domingo, 9 de junio de 2013

La Macro de vuelta....




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CAMBRIDGE, Massachusetts, EE.UU.—Los martes por la mañana, los estudiantes de posgrado y los profesores llenan un aula aquí para observar cómo los candidatos de doctorado exponen sus ideas económicas. Durante una hora y media, los presentadores explican en qué están trabajando, mientras la audiencia los bombardea con preguntas, críticas y sugerencias.
Las sesiones no siempre son tan entretenidas, dice el profesor de la Universidad de Harvard Benjamin Friedman, quien ha estado participando en los seminarios de Investigación en Macroeconomía desde hace años. Las aulas llenas que se observan hoy en día —un contraste con las presentaciones con poca concurrencia de hace una década— ilustran la forma en que la crisis financiera de 2008 y la subsiguiente recesión revivieron el interés académico en la macroeconomía.
"Los académicos buscan [...] áreas que tengan muchas preguntas sin resolver", afirma James Poterba, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y presidente de la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos. Ha habido "un repunte sustancial en el interés y el entusiasmo en torno a la investigación macroeconómica".
El interés académico va más allá del seminario de Harvard. Aquí planteamos tres de las mayores preguntas generadas por los recientes problemas económicos y fiscales.
¿Cuáles son las consecuencias de que los hogares tengan demasiada deuda?
El apalancamiento, o el uso de dinero prestado, se disparó en la antesala de la crisis financiera. Los consumidores se endeudaron, a menudo para comprar casas.
Estas obligaciones al alza hicieron que los hogares se volvieran particularmente vulnerables cuando el mercado inmobiliario colapsó, explica Amir Sufi, profesor de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago. Junto a su coautor, Atif Mian, ahora en la Universidad de Princeton, estudiaron cómo los préstamos sobre el capital acumulado en la vivienda contribuyeron a cesaciones de pagos tras el estallido de la burbuja inmobiliaria.
"Prácticamente todas las grandes recesiones en los últimos 100 años en cualquier país fueron precedidas por un gran aumento de la deuda de los hogares y fueron precipitadas por un colapso en los precios de bienes raíces", señala Sufi.
¿Qué sucederá cuando la Fed deje de intervenir?
Cuando se desató la crisis, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, empleó una variedad de herramientas y llevó al banco central a suministrar efectivo para mantener a flote los mercados financieros. También redujo las tasas de interés a corto plazo a casi cero y prometió mantenerlas en esos niveles por un tiempo. La crisis fue una "gran prueba" para ese tipo de medidas, afirma Ricardo Reis, profesor de la Universidad de Columbia.
El banco central de EE.UU. ha estado comprando bonos soberanos y valores respaldados por hipotecas desde la crisis, más que triplicando su balance, que superó la marca de US$3 billones (millones de millones).
Reis estudia las implicaciones de la expansión del portafolio de la Fed. El gran riesgo no yace en realizar las compras, sino en retirarlas, concluyó Reis en una investigación junto a Robert Hall de la Universidad de Stanford.
Cuando la Fed finalmente eleve las tasas de interés a corto plazo, los precios de los bonos caerán. El banco central "perderá dinero", indica Reis. "¿Cómo se maneja esa pérdida?".
¿Qué forma debería tomar el estímulo fiscal? ¿Y ayuda?
Antes de la crisis, muchos consideraban que la política monetaria era una respuesta más hábil a las recesiones que la política fiscal, que en general llevaba más tiempo para implementar. Aunque un banco central puede reducir las tasas de interés con rapidez, los legisladores podrían tardar meses en acordar leyes de estímulo. Algunos economistas han preguntado si el paquete de estímulo de US$787.000 millones que el Congreso de EE.UU. aprobó a comienzos de 2009 era demasiado grande o pequeño y si fue desplegado de la forma más eficiente.
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"Uno podría esperar que dada la gran cantidad de dinero gastado en estímulo fiscal [...] tendríamos evidencia de cómo funciona, pero de hecho no es el caso", señala Emi Nakamura, profesora de Columbia.
El estímulo puede adoptar muchas formas, como recortes de impuestos o transferencia de pagos a los estados para seguros de desempleo. Los expertos están divididos sobre si el estímulo durante una recesión ejerce un efecto "multiplicador", que lleva a empresas e individuos a gastar.
Para medir los efectos del estímulo, Nakamura y Jón Steinsson, también de Columbia, estudiaron cómo el gasto militar influye en las economías de los estados. Su investigación descubrió que cuando las tasas de interés están cerca de cero y la economía está bajo presión, US$1 de gasto gubernamental puede generar más de US$1,50 en demanda.
Pese a que la palabra final en estos temas puede estar lejos, algo rescatable de la recesión es que ha llevado a los economistas a investigar más.

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