Josep Piqué, el flamante ex ministro de José María Aznar, será a partir de ahora el nuevo presidente del Consejo de la empresa "Vértice Servicios Audiovisuales", filial de la productora que preside Manuel García Durán, encargada del suculento negocio de pujar por los contratos de externalización de las televisiones autonómicas.
Sólo a lo largo del presente año Josep
Piqué, que también es presidente de "Vueling" , ha añadido a su haber
cuatro nuevas poltronas en Consejos de Administración de grandes empresas. Aparte
de su cargo en la filial de "La Productora", ha entrado en Ezentis,
en Sanjosé y en EADS como consejero indepediente. Pero es que, además, este
catalán acaparador de sustanciosos cargos, ostenta la
representación de los intereses del Gobierno de España en la matriz de Airbus,
de la que posee el 5,54 por ciento a través de la Sepi.
El que en un día fuera ministro de Industria
y Energía del gabinete del ultraconservador José María Aznar, pasando luego a ocupar las carteras de
Asuntos Exteriores y de Ciencia y Tecnología,
se ha convertido en uno de los "ex políticos" más demandados por
las grandes empresas multinacionales, a las que no duda en prestar su valioso
"asesoramiento". ¿Se trata, pues, de un hombre de excepcionales
cualidades cuyos consejos resultan imprescindibles para el buen funcionamiento
de la gran empresa? En absoluto. Piqué no hace sino dar continuidad a la línea
histórica que desde la época de la dictadura franquista, han seguido todos los
ministros y presidentes de los gobiernos subsiguientes. Quienes han estado
insertos en el andamiaje gubernamental
utilizan sin rubor alguno las
relaciones y contactos que han establecido en el curso de sus gestiones
ministeriales para colocarse posteriormente en ubicaciones privilegiadas de la
gran empresa privada. Por ello, no resulta extraño que sin haber dejado de ser
ministro, los comentaristas de prensa anuncien
desde ahora un puesto en Repsol al
canario José Manuel Soria. Y es que granárselo - hay que reconocerlo- se lo está ganando.
Según se comenta en medios digitales y
de la prensa menos oficialista, citando fuentes confidenciales, Josep Piqué ha
confesado más de una vez que entre sus
ambiciones más codiciadas se encuentra ser el futuro presidente de Repsol.
Incluso hay quienes le reprochan que aprovechando los conflictos generados por
el ERE en la Compañía Iberia, Piqué esté
operando bajo cuerda para ocupar la dirección de la maltrecha aerolínea. Todo
un Maquiavelo en el teje maneje de las rifas de los Consejos de Administracion.
Pero el rosario de "pertenencias"
de Piqué no concluye con los cargos citados. El ex ministro del gabinete de
José María Aznar forma parte, igualmente, del Consejo asesor de la cadena hotelera Hotusa, de ING España, de UPS, de
Seat o del despacho Cremades & Calvo Sotelo, entre otros muchos.
DE LA "REVOLUCIÓN DEL 68" AL
PROCELOSO MUNDO DE LOS NEGOCIOS
Josep Piqué no es, desde luego, el típico
conservador mesetario, tosco y sin idea de lo que tiene por delante. Mientras su amigo José María Aznar
malgastaba su tiempo escribiendo cartas rancias en la prensa falangista del
Madrid de principios de los setenta, defendiendo la figura de José Antonio
Primo de Rivera, Josep Piqué se adscribia a la juventudes
"rebeldes" de las postrimerías
del franquismo. Josep Piqué, el hijo del último alcalde franquista de Cataluña,
quiso lavar su genealogía familiar y se puso a militar en el grupo Bandera
Roja, en cuya jefatura se encontraba otro desertor de la izquierda, el ya
fallecido Solé Tura. . Posteriormente Piqué, con sus compañeros de grupo pasaría
a engrosar las filas del PSUC, la otrora
famosa y sólida organización de los comunistas catalanes.
El hoy multimillonario Piqué formó parte de
aquella "progresía" de papel cuché que pasó del "hay que cambiarlo todo" de los años setenta,
a descubrir las "mieles" de la economía de mercado en los 80. De
repente, los antiguos rebeldes del 68 descubrieron que con contactos y
relaciones no resultaba imposible hacerse millonario. De forma que el "ex revolucionario" Piqué se metió de lleno en el proceloso mundo de los
negocios, de los grandes negocios, en aquella España felipista en la que según
el ministro socialdemócrata Solchaga "todo el mundo podía hacerse rico en poco tiempo".
Y Piqué, de la mano de Javier de la Rosa, se hizo rico, inmensamente rico.
¿UN TECNÓCRATA?
En 1996, sin ser todavia militante del Partido
Popular, gracias a su estrecha amistad con Anna Birulés, la ministra de Ciencia
y Tecnología, Piqué fue llamado por José María Aznar para que ocupara la
cartera de Industria. En el curso de la
segunda legislatura aznariana, Piqué fue
convertido en ministro de Asuntos Exteriores y, también, en titular del Ministerio
de Ciencia y Tecnología. Cuando los "populares" fueron desalojados
del gobierno por el otro partido turnante, Pique se vio obligado a ocupar la presidencia del
Partido Popular en Cataluña. Pero después de haber ostentado cargos de tanta
relevancia, ser presidente de una organización política en un territorio comanche, donde no tenía una maldita rosca que comerse, no era
apetitoso para un personaje con aspiraciones tan ambiciosas como las de Josep Piqué. De forma que se dejó
de perder el tiempo y retornó eufórico al mundo de las finanzas.
UN HALCÓN ILUSTRADO
Se equivocan aquellos que mantienen la
creencia de que Piqué fue
fundamentalmente un tecnócrata "aséptico", sin grandes
preocupaciones fuera del dinero y del brillo público. Ni de coña. Como ministro de Asuntos Exteriores su agenda
diplomática estuvo orientada a la
defensa de la política agresiva del
gobierno de George Bush, no solo en Oriente Medio sino también en América
Latina. Durante su mandato en Exteriores apoyó
públicamente al presidente golpista venezolano Pedro Carmona Estanga,
aquel empresario, presidente de las Camaras patronales venezolanas que quiso acabar por las armas con el gobierno popular de
Hugo Chávez . Aunque tampoco el gesto es como para echarse manos
a los pelos, teniendo en cuenta que en Canarias, el presidente de la
Comunidad autónoma, rl "progre" Román Rodríguez hizo lo mismo, y apenas ya hay nadie que lo recuerde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario