domingo, 7 de abril de 2013

Modelos a exportar....



Juan Roig, el hijo del "Porquero"


Fernando Miñana

Una biografía relata la extraordinaria historia del presidente de Mercadona, que convirtió en un imperio el negocio de cerdos de su padre.


El Rito' era un empleado de Mercadona, de nombre José Montoro, que trabajaba en el supermercado de Montcada (Barcelona) y que se quedó con un detalle crucial: la marca de cerveza que más se vendía era una que nunca variaba su precio. El fruto de la agudeza de 'El Rito' llegó a Juan Roig (Poble Nou, Valencia; 1949), el dueño de esta potente cadena de supermercados, quien lo convirtió en pilar de su negocio. Aquel detalle dio pie a su célebre Siempre Precios Bajos (SPB), una de las verdades invariables que rigen el mastodóntico negocio de este empresario que parece sacado de un cuadro de El Greco, como describe Manuel Mira, el escritor alicantino que ha elaborado una biografía no autorizada: 'Juan Roig. El emprendedor visionario' (La esfera de los libros).
Mira desgrana la figura del creador de una de las empresas más poderosas del país y expone que todo o casi todo lo que hace Roig está inventado. Porque, en realidad, el hallazgo de 'El Rito' convertido en SPB ya lo había acuñado antes Walmart, la cadena de distribución de alimentos más importante del mundo, como 'Every day low prices' (Cada día precios bajos).
Quizá el empresario cazó la idea en uno de los ejemplares de su vasta biblioteca sobre 'management', donde encontró también uno de sus libros favoritos, 'Pon tu corazón en ello', de Howard Schulz, el creador de Starbucks, la tienda de café que aparece cada diez esquinas. Y de donde sacó, cuando fue padrino de la promoción de su hija Juana en el Caxton College, un ejemplar, para cada una de las compañeras, de 'Nunca renuncies a tus sueños', de Augusto Cury, un estudioso sobre la inteligencia de Cristo.
Juan Roig, un tímido inexpugnable que se protege detrás de sus brazos cruzados, no tuvo la oportunidad de ir a colegios bilingües. Primero estudió en los Jesuitas de Valencia, donde quedó retratado como un alumno poco esforzado a quien los curas auguraban un futuro sin éxitos. «De seguir así, no será nada en la vida», sentenciaron. Su padre se lo llevó de allí, donde repitió 3º, a él y a su hermano Fernando, el más afín de los siete, para encerrarlo en La Concepción, un internado de los Franciscanos en el que tampoco brilló por sus calificaciones.
Muy pocos creían en él. Ni su padre, Francisco 'El Porquero' -Juan se autodenominaba hasta no hace mucho como 'el hijo del porquero'-, que vivía de los cerdos y levantó Cárnicas Roig, una musculosa empresa hasta que comenzó a languidecer a finales de los 70, que evolucionó hasta convertirse en Mercadona, y que Juan, tras una hábil y misteriosa jugada (compró las acciones a sus familiares a través de un préstamo, probablemente de Bancaja o del Banco de Valencia) terminó convirtiendo en un imperio tras aplicar el Modelo de Calidad Total.

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