martes, 9 de abril de 2013

Manualillos para una crísis ( 1 )


El Rescate? sigue por ahí...


¿Por qué baja la prima de riesgo?, ¿estamos (de verdad) a salvo del rescate?

 

La presión sobre la deuda española remite, pese a los baches producidos por el rescate de Chipre, la recaída de Portugal y la inestabilidad en Italia.¿Qué está sucediendo?

Si el año pasado los inversores vivían con los nervios a flor de piel ante cualquier contratiempo que ocurriese en la zona euro, ahora parecen haberse blindado a prueba de bombas. Al menos, ésa es la conclusión que podría extraerse de la evolución de la prima de riesgo española, que ha vuelto a adelgazar hasta el nivel de los 350 puntos básicos, tras haberse quitado de encima la treintena de puntos 'extra' que se había echado desde el anuncio del rescate de Chipre, el 15 de marzo pasado. Pero, ¿qué significa esto?, ¿está el Gobierno de Rajoy en lo cierto, al apuntarse la medalla de haber conjurado el riesgo de rescate?
En realidad, los expertos señalan otro factor como responsable de esta mejoría del mercado de deuda, donde el bono español a diez años ya lucha por romper la resistencia del interés en el 4,7%. Concretamente, explican que existe un exceso de liquidez en el mercado debido a las políticas monetarias expansivas adoptadas por bancos centrales como el de Estados Unidos y más recientemente (y masivamente) el de Japón.
"Hay liquidez masiva en el mercado, con todos los bancos imprimiendo dinero a mansalva. Y ese dinero tiene que buscar rentabilidad donde sea", según Alberto Matellán, de Inverseguros.
El experto trader José Luis Cárpatos apunta asimismo que otra de las medidas adoptadas por estos bancos centrales, la compra de deuda estatal, ha provocado una gran bajada de las rentabilidades y una salida de los inversores de esos activos en busca de "algo más rentable". En ese sentido, hay "muchísimo dinero saliendo de Japón y entrando en activos con algo más de rentabilidad dentro de un rango de riesgo más o menos manejable, como la deuda del escalón inmediatamente inferior al de Alemania. Lo bueno es que también hay parte que parece que se está metiendo tanto la deuda española como la italiana, así que tenemos unos ataques bastante fuertes al soporte del 4,7% en el caso español", añadía José Luis Cárpatos.
En realidad, toda esta resistencia a las malas noticias sigue bebiendo de las declaraciones que el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, hizo el pasado verano a favor de la moneda única. Su intervención disipó las dudas sobre la pervivencia de la divisa europea, dando pie a la estabilización que viven los mercados desde entonces.
"Lo que dijo Draghi en agosto fue suficiente para con acabar el mayor riesgo que estaba echando atrás a los inversores, que era la fragmentación europea", explica Matellán. 
"Existe la perspectiva de que, pase lo que pase, al final el Banco Central Europeo acabará tomando medidas para reconducir la tensión del mercado", coincide en este sentido José Luis Martínez, estratega de Citi, quien también opina que en el mercado existe el convencimiento de que los países del euro, al final, "cumplirán con los ajustes".
Estas circunstancias también están teniendo reflejo en Portugal donde, ni tan siquiera la decisión del Tribunal Constitucional de declarar ilegal una parte decisiva de los ajustes adoptados por el país ha disparado la deuda. Así, el bono a diez años del país cotizaba ayer a media sesión en el 6,3%, lejísimos del 16% que llegó a tocar en los momentos de máxima tensión sobre la zona euro.
"Los inversores no han dado excesiva importancia a la inconstitucionalidad de las medidas en Portugal ya que el gobierno de Passos Coelho ya ha encontrado partidas donde recortar para poder cuadrar los presupuestos. Además, saben que el BCE comprará deuda portuguesa en caso de que el país así lo solicite, algo que hará llegado el caso dado que ya es un país rescatado", explicaba Soledad Pellón, estratega de mercado de IG Markets.
Este respaldo del BCE justificaría, asimismo, el hecho de que la incertidumbre sobre la economía española disminuyera 19 puntos en marzo pese a la crisis chipriota, según el índice IESE de incertidumbre económica. "No ha habido contagio de la situación financiera de Chipre", señalaba ayer el profesor del IESE y responsable del índice, Miguel Angel Ariño.
En relación con esto, Matellán cree, que se ha producido un cambio de percepción con respecto a España: "España tiene ahora mismo un riesgo más reducido. Primero, por el soporte implícito del BCE; segundo porque está colocando al mercado muy bien (ya ha colocado el 40% de sus necesidades para todo el año, según avanzó ayer el secretario general del Tesoro, Iñigo Fernández de Mesa)".
No obstante, hablar de esquivar el rescate le parecen palabras mayores: "Falta visibilidad. Es cierto que el nivel actual de diferencial (prima de riesgo) es compatible con los 38.000 millones presupuestados por el Gobierno para intereses de la deuda, pero resulta pronto para hablar más allá de cuatro meses", se escuda este experto.
Pellón coincidía en que España, "por el momento, no va a necesitar un rescate". Ahora bien, "hacer previsiones a más largo plazo es jugar con la bola de cristal ya que de repente podríamos ver oleadas de pánico y complicaciones que llevaran a nuestro gobierno a solicitar ayuda".

"Yo no diría rotundamente que el riesgo de asistencia (dejemos por el momento el rescate) se ha evitado del todo. Por el momento, el BCE ha puesto un techo implícito para la prima de riesgo, que no debería ser superior a los 400 puntos básicos, pero bajar los niveles de forma decidida y sostenida requiere de mas medidas de ajuste interno y externo, además de más claridad sobre el escenario macro", apunta por su parte Martínez. "Mientras todo esto no se aclare, sigo pensando en un rango de riesgo país de entre 350/400 puntos básicos a corto plazo", añadía este experto de Citi.
En todo caso, Matellán tampoco ve subidas de ese nivel si la liquidez proveniente de los Bancos Centrales continúa tan fuerte. Por este motivo, este experto considera que la compra de deuda soberana española puede ser una buena oportunidad en estos momentos, pues ofrece alta rentabilidad y un riesgo inferior al que suponía hace tan sólo unos meses.
En ese sentido, resulta interesante el hecho de que la deuda pública española haya comenzado a cotizar en el Sistema Electrónico de Negociación de Deuda (SEND), la plataforma de negociación de renta fija de Bolsas y Mercados Españoles (BME) dirigida a inversores particulares.
La negociación en el SEND salva uno de los inconvenientes que presentaba hasta ahora la deuda soberana, que era la dificultad para venderla antes de tiempo, al no existir un mercado electrónico, global y multilateral que permitiera hacerlo.
Para Martínez, en el corto plazo esta medida no tendrá efectos sobre el precio de la deuda española, pero a la larga mejorará la flexibilidad y profundidad de este mercado.

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