La FED no tardará mucho en preparar al mercado para un cambio de rumbo
Fernando Mañueco
Hay que pensar que a la vuelta de unos trimestres la Reserva comience a barajar la posibilidad de una subida en el precio del dinero
Dicen los inversores más curtidos que la estrategia de masivos estímulos económicos que mantienen los grandes bancos centrales del mundo tiene dos alternativas por delante. O les va bien y tienen éxito o les va bien y tienen éxito. No hay otra. No cabe siquiera pensar que al final resulten infructuosas tantas y tan intensas inyecciones de liquidez en el sistema. La política superexpansiva de los grandes bancos centrales debe dar sus frutos y, además, sin generar demasiados daños colaterales.
Esta semana celebra consejo de dos días el comité de mercado abierto de la Reserva Federal de EEUU, el FOMC, según sus siglas en inglés. Tendrá lugar el martes y el miércoles. Este último día será cuando la Reserva anuncie su decisión sobre el precio del dinero (probablemente lo dejará sin cambios en la banda del cero al 0,25 por ciento) al tiempo que dará pistas sobre sus medidas de estímulo. El mercado espera que extienda su programa de compra de deuda y tipos bajos hasta 2014.
Los últimos datos de empleo y de ventas al por menor conocidos en Estados Unidos han sido muy positivos, por lo que la Reserva podría empezar a perfilar un calendario para dejar progresivamente de comprar activos y podría establecer un plan para ir sacándolos de su cartera. Actualmente la Reserva mantiene activos por más de tres billones de dólares, pero sigue comprando títulos mes a mes (deuda pública y bonos hipotecarios), por lo que el año puede acabar con una cifra cercana a los cuatro billones.
Lo que parece seguro es que la Reserva tendrá exquisito cuidado a la hora de empezar a vender los activos que ha ido acumulando en los últimos QE (Quantitative Easing) o medidas de expansión cuantitativa. Nada más lejos de sus intenciones que colapsar al mercado, tensionar los tipos de interés o provocar fuertes pérdidas en la valoración del resto de su cartera. La opción más probable es, simplemente, dejar que vayan venciendo los títulos que tiene en cartera, lo que no sucederá hasta 2020.
Paralelamente, la Fed no tardará demasiado en empezar a preparar al mercado para un cambio en materia de política monetaria. Hay que pensar que a la vuelta de unos trimestres la Reserva comience a barajar la posibilidad de una subida en el precio del dinero, desde los niveles de prácticamente cero en los que se encuentra actualmente.
En el año 2014 podrían empezar a subir los tipos de interés y podría comenzar la reducción del tamaño de las compras de deuda.
En Japón cuecen parecidas habas. Casi se da por hecho en los mercados que Haruhiko Kuroda, el nuevo gobernador del Banco de Japón (BoJ), podría aprobar nuevas medidas de relajación monetaria en cuanto ocupe su nuevo cargo la semana próxima, en lugar de esperar a la siguiente reunión ordinaria prevista para principios de abril.
Kuroda sustituirá Masaaki Shirakawa el 20 de marzo. El BoJ ha aplicado numerosas medidas de relajación en los últimos años. No hay margen ya para reducir el precio del dinero, que se encuentra en cero. Por ello podría optar por otras vías, como aumentar el programa de compra de activos, tanto títulos de riesgo como bonos a más largo plazo. De momento lo cierto es que son muy intensos y constantes los rumores sobre una mayor relajación monetaria por parte del BoJ, ya que Kuroda es conocido por defender las políticas agresivas de estímulo económico.Kuroda, parafraseando a Camilo José Cela, tiene madera de boj, que es una de las más duras. Intentará acelerar las compras de bonos soberanos japoneses e intentará adelantar la puesta en marcha del programa de compras ilimitadas de activos previsto para enero del próximo año.
Por su parte, el Banco de Inglaterra (Bank of England o BoE por sus siglas en inglés) seguramente mantendrá su política de compras de deuda. El BoE mantiene el precio del dinero desde hace meses en el 0,50 por ciento. Los analistas creen que en su reunión del 20 de marzo podría proponer un nuevo enfoque en materia de política monetaria. Pero, por el momento, los mercados no adelantan nada drásticamente diferente.
Mientras tanto, el Banco Central Europeo se limitó, en su último consejo, a dejar sin cambios su tipo de interés de referencia en el 0,75 por ciento. El presidente de la entidad, Mario Draghi, no elude la posibilidad de tomar cartas en el asunto para ayudar a la débil economía de la zona euro, pero de momento no se han puesto medidas concretas sobre la mesa.
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