lunes, 13 de octubre de 2014

Manualillos de Inversión ( 1 )

ALEMANIA Y FRANCIA LASTRAN AL EUROSTOXX

Cómo invertir en una Europa sin crecimiento


La clave está en la selección de valores y en los resultados empresarialesmprimir
Casi un 8%. Es lo que ha perdido el Ibex-35 durante las últimas tres semanas. Nuestro selectivo logra mantener los números verdes en lo que llevamos de año con una exigua subida del 2%. El que no lo consigue es el EuroStoxx-50, que pierde un 3,78% en el año, lastrado por los valores de las principales economías del Viejo Continente, como Alemania y Francia. Volkswagen cede un 26% en el año; Deutsche Bank, un 23%; Saint Gobain, un 20,83% y Airbus, un 18,5%. ¿Han fallado las previsiones de los analistas?
La situación de la economía europea es preocupante. El pasado 22 de septiembre Mario Draghi afirmó categórico que «la recuperación de la eurozona está perdiendo impulso». La semana pasada el FMI alertaba de la posibilidad de que Europa se adentre de nuevo en un escenario de recesión. Tiemblan, por tanto, las teorías que apostaban por una bolsa europea impulsada por la recuperación. «2014 será recordado como el año en que las casas de inversión de una manera general erraron en sus previsiones o, dicho de otra manera, lo más rentable ha sido hacer lo contrario. Ha ganado quien haya comprado bolsa emergente, especialmente India y China o quien haya sobreponderado Estados Unidos frente a Europa», asegura Diego González, de Bull4All EAFI. Lo mismo ha sucedido con la disyuntiva entre bolsa o renta fija. Quien haya seguido apostando por el bono español a 10 años ha batido con creces al Ibex y al EuroStoxx durante lo que llevamos de año.
¿Está todo perdido en el Viejo Continente? Evidentemente, no. Ahora bien, nuestros mercados siguen en manos del BCE. Muchos expertos creían que 2014 iba a ser un año en el que se iba a prestar menos atención a los bancos centrales y más a la recuperación y a los resultados empresariales, pero lo cierto es que los discursos de Mario Draghi están siendo más seguidos que nunca. ¿Dónde están colocando el dinero los profesionales de la inversión en este contexto? Según la última encuenta de gestores de Bank of America Merrill Lynch, «los miedos respecto a la deflación de la eurozona se han disparado en septiembre, pero la esperanza ante un BCE más activo ha renovado el optimismo por las bolsas europeas». Lo de Draghi ya son más que palabras.
Además, esta misma encuesta muestra que los gestores también están preocupados por el fantasma de la recesión. En septiembre, cuatro de cada 10 inversores consultados ven probable una recesión durante el próximo año, mientras que el mes anterior sólo uno de cada 10 esperaba un escenario de estas características.
En manos del BCE
Una recuperación animada por los estímulos, como se ha visto en Estados Unidos y Japón, parece ser la esperanza de los inversores. «En mi opinión es cuestión de meses que se anuncie un programa de compra de bonos (QE) como tal, que afecte ya a la compra de deuda pública. De hecho, esto es lo que descuentan ya los mercados. ¿Qué impacto puede tener un hipotético QE? Lo mejor es mirar a Estados Unidos. La Reserva Federal ha aprobado tres. En general, han reducido la aversión al riesgo y ha elevado los precios de los activos financieros tanto en renta fija, como en bolsa y crédito que han sido los principales beneficiados», explica José Luis Martínez Campuzano, estratega jefe de Citi.
Este experto también considera clave la evolución de la moneda. Uno de los principales retos de la Unión Europea desde hace décadas es el problema de la competitividad. Un euro fuerte ha perjudicado las exportaciones y aunque el BCE muestra cierta preocupación por el tipo de cambio, lo cierto es que este organismo no tiene objetivo de tipo de cambio. «La política cambiaria no existe en Europa», sentencia Campuzano. 
Por tanto, los efectos de la política monetaria de Draghi es lo que está marcando las decisiones de inversión de muchos gestores de fondos. «Más liquidez en el sistema en forma de euros casi gratis implica un euro más débil que mejora la competitividad de muchas de nuestras compañías exportadoras; una mayor presión a los bancos de la zona euro a prestar dinero y un menor coste financiero tanto para la deuda pública, como para la deuda privada», explica José María Luna, responsable del departamento de análisis y estrategia de Profim. 
El entorno se caracteriza por la abundancia de liquidez. La Reserva Federal está manteniendo la cautela en su camino a la normalización monetaria y el BCE mantiene el as del QE debajo de la manga. Con estos mimbres, Profim defiende «una visión optimista para el medio/largo plazo, una nueva ronda de actuación del BCE que termine mejorando la economía. Además, Europa es uno de los mercados de acciones que aún cotiza con cierto descuento, tanto frente a otras bolsas, como frente a su medida histórica».
Pero también hay expertos que muestran sus dudas. «Esperamos que el mercado se mantenga en un rango lateral, como en los últimos meses. Podría incrementarse la volatilidad con los distintos focos de inestabilidad geopolítica existentes, pero tampoco esperamos grandes caídas, gracias a los estímulos que el BCE está aplicando en la política monetaria. Sólamente, correcciones dentro de la lateralidad en la que el mercado ha oscilado en las últimas semanas», señala Carles Planas de Farnés, de Ginvest EAFI.
¿Qué sectores gustan? 
Según la encuesta de Bank of America Merrill Lynch, los gestores han elevado sus posiciones en bancos europeos, tras el anuncio de Draghi en septiembre. Además, se espera que la mayoría de las entidades aprueben los tests de estrés. No es que se descarten suspensos. De hecho, Citi ya ha estimado que Popular podría suspenderlos con un déficit de capital de 1.600 millones de euros. Sin embargo, pese a estas excepciones el sentimiento es de un optimismo muy prudente.
«Creemos que una vez se conozcan los tests de estrés a la banca, puede merecer la pena contar con el sector financiero europeo en cartera. Sobre todo, bancos», comenta Luna. Diego González coincide con él: «Habrá que prestar atención a los tests de estrés, pero puede merecer la pena tener exposición a la banca. Si no tenemos muy claro qué bancos nos gustan, un fondo cotizado (ETF) sobre el sector financiero puede ser una buena opción». Es decir, si no queremos arriesgar todas nuestras cartas a uno o unos pocos bancos, se puede apostar por todo el sector a través de un ETF. Al fin y al cabo, el sentimiento es positivo a nivel general.
Desde Ginvest creen que el sector financiero, las «utilities» y las telecomunicaciones son las áreas donde hay más potencial.
En general, la sensación es de un optimismo muy leve sobre Europa. De ahí que algunos gestores muestren cierta predilección por el sector tecnológico, el automovilístico o el de los seguros. Hay muchas expectativas con la mejora de los resultados empresariales en estos sectores. Sin embargo, también gustan los valores farmacéuticos. Un ejemplo de ello es la cartera del JP Morgan Europe Strategic Growth, tal y como explica su co-gestor Ben Stapley.
Selección de valores
En un contexto así, la selección de valores vuelve a ser una estrategia clave. «El Henderson Horizon Euroland Fund nos gusta por que consigue identificar empresas que cotizan con valoraciones atractivas, una buena rentabilidad por dividendo y con unas tasas de crecimiento sostenible. Es un fondo en el que se desarrolla una pura estrategia de selección de valores», explica José María Luna.
Otro factor que puede animar los mercados europeos es la de las fusiones y adquisiciones. Hemos visto unos cuantos episodios en el sector de las telecomunicaciones y podría haber más en el sector farmacéutico. Desde Bull4All aconsejan el fondo EdR Synergy, que «permite jugar con valores de bolsa europea de gran capitalización, a la vez que se pueden beneficiar de operaciones corporativas. Creemos que la actividad se va a incrementar en los próximos años», apunta González.

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