Una Cataluña sin España podría ser más rica pero estaría arruinada
¿Quién perdería más en una hipotética Cataluña independiente? Los dirigentes autonómicos se quejan del déficit histórico que el Estado tiene con la comunidad y que les exige hacer más ajustes que a cualquier otro gobierno regional, minando su economía. Es innegable que Cataluña es y seguiría siendo uno de los grandes focos turísticos e industriales de Europa, pero también que, seguramente, fuera de España, sería un territorio en quiebra incapaz de pagar a sus pensionistas y parados.
Inés Calderón / www.invertia.com
Viernes, 11 de Octubre de 2013 - 11:41 h.
En términos de PIB, el año 2012 fue algo mejor que la media nacional, aunque las previsiones de BBVA son peores tanto para este ejercicio como para 2014, quizá debido a que el ajuste fiscal que tendrá que realizar es mayor al incumplir los objetivos desde el inicio mismo de la crisis.
Actualmente, Cataluña supone algo menos de una quinta parte del PIB nacional, con 193.633 millones de euros en 2012, y es la cuarta comunidad con mayor riqueza per cápita, con 27.248 euros. ¿De dónde viene esta riqueza?
POLO TURÍSTICO MUNDIAL
Una de las principales bazas con las que cuenta para incumplir estos datos es el turismo, especialmente internacional. Sólo en los ocho primeros meses del año, los visitantes extranjeros se dejaron más de 9.700 millones de euros en la comunidad, un 11,4% más que en el mismo periodo del año pasado.
Y es que la comunidad es uno de los grandes focos turísticos españoles. Desde que comenzó el año ha recibido la visita de 11 millones de turistas extranjeros, más de una cuarta parte del total del país, con un crecimiento del 6,5% respecto a 2012. Esto se nota también en su principal aeropuerto, El Prat, ha recibido 27,4 millones de pasajeros este año, prácticamente los mismos que el pasado. Unas cifras que contrastan con la caída del 13,9% de Barajas, su principal rival.
Lo que ha ido algo peor es el turismo nacional: A pesar de ser el primer destino turístico nacional con 1,6 millones de visitantes, ha caído un 22,5% respecto a 2012. ¿Se mantendría en una Cataluña independiente? En gran medida sí, porque las tres cuartas partes del turismo nacional en Cataluña procede de la propia comunidad.
LA INDUSTRIA, EL OTRO PILAR DE LA ECONOMÍA CATALANA
Además del turismo, la comunidad tiene en la industria otra de sus grandes fortalezas. En lo que va de año, la producción industrial ha caído un 0,3% en Cataluña, 10 veces menos que la media nacional. Y en 2012 también fue mejor (la producción industrial bajó un 2,7% frente al 5,9% de media nacional).
Uno de los ejemplos de la buena marcha de la industria de la comunidad es el sector automovilístico. Tres grandes firmas, Mercedes, Nissan y Seat, que posee la emblemática fábrica de Martorell, tienen plantas en Cataluña, lo que hizo que en 2012, uno de cada cuatro coches producidos en España tuviera su origen en Cataluña.
EL RESTO DE INDICADORES, EN LÍNEA CON LA MEDIA NACIONAL
Pero si el turismo y la industria son los motores que mantienen engrasada la economía catalana, el resto de la actividad no está acompañando demasiado. Este cuadro, de BBVA Research, muestra que las cifras de consumo en general han ido peor en 2013 en Cataluña que en la media nacional. Así lo indican tres indicadores clave: ventas minoristas, matriculación de turismos y actividad del sector servicios. Todos ellos han ido peor que la media nacional.
De esta forma, según un informe de Convivencia Cívica Catalana (CCC), el gasto medio por persona se ha ido alejando paulatinamente y se ha ido distanciando de otras comunidades con un poder adquisitivo similar como Madrid.
Y también ha ido perdiendo fuerza otro de los elementos claves para la recuperación: las exportaciones. Según el informe, la cuota exportadora de Cataluña, aunque sigue siendo una de las más altas de España, ha caído.
Otro de los sectores clave que también está yendo mal, incluso peor que la media nacional, es el inmobiliario. Se venden menos pisos que en el resto de España y el excedente de pisos es similar a la media, con casi un 3,8% del parque de viviendas vacío.
De ahí que parezca poco probable que la tasa de paro en una Cataluña independiente fuera del 10%, como asegura Josep Rull. Al cierre del segundo trimestre del año, es cierto que las tasas de paro de tres de las cuatro las provincias catalanas eran más bajas que la media nacional (26,26%), pero sólo una, Lleida, consiguió situarla por debajo del 20%. Barcelona (23,87%), Girona (23,22%) y Tarragona (26,92%).
EN QUIEBRA SIN FUERA INDEPENDIENTE
Una de las bases de esta afirmación es el déficit histórico que el Estado tiene con Cataluña. El último estudio de la Generalitat cifra en el 8% del PIB el déficit medio de los últimos 24 años, lo que exige siempre un esfuerzo fiscal extra a los ciudadanos catalanes para sufragar los servicios de todo el territorio nacional.
El último año que recoge el estudio, 2009, es, según la Generalitat, una buena prueba de ello: estima en 16.409 millones de euros la brecha entre las transferencias realizadas por Cataluña al Estado y viceversa. Este importe habría bastado para tornar el déficit de 4.700 millones de euros registrado por la Generalitat ese año en un claro superávit. ¿Sería esta cifra real en una Cataluña independiente?
¿CÓMO PAGARÍA EL PARO Y LAS PENSIONES?
Para empezar, hay que recordar que hay determinados servicios que paga directamente el Estado y que cualquier comunidad soberana tendría que asumir. Uno de los más importantes es el paro, que costaría a las arcas regionales aproximadamente 4.300 millones de euros al año, una cifra que nunca ha aparecido en las cuentas de la Generalitat.
Otro de los gastos que tendría que asumir serían las pensiones. El año pasado, el desfase entre cotizaciones sociales y pensiones en la comunidad fue de 2.385 millones de euros, un importe que se sumaría al déficit autonómico. Esta situación no es nueva, ya que Cataluña viene presentando saldos negativos con la Seguridad Social para pagar a sus pensionistas desde el año 2010, ejercicio en el que el déficit fue de 420 millones, mientras que en 2011 el desfase fue de 1.168 millones.
De hecho, Barcelona, con 492 millones de euros, es una de las provincias más deficitarias de toda España.
DEUDA A LA GRIEGA
Como tampoco la parte de la deuda que tendría que asumir Cataluña si “saliera” del Estado español. A los 51.773 millones de euros de créditos propios habría que sumar los otros 5.234 de sus empresas y otros 175.000 más o menos que le correspondería pagar por “su parte” de la deuda española. Y, además, la comunidad tendría que asumir otros 20.000 millones de euros, que es el importe que el Gobierno ha concedido a la comunidad a través de los diferentes planes de rescate (proveedores y FLA) de 2012 y 2013.
Todo ello suma más de 255.000 millones de euros, un importe equivalente al 131% del PIB, es decir, un nivel similar al de países como Grecia. Cada año tendría que dedicar a intereses unos 9.000 millones de euros, una tercera parte de su presupuesto actual. ¿Sostenible? El ejemplo griego, con dos rescates y una quita de por medio, dice que no.
CUATRO DE CADA DIEZ EUROS PARA LA BANCA HAN IDO A ENTIDADES CATALANAS
Además, no hay que olvidar que las entidades financieras catalanas también han puesto su granito de arena a la hora de engrosar el agujero estatal. Sólo Catalunya Banc, ahora en busca de comprador, ha recibido 12.056 millones de euros en ayudas. Salvar a la entidad elevaría el déficit fiscal catalán en otros 6 puntos del PIB.
Al margen del rescate, la banca catalana no ha quedado al margen de las ayudas para crecer. CaixaBank ha conseguido nada menos que 6.495 millones de euros para integrar a Banca Cívica y Sabadell otros 5.494 millones para absorber CAM y Banco Gallego. En total, de los 61.306 millones repartidos en ayudas al sector financiero español, las entidades catalanas se han llevado más de 24.000, el 39% del total.
¿Seguiría siendo Cataluña una comunidad con un déficit históricamente alto? En vista de los datos parece difícil revertir la situación: paro, pensiones y deuda acorralarían unos presupuestos ya de por sí muy ajustados. Desde que el Gobierno empezó a imponer objetivos de déficit a las autonomías, nunca lo ha cumplido y este año lleva un camino similar: Hasta julio su desfase era del 1,05% del PIB, por lo que no sería descartable una desviación sobre el 1,58% de límite de este año.
Su deuda hasta junio ya era del 26,2% del PIB, por lo que ya sólo tiene un punto de margen hasta alcanzar el tope marcado por Hacienda. ¿Será capaz de mantener el ratio bajo control?
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