Las críticas a las políticas del PP concentran el debate a cinco en Asturias
Los candidatos asturianos mantuvieron en Oviedo una contienda mostrando la pugna entre derecha e izquierda pero también entre tradicionales y emergentes
JUEVES 10 DE DICIEMBRE DE 2015
Fue el primer debate a cinco y, de pronto, se le había quedado anticuado el formato. Después de varias semanas de debates televisivos entre los líderes nacionales de los principales partidos, con espacios abiertos en los que eran posibles las réplicas y contrarréplicas, el que acogió anoche el centro cultural de Liberbank en Oviedo, auspiciado por La Nueva España, terminó pareciendo encorsetado por el pacto de los tiempos y los bloques de discusión, con varios momentos en los que se perdía el foco de disputa; y en el que afloró especialmente la dura pugna entre partidos tradicionales y emergentes.
Trabajo ¿de calidad?
El empleo, en el bloque de discusión económica, centró buena parte de las discrepancias de los cinco partidos llamados al debate --PSOE, Podemos, IU-UP, Ciudadanos y un PP en representación también de Foro al que se mencionó brevemente al principio pero que apenas volvió a aparecer en la contienda-- con un turno que abrió la candidata popular, Susana López Ares, que tiró de argumentario para poner sobre la mesa los logros del gobierno de Rajoy en materia de recuperación económica, asegurando que ahora se crean puestos de trabajo cuando antes se destruían y que su objetivo es llegar a la cifra de 20 millones en el año 2020. La réplica surgió casi al instante entre el resto de formaciones que cuestionarion ante todo qué clase de empleo se estaba creando. Aquí apeló el candididato de Ciudadanos, Ignacio Prendes a la propuesta de su partido de desarrollar un contrato único como remedio a la alta temporalidad; la cabeza de lista de Podemos Asturies, Sofía Castañón, destacó que su grupo quiere que se cree empleo de calidad e insistió en que el mayor obstáculo para crearlo es un "capitalismo de amiguetes" en el que la corrupción actúa entre empresas privadas y obras públicas como vasos comunicantes. Desde IU-UP, Manuel González Orviz recordó el artículo 128 de la Constitución que pone supedita la riqueza del país al interés general para apostar por una intervención directa sobre la economía para poder crear y trabajo; mientras que Adriana Lastra, candidata socialista, pasó directamente al ataque para cargar contra "el triunfalismo conformista del PP" cuando se ha reducido la población activa y contra un modelo de contrato único, por el que apuesta Ciudadanos, que hará que, en su opinión, todos los contratos "sean precarios".
Tras un bloque de 3 minutos para cada candidato se abrió una breve posibilidad de un minuto (que se estiraba hasta 2) para que pudieran replicarse entre ellos. Fue aquí donde Susana López Ares antes que dar respuesta a un contendiente tradicional apostó por centrar sus críticas en Ciudadanos, señalando que los naranjas no tienen claro qué quieren hacer respecto a la llegada del AVE a Asturias o que Luis Garicano, autor del programa económico de los de Rivera, apostó en su día por aceptar el rescate de la UE. "Pero sí hubo rescate --indicó Prendes-- España fue rescatada por el pufo de Bankia que hizo Rato y todas las reformas de las que presume el PP fueron impuestas desde Europa". De una u otra manera el resto de candidatos centró sus oportunidades de tomar la palabra en cuestionar las cifras de López Ares, Castañón señalando que la EPA registra medio millón de trabajadores menos después de los cuatro años de gobierno de Rajoy (la EPA es "sólo" una encuesta, se defendió la popular. La EPA es "la referencia de la UE" le apostilló Castañón"). Lastra despertó murmullos en la sala (a la que había acudidos buena parte de la plana mayor del PP regional) cuando para defenderse de las acusaciones sobre el estado de las cuentas del país que dejó Zapatero recordó que Bruselas había multado al estado por déficit oculto de la Comunidad Valenciana. Y Orviz, al que Ares había pedido que exigiera cuentas al gobierno regional de Javier Fernández al que apoya ahora, le respondió rápidamente que precisamente lo hacía para cambiar los últimos presupuestos aprobados la pasada legislatura con el acuerdo de PP y PSOE.
En el bloque económico la mayor insistencia de Susana López Ares se centró en las pensiones --los jubilados fueron una apelación constante en su discurso a lo largo de toda la velada--; Castañón destacó que sin empleo joven no habrá garantía ninguna de esas prestaciones, cuando tanto Orviz como Lastra acusaron al PP de haber tirado a lo largo de la legislatura del Fondo de Reserva de las Pensiones, la conocida como hucha de las pensiones para hacer frente a múltiples gastos, la popular respondió que "para eso está".
Guante blanco en corrupción
En el bloque de regeneración democrática, las expectativas sobre que creciera el nivel de intensidad del debate, ya que iba a tratarse el asunto de la corrupción, quedaron aguadas y fue una discusión casi de guante blanco en la que muy de pasada se tocaron casos concretos. Tanto Orviz como Sofía Castañón recomendaron a los asistentes ver la película B, sobre el caso Bárcenas, pero recomendaciones cinéfilas a parte, casi nadie quiso hacer sangre. López Ares aseguró que su partido había aprobado medidas para que los corruptos tengan que responder con su patrimonio de sus corruptelas, Lastra indicó que ningún partido está libre de acoger en determinado momento a un corrupto --y lanzó un dardo directo contra Ciudadanos por la dimisión tras ser imputado por prevaricación uno de sus alcaldes en Andalucía-- sino que se diferencian por la manera que reaccionan ante esos casos. Orviz destacó que siempre se apunta más los corruptos en la adminstración pública que a los "corruptores" de la empresa privada y propuso que cualquier empresa condenada no pueda participar en concursos públicos; mientras que Castañón afirmó que a todos les puede pasar "pero a algunos no nos ha pasado"; algo que también despertó murmurllos entre el público.
No se profundizó mucho en el bloque de la regeneración --más allá de propuestas generales sobre transparencia y reformas en la Constitución-- porque Prendes supo llevar el debate a la cuestión del independentismo en Cataluña, con lo que consiguió repartir sus críticas al PP y al PSOE, cuyas candidatas se enzarzaron sobre los orígenes del auge soberanismo (para López Ares con la propuesta de Zapatero de aceptar el Estatut que saliera del parlamento catalán y para Lastra por el recurso ante el Constitucional de los conservadores) de manera que este bloque temático terminó siendo casi monopolizado por Cataluña antes que por Asturias.
En el bloque de bienestar social también un sólo asunto llegó a monopolizar la discusión, en esta ocasión, dirigido por Adriana Lastra que cargó contra la pretensión de Ciudadanos de suprimir penas específicas por violencia machista. Prendes recogió el guante para argumentar que "cada vez que hay una víctima podemos usar palabras más gruesas pero no acertamos a resolver el problema si no hay más medios". Aquí Lastra recurrió a la antigua militancia del hoy cabeza de lista de Ciudadanos en UPyD, la pasada legislatura, para recordarle que "apoyaste al PP en su lucha contra el aborto". El salario mínimo garantizado, en sus diversas denominaciones y modelos, fue un aspecto reivindicado por los tres partidos a la izquierda --PSOE, Podemos e IU-UP--; quizá en el momento en que más clara se vió la división en bloques ideológicos. Aunque también fue en el turno en el que el candidato naranja sacó a relucir su propuesta de un complemento a los salarios bajos pagado por el estado que Susana López Ares equiparó a las propuestas de la izquierda para "generar empleos ficticios" como los que aseguró conoció en La Habana con un hombre encargado de marcar los pisos en el ascensor de la universidad.
Nuevo y viejo
Llegados al último bloque --con un tercio del público ya habiendo desertado, mientras que entre los más irredentos algunos clamaban por abrir un turno de ruegos y preguntas para apelar ellos a los candidatos-- Lastra, Castañón, Orviz, López Ares y Prendes, aprovecharon sus minutos finales para marcar un mensaje definitivo. El de los socialistas fue describir una legislatura de "demolición del estado del bienestar" pero, ante todo para resaltar que "hay muchos caminos que llevan a Mariano Rajoy pero sólo uno que lleva al cambio". El candidato de Izquierda Unida apeló a "su mochila" de tradición en muchos frentes reivindicativos y para destacar que siempre habían sido coherentes en su discursu y su actuación si habían tenido oportunidad de participar en un gobierno. Sofía Castañón se dirigió al votante más joven, para el que el mileurismo pasó de pronto de ser un escándalo a un fortuna inalcanzable y destacó que sólo subiendo el poder adquisitivo de las personas podrá mejorar la economía. Prendes quiso presentar a Ciudadanos como una resurrección del "espíritu del 78", citó el Libertad sin ira de Jarcha, y se presentó como el cambio frente al bipartidismo. Y de nuevo, López Ares habló de pensiones, de que se ha avanzado en una recuperación "aunque aún queda mucho por hacer" y lanzó su último dardo a los naranjas porque "algunos sabemos dónde estamos y otros no saben ni de dónde vienen ni dónde van a acabar".
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