martes, 13 de septiembre de 2016

Resumen del US,Open....

US Open Masculino - US Open 2016: Djokovic, un titán cada vez menos invulnerable

El torneo masculino del US Open 2016 dejó la puerta abierta a una mayor alternancia en el circuito a corto plazo tras una era dominada por Novak Djokovic, Roger Federer y Rafa Nadal. El serbio, actual número uno del mundo, siguió la estela de Wimbledon y afronta la recta final del año afrontando problemas físicos, lo que permitió que muchos de sus rivales compitieran de tú a tú con él.


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US Open Masculino - US Open 2016: Djokovic, un titán cada vez menos invulnerable
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Novak Djokovic et Stan Wawrina en finale de l'US Open 2016

Stan Wawrinka, creado para brillar en grandes escenarios. La carrera de Stan Wawrinka es la de un jugador de culto que muestra lo mejor de sí en los torneos más complicados. El suizo demostró ser un superdotado desde el punto de vista táctico, y con su poderoso revés y su muy acertado servicio dejó fuera de carrera al ídolo de adopción de la afición estadounidense -Juan Martín del Potro- y a otro de los tenistas más en forma de la actualidad -Kei Nishikori-. Su actitud en los torneos de Grand Slam crean afición, y su gesto llevándose el dedo a la sien cada vez que logra algún punto decisivo en cada partido serán imagen de marca de la ATP en la memoria del aficionado. Merecido triunfo en Nueva York que aumenta su lista de títulos del Grand Slam a tres, quedándole sólo pendiente Wimbledon.

Rafa Nadal y su asignatura pendiente. Rafa Nadal volvió a competir a un altísimo nivel en el US Open, dando continuidad a lo esbozado en el último Roland Garros hasta que llegó la lesión de muñeca que lo apartó de Wimbledon. Queda en su debe la gestión de partidos tensos a cinco sets, que son los que le han venido perjudicando en los últimos tiempos. El año pasado perdió un duro duelo contra Fognini en el quinto set, igual que en el Open de Australia ante Verdasco y nuevamente sobre el cemento de la Arthur Ashe. Esta vez el verdugo respondió al nombre de Lucas Pouille, pero el balear parece en la senda adecuada para volver a dar que hablar en la recta final de los Grand Slams a partir del próximo Open de Australia.

Un paso más para Pablo Carreño. El aún joven tenista asturiano -25 años- alcanzó la tercera ronda del US Open mostrando su mejor tenis en un major desde que forma parte del circuito profesional. Tuvo continuidad además en el torneo de dobles, en el que alcanzó una histórica final junto a Guillermo García-López, y sólo Dominic Thiem y la veterana pareja Jamie Murray/Bruno Soares se interpusieron en su ascendente progresión. Si da continuidad en el futuro inmediato, Carreño podrá encarnar el relevo generacional que tanto se espera en el tenis español, además de convertirse en un comodín de lujo para Conchita Martínez de cara a las eliminatorias de Copa Davis.

Andy Murray vuelve por sus fueros. Parecía que el británico había encontrado una paz interior que le permitía gestionar los partidos con madurez. Su condición de segundo cabeza de serie y su más reciente título en Wimbledon lo situaban como un gran favorito al título, más aún teniendo en cuenta los problemas físicos que ha venido padeciendo Novak Djokovic, pero el viejo Andy volvió a las andadas en los cuartos de final, donde un Nishikori más acertado y, sobre todo, concentrado, lo dejó sin opciones de ir a más. Un fallo con la megafonía lo sacó por completo del partido y su desconcentración vino acompañada de numerosos gestos e improperios hacia sí mismo que le impedían competir como el gran tenista que realmente es. Lo dijo Àlex Corretja ante las cámaras de Eurosport: ha perdido una gran oportunidad.

Nueva York también se rinde ante Del Potro. Pocas historias hay en el mundo del deporte más hermosas que la de superación y retorno de Juan Martín del Potro. La torre de Tandil superó por fin los problemas de muñeca que lo han tenido varios años alejado de la élite y justificó con creces la invitación que le ofreció la organización del torneo. Cada partido que juega Delpo es una fiesta en la que él es el tenista local, y los tenistas a los que se enfrentan no lo consideran el número 174 del mundo, sino uno de los mejores del circuito. David Ferrer lo padeció en tercera ronda y Stan Wawrinka tuvo que sudar hasta la madrugada para que hincara la rodilla. La Arthur Ashe lo despidió a lo grande, con una sentida ovación que emocionó no sólo al propio Del Potro, sino a los aficionados que lo echaban de menos.

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