Quien les escribe estas líneas, junto con nuestro compañero Victor García y otro acompañante, nos situábamos este martes al final de la recta de Jerez.Desde allí seguíamos el comportamiento de los monoplazas para sobre todo, observar a un MP4/30 prácticamente inédito hasta el momento.
La primera curva del trazado requiere una fuerte frenada en subida que detenga con decisión el coche, precisión de trazada para no perder el vértice y luego gas de forma decisiva. El piloto español ya había rodado un buen número de giros sin problemas. En un momento dado, marchaban seguidosKimi Raikkonen, Fernando Alonso y, a continuación, Nico Rosberg. “Pam, pam pam, pam…”. Freno, reducción brutal de marchas, y para dentro. Nos miramos y prácticamente nos dijimos lo mismo: “Oye, para llevar tan pocas vueltas este coche, el McLaren ha entrado muy ágil y decidido en la curva ¿no?”.
El tema podría haber quedado en simples impresiones subjetivas. Pero adquirían otro tinte cuando escuchábamos luego a Eric Bouiller en la rueda de prensa que culminaba la jornada: “Podías ver desde el muro de boxes queel coche era estable en la curva 1 y eso, cuando el Mercedes también estaba fuera en la pista”. “Vaya vaya”, nos dijimos, “la misma sensación, en el mismo punto...”.
No se trata de lanzar prematuras campanas al aire. Demasiadas pocas vueltas, como se encargó de repetir juiciosamente Bouiller. Pero daba la impresión de que un coche tan joven se desenvolvía con soltura en la pista y, sobre todo, no desentonaba con el Ferrari y el McLaren, con mayor número de giros. Parecía un monoplaza equilibrado. “Los comentarios del piloto fueron muy positivos. Los números dicen que el coche reacciona bien”, explicaba Bouiller, que también hablaba de “confianza” por parte del piloto. Por supuesto, el límite queda todavía lejísimos. Y sobre todo, su comparación con los rivales. ¿Podría ser el MP4-30 un monoplaza competitivo? Imposible saberlo por ahora. 

De momento, acudamos a ese sueño ideal para cualquier diseñador, ese ‘desiderátum’  que James Allison, el director técnico de Ferrari, nos recordaba en la presentación del SF15-T: “Cada año intentas conseguir lo mismo: transmitir la mayor cantidad posible de potencia al asfalto, pero también con manejabilidad en su entrega. Un gran nivel de apoyo aerodinámico, pero no una carga límite absoluta, sino optimizada para todo tipo de condiciones a las que el coche se enfrenta en la pista, en las curvas, en poco y mucho viento, en la recta... Se trata de lograr el mejor rendimiento aerodinámico en diferentes condiciones".
Hay más apartados. "También necesitas unas suspensiones características que permiten el correcto compromiso entre su funcionamiento sobre el asfalto y el apoyo de la plataforma aerodinámica arriba, para  ofrecer una buena carga  sin perder tracción y contacto con el asfalto”. El nirvana técnico, vamos.
Hasta qué punto el MP4-30 logre este equilibrio ideal está por ver. Tanto Alonso, como Button y Bouiller utilizaban términos como “agresivo”, “radical”, “revolucionario” y “extremo” para definir su nuevo monoplaza. El potencial de un ‘bicho’ así no se extrae en unos pocos días, y menos con Honda aterrizando en la Fórmula 1.
Pero si el MP4-30  se aproximara a ese nirvana del que hablaba James Allison, si esas iniciales sensaciones entre un Ferrari y un Mercedes en la primera curva de Jerez se confirmaran… quién sabe lo que Fernando Alonso y Jenson Button podrían tener entre manos a partir de la segunda mitad de la temporada 2015.