viernes, 11 de septiembre de 2015

Pobre Asturias!

Un estudio cifra en 2.200 millones en 10 años el coste para Asturias del éxodo juvenil

El Consejo de la Juventud estima en esa cantidad el coste de la educación de los emigrados y la caída de los ingresos fiscales por la pérdida de población
Raúl Álvarez

RAÚL ÁLVAREZ

@RALLVAREZ
VIERNES 11 DE SEPTIEMBRE DE 2015
Abandonados a su suerte por las administraciones durante la crisis, la respuesta de los jóvenes más activos es la emigración, mientras que los demás se ven abocados a una mezcla tóxica de elevado índice de desempleo, malas condiciones laborales, salarios bajos y emancipación tardía. El Consejo de la Juventud de España tiene un cálculo sobre el coste de oportunidad de desaprovechar todo ese capital humano. En un informe presentado este jueves, el organismo calcula que el despilfarro que supone costear la educación superior de personas que más adelante se van de la región o no tienen la ocasión de trabajar costará a Asturias más de 2.200 millones de euros en la próxima década, entre seis y diez puntos de su riqueza, según se adopte una hipótesis conservadora u optimista sobre el ritmo del crecimiento económico.
A esa conclusión llegan dos doctores en Sociología por la Universidad Complutense, Daniel Sorando y Stefano de Marco, que recibieron el encargo de elaborar un estudio por comunidades autónomas para el Consejo de la Juventud de España. Su hipótesis para Asturias parte de la base de que el éxodo juvenil continúe al mismo ritmo que en los cinco años de crisis económica comprendidos entre 2009 y 2013, cuando abandonaron la comunidad autónoma en busca de oportunidades laborales 4.805 jóvenes. Una década más de una despoblación semejante costaría, a juicio de los autores, esos 2.200 millones de euros mencionados más arriba: la suma del coste que las administraciones invierten en la educación de los migrantes más la cantidad que se dejará de recaudar en impuestos cuando dejen de tributar en Asturias. Como término de comparación, el estudio apunta que el gasto total del Principado en políticas educativas en 2015 es la tercera parte de esa cantidad.
Los efectos de la crisis sobre los jóvenes tendrán también consecuencias negativas a largo plazo sobre toda la sociedad asturiana. Con una de las tasas de emancipación más bajas de Europa, ocho de cada diez asturianos de esa franja de edad aún viven en casa de sus padres. El mercado laboral hace poco por remediarlo. Cerca de la mitad (más de un 45%) están en paro y no pueden ni siquiera plantearse la búsqueda de una vivienda ni propia ni alquilada. Ese problema afecta también a la fecundidad. Sin nacimientos, la población asturiana mengua y envejece, lo cual plantea un problema añadido: la sostenibilidad de las pensiones. Sin el colchón de la seguridad social nacional, si Asturias tuviera que costear su propio sistema, la situación se haría imposible. Si no se revierte la situación, la proyección del Consejo indica que mantener el sistema de pensiones, que ahora se lleva el 44% de lo que ganan los trabajadores, requeriría en 2029 el 66% de esos ingresos.
Los presidentes de los consejos autonómico y nacional, Sheila Suárez y Héctor Saz, han pedido ya una reunión con el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, para presentarle esas conclusiones y pedirle un giro en las políticas autonómicas. Sus recetas pasan por planes de reducción del desempleo, refuerzos en las políticas de vivienda y familia y mayor esfuerzo inversor en la educación.

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