Que es coger el ascensor y a escalar pisitos.
El petróleo da el primer aviso
El petróleo ha perdido protagonismo en los últimos diez meses dentro del análisis de la evolución económica. De constituir un gravísimo problema con el barril de Brent cerca de 150 dólares en julio de 2008, ha estado en la trastienda del devenir de la crisis y ha permanecido simplemente ignorado mientras tocaba mínimos de 37 dólares al acabar el año pasado. Pero las cosas están cambiando. Igual que el Mercado, el petróleo se comporta como un indicador adelantado, que plasma en su cotización los indicios de una recuperación en la actividad global. Su precio ya supera los 64 dólares, con una revalorización cercana al 75% en lo que va de año. “En esta coyuntura, la OPEP vuelve por sus fueros a ejercer de cártel manipulador del precio”, señala Paul Isbell, director del Programa de Energía del Real Instituto Elcano y decide, en su última reunión de Viena, mantener intacta la producción, pero no descarta hacer lo posible para que el precio por barril supere los 70 dólares. Advierte, no obstante, el cártel, como si fuera ajeno a esa propia advertencia o al devenir de los precios, sobre la especulación financiera que antes de la crisis económica provocó una fuerte escalada del petróleo y que "está volviendo" a las materias primas, según el secretario general de la OPEP, Abdalá El Badri. Insistió, además, que los fundamentos del mercado no justifican de momento ese nivel de precios, puesto que sigue habiendo un exceso de suministros que se acumula en los inventarios tradicionales.
El efecto más inmediato es que el coste de los combustibles de automoción, por ejemplo, ya ha reemprendido el camino al alza. El precio del litro de gasolina ha alcanzado el nivel superior al euro por litro por primera vez desde noviembre del año pasado. No faltará mucho para que la inflación haga lo mismo.
El encarecimiento del petróleo puede tener un efecto perverso en el consumo, sobre todo en España. Los expertos parecen estar de acuerdo en que la recuperación está más lejos que en la media europea y nuestra dependencia energética nos hace especialmente vulnerable a las oscilaciones del petróleo con lo que aumenta el riesgo de crear una nueva burbuja que sería contraproducente para la reactivación de la economía.
El secretario de Estado de Energía, Pedro Marín, aseguraba que la remontada del crudo en las últimas semanas es “uno de estos brotes verdes” que reflejan “que la actividad se está recuperando”; y que el aumento del precio y sus derivados es “una buena señal”, indicadora de la evolución que sigue la economía y del crecimiento de la demanda. Cierto es que algunos indicadores muestran esa tendencia alcista en la economía internacional. Pero no en España. En marzo, Analistas Financieros Internacionales, calculaba que los ciudadanos de nuestro país dispondrían de entre 10.000 y 15.000 millones de euros más en sus bolsillos para consumir por la caída del precio de los carburantes. Una buena noticia para una economía en crisis, en la que el gasto de los hogares ha golpeado con fuerza al Producto Interior Bruto. Este efecto positivo puede desaparecer de un plumazo si los precios del petróleo continúan con su actual línea ascendente.
Además, el crudo tiene un fuerte peso en la inflación, y en el caso de que el IPC mostrara síntomas de perder esa tendencia negativa, el BCE habría encontrado la mejor excusa para a elevar el precio del dinero. Hay que recordar que la institución que preside Jean-Claude Trichet tiene como principal objetivo mantener la estabilidad de precios.
En este sentido, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, planteaba en la reunión del G8 la necesidad de abrir un diálogo para luchar contra la volatilidad del crudo y evitar movimientos especulativos de los mercados. ¿Por qué no ponerse de acuerdo entre países productores y consumidores para dar a los mercados una orientación general de precios, incluso una horquilla, que garantice el futuro de las inversiones y no asfixie a las economías consumidoras?", se cuestionó el presidente galo durante su visita al emirato árabe de Abu Dhabi. "Si los precios del crudo efectivamente suben considerablemente, ese sería un factor que retrasaría la recuperación económica", dijo el secretario de Energía estadounidense, Steven Chu, en una conferencia de prensa. Por su parte, el ministro de Energía italiano, Claudio Scajola, explicaba: "Un precio bajo del crudo ayuda en tiempos de crisis económica pero desalienta la inversión y no garantiza un futuro de estabilidad. Es necesario tener un precio equitativo y no volátil que pueda apuntalar el crecimiento global y además la posibilidad de inversión".
De cualquier manera, el mercado empieza a estar convencido de que el final de la crisis, cuando se produzca, traerá de nuevo un repunte fuerte de los precios del crudo, no sólo por el consiguiente incremento de la demanda sino por un agotamiento de algunos yacimientos y por la presión de los productores para recuperar un mayor nivel de ingresos.
“Ante este previsible escenario, señala Paul Isbell, es preciso que los países consumidores, y España entre ellos, empiecen a anticipar medidas preventivas para promover el ahorro y reducir la dependencia energética, con opciones que no penalicen la competitividad del tejido productivo”.
A.S.A.
No hay comentarios:
Publicar un comentario