Felipe González fundó la firma en 2002 y fue su administrador único hasta 2006. Ese año cedió la gestión a su hija María. Pero el presidente del Gobierno más longevo de la democracia sigue siendo el propietario de la mayoría de la empresa. Según el registro mercantil, posee el 78,2% de las acciones. El 21,8% restante se lo reparten de forma equitativa María y sus otros dos hijos, Pablo y David (un 7,26% cada uno).
Según consta en el registro, el objeto social de la empresa es “la compraventa de fincas rústicas y urbanas, la urbanización de toda clase de terrenos, la construcción y rehabilitación de edificaciones y la promoción, venta y explotación en régimen de arrendamiento de todo tipo de inmuebles”. No obstante, el mandatario también utiliza la sociedad para cobrar por sus trabajos de intermediación, sus asesoramientos como abogado (está colegiado en Madrid con carné número 14.129), la participación en foros y conferencias y otros ingresos extraordinarios.
Felipe González SA, más de dos millones de euros de ingresos al año en intermediaciones
Los 427.125 euros que facturó Ialcon Consultoría el pasado ejercicio se suman a los 4,4 millones de euros que declaró entre 2010 y 2014. En total, 4.820.089 euros generados por trabajos de lobby y alquileres inmobiliarios a través únicamente de esta sociedad. A ese dinero hay que añadir los 566.000 euros que González recibió por su asiento en el Consejo de Administración de Gas Natural Fenosa. El expresidente permaneció en el cargo desde diciembre de 2010 hasta junio de 2015, con un salario anual de 126.500 euros. Dejó el cargo en pleno debate sobre las puertas giratorias de la política y la gran empresa privada.
La consultora de Felipe González triplica beneficios tras facturar un millón de euros
A esos negocios hay que añadir otras gestionas más sombrías de las que apenas ha trascendido información. Como reveló El Confidencial el pasado mayo, González habría actuado como intermediario para lograr que los gobiernos de Chad y Sudán del Sur concedieran licencias de explotación minera al empresario español de origen iraní Massoud Zandi, investigado por Hacienda por el presunto uso de paraísos fiscales y cuentas en el extranjero para ocultar su patrimonio. Tras las gestiones de González, Zandi logró permisos para explorar y explotar una superficie en Chad rica en recursos de 130.000 kilómetros cuadrados de extensión, el tamaño de Grecia. El exsecretario general del PSOE habría recibido una importante recompensa por ese logro. Sin duda, la recesión le ha resultado especialmente fructífera.
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