Todos conocen la complicada situación de Monte Paschi, casi al borde del colapso por un problema con derivados. Y, otra vez fruto de la incertidumbre, Mario Monti se ha negado a tomar cualquier decisión. Que lo haga quien haya de gobernar.
Sin muchas lianas a las que agarrarse, ¿cómo es posible que Italia no se haya ido ya por el sumidero? Los analistas coinciden en señalar que prácticamente todo el mérito es del Banco Central Europeo. "Lo que estamos viendo es que el efecto de la OMT (programa de compra de bonos) es realmente poderoso", apunta Marco Valli, economista jefe para la zona euro de Unicredit. Según este economista, "Si Italia se encontrase en esta misma situación un año antes, los bonos ya se habrían ido por las nubes".
Hay un hecho diferencial muy importante en esta situación, y es que los mercados ya no están apuntando contra la supervivencia del euro. Algunos analistas, como Ricardo Barbieri, de Mizuho, hablan ya de que el efecto del OMT permite sentir el respaldo real de un verdadero banco central. También influye mucho el hecho de los bancos italianos han dado un paso hacia delante y han comenzado a comprar los bonos del país, lo que sugiere que Italia está menos expuesta a los cambios de sentimiento de las gestoras internacionales. Los datos muestran que la participación extranjera en la deuda italiana bajó el año pasado a un mínimo del 35% frente al 51% registrado a mediados de 2010.
La suerte para Italia, además, también se encuentra en que el Dow Jones ha liquidado máximos históricos y el sentimiento alcista rebosa por los cuatro costados. Pero los problemas siguen estando ahí. "La economía se verá afectada por el estancamiento político y existe el riesgo de caer en una depresión al estilo griego si la situación no se resuelve", sentencia Barbieri. Y como resumen en RBS: "Lo mercados siguen subestimando el riesgo de inestabilidad política en Italia y en la periferia, además de los llamamientos a una mayor austeridad fiscal". Pero los analistas escoceses consideran muy probable que estos riesgos resurjan al calor de las nuevas elecciones.
En cuanto a la posibilidad de que la prima de riesgo italiana supere a la española, desde luego es siempre una excelente noticia para los bonos españoles. "Esto querría decir que a Italia se le considera más peligrosa que a España, y ellos tendrían que pagar tipos de interés más altos. Y si te consideran menos peligroso te atacan menos. A todas luces la inversión de las primas de riesgo es una muy noticia para España", explica el analista de Serenity Markes José Luis Cárpatos.
La parálisis política y económica que vive la tercera economía de la zona euro es de campeonato. Pero aún en estas circunstancias, la rentabilidad de los bonos apenas se ha elevado desde el 4,5% al 4,6% tras las elecciones. Nada que ver con las rentabilidades superiores al 7% que se vieron en el apogeo de la crisis de deuda en noviembre de 2011. Los analistas no disimulan su sorpresa y quién más quien menos no deja de preguntarse si es esta la calma que precede a la tormenta.
"Veo la situación de Italia muy complicada y esto hace que sea verdaderamente complejo que al final se pueda evitar una mayor aversión al riesgo que contamine a todos", confiesa José Luis Martínez, estratega en España de Citi. Los analistas del banco estadounidense consideran vital que se implemente nuevas reformas económicas, lo que ven como una posibilidad remota dada la composición del Parlamento. Ni siquiera es previsible una nueva cita electoral antes del verano, dado el complejo calendario político que Italia tiene por delante.
Para los economistas de Royal Bank of Scotland, los indicadores sugieren el progresivo empeoramiento de las condiciones económicas en Italia. Así, a la incertidumbre sobre las reformas económicas y laborales se suma el hecho de que las empresas son menos propensas a invertir y los bancos están menos predispuestos a prestar, apuntan estos expertos. En su opinión, algunos de los bancos italianos con sólida posición financiera optaron por no devolver los créditos LTRO en previsión de futuros problemas. Todos conocen la complicada situación de Monte Paschi, casi al borde del colapso por un problema con derivados. Y, otra vez fruto de la incertidumbre, Mario Monti se ha negado a tomar cualquier decisión. Que lo haga quien haya de gobernar.
Sin muchas lianas a las que agarrarse, ¿cómo es posible que Italia no se haya ido ya por el sumidero? Los analistas coinciden en señalar que prácticamente todo el mérito es del Banco Central Europeo. "Lo que estamos viendo es que el efecto de la OMT (programa de compra de bonos) es realmente poderoso", apunta Marco Valli, economista jefe para la zona euro de Unicredit. Según este economista, "Si Italia se encontrase en esta misma situación un año antes, los bonos ya se habrían ido por las nubes".
Hay un hecho diferencial muy importante en esta situación, y es que los mercados ya no están apuntando contra la supervivencia del euro. Algunos analistas, como Ricardo Barbieri, de Mizuho, hablan ya de que el efecto del OMT permite sentir el respaldo real de un verdadero banco central. También influye mucho el hecho de los bancos italianos han dado un paso hacia delante y han comenzado a comprar los bonos del país, lo que sugiere que Italia está menos expuesta a los cambios de sentimiento de las gestoras internacionales. Los datos muestran que la participación extranjera en la deuda italiana bajó el año pasado a un mínimo del 35% frente al 51% registrado a mediados de 2010.
La suerte para Italia, además, también se encuentra en que el Dow Jones ha liquidado máximos históricos y el sentimiento alcista rebosa por los cuatro costados. Pero los problemas siguen estando ahí. "La economía se verá afectada por el estancamiento político y existe el riesgo de caer en una depresión al estilo griego si la situación no se resuelve", sentencia Barbieri. Y como resumen en RBS: "Lo mercados siguen subestimando el riesgo de inestabilidad política en Italia y en la periferia, además de los llamamientos a una mayor austeridad fiscal". Pero los analistas escoceses consideran muy probable que estos riesgos resurjan al calor de las nuevas elecciones.
En cuanto a la posibilidad de que la prima de riesgo italiana supere a la española, desde luego es siempre una excelente noticia para los bonos españoles. "Esto querría decir que a Italia se le considera más peligrosa que a España, y ellos tendrían que pagar tipos de interés más altos. Y si te consideran menos peligroso te atacan menos. A todas luces la inversión de las primas de riesgo es una muy noticia para España", explica el analista de Serenity Markes José Luis Cárpatos.
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