lunes, 3 de diciembre de 2012

The Economist vs. Spain



The Economist: "Queremos que España salga adelante, pero debemos contar la realidad"



Borja Bergareche (ABC)
Nuestras portadas no son un ataque contra un país sino contra ciertas políticas, explica el directo de la revista, John Micklethwait


Dirige una de las tribunas mediáticas más influyentes del planeta pero está incómodo por no haberse puesto la corbata esa mañana y por el desorden en su mesa. En el despacho del director de «The Economist» se mezclan vasos de agua, una bebida isotónica y muchos papeles dispersos. Mira mucho más a la Blackberry que la pantalla del PC. Y tiene las espaldas bien cubiertas por varias estanterías de libros que dan cuenta del marcado perfil intelectual que predomina entre los 93 periodistas que hacen la revista.
John Micklethwait trabajó dos años en Chase Manhattan después de estudiar Historia en el prestigioso Magdalen College de Oxford. Entró en el periódico que dirige en 1987. En los seis años que lleva como director, la difusión de la revista ha pasado del millón a la cifra récord alcanza en marzo de 1.624.000 lectores (1.501.000 en su edición impresa y 123.000 online). A punto de cumplir 50 años, pasa de viaje como mínimo una semana al mes. Y combina como puede los encuentros habituales con los grandes líderes políticos con la atención a sus tres hijos adolescentes.
«The Economist» acaba de recibir el Premio Internacional Gabarrón de Economía por su cobertura «completa», «inteligente», «punzante» e «imparcial» -según el jurado- de la actualidad económica global. Pero la colección de portadas que ocupa una de las paredes del despacho de Micklethwait en la sede londinense del Economist Group sirve de recordatorio permanente de la privilegiada potencia de fuego de la revista, y de lo polémico de algunas de sus apuestas «gráficas».
-¿Es distinto el papel de «The Economist» en tiempos de crisis?
- La responsabilidad es la misma. La actitud que debes tomar hacia la información es la misma, sea cual sea la noticia. Pero hay un matiz: en tiempos de crisis es más difícil conocer exactamente lo que ocurre y lo que va a ocurrir y eso afecta a la gestión de portadas, un elemento clave en una revista como la nuestra. La semana pasada quería a toda costa sacar una portada con México para usarla en EE.UU. pero creía, por otro lado, que en Europa o Asia no sería tan atractiva. Además, sentíamos que debíamos hacer una portada sobre el conflicto entre israelíes y palestinos. Así que hicimos la portada con Gaza. Pero me queda la duda.
- ¿Qué buscan con las portadas?
- Generar la sensación en el lector de «esto es exactamente lo que quiero leer esta semana» -sobre la victoria de Obama, por ejemplo- o bien, en ocasiones, provocar una reacción tipo «ah, sí, es verdad», diciéndoles algo que solo conocían a medias.

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