Siempre jubiloso
Por Peggy Noonan
El próximo papa debería ser un hombre que puede saludar al mundo con una mirada de placer en su rostro, con una sonrisa de júbilo. No debería presentarse con la postura triste y encorvada de alguien que sabe que el mundo está en ruinas y que solo quedan fachadas. Debería ser alegre de todas formas.
Lo que tiene por delante parecer ser casi imposible. Tiene que confrontar Los Escándalos de tal forma que permita al mundo creer que ya han terminado, que se ha cambiado de rumbo y que no habrá retorno.
Los Escándalos ahora parecen ser tan grandes como los que prefiguraron la Reforma. Son así de peligrosos para la Iglesia, y amenazan con derribarla ante los ojos del mundo. El próximo Papa debe comprender esto. En sus primeros meses, debería tomar acciones dramáticas, incluyendo la jubilación y destitución al por mayor de tantos como fuese posibles de los involucrados.
Sería maravilloso si, al momento en que se declare el nuevo Papa —Habemus Papam, "tenemos Papa"— que no sólo se abrieran las puertas del balcón del Vaticano para revelarlo, sino que cada ventana del Vaticano y las grandes puertas de la misma Basílica de San Pedro también. Abra las puertas, sea vital, invite la luz del sol, muestre al mundo que una nueva era ha comenzado.
Cuando uno abre y limpia una mansión grande y hermosa que no ha sido limpiada en mucho tiempo, se levanta mucho polvo. Pero el polvo no es suciedad nueva; es sólo la prueba de que se está realizando el aseo. El nuevo Papa no debe temer que empeore las cosas. Difícilmente podría empeorarlas.
Al mismo tiempo, el nuevo Papa debe llevar el catolicismo de vuelta a lo básico, no a explicaciones sobre un tema sino al tema mismo. La iglesia moderna, en sus niveles más altos de pensamiento, en los escritos de Juan Pablo II y Benedicto XVI, se ha convertido algo abstracta y cerebral. Estas cosas tienen su lugar, pero por ahora, en el mundo arruinado, lo que se necesita es una reintroducción de Cristo tantos a países en alza como a los post-cristianos, y siempre atentos al significado, significado.
Por tanto el nuevo Papa debe limpiar el interior de la Iglesia y viajar constantemente hacia el exterior. Sería buena verlo sonreír, abrazar el mundo, comenzar enérgicamente, como si su amor por la vida misma fuese una proclamación de la realidad de Dios y una valoración del mundo que nos dio.
—Noonan escribe una columna semanal de opinión en The Wall Street Journal.
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