lunes, 29 de agosto de 2022

Macron renuncia a la " Grandeur "

El fin de la abundancia Emmanuel Macron Pedro Luis Angosto PEDRO LUIS ANGOSTO 29 DE AGOSTO DE 2022, 11:42 Macron es mejor que Le Pen, pero no es un gobernante ideal. Si bien muchos respiramos aliviados al saber que la ultraderecha no se haría con el poder en Francia, no es menos cierto que el presidente galo no se ha caracterizado por llevar a cabo una política redistributiva ni por asistir a quienes menos tienen, antes al contrario, su verdadero empeño ha sido tener contentos a los más poderosos y codearse con ellos en una búsqueda equivocada de la grandeza perdida. En una Europa a la deriva, que por otro lado ha conseguido niveles de coordinación impensables antes de la pandemia, Macron es un mal menor, pero no por ello deja de ser un mal, el que representa la política de los últimos años, esa que cada día crea más excluidos y por tanto contrarios al sistema. Hace unos días, el presidente francés afirmó que habíamos llegado al fin de la abundancia. Acostumbrado como muchos de sus antecesores a las grandes frases para la historia, no sabemos a ciencia cierta lo que quiso decir Macron, si se refería a que habíamos llegado a un tiempo en el que deberíamos terminar con el derroche o a otro en el que la escasez de bienes y suministros de primera necesidad marcarían nuestra cotidianidad. Pienso que se refería a lo primero, sin embargo me parece que Macron no se da cuenta de que hace mucho tiempo que gran parte de los franceses, de los españoles, los italianos o los alemanes no se pueden permitir malgastar, derrochar o despilfarrar porque viven al día o han de esforzarse sobremanera para cubrir los gastos domésticos y que son sus amigos, los grandes oligarcas del continente los que han tirado y tiran el dinero con desenfreno, los que se llevaron las industrias a Oriente para abaratar costes, es decir para bajar salarios y empobrecer a los habitantes de sus respectivos países. Todo con el consentimiento de gobiernos como el suyo. Europa sigue siendo un continente rico, uno de los más ricos, pero la política neoliberal la ha puesto en el camino de la pobreza porque un número cada vez mayor de sus ciudadanos no encuentra los ingresos suficientes para poder llevar una vida digna. No una vida de lujo y despilfarro como decía Fernando Fernán Gómez, sino una vida normal en la que sea posible tener una casa, un frigorífico con alimentos decentes y un árbol en la puerta de casa. Europa va camino a la pobreza por políticos como Macron y la pobreza no es ya la esperanza revolucionaria que fue cuando de verdad la mayoría de la población vivía en esa situación, sino que es el fermento de la reacción, de la involución, del regreso al poder de los peores, de los hombres del antiguo régimen que fueron relegados a la oscuridad por el avance del progreso que aportaban las ideas liberalizadoras. Europa tiene que forzar la negociación, ha de buscar como sea el fin de la guerra por vías diplomáticas, si no, no sólo será el final de la abundancia, sino también el de la democracia Europa no está en guerra. Al menos no debía estarlo. Rusia invadió Ucrania porque la política exterior norteamericana pretendía aislarla y dejarla como un enorme cabo suelto en el concierto de las naciones. Después de años y años de negociaciones al más alto nivel, no se dio a Rusia otra salida que la del sometimiento o la guerra y, claro, los dirigentes autoritarios nunca tienen dudas ante esa disyuntiva, más cuando se posee uno de los mayores arsenales atómicos del mundo, Ningunear a Rusia, no ceder a ninguna de sus peticiones, llevar hasta el extremo políticas expansivas de cerco militar nos han llevado a una situación que habría sido perfectamente evitable si en vez de buscar salidas extremas se hubiese bregado por una solución de concordia en la que todos perdiesen y todos ganasen. No ha sido así, Europa, la Europa de Macron y Merkel, de Draghi y de Orban -sí, Orban también es Europa- decidió seguir a Estados Unidos, apoyar su estrategia de acoso y derribo, atreviéndose a cosas tan demenciales como bloquear las importaciones de Rusia: Si dependes del gas, del cereal, de los abonos rusos, ¿cómo es posible que te atrevas a amenazar al que te los vende cuando los puede vender en cualquier otra parte del mundo? ¿Cómo es posible que la estrategia exterior europea ante la invasión de Ucrania haya producido un efecto tan pernicioso para los europeos sin que Rusia haya dado la más mínima muestra de rectificación? ¿No sabían los dirigentes de la Unión Europea el efecto rebote que tendría esa política irracional? ¿Desconocían la crisis que sus decisiones ocasionarían? ¿Ignoraban que tales decisiones no beneficiarían en nada al gobierno derechista de Zelensky ni contribuirían a aminorar los desastres de la guerra mientras que si coadyubaría a empobrecer a la propia Unión? A la hora de tomar decisiones ante situaciones de la máxima gravedad es preciso confrontar ideas, poner unas contra otras, evaluar sus efectos con la máxima precisión y considerar si con ellas se consiguen los efectos deseados. Es evidente que, en su seguidismo ciego respecto a Estados Unidos, la Unión Europea se ha equivocado. No ha conseguido detener la guerra, ni asfixiar económicamente a Rusia ni disminuir la destrucción de las ciudades ucranianas, se ve obligada a quemar carbón de nuevo en plena transición a un modelo energético verde, compra gas yanqui ultracontaminante producido por fracking y empobrece a sus ciudadanos, cada vez más castigados por un proceso progresivo de pauperización que contrasta con el exponencial enriquecimiento de sus oligarcas y de las grandes compañías transnacionales que imponen su ley al margen de la Ley. No, Europa no está en guerra, Europa ha puesto en marcha una estrategia tan absurda que lo único que ha conseguido ha sido castigar a sus ciudadanos, ayudando de ese modo a que el descontento crezca y alimente al monstruo ultraderechista. Pero es que además, los dirigentes europeos parecen no haber entendido lo que está pasando, y si lo entienden no lo quieren explicar: Aquí se trata de un cambio geoestratégico que pretende situar otro centro económico del mundo en el eje Moscú-Pekín, Moscú como suministrador abundante de materias primas, Pekín como la fábrica del mundo que ayudaron a construir los grandes emprendedores europeos y americanos. No entender eso es como escupir al cielo, no negociar partiendo de ese conocimiento, no llegar a acuerdos para canalizar las nuevas relaciones internacionales inevitables es abundar en el error y en la insustancialidad de la Unión Europea en la esfera mundial. Europa tiene que forzar la negociación, ha de buscar como sea el fin de la guerra por vías diplomáticas partiendo de la nueva realidad. Si no es capaz de ver el horizonte que se está dibujando, de situarse en él con habilidad, sin seguidismo, no sólo será el final de la abundancia, sino también el de la democracia que creó tras la II Guerra Mundial ese espacio geográfico más próspero y justo de la historia.

Y se quedó.....o casi!

EL POSO DE LA HISTORIA La claudicación del liberalismo español ante la Iglesia católica Cruz Cándido Marquesán Millán CÁNDIDO MARQUESÁN MILLÁN 28 DE AGOSTO DE 2022, 16:45 José María Ridao en el libro La República encantada. Tradición, tolerancia y liberalismo en España nos cuenta que José María Blanco White participó activamente en el proceso de la convocatoria de las Cortes que redactaron la Constitución de 1812. En Sevilla, poniéndose a disposición de la Junta Central, Quintana le encargó la dirección del Semanario Patriótico, junto al turolense de Santa Eulalia del Campo, Isidoro de Antillón, con el objetivo de contar la historia del levantamiento contra los franceses e informar del proceso político para recomponer la legitimidad del poder interrumpida por los franceses. Por presiones el Semanario Patriótico fue clausurado. Luego recibió un encargo a través de Jovellanos, esta vez de la Universidad de Sevilla, para participar en la redacción de un informe sobre la convocatoria, composición y funcionamiento de las Cortes. Es convocado por la universidad a trabajar con un doctor en Derecho, Seone, y entre ambos acuerdan las ideas que lo inspirarían. En esencia, se pretendía prescindir de las antiguas formas y privilegios, así como establecer una sola cámara. Para recabar información entró a un sótano de Sevilla del Tribunal de la Inquisición, donde había montones de libros, llenos de polvo y corroídos por los gusanos, entre ellos los ejemplares casi completos de la Enciclopedia. Esos volúmenes de la Enciclopedia serán decisivos para orientar su reflexión posterior, ya en Inglaterra, donde se exilió en 1810 por el avance de los franceses sobre Sevilla, porque el país ya se le ha hecho irrespirable. La multinacional Iglesia S.A. Merece la pena leer el texto de Blanco White de su Autobiografía, en el que describe en unos párrafos impresionantes, sus impresiones en los sótanos del Tribunal de la Inquisición. Son todo un símbolo de la intolerancia religiosa en nuestra historia, que no va desaparecer con la Constitución de Cádiz. Según Ridao son unos de los párrafos más representativos y conmovedores de la historia de la tolerancia y el liberalismo en España: “El suelo estaba cubierto de grandes montones de libros; el polvo, que en los ardientes veranos de Andalucía penetra hasta los rincones más ocultos, había formado sobre ellos una espesa capa de más de un cuarto de pulgada. Al mover los dispersos volúmenes para reunir unos cuantos libros de valor, el secretario y yo nos vimos envueltos en una nube de polvo. Pero no había dificultad que pudiera detenerme. Conseguí dos ejemplares casi completos de la Enciclopedia. El Tribunal tenía que haber recogido con mucha frecuencia esta obra, porque el suelo estaba prácticamente sembrado de volúmenes de sus diversos diccionarios, revueltos en el mayor desorden. No recuerdo que otros libros fui capaz de salvar de los gusanos, que con un poder devorador difícilmente comprensible para los que no hayan visto sus estragos en las regiones de clima cálido, habían ya reducido a fragmentos un gran número de volúmenes. Seoane y yo nos repartimos equitativamente los libros rescatados y, como la Inquisición dejó de existir poco tiempo después bajo el pasajero reinado de los Bonaparte, es posible que los que me tocarán a mí estén todavía en poder de algunos amigos españoles”. Articulo12 Artículo 12 Constitución de Cádiz: “La religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica, romana, única verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas y prohíbe el ejercicio de cualquiera otra” Blanco White instalado en Londres en su libro Las Cartas de Juan Sintierra analiza el proceso constituyente de Cádiz. El análisis de la realidad española trasciende con mucho la labor de las Cortes de Cádiz, arrojando una luz impresionante sobre el origen de la intolerancia en España. Muestra su compromiso con la Constitución, a pesar de los defectos que ha visto en su elaboración y en su articulado. Especialmente su crítica va dirigida al artículo 12: “La religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica, romana, única verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas y prohíbe el ejercicio de cualquiera otra”. Según el profesor de la Universidad de Granada, Diego Sevilla Merino, la radicalidad de la redacción de tal artículo es absoluta. Sorprende que las Cortes pronuncien un juicio sobre la veracidad y el valor de unas creencias (“única verdadera”), más propio de filósofos y teólogos que de políticos. “Encarga a la Nación su protección”, ante lo que cabe preguntarse qué tipo de amenazas la asediaban. Si, lamentablemente, se pensase que el peligro estaba en la libertad de expresar los ciudadanos sus ideas y opiniones en materia religiosa, nos encontraríamos ante un planteamiento más propio de un Estado absolutista que constitucional, pues lo que se estaba mandando al Estado era que actuase en contra de los ciudadanos y de su libertad de pensamiento y expresión. Pretendían –¡qué ingenuidad de los legisladores!– determinar el futuro (“será perpetuamente”), como si estuviese en la voluntad de los legisladores decidir lo que ocurrirá en el futuro. El nefasto papel de la iglesia en la historia de España Manifestaban una completa intolerancia (“prohíbe el ejercicio de cualquier otra”) por lo que a los no católicos se les ponía en la tesitura de apostatar, aceptar su persecución o incurrir en la hipocresía. Evidentemente ningún liberal podía comulgar con semejante artículo, ya que va en contra de la doctrina común liberal que defiende el pluralismo ideológico, incluido el de las creencias religiosas. Como liberal Blanco White no puede aceptarlo. Se vuelve a repetir la historia, un mismo y fatal fenómeno: la asociación del poder con el credo católico. Es esta invariable asociación impuesta desde los Reyes Católicos. Blanco White, al advertir que los constituyentes de Cádiz actúan sobre el principio político que asocia la condición de español a la de católico, deja de albergar esperanzas sobre el futuro de la Constitución y del país en su conjunto. Profundizando algo más en el tema religioso de la Constitución de 1812, siguiendo a Diego Sevilla Merino, nos encontramos con que la religión la impregna por completo, si bien es en el artículo 12, como hemos señalado, donde se prescribe el lugar y la importancia que debía tener dentro del ordenamiento legal de España. Ningún diputado iba a discutir la identificación de España con la religión católica pues la asociación entre nación y religión se aceptaba de manera tan natural como la existencia de la monarquía, es decir, como una seña de la identidad nacional. Así lo recogía la propuesta de la Comisión presidida por Muñoz Torrero: “La nación española profesa la religión católica, apostólica, romana, única verdadera, con exclusión de cualquier otra”. Sin embargo, tal redacción fue considerada insuficiente por los diputados más conservadores y en atención a ellos se llegó a la redacción que quedó como definitiva en el artículo 12, antes citado. Según el profesor, Cayetano Núñez Rivero, no obstante, aunque el citado artículo fuera aprobado, ello no obsta, para que se produjeran algunas intervenciones al respecto, que podemos considerar altamente representativas del parecer del bando conservador, entre las mismas, merece la atención la protagonizada por Pedro Inguanzo y Rivero-diputado por Asturias calificado por Menéndez Pelayo como el director del partido católico en las Cortes. A la vuelta del absolutismo con Fernando VII, fue nombrado obispo de Zamora y posteriormente Arzobispo de Toledo-, el día 2 de septiembre de 1811. ¿Qué le pasa a este país con la Iglesia Católica? En su alocución, que reproduzco íntegra a continuación, expone tres puntos básicos que significan el núcleo del pensamiento político al respecto, del sector católico conservador español y que impregnará no sólo el texto de Cádiz, sino la vida política española por más de un siglo: a) Que la religión católica es la primera y más importante fuente del Derecho español. b) Que la confesionalidad católica del Estado debe tener un carácter excluyente. c) Que el elemento sustancial de la Nación y del concepto de nacionalidad española es la religión católica. Debiendo excluirse de la misma a aquellos que no la profesen. “Decir que la Nación española profesa la religión católica, vida política española es decir un puro hecho. Un hecho no es una ley, no induce obligación, y aquí se trata de leyes, y leyes fundamentales. “Que la Nación española profesa la religión católica;” esta proposición no dice más que una anunciativa como esta: “los musulmanes profesan la religión de Mahoma, los judíos la de Moisés”. La religión debe entrar en la Constitución como una ley que obligue a todos los españoles a profesarla, de modo que ninguno pueda ser tenido por tal sin esta circunstancia. La religión es la primera de todas las leyes fundamentales, porque todas las demás estriban en ella; y sin ella, y sin los preceptos que por ella comunica su divino autor, no tienen fuerza ni obediencia las leyes humanas, y todo el edificio de la sociedad viene por tierra. Es también la más esencial, porque la Nación será tan Nación siendo monárquica como democrática, u otro cualquier Gobierno; pero no será tan religiosa no siendo católica, y debe serlo igual en toda forma de gobierno. Así, me opongo a que el artículo corra como viene, y me parece que debe extenderse de modo que abrace los extremos indicados: esto es, que se proponga como ley primera y antigua fundamental del Estado, que debe subsistir perpetuamente, sin que alguno que no la profesa pueda ser tenido por español, ni gozarlos derechos de tal”. La protección de la Iglesia por parte del Estado y el carácter excluyente de la misma se pone de nuevo de manifiesto en el juramento que el Rey debe hacer ante las Cortes en el momento de su advenimiento al trono La protección de la Iglesia por parte del Estado y el carácter excluyente de la misma se pone de nuevo de manifiesto en el juramento que el Rey debe hacer ante las Cortes en el momento de su advenimiento al trono, “N. (aquí su nombre)por la gracia de Dios y la Constitución de la Monarquía española, Rey de las Españas; juro por Dios y por los Santos Evangelios que defenderé y conservaré la Religión Católica, Apostólica, Romana, sin permitir otra alguna en el reino: que guardaré y haré guardar la Constitución política y leyes de la Monarquía española, no mirando en cuanto hiciere sino al bien y provecho de ella: que no enajenaré, cederé ni desmembraré parte alguna del reino: que no exigiré jamás cantidad alguna de frutos, dinero ni otra cosa, sino las que hubieren decretado las Cortes: que no tomaré jamás a nadie su propiedad y que respetaré sobre todo la libertad política de la Nación, y la personal de cada individuo: y si en lo que he jurado, o parte de ello, lo contrario hiciere, no debo ser obedecido; antes aquello en que contraviniere, sea nulo y de ningún valor. Así Dios me ayude, y sea en mi defensa; y si no, me lo demande”, similar al que debe llevar a cabo el Príncipe de Asturias, llegando a la edad de catorce años, «N. (aquí el nombre), Príncipe de Asturias, juro por Dios y por los Santos Evangelios, que defenderé y conservaré la Religión Católica, Apostólica, Romana, sin permitir otra alguna en el reino; que guardaré la Constitución política de la Monarquía española, y que seré fiel y obediente al Rey. Así Dios me ayude”. España un país extraño. La iglesia no investiga sus abusos sexuales La confesionalidad católica del Estado se pone igualmente de manifiesto en el acto de juramento de los diputados, “En todos los años el día 25 de febrero se celebrará la última junta preparatoria, en la que se hará por todos los diputados, poniendo la mano sobre los Santos Evangelios, el juramento siguiente: ¿Juráis defender y conservar la Religión Católica, Apostólica, Romana, sin admitir otra alguna en el reino? —R. Sí juro. ¿Juráis guardar y hacer guardar religiosamente la Constitución política de la Monarquía española, sancionada por las Cortes generales y extraordinarias de la Nación en el año de mil ochocientos y doce? —R. Sí juro. ¿Juráis haberos bien y fielmente en el encargo que la Nación os ha encomendado, mirando en todo por el bien y prosperidad de la misma Nación? —R. Sí juro. Si así lo hiciereis, Dios os lo premie; y si no, os lo demande”. La comentada confesionalidad se manifiesta en otros artículos, sobre los que no me puedo extender. Sí que mostraré el art. 366: “En todos los pueblos de la Monarquía se establecerán escuelas de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar, y el catecismo de la religión católica, que comprenderá también una breve exposición de las obligaciones civiles.” Es muy interesante el tratamiento educativo en la Constitución, así como el compromiso de su enseñanza en los establecimientos educativos, cuyo correlato sería hoy la “Educación para la ciudadanía”, o “Valores Cívicos y Sociales”, además del texto constitucional. Las Santas Misiones de la Iglesia Católica para recatolizar a los españoles en el franquismo Retorno a las consideraciones de Diego Sevilla Merino. Evidentemente ningún liberal podía comulgar con semejantes contenidos de confesionalidad excluyente en la Constitución. Estamos ante una cuestión fundamental para la doctrina común liberal que parte de la autonomía personal y sólo podía abogar por la libertad, la tolerancia y el pluralismo. Digamos también que desde la Paz de Westfalia (1648), con la que se puso fin a las guerras de religión en Europa, se fue asumiendo la tolerancia religiosa de modo que se generalizó el respeto a las creencias de cada individuo. Esta tendencia había sido ampliamente fundamentada por parte de los principales pensadores europeos: Spinoza, Locke, Montesquieu, Diderot, Voltaire, Rousseau, Kant… e incluso había sido objeto de obras específicas por parte de algunos de ellos como Locke (1689) y Voltaire (1767). Por eso se comprende que Blanco White, uno de los más genuinos liberales españoles, rechazase por completo la redacción del artículo 12 pues para él, como no podía ser de otra forma, la tolerancia era un valor básico e imprescindible para el desarrollo de las personas y las sociedades. Consideraba que, sin libertad de pensamientos y creencias, es imposible cualquier tipo efectivo de libertad; incluso hará suyo el pensamiento de Locke de que “el verdadero modo de defender la pureza de la religión, y la honra de Dios que se busca en ella, es dejar abierta la puerta para que cada cual tome el partido que su corazón le dicte; y no obligar a nadie a que al error una el perjurio. Y es que, de una parte, nada más contrario al liberalismo que las imposiciones dogmáticas; y, de otra, si en una constitución se prohíbe la libertad de pensamiento-opinión-creencias, se está contradiciendo también cualquier libertad. La explicación al extremoso artículo 12, se debió a una cesión que aceptaron los liberales no porque aprobasen su contenido, sino para evitar males mayores Cuando se buscan explicaciones a tan extremoso artículo, es un lugar común referirse a la justificación que daba Argüelles en su Examen histórico de la reforma constitucional de España, que publicó prudentemente en Londres más de veinte años después. Según su testimonio, se trató de una cesión que aceptaron los liberales no porque aprobasen su contenido, sino para evitar males mayores. Se trataba de una estrategia de transacción en la que se aceptaban las exigencias máximas de los conservadores a cambio de salvar la convivencia y otros planteamientos que se consideraban básicos en una constitución: la soberanía de la nación, la prevalencia de las Cortes sobre el monarca, la división de poderes, la supresión de la Inquisición y la libertad de imprenta si bien limitada a lo político y sometida en lo religioso al control eclesiástico como ya hemos indicado. La Iglesia Católica, una catástrofe para la España contemporánea Doscientos años después atestiguaríamos que muy poco hubieran podido hacer los diputados liberales no sólo frente al dogmatismo confesional de los absolutistas sino frente a mentalidades, actitudes e intereses tan fuertemente enraizados en la realidad del país. Era, pues, razonable esperar a tiempos mejores que tardarían, mucho más de lo que pensaban, en llegar. Ese avance confiado a las luces y a la ‘ilustrada controversia de los escritores’ se iba a producir con exasperante lentitud. El liberalismo español no solo claudicó ante la Iglesia católica en la Constitución de Cádiz, lo hizo también en la primera mitad del siglo XIX a excepción en el terreno financiero Vemos pues que el liberalismo español no solo claudicó ante la Iglesia católica en la Constitución de Cádiz, lo hizo también en la primera mitad del siglo XIX a excepción en el terreno financiero. El liberalismo también claudicó ante la monarquía y el ejército, mas esto es otra cuestión, que ya lo he tratado en artículos anteriores. La claudicación ante la monarquía en el artículo de este mismo medio Ante la imposibilidad de abolir la Monarquía, se debe republicanizar. Y la claudicación ante el ejército en un artículo de El Periódico de Aragón, titulado El militarismo en la España contemporánea, en el que recurrí al libro de Josep M. Colomer en España: la historia de una frustración. Retornando al tema religioso en la Constitución de Cádiz. El liberalismo ni se planteó la separación de la Iglesia y el Estado, ni se cuestionó la confesionalidad, ni se discutió el papel de las congregaciones religiosas en la enseñanza o en la beneficencia. El intento secularizador del Sexenio fracasó y con la Restauración volvió la confesionalidad con una tolerancia religiosa limitada. La Segunda República supuso el triunfo de postulados secularizadores. Es el poso de la historia. La Monarquía, Ejército e Iglesia, son las instituciones más privilegiadas y blindadas de nuestra Constitución de 1978 El golpe militar de 1936 vinculó su sentido al de una “cruzada” en defensa de la religión y con el franquismo volvió la confesionalidad y la intolerancia. Curiosamente, antes de que finalizase el régimen, la libertad religiosa vendría de los cambios en la Iglesia con el Concilio Vaticano II al romper con su tradicional intransigencia y con su exigencia de que se le reconociera como única poseedora de la verdad. Esta postura eclesiástica tuvo como consecuencia indirecta que la Iglesia española pidiera al Estado un cambio en su confesionalidad, que solo culminará con la llegada de la democracia y la Constitución de 1978. Una confesionalidad camuflada, ya que un Estado «aconfesional» paga a los profesores de religión católica en los centros educativos para que impartan doctrina. La sexualidad en el mundo cristiano Termino con una referencia a la Encyclopédie Methodique, donde apareció el artículo “Espagne”, de Masson de Morvillers, en el que se dice: “El español tiene aptitud para las ciencias, existen muchos libros, y, sin embargo, quizá sea la nación más ignorante de Europa. ¿Qué se puede esperar de un pueblo que necesita permiso de un fraile para leer y pensar? Si es una obra inteligente, valiente, pensada, se la quema como atentatoria contra la religión, las costumbres, el bien del Estado: un libro impreso en España sufre regularmente seis censuras antes de poder ver la luz, y son un miserable franciscano o un bárbaro dominicano quienes deben permitir a un hombre de letras tener genio”. El peso de la Contrarreforma en el devenir posterior de la historia de España lo ha explicado de forma lúcida el analista político Jorge Dioni López, el cual escribió en 2013: “Entre pagar investigadores o profesores de religión, el gobierno opta por lo segundo”. Todo lo descrito referente a nuestra historia, deja una huella. Es el poso de la historia. Por ende, la Monarquía, Ejército e Iglesia, son las instituciones más privilegiadas y blindadas de nuestra Constitución de 1978, tal como describí en este mismo medio en un artículo al respecto. Como también, todo aquel medianamente conocedor de nuestra historia debe conocer que estas tres instituciones han sido un impedimento para el progreso social, económico, cultural y político de esa España, que tanto dicen amar y que quieren patrimonializar.

Sostenes indispensables a la ,,,,,

Espera de actualización.... El gasto en pensiones contributivas se sitúa en el 11,8% del PIB La nómina de las pensiones de agosto alcanza los 10.857 millones de euros PARQUE-PARA-MAYORES-EN-BILBAO-08 Nuevatribuna NT | REDACCIÓN28 DE AGOSTO DE 2022, 12:01 A 1 de agosto, la nómina mensual de las prestaciones contributivas de la Seguridad Social ascendió a 10.856,9 millones de euros. El incremento interanual se sitúa en el 4,6% en términos homogéneos. Distribución según clase de pensión Pensión media Complementos de brecha de género Clases Pasivas Distribución según clase de pensión Tres cuartas partes de la nómina de pensiones contributivas de agosto ha ido a pensiones de jubilación, en concreto, el 72,4%, es decir, 7.860,1 millones de euros. Si se tiene en cuenta el número de pensionistas, este se eleva a algo más de 9 millones de personas, de las cuales 4,6 millones son hombres pensionistas y 4,4 millones, mujeres A pensiones de viudedad se han destinado 1.832,7 millones de euros, mientras que la nómina de las prestaciones por incapacidad permanente, por su parte, asciende a 985,3 millones; la de orfandad, a 150,5 millones de euros y las prestaciones en favor de familiares, a 28,4 millones. De las 9.948.815 pensiones contributivas abonadas, un 0,9% más que en el mismo mes de 2021, 6.258.422 son de jubilación, 2.350.745 de viudedad, 951.986 de incapacidad permanente, 343.182 de orfandad y 44.480 en favor de familiares. Si se tiene en cuenta el número de pensionistas, este se eleva a algo más de 9 millones de personas, de las cuales 4,6 millones son hombres pensionistas y 4,4 millones, mujeres. La proporción de pensiones por pensionista es de 1,1 prestaciones por persona. La pensión principal es la de jubilación para 6,1 millones de personas y la de viudedad lo es para 1,6 millones. Les siguen los perceptores de incapacidad permanente (946.478), orfandad (325.853) y favor de familiares (43.725). Pensión media La pensión media del sistema asciende en agosto a 1.091,3 euros mensuales. Esta cuantía, que comprende las distintas clases de pensión (jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y en favor de familiares), ha aumentado en el último año un 5,3%; en términos homogéneos, un 3,7%. La cuantía media de las nuevas altas de jubilación en el sistema ascendió en el mes de julio de 2022 a 1.396,1 euros mensuales La pensión media de jubilación del sistema, por su parte, se sitúa en 1.256 euros. Por regímenes, la pensión media de jubilación procedente del Régimen General es de 1.404,4 euros al mes, mientras que la más baja la registra el Régimen de Autónomos, de 836,1 euros/mes. En la Minería del Carbón, la media de jubilación mensual se sitúa en 2.447,8 euros y es de 1.394,4 euros en el Régimen del Mar. La cuantía media de las nuevas altas de jubilación en el sistema ascendió en el mes de julio de 2022 a 1.396,1 euros mensuales. Por su parte, la pensión media de viudedad en vigor en agosto es de 779,6 euros al mes. Complementos de brecha de género Con fecha 1 de agosto, 302.576 pensiones han percibido el complemento por brecha de género, de las que más del 93,2% son mujeres (281.955). El importe medio mensual de este complemento en la pensión es de 61,6 euros. De las 302.576 pensiones complementadas, el 21,3% corresponde a pensionistas con un hijo (64.401), que anteriormente no tenían acceso con el complemento de maternidad. Además, el 47,3% de los beneficiarios cuentan con dos hijos (143.209); el 20,1%, con tres (60.753) y con cuatro hijos, el 11,3% (34.213). Este complemento de brecha, vigente desde febrero de 2021, consiste en una cuantía fija, tras la revalorización aplicada en 2022, de 28 euros al mes por hijo, que se aplica desde el primer hijo, a diferencia del complemento de maternidad anterior. Se solicita a la vez que se solicita la pensión. Clases Pasivas Por su parte, la nómina mensual de pensiones de Clases Pasivas ascendió a 1.318,73 millones de euros en el mes de julio de 2022, último dato disponible. El número de pensiones en vigor ascendió a 683.331, 12.410 pensiones más que en el mismo mes del año anterior (1,85% de variación anual). El Régimen de Clases Pasivas del Estado incluye fundamentalmente al personal militar y al personal civil de la Administración General del Estado, de la Administración de Justicia, de las Cortes Generales y de otros órganos constitucionales o estatales, así como a los funcionarios transferidos a las comunidades autónomas.

domingo, 28 de agosto de 2022

Sin duda......

"La mayor carga que pesa hoy sobre el socialismo se llama Rusia..." Jörn Schütrumpf 08/08/2022 COMPARTIR:Facebook Twitter Telegram Jörn Schütrumpf es un historiador, escritor y editor alemán. Ha sido el editor de la prestigiosa editorial alemana Karl Dietz durante más de una década. En la Fundación Rosa Luxemburg ha sido el responsable del Centro de Investigación sobre la obra de Rosa Luxemburg. Autor de diversos libros sobre Rosa Luxemburg, la revolución alemana, la revolución rusa, autor de biografías como la de la escritora y pensadora Johanna Berta Julie von Westphalen, más conocida como Jenny Marx, la del revolucionario polaco-alemán Leo Jogiches, de la revolucionaria italiana de origen ucraniano Angelica Balabanoff, además de compilador y editor de los escritos y correspondencia del dirigente marxista revolucionario alemán Paul Levi, editados bajo el título “Sin una gota de sangre lacaya” en la editorial Karl Dietz. A principios de 2022 apareció su último libro con un título que, de entrada, llama la atención: “Paul Levi- Rosa Luxemburg: La revolución rusa. Nueva edición de unos escritos muy citados, pero poco leídos”. Como es sabido, Paul Levi fue el primer editor del escrito de Rosa Luxemburg sobre la revolución rusa, aparecido en 1922. Los escritos de Levi que aparecen en el libro, además del texto original de Rosa sobre la revolución rusa y una introducción de Levi al mismo, así como los fragmentos del prefacio que reproducimos, muestran el alejamiento de Levi de los bolcheviques en la misma línea que ya muestra Rosa en su escrito y que hubieran seguido ella y Karl Liebneckt de continuar con vida - como asegura Arthur Rosenberg -, criticando por un lado las concesiones al campesinado y el abandono de la lucha de clases dentro del estado socialista, la deriva antidemocrática de los bolcheviques y culminando en la advertencia del peligro que suponía la pérdida de la idea del socialismo para el movimiento socialista occidental y la clase obrera, debido a la degeneración posterior del estado soviético. Sin Permiso ofrece en exclusiva la traducción por primera vez al castellano del prefacio del autor.[1] SP "Rusia ha - quoad comunismo - colapsado" (Levi 1922a) [2] La frase más citada de Rosa Luxemburg dice: "La libertad es siempre la libertad de los que piensan diferente". Procede de su texto "Sobre la revolución rusa", publicado por primera vez por Paul Levi en 1922.[3] El pasaje completo dice: "La libertad solo para los partidarios del gobierno, solo para los miembros de un partido -por muy numerosos que sean- no es ninguna libertad. La libertad es siempre la libertad de los disidentes. No por un fanatismo hacia la "justicia", sino porque todo lo que es vigorizante, saludable y purificador de la libertad política pende de esta esencia y pierde su efectividad cuando la "libertad" se convierte en un privilegio." (Luxemburg 1974 [19181]: 359)[4] Esta frase no solo es la más conocida de Rosa Luxemburg, sino también la más incomprendida. Y eso no se dirige en absoluto, ni siquiera principalmente, a los "profesionales de la mala interpretación" como Heinrich August Winkler. Winkler es uno de los que parecen estar convencidos de que el texto de Rosa Luxemburg puede ser "interpretado" sin problema hoy en día, porque -y probablemente en esto tiene razón- este texto no solo no se analiza, sino que ni siquiera se lee. Esto anima a Winkler, acerca de la libertad de los que difieren en la forma de pensar, para difundir: "... y estas palabras sobre la libertad de los disidentes se refieren al pluralismo socialista, a la diversidad de opiniones en el campo revolucionario. No significa libertad para los opositores a la revolución [...]" (Winkler 2011) Incluso Christina Morina, que, por la razón que sea, se la tilda de vez en cuando como experta en marxismo, afirmaba en 2019 con toda seriedad que la máxima de Rosa Luxemburg sobre la "libertad de los disidentes" se limita a un "pluralismo socialista en el marco de una dictadura del proletariado [...]" (Morina 2019). De todas formas, detenerse en estos expertos solo distrae de lo esencial. Resulta más grave aún que el texto de Rosa Luxemburg que se presenta aquí junto con otros textos de Paul Levi, en gran parte olvidados, suele quedarse por regla general en una "mera discusión" sin incluir los puntos de vista revolucionarios fundamentales de Rosa Luxemburg, que precisamente no se encuentran en este texto. En concreto, son: En primer lugar, tres días después de la masacre del Palacio de Invierno de Petersburgo (9 o 22 de enero de 1905, según el calendario), Rosa Luxemburg había hecho un esbozo en el periódico "Neue Zeit" de las fuerzas motrices y los límites de la revolución que acababa de estallar: "Rusia entra en la escena mundial revolucionaria como el país políticamente más atrasado; desde el punto de vista del desarrollo de la clase burguesa, no se puede comparar con la Alemania anterior a marzo. (l) Solo por esta razón, en contra de toda la opinión general, la actual revolución rusa tiene el carácter de clase proletario más pronunciado de todas las revoluciones anteriores. Es cierto que los objetivos inmediatos de la actual sublevación en Rusia no van más allá de una constitución democrático-burguesa del estado, y el resultado final de la crisis, que puede durar y muy probablemente durará años, no será posiblemente más que una miserable constitución [de una monarquía] constitucional con una rápida alternancia de flujos y reflujos.[5] Y, sin embargo, la revolución, condenada históricamente al parto de estos engendros burgueses (Wechselbalgs), es una revolución tan puramente proletaria como cualquier otra antes" (Luxemburg 1974 [1905]: 479) Una expresión similar de Rosa Luxemburg como: "El resultado final [...] no será posiblemente otra cosa que una miserable constitución [de una monarquía] constitucional", no se encuentra redactada por segunda vez en sus escritos en alemán -ni siquiera en sus escritos sobre la segunda revolución rusa de 1917/18 o sobre la continuación de la revolución rusa de 1905/6 en los años 1917/18.[6] Y esto, aunque nada fundamental había cambiado -a pesar de la guerra mundial- en los doce años entre 1905 y 1917 con respecto a las fuerzas motrices y los límites de una revolución en Rusia. En sus escritos de 1917/18, Rosa Luxemburg se limitó a señalar una inminente derrota de la revolución rusa en caso de que no se produjera una revolución internacional: "La dictadura del proletariado está condenada a una derrota aturdidora en Rusia – en caso que una revolución proletaria internacional no le proporcione un respaldo a tiempo - frente a la cual la suerte de la Comuna de París pudo haber sido un juego de niños." (Luxemburg 1974 [1917e]: 279) En segundo lugar: a partir de 1906, sin embargo, se expresó en sus artículos escritos en polaco totalmente en el espíritu de su afirmación de enero de 1905, en los que había intentado sacar conclusiones para Rusia de la revolución que acababa de ser aplastada.[7] En 1908 escribió: "En el zarismo, el objetivo [...] debe ser la conquista de la influencia efectiva sobre las condiciones, la conquista del poder de facto del proletariado en la sociedad mediante la fuerza de la presión. [...] El proletariado en lucha no debe, naturalmente, hacerse ilusiones sobre la duración de su poder en la sociedad. Tras el fin de la presente revolución, tras la vuelta de la sociedad a las condiciones "normales", el dominio de la burguesía, tanto en la fábrica como en el Estado, dejará de lado con toda seguridad y eliminará, en una primera fase, gran parte de lo conseguido en la actual lucha revolucionaria. Tanto más importante es que el proletariado abra las más robustas brechas en las circunstancias actuales, que revolucione las condiciones dentro de la fábrica y en la sociedad en la medida de lo posible. Cuanto más pueda la socialdemocracia impulsar la ola revolucionaria hacia la dictadura política del proletariado, menos podrá la burguesía hacer retroceder lo conseguido inmediatamente después de la revolución. Porque con este esfuerzo del proletariado por la consecución militante de su voluntad [...] la masa obrera alcanzará de la manera más corta posible la conciencia y la madurez de clase, es decir, el beneficio más precioso y más consistente de la revolución que da garantía para los avances posteriores del socialismo en tiempos pacíficos." (2014 [1906b]: 208) En tercer lugar, para Rosa Luxemburg, una revolución que había logrado imponerse de manera radical en un solo país era inconcebible sin un termidor, es decir, sin un revés que devolviera la revolución a lo que era realizable en ese momento y asegurara los resultados viables. Con lo cual, Rosa Luxemburg asumía que el termidor priva de poder a la guardia revolucionaria, pero también prepara un terreno más favorable para las siguientes luchas. En el caso de Rusia: para la obtención de derechos políticos como la libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad de reunión, la libertad de organización, etc., asegurados por "una miserable constitución [de una monarquía] constitucional". En cuarto lugar, mientras que Marx trabajó con la imagen de las revoluciones como locomotoras de la historia (cf. Marx 1960 [1850]: 85) para dejar clara la función de las revoluciones de lograr avances hacia un nuevo capítulo de la historia en situaciones sociales estancadas, Rosa Luxemburg utilizó la locomotora para describir la primera fase de una revolución, como símbolo de la oscilación máxima del péndulo hacia la izquierda: “El ‘equilibrio perfecto' no puede mantenerse en ninguna revolución; su ley natural exige una decisión rápida: o la locomotora es propulsada a todo vapor hacia el ascenso histórico hasta llegar al punto extremo, o retrocede por su propia gravedad a la depresión inicial y arrastra al abismo irremediablemente a quienes quisieron detenerla a mitad de camino con sus débiles fuerzas. Esto explica el hecho de que en toda revolución solo es capaz de conquistar la dirección y el poder aquel partido que tiene el valor de lanzar la consigna para impulsar el avance y de extraer de ella todas las consecuencias." (Luxemburg 1974 [1918l]: 340)[8] En quinto lugar, aunque Rosa Luxemburg no utilizó la imagen del péndulo, es claramente reconocible en la descripción del retroceso hecha por Friedrich Engels y que ella hizo suya sin ninguna distancia aparente: "Todas las revoluciones hasta ahora han supuesto el desplazamiento del dominio de una clase determinada por otra. Pero todas las clases dominantes hasta ahora han sido solo pequeñas minorías en relación con la masa dominada del pueblo. Una minoría dominante fue derrocada así, otra minoría tomó el timón del estado en su lugar y remodeló las instituciones del estado según sus intereses. En todos los casos fue el grupo minoritario el que fue capaz y llamado a gobernar por el estado de desarrollo económico, y fue precisamente por esta razón, y solo por esta razón, que la mayoría dominada participó o en el levantamiento a favor de este último, o bien lo permitió tranquilamente. Pero si prescindimos del contenido concreto de cada revolución, la forma común de todas ellas es que eran revoluciones minoritarias. Incluso cuando la mayoría participaba, lo hacía -consciente o no- solo al servicio de una minoría; o incluso por la actitud pasiva sin resistencia de la mayoría, esta minoría recibía la apariencia de ser la representante de todo el pueblo. Por regla general, tras el primer gran éxito, la minoría victoriosa se escindía; una mitad se encontraba satisfecha con lo conseguido, la otra quería ir más allá, planteaba nuevas exigencias que redundaban, al menos en parte, en el interés real o aparente de la gran masa del pueblo. Estas demandas más radicales también se llevaban a cabo en casos individuales; pero a menudo solo por el momento, pues el partido más moderado volvía a imponerse; lo que se había ganado por última vez se perdía de nuevo en su totalidad o en parte; los derrotados entonces gritaban por sentirse traicionados o culpaban de la derrota al azar. Sin embargo, en la realidad, las cosas solían ser así: Los logros de la primera victoria solo eran asegurados por la segunda victoria del partido más radical; una vez alcanzada ésta -y con ello lo que era necesario momentáneamente- los radicales y sus éxitos desaparecían de nuevo de la escena". (Engels 1963 [1895]: 513s.) Sexto: Rosa Luxemburg predijo la imagen de un retroceso, aplicada a las condiciones rusas: "Pero preocuparse ahora de que la revolución actual conserve su carácter propiamente "burgués" es una tarea totalmente superflua para el proletariado. El carácter burgués se expresa porque el proletariado no logrará mantenerse en el poder, porque tarde o temprano será nuevamente aplastado por la acción contrarrevolucionaria, por la burguesía, los terratenientes, la pequeña burguesía y grandes sectores del campesinado." (Luxemburg 2014 [1908]: 264, énfasis en el original) Esta concepción de Engels y Rosa Luxemburg de la revolución -hasta donde alcanza una visión de conjunto- nunca ha sido tomada en cuenta hasta hoy, y menos aún examinada en su contenido; en todo caso, no se puede hablar de una interpretación del texto sin más. Rosa Luxemburg dio por supuesta esta concepción de la revolución en su fragmento sobre la revolución rusa sin dar a entender que el fragmento no puede comprenderse en absoluto sin la concepción de Engels y Luxemburg de la revolución, y que cualquier interpretación va casi inevitablemente en la dirección equivocada. Esto se explica en cierta medida por el hecho de que el texto no estaba terminado, pero también por las y los destinatarios a los que Rosa Luxemburg quería dirigirse con este texto: las y los trabajadores alemanes. No quería escribir un compendio sobre teoría revolucionaria, sino que, con su elogio de los bolcheviques, perseguía la intención de superar la "inercia fatal de las [...] masas" (Luxemburg 1974 [1918l]: 335). Sin embargo, por otro lado quiso, junto con el grupo Espartaco, distanciarse de Lenin y de los bolcheviques en aquellos puntos que consideraba perjudiciales para el socialismo: la forma en que los bolcheviques habían reaccionado a la revolución agraria que había estallado; en la cuestión del "derecho de las naciones a la autodeterminación", que Rosa Luxemburg rechazaba; y -por último pero no menos importante- del nihilismo de los bolcheviques frente a la democracia [Nota de la R.: es especialmente oportuno releer al respecto uno de los últimos artículos de Antoni Domènech sobre Rosa Luxemburgo y su tratamiento de estos puntos: https://www.sinpermiso.info/textos/el-experimento-bolchevique-la-democracia-y-los-criticos-marxistas-de-su-tiempo-0]. Al mismo tiempo, Rosa Luxemburg rindió un detallado homenaje a los bolcheviques, por el hecho que estos, en la primera fase de la revolución, habían entendido cómo alentar a las masas oprimidas, explotadas y degradadas a actuar de forma independiente, anclando así la revolución profundamente en la sociedad. En otras observaciones de 1917/18, Rosa Luxemburg también se abstuvo de abordar cómo resultaría un termidor si la revolución rusa no adquiría el carácter de una revolución que servía de inicio para un levantamiento internacional.[9] Hay que señalar que era absolutamente imposible que Rosa Luxemburg dijera a los militantes que, después de haber conseguido lo que era posible en un momento determinado -el fin de la guerra mundial y la revolución agraria-, el acorde final de la revolución sacaría sus tonos de la caída de estos luchadores, de su exilio o, en el peor de los casos, -como en la revolución francesa de 1794 - de su muerte. Las diferencias con los bolcheviques no habían surgido solo después de su toma del poder en octubre de 1917, sino que existían desde la aparición de los bolcheviques en los tiempos de la socialdemocracia rusa en 1903. Leo Jogiches, Rosa Luxemburg, Julian Marchlewski y Adolf Warski ya habían fundado su partido polaco en 1893, diez años antes. Rosa Luxemburg concebía la hegemonía, incluida la hegemonía en una revolución, como una hegemonía intelectual, ganada con discursos, panfletos y periódicos. Para ella, asegurar tal hegemonía con la organización conducía casi inevitablemente a una tutela de las masas por parte de un aparato de partido a la manera del SPD o a una organización de élite separada de las masas a la manera de los bolcheviques. Aquí Rosa Luxemburg estaba totalmente con Marx, quien en el siglo XIX había pensado en las autoorganizaciones reales de la Revolución francesa de 1789 y siguientes. Hasta hoy, la línea Marx-Luxemburg se opone a la línea Blanqui-Lenin.[10] Mientras que Lenin intentó combinar ambas líneas, al menos en teoría -pero en la práctica siguió siendo blanquista-, Rosa Luxemburgo nunca abandonó su desconfianza crítica hacia Blanqui en la cuestión de la organización. Al final, Lenin redujo la relación de los intelectuales con la clase en la organización (que rápidamente actuó por su cuenta con el resultado ya conocido), mientras que Rosa Luxemburg confiaba en que la clase se organizara en el movimiento (que, sin embargo, solo se organizaba hasta cierto punto y a menudo no lo hacía): La actividad socialdemócrata "surge históricamente de la lucha de clases elemental. Se mueve en la contradicción dialéctica por la que aquí el ejército proletario solo se recluta en la propia lucha y solo en la lucha tiene claras las tareas de la misma. La organización, la resolución y la lucha no son aquí momentos separados, mecánica e incluso temporalmente, como en un movimiento blanquista, sino que son solo aspectos diferentes de un mismo proceso." (1972 [1904]: 428). Al final, tanto Vladimir Ilich Lenin como Rosa Luxemburg fracasaron. Nunca se tiene en cuenta el hecho de que en este texto Rosa Luxemburg, además, tuvo unos miramientos a los que habría renunciado después del fin de la revolución, al igual que lo había hecho después del fin de la primera revolución rusa de 1905/6. En su mayor parte la crítica se limita a los bolcheviques. No es raro que en lugar de debatir las concepciones de Rosa Luxemburg, se juzguen sus posiciones.[11] En su texto sobre la revolución rusa, Rosa Luxemburg -en lugar de discutir el caso de lo que sucedería si la revolución rusa permanecía aislada- acusó al proletariado de Occidente, concretamente de Alemania, de una probada inactividad, y subrayó "los vínculos económicos mundiales del capitalismo [...] que hacen de todos los países modernos un organismo conectado. La revolución rusa -fruto del desarrollo internacional y de la cuestión agraria- es imposible de resolver dentro de los límites de la sociedad burguesa. [...] No es la inmadurez de Rusia, sino la inmadurez del proletariado alemán para el cumplimiento de las tareas históricas lo que ha demostrado el curso de la guerra y la revolución rusa, y señalar esto con toda claridad es la primera tarea de una reflexión crítica de la revolución rusa. El destino de la revolución rusa dependía completamente de los [acontecimientos] internacionales. El hecho de que los bolcheviques situaran su política enteramente en la revolución mundial del proletariado es precisamente el testimonio más brillante de su perspicacia política y de su fidelidad fundamental, del genio audaz de su política." (1974 [1918l]: 333s).[12] Sin embargo, Rosa Luxemburg afirmó claramente al final de su texto que la revolución en Rusia fracasaría como revolución hacia el socialismo: "En Rusia solo se podía plantear el problema. No podía resolverse. Solo puede resolverse a nivel internacional..." (Ibid.: 365)[13] Cuando Paul Levi publicó este texto en enero de 1922,[14] los bolcheviques habían "ganado" la revolución: permitiendo de nuevo el modo de producción capitalista con la "Nueva Política Económica", cesando la lucha entre clases que perseguían intereses opuestos y, con ello, entregando la lucha de clases a las otras clases para llevar a cabo el Termidor, poniéndose en el mismo lugar como sucesores de aquellos termidorianos, preparados sobre todo en el exilio. El "Termidor de la revolución rusa, [en] marzo de 1921, [...] no se diferencia de otros Termidores ni por su contenido ni por sus efectos, solo por su forma. Fue un Termidor "seco". Se desarrolló tranquila y pacíficamente en el seno y la organización de los bolcheviques. No sin mostrar inmediatamente, por supuesto, su cabeza de Gorgona a la clase obrera: en Kronstadt. Pero los efectos fueron los mismos que los de su hermano mayor. Los radicales y sus éxitos desaparecieron de la escena".[15] El mes de marzo de 1921 golpeó dos veces a la clase obrera rusa. Entregó la propia clase a los campesinos y, como consecuencia, a los chantajistas, a los especuladores y, tras ellos, a los grandes capitalistas y, al mismo tiempo, los privó de sus dirigentes, convirtiendo a los jacobinos de ayer en los termidorianos de hoy." (Levi 2020 [1922d: 1255s.) [16] Este dominio de Termidor fue posible gracias al "partido de nuevo tipo", es decir, al desapego de la guardia revolucionaria de su base social: "La vanguardia del proletariado, que ha creado el sistema soviético y carga con él, puede vivir y existir y puede seguir llevando el sistema soviético hasta que las grandes masas hagan uso de la "oportunidad" que se les ofrece, hayan "aprendido por experiencia" a ver en ellos "a sus dirigentes más fiables" [...] Como una madre fiel, la vanguardia en el sistema soviético ha arreglado una camisa, espera -con paciencia o impaciencia- hasta que el niño pueda ponerse la camisa. Mientras no sea así, la madre sigue siendo la madre y la camisa sigue siendo la camisa, la vanguardia sigue siendo la vanguardia y el sistema soviético sigue siendo el sistema soviético". (Levi 2020 [1922f]: 1020)[17] El resultado fue un alto grado de falta de voluntad para ejercer la democracia: "Una mirada a Europa enseña [...] lo poco que necesita una democracia para neutralizar la dictadura de una clase. Lo que es posible para la burguesía en Europa - en la dictadura mantener la democracia - debe ser teóricamente posible también en un país donde el proletariado tiene el poder, y precisamente en este país, porque aquí los números no están en contra sino a favor del sistema dominante. Es una democracia con la mayoría, no contra la mayoría. Sin embargo, en la práctica -y la práctica pronto se convirtió en doctrina- los bolcheviques siempre han tomado la dictadura y la supresión de la democracia por idénticas y nunca han mostrado ningún impulso democrático. Esto era tolerable en un momento en que las amplias masas de Rusia luchaban contra el enemigo común, el feudalismo. Sin embargo, desde el momento en que se superó el feudalismo, las diferentes clases -obreros y campesinos- hasta entonces unidas pero realmente con intereses diferentes, tuvieron que encontrar algún tipo de relación en la que, con los correspondientes intereses de cada una, intercambiaran sus diferentes concepciones políticas. Encontrar, por así decirlo, una forma de comunicación política, pero al mismo tiempo también una compensación. Que la "democracia" es un magnífico instrumento para ello, precisamente en la etapa en la que las diferencias apenas empiezan a surgir, lo puede enseñar de nuevo la historia de Europa. Pero como los bolcheviques se mantuvieron rígidos en su rechazo a cualquier forma democrática, el Comité Central del Partido Comunista Ruso se convirtió en el órgano mediador de lo que una clase tenía que decir a la otra. Los campesinos expresaron sus anhelos en forma de revueltas y reducción de la producción (vuelta a la economía doméstica). Los trabajadores expresaron los suyos en forma de revueltas y huelgas. Sin embargo, el Comité Central, que disponía de todos los medios para contrarrestar en algo tales razones de peso, tuvo que responder con la violencia: el terror estaba ahí. Este, al mismo tiempo, se había convertido en un componente funcional de la dictadura; porque la dictadura que no conoce la democracia como medio, solo puede conocer el terror." ( 2016 [1927b]: 1106; énfasis del ed.) [18] Levi y Lenin libraban desde el verano de 1920 una batalla encubierta sobre la transformación por parte de los bolcheviques de la Internacional Comunista, fundada en 1919, de ser una organización de iguales a ser un partido internacional ruso con la finalidad, por lo tanto, de guiar el carácter de dicha Internacional. (Cf. Vallin 2019; Hedeler/Schütrumpf 2020: 7-39) Levi ya había perdido ante la Internacional Comunista en el centro de Alemania [19] antes del putsch de marzo. Sin embargo, a pesar de todas las disputas y ofensas, trató a Lenin con profundo respeto, también y especialmente después de su muerte. En su obituario escribió: "Pero también aquí las dudas que en un futuro podrán ser resueltas nos parece ver como retroceden ante lo que es indudable. Y es que, aunque muchas cosas pudieran haber sido poco marxistas, poco socialistas, equivocadas e incluso más que equivocadas, aunque no fueran socialismo cien veces, su obra ha sido, sin embargo, el "glorioso indicio de una nueva sociedad". Y podemos haber cruzado los filos con él, podemos haber reconocido la decadencia de la obra, advertido de ella y haberla criticado, pero nos parece que no tiene ningún sentido negar que es por los hechos y no por sus errores, y menos aún por sus seguidores, por lo que el hombre está, después de todo, "consagrado en el gran corazón de la clase obrera". (2016 [1924a]: 315) [20] Sin embargo, Levi tenía claro que Lenin no había dirigido una revolución obrera: "Las buenas convicciones, por sí solas, no hacen buena literatura. Esta literatura "revolucionaria" rusa se ve perjudicada inicialmente por Lenin. Lenin era todo menos un investigador genial. Si lo que la genialidad, en un sentido especial de la palabra -una concepción organizativa visionaria y una fuerza de voluntad que trascendía lo intelectual-, era inherente a él, se encontraba en un terreno diferente al del investigador. Fue, en un grado inusual, el estímulo del campesino ruso; de ahí su poder visionario para escuchar siempre lo que se agitaba en los estratos más bajos. Su sensibilidad por las masas rayaba la profecía; incluso en el exilio esta conexión permaneció con él [...]. Su producción literaria se adaptó a ello. Hablaba y escribía con los torpes argumentos asequibles al sencillo cerebro campesino; hablaba y escribía completamente sin premisas, como si estuviera dirigido a ganarse a los analfabetos. Esto hacía que su discurso y sus escritos fueran inofensivos, casi aburridos; solo en contadas ocasiones el fuego interior lo elevaba más allá de estos. Sus alumnos no tienen ni el fuego ni la tremenda voluntad de todo lo que había detrás con Lenin; solo ha quedado el aburrimiento." ( 2016 [1927e]: 1150s.) En julio de 1924, unos meses después de la muerte de Lenin, la Internacional Comunista celebró su V Congreso. Una ocasión para que Levi subrayara el contraste entre el fallecido y sus sucesores: "También se permitía pensar en Moscú, pero solo en la medida en que no se superara el nivel cognitivo de Zinoviev. Todo aquel que se sentó y habló en el Kremlin tuvo que decirse que, como consecuencia de la santidad del bautismo comunista, sus palabras tenían que estar de acuerdo, si no con los hechos, al menos con la letra del último artículo de Zinoviev. [...] El Congreso comenzó con un desfile de todos los delegados frente al mausoleo donde descansa Lenin. [...] El principio que ayudó a Lenin para la victoria fue el dogmatismo del antidogmatismo. En su cabeza se reflejaba la totalidad del ser; no era un monje en una celda, sino un hombre vivo que veía la complejidad de las cosas, pero no se arredraba ante ellas, sino que trataba de dominarlas dentro del marco de la ley de la posibilidad. Fue un gran revolucionario. [...] Pero, ¿cuál era el propósito de la procesión ante la tumba de Lenin? Era para intimidar a los vivos. Se debía recorrer caminando el sepulcro para después encender incienso para los epígonos. El sepulcro debía enseñar "disciplina en sí". Los epígonos se creen los herederos en espíritu. Pero quien les lea, quien les escuche, podría quejarse de blasfemia; porque semejante baile de las banalidades más triviales, semejante atrincheramiento ante los hechos, semejante autocomplacencia desmedida, semejante estupidez de principios proclamada con entusiasmo, hubiera sido algo imposible con Lenin." (2016 [1924c]: 566)[21] Sobre el gobierno en Rusia tras la muerte de Lenin, Levi estaba al corriente: "Allí donde los asuntos no querían avanzar, llegaban los decretos desde arriba. De los comisarios del pueblo, que cambiaban según la última actualización del momento en que se encontraran las teorías, surgió el Ordre, Contreordre y Désordre. Y, para ayudar al Ordre y Contreordre y poner remedio al Désordre, vino el sistema de vigilancia. Nada nos parece más característico que aquella escena descrita por el citado Rabinovich: En una reunión secreta del Consejo Económico del Pueblo, en la que se discutían cuestiones de movilización, aparecieron dos jóvenes comunistas desconocidos. Fueron expulsados de la sala. A partir de ahí, comenzó la desgracia: quién sabe quién envió a esos dos. Se trataba de aquellas eminencias grises enviadas desde Moscú: Al mismo Moscú, a las provincias, que holgazanean en el extranjero en todo partido comunista; eminencias grises movidas por hilos secretos que incluso a menudo ni en el Kremlin terminan en un mismo lugar, que ejercen su poder en informes secretos, en vigilias, husmeando, que producen un ambiente de incertidumbre, de mentiras, de calumnias que hace que un hombre recto prefiera morir a vivir en esa atmósfera. Este fantasma del funcionariado, parecido a las langostas tras devorar orugas, destruyó lo que le quedaba al burocratismo. El espíritu, sin embargo, es el espíritu de una dictadura insustancial, el gobierno de una camarilla que hace tiempo que se ha desprendido de todas las masas y anida tras las almenas del amurallado Kremlin, desde donde se extiende y golpea todo lo vivo. Eso es lo específicamente ruso. Incluso en los tiempos de Lenin, cuando se cometían errores en el trabajo de desarrollo y reconstrucción, la autocrítica era el remedio: Nadie reprendía los errores del partido con más energía que él. Atrás quedaron aquellos días". (2016 [1928d]: 1221s.) Sin embargo, Levi evitó todo aquello que pudiera ser utilizado para difuminar las posiciones entre él y Lenin: "Hay una contradicción absoluta entre la interpretación de Lenin y Rosa Luxemburg sobre la naturaleza de un partido proletario y el curso de la revolución. Nosotros lo hemos llamado antes siempre la oposición entre una concepción mecánica y una orgánica. Aquella, la concepción de Lenin, veía en el partido un círculo absolutamente homogéneo, en las ideas, en la voluntad, en las perspectivas, que podía "dirigir”, forzosamente en número pequeño, grandes masas en el momento oportuno gracias a su unidad. No decimos que esta concepción sea absolutamente errónea; quizás no haya nada totalmente erróneo en la historia. Solo decimos que esta concepción surgió y estuvo ligada a las condiciones particulares de Rusia antes de la revolución: Absolutismo, feudalismo, ilegalidad de todo movimiento obrero. Ciertamente, también existe en los países occidentales una opresión del proletariado por parte de la burguesía. Pero la burguesía, a diferencia del feudalismo, ejerce su dominio no en las formas del absolutismo sino en las formas de la "democracia", es decir, en las formas que dan a las amplias masas de trabajadores la posibilidad de la actividad política y que permiten a los socialistas reunir amplias masas de trabajadores en esta lucha política. Estas fueron las condiciones en las que vivió y trabajó Rosa Luxemburg; en ellas el partido proletario adquirió un rostro diferente. Ya no era un club de personas absolutamente homogéneas, completadas, preparadas consigo mismas y con el mundo, sino que el partido era la expresión de la voluntad de millones de proletarios, que estaban tal y sencillamente como la historia los había formado: con las características de una larga opresión, débiles de voluntad, con ideas a menudo poco claras, con ilusiones. Un socialista no es aquel que no ve estas debilidades: Socialista es aquel que ve a través de estas debilidades las tareas históricas del proletariado y muestra a las masas los caminos para resolver estas tareas: la aglutinación como clase en lucha contra los opresores." (2016 [1924b]: 412) Sin sorprenderse especialmente, pero a menudo con una leve melancolía y a veces con rabia, Levi siguió la decadencia de la revolución rusa, que pronto se convirtió en degeneración hasta que Stalin, para Levi un "bufón",[22] recogió la fruta podrida. Mientras que a Levi tan solo le daba asco Grigori Zinoviev, asco que sentía a más tardar desde su vergonzosa aparición en el congreso del USPD de Halle en octubre de 1920, seguía manteniendo -a pesar de todas las distancias- apego por León Trotsky, incluso publicó su libro sobre la Revolución de Octubre con E. Laub (cf. Trotsky 1925),[23] pero tampoco le hizo ninguna concesión: "Quizá los cañones de Kronstadt en marzo de 1921 ya tronaban en la misma lengua que ahora habla Stalin y, después de todo, el profesor de idiomas había sido Trotsky". (Levi 1969/2016 [1927a]: 1060)[24] En el décimo aniversario de la toma del poder por los bolcheviques, Levi escribió: "El actual gobierno de Rusia y el sector del partido con el que se identifica, vencerán sobre la oposición con el mismo derecho con el que la gente de termidor triunfó sobre los jacobinos: Stalin tiene detrás de él no solo el aparato del partido, el número más elevado, sino detrás de él tiene los intereses de clase y la viva voluntad de cien millones de campesinos. ¿Y Trotsky? ¿Qué tiene detrás? Hasta donde uno puede hacerse una idea de las cosas a partir de noticias poco fiables: Los viejos bolcheviques, el núcleo del viejo partido, el grupo conspirador de antaño, y tal vez algunos miles, quizá unas decenas de miles, o incluso cien mil trabajadores. Desde luego, no la clase obrera de Rusia. Esta se encuentra confusa, descompuesta en grupos y grupitos, en parte mercenarios del estado; otros, desorientados; otros, derechistas sutiles, debatidores de tesis: Todo menos lo que es una clase obrera unida y tan fuerte como para resistir, aunque sea por poco tiempo, la poderosa corriente contrarrevolucionaria del campesinado." (1969/2016 [1927d]: 1118) Dos meses después, Trotsky y sus camaradas fueron desterrados: "En realidad, sin embargo, no se puede pasar por alto que todo lo que está ocurriendo aquí se está convirtiendo en un ridículo verdaderamente indignante de todo el movimiento obrero ante la burguesía. En la medida en que el movimiento ruso en sus inicios había sido parte del movimiento obrero mundial, y en la medida en que ganaba influencia sobre los trabajadores del mundo, su destino se convertía en propiedad común. Y ahora se supone que esto es el resultado de tanto esfuerzo y trabajo, de tanto sufrimiento y privación, de tantas batallas y victorias, de tantos estudios y noches sin dormir, se supone que esto es el resultado de un movimiento que quería transformar y liberar al mundo, que después de diez años de gobierno, el movimiento "proletario" se encuentra exactamente en el punto de no tener ni una pizca de juicio, ni más ni menos como el gobierno zarista, que tampoco conocía mayor astucia que el transporte a Siberia, salvo que el zar hacía transportar a sus enemigos a Siberia y estos a su propia carne y a su propia sangre, a sus propios camaradas." (1969/2016 [1928a]: 1157)[25] Los bolcheviques no solo desacreditaron la idea del socialismo con su bancarrota política, sino –visto a la larga, todavía más- con su ruina moral. Que la observación de Levi: "No es el socialismo ni el proletariado lo que ha hecho bancarrota en Rusia: la bancarrota ha creado una escuela en Rusia" (ibíd.), no era más que un silbido en el bosque -que no ahuyenta la amenaza pero que infunde ánimo-, probablemente lo sabía; revelaba toda su impotencia. Nada despojó tanto a la idea socialista de su atractivo como el dominio de los bolcheviques tras la supresión del levantamiento de Kronstadt: "Si es cierto el contenido de la acusación ahora publicada, entonces en Rusia toda una serie de ingenieros, técnicos, funcionarios, suministradores han recibido donaciones que en el lenguaje común se llaman sobornos. [...] Y es que realmente eso no es nada nuevo: en Berlín se lleva diciendo desde hace años, no en secreto, sino en público, que no se pueden hacer negocios con "los rusos" sin sobornos; de hecho, ya se mencionan ciertas escalas en las que se distribuyen los sobornos, progresivamente hacia arriba. [...] Lo irritante no es que el capitalismo haya intentado corromper a los suministradores e ingenieros rusos, sino que el Estado ruso ha sucumbido a la corrupción hasta tal punto que los múltiples intentos de erradicarla nunca han conducido a una mejora, sino siempre a un empeoramiento del sufrimiento. Para nosotros los socialistas esto es precisamente lo decisivo. Si los socialistas no tuviéramos nada mejor que advertir de lo que hay ahora en Rusia: ¿quién podría entonces hablar con honestidad a las masas trabajadoras?, ¿quién podría aconsejar recorrer el camino del Gólgota de la revolución para encontrar al final no una resurrección sino un pantano de corrupción?" (2016 [1928b]: 1203s.) Cuanto mayor era el desastre del socialismo en la Unión Soviética, más se refugiaba Levi en invocaciones impotentes: distanciándose de la política de los bolcheviques quería salvar la idea del socialismo para Europa Occidental: "Que esta caricatura de comunismo que ahora domina en Rusia no es nada mejor, es doloroso, pero no menos necesario es mostrarlo. Cuanto más se aparte el socialismo de ella, más fuerza moral ganará para trabajar allí donde el bolchevismo ha fracasado: contraponer a lo malo algo mejor." (Ibid: 1204) En cambio, al analizar los procesos en la Unión Soviética, Levi mantuvo una visión sobria. Incluso el gran terror en el seno de los bolcheviques que se produjo a partir de 1936, en un tiempo en el que Levi llevaba mucho tiempo enterrado, lo había temido ya en 1927: "A través de las filas incluso de aquellos que llevaron a cabo la obra de 1917 y cuyos hechos, por lo tanto, están escritos en los libros de historia, la grieta sigue su curso, y los que se sentaron juntos ayer pronto estarán separados unos de otros por los muros del calabozo y tal vez por más, tal vez separados por ese espacio silencioso más allá del cual nadie ha regresado a las regiones terrenales desde los tiempos de Orfeo." (1969/2016 [1927c]: 1109)[26] A partir de 1918, los bolcheviques eliminaron toda la oposición, todos los demás partidos, incluidos y especialmente los de izquierda, y persiguieron y expulsaron cuando no asesinaron a sus miembros y partidarios. Por supuesto, esto no cambiaba nada de las contradicciones de la sociedad, de las que las diversas oposiciones no eran más que un reflejo, solo que ahora tenían que ser borradas dentro del partido con el resultado previsible: la criminalización de cualquier oposición dentro del partido. Los bolcheviques solo pudieron "superar" este estado de cosas cuando, con el gran terror, quitaron el carácter político a su partido e hicieron de la política el privilegio de una pequeña camarilla: "Solo tenían una obligación, y creemos que ese es el punto en el que nos divorciamos de los bolcheviques: Allí donde la dura necesidad histórica les obligó a las tareas cotidianas que no tenían nada en común con el socialismo, debían haber franqueado el camino a las opiniones y a la crítica que situaban la venidera misión del socialismo por encima de las tareas cotidianas. Los bolcheviques lo rechazaron con obstinación; por así decirlo, querían que todos comieran de sus manos, tal como sucedía. Aquella naturaleza que distinguía a los bolcheviques antes de la guerra y en la que se distinguían organizativamente de todos los demás, ya no encontró lugar en Rusia. Pero no es que haya desaparecido. Más bien, era como si revoloteara como una pobre alma, buscando un cuerpo en el que pudiera recuperar la vida. Y cada año encontraba una "oposición" temporal en la que volvía a cobrar vida... por poco tiempo. La "Oposición Obrera" de 1921, la Oposición Sindical de 1923, la Oposición Trotskista de 1924, la Oposición de Zinoviev de 1925: todas ellas han jugado siempre con las viejas ideas de la ideología bolchevique prerrevolucionaria, la preocupación por las tareas venideras, por el socialismo, frente a las tareas del momento, en absoluto socialistas. [...] Y este es quizás el punto en el que se puede hablar de verdadera culpa. Las tendencias capitalistas en Rusia sacan su fuerza de Europa Occidental. ¿Y los socialistas? Aquí se toma la revancha el hecho de que los bolcheviques se hayan desprendido mucho del sector realmente revolucionario y socialista de la clase obrera de Europa Occidental y hayan creado en Europa Occidental nada más que una guardia de eunucos complacientes capaces de todo menos de ningún “resultado". Seguimos opinando hoy que el movimiento obrero internacional ha recibido grandes cosas de Rusia y del ejemplo ruso. Creemos que ahora habría llegado el momento en que podría devolver parte de lo que ha recibido asumiendo esa actividad de construcción crítica, de defensa de los objetivos socialistas para el futuro, que actualmente, quizás por impotencia, no pueden ser realizados en Rusia. El capitalismo ruso emergente cuenta con el apoyo de Europa y Estados Unidos. La Rusia socialista en lucha no ha entendido cómo crearse fuerzas de reserva en Europa. Tal vez Zinoviev lo haya comprendido ahora, cuando lea los últimos números de "Rote Fähne”, (II) y cuando lea lo que hacen y harán de él los que ayer se postraban ante su persona. ¡Pobre Zinoviev! ( 2016 [1926a]: 858).[27] Sin embargo, el principal problema para Levi no era Rusia, sino el proletariado de Occidente, que corría el riesgo de perder la idea del socialismo como consecuencia de los acontecimientos en Rusia: "Solo entonces, cuando nos esforcemos por reconocer si hay aberraciones en Rusia, cuáles son y dónde están las fuentes de los errores, podremos mostrar a las masas que por supuesto la vía del socialismo es el camino que conduce a su liberación. Esperamos que de este modo consigamos y ganemos para el socialismo a miles que de otro modo se perderían. La crítica que se ejerce hoy a Rusia es un bálsamo para el movimiento proletario.[28] "La revolución rusa seguía siendo el precioso tesoro para todos los trabajadores porque reconocían en ella - aun viendo los errores- la representación más clara, más decisiva, más inequívoca del ser proletario y del futuro proletario: La revolución rusa no podría desempeñar este papel suyo si este sentimiento se perdiera entre los trabajadores. Los bolcheviques habían tenido algo grande en sus manos: El mayor fondo moral que la clase obrera haya reunido jamás. Nadie que haya vivido los años 1918, 1919, 1920 lo negará. Ya hemos lamentado en otros contextos la cantidad de este fondo que se sacrificó inútilmente y que nunca se recuperó. Si este fondo se perdiera por completo, puede que haya gente que se lo tome a la ligera. Creemos que el pueblo trabajador de todo el mundo se vería empobrecido espiritualmente por ello y sería necesario un trabajo de quizás décadas para reconstruir lo que había en 1918." (2020 [1922f]: 1040; énfasis en el original).[29] Que esto no se haya conseguido en las décadas transcurridas desde que se escribió este texto no necesita explicación. Todavía tiene validez la observación de Levi: "La mayor carga que soporta el socialismo hoy en día se llama Rusia...". Berlín, 7 de noviembre de 2021 Notas: [1] La cita que da título a este texto corresponde a Levi 2020 [1922b] 126; en este volumen p. 129. Todas las obras de Paul Levi citadas en este volumen se reeditan en: Levi, Paul: Sin una gota de sangre lacaya. Escritos, Discursos, Correspondencia, 7 Volúmenes, editado por Jörn Schütrumpf, Berlín 2016ff. [2] quoad = como [3] Rosa Luxemburg aún no había dado título a su texto. Paul Levi lo publicó en 1922 con el título "La revolución rusa. Una apreciación crítica. De la herencia de Rosa Luxemburg. Edición e introducción de Paul Levi" (Luxemburg 1922b). En las Obras Completas de Rosa Luxemburg (GW), el texto lleva el título algo más modesto de "Sobre la revolución rusa" (1974 [1918l]: 332-365). [4] En este volumen p. 67s. [5] Esto se refiere a la constitución de una monarquía constitucional según el modelo inglés; una república rusa era impensable en 1905 incluso para una republicana como Rosa Luxemburg. (Las veces que aparece “[de una monarquía]” son del traductor). [6] Cf. Rosa Luxemburg: La revolución en Rusia (1974 [1917a]: 242-245); Problemas rusos (1974 [1917b]: 255-257); El viejo topo (Der alte Maulwurf) (1974 [1917c]: 258-264); Dos mensajes de Pascua (1974 [1917d]: 265-269); Cuestiones candentes de estos tiempos (1974 [1917e]: 275-290); Responsabilidad histórica (1974 [1918b]: 374-379), Hacia la catástrofe (1974 [1918c]: 380-384). La tragedia rusa (1974 [1918d]: 385-392) - todos los textos también en Laschitza 1990: 33-109; además: No según el esquema F (1918e), sin firma. Sin indicación del nombre del autor - posiblemente desconocido para los editores - (fue el último número de "Spartacus" organizado por Leo Jogiches, detenido en la Pascua de 1918 y asesinado en la prisión de Berlín-Moabit el 10 de marzo de 1919) reeditado en: Spartakusbriefe (reimpresión), editado por el Partido Comunista de Alemania (Spartakusbund) (1920 [1918f]: 153-156); también en: Spartakusbriefe, editado por el Instituto de Marxismo-Leninismo del Comité Central del Partido Socialista Unificado de Alemania (1958 [1918g]: 414-417). (Los editores falsificaron allí la última frase del texto: De poner "¿Cómo juzgará la historia a la clase obrera rusa?" a "¿Cómo juzgará la historia a la clase obrera alemana?" Todavía no se ha aclarado si los editores conocían la autoría). Publicado por primera vez con el nombre de Rosa Luxemburg (2018 [1918h]) en Levi: Sin una gota de sangre lacaya, vol. 1/1 pp. 445-449. [7] Rosa Luxemburg, basándose en la experiencia de la Revolución Rusa, veía sobre todo la huelga política de masas para Alemania como algo relevante; véase esto. (1972 [1906a]): 91-170. [8] En este volumen p.49. [9] Véanse todos los textos en Luxemburg 1974 [19181] 366-536. [10] Louis-Auguste Blanqui (1805-1881), revolucionario francés, abogó por una organización secreta revolucionaria para tomar el poder e introducir el socialismo "desde arriba". Blanqui desempeñó un papel destacado en la Comuna de París de 1871. [11] Una de las pocas excepciones: Brie 2011; lo último en: Brie/Schütrumpf 2021. [12] En este volumen p. 42. [13] En este volumen p. 74. [14] Levi había puesto a disposición previamente el manuscrito para una preimpresión en el diario del USPD, Freiheit (cf. Levi 2020 [1921b]: 1076); cf. o.A. 1921a, 1921b. En su revista Die Aktion, Franz Pfemfert había publicado también Die russische Revolution (Luxemburg 1922a: pp. 58-79) de Rosa Luxemburg, haciendo referencia a la autorización de Rosa Luxemburg para publicar sus textos; cf. Baer 1922. Durante la "prisión preventiva" de Rosa Luxemburg entre julio de 1916 y noviembre de 1918, Pfemfert había sido el único que se atrevió a publicar un texto de Rosa Luxemburg, al menos bajo sus iniciales - y por lo tanto reconocible para todos los "conocedores"- en un periódico censurado por el estado. Levi escribió a la editorial donde había publicado "La revolución rusa": "Me niego a tomar medidas contra Pfemfert". (Levi 2020 [1922b]: 1170) [15] Engels 1963 [1895]: 514. [16] En este volumen D.142. [17] En este volumen p.92s. [18] En este volumen p.176s. [19] Cf. Bowitzky et al. 2020 [1921]: 1479-1506. [20] Sozialistische Politik und Wirtschaft: escritos de Levi a partir de 1923 [21] En este volumen pp.153-155. [22] "Pero no hay nada peor cuando en un estado, aquel a quien corresponde la autoridad legítima, no hace uso de ella. Si la autoridad reside en la calle, un bufón puede recogerla; el ejemplo de Stalin advierte e instruye". (Levi 2016 [1928c]: 1219). [23] En este volumen pp.156-165. [24] En este volumen p.173. [25] En este volumen p.193. [26] En este volumen p.180. [27] En este volumen p.167s. [28] En este volumen p.80. [29] En este volumen p.111s. Notas del traductor: (l) Vormärzlichen Deutschland, “la Alemania de ‘antes de marzo’”, es decir, el período que precedió a la revolución alemana de 1848 e iniciado, según algunos historiadores, en el Congreso de Viena de 1815. La revolución alemana de 1848 también es conocida como la “revolución de marzo”. (II) Rote Fähne, Bandera Roja, el diario del Kommunistiche Partei Deutschlands (Partido Comunista de Alemania). Jörn Schütrumpf historiador del movimiento obrero alemán, ha sido el editor de la prestigiosa editorial alemana Karl Dietz durante más de una décadas, en la actualidad director de investigación de la vida y obra de Rosa Luxemburg en la fundación alemana que lleva su nombre. Su libro Rosa Luxemburg: Der Preis der Freiheit [Rosa Luxemburg o el precio de la libertad] apareció en alemán en 2006 y en versión inglesa en 2008. Fuente: https://www.vsa-verlag.de/uploads/media/www.vsa-verlag.de-Luxemburg-Levi-Russische-Revolution.pdf Traducción:Jaume Raventós Temática: Democracia Historia Movimiento obrero Socialismo COMPARTIR:Facebook Twitter Telegram Subscripción por correo electrónico a nuestras novedades semanales: mi@correo.electronico Otros artículos recientes El fuego dentro de Mike Davis Ciaran O'Rourke 08/08/2022 El asesinato de Jean Jaurès… y la guerra Juan Andrade Blanco 01/08/2022 ¿Se contendrá la inflación mundial? Michael Roberts 25/08/2022 Sin Permiso: República y socialismo, también para el siglo XXI PRESENTACIÓN CONSEJO EDITORIAL COMITÉ DE REDACCIÓN ARCHIVO HISTÓRICO EDICIÓN IMPRESA DONACIONES Buscar en Sinpermiso Búsqueda avanzada Subscripción por correo electrónico a novedades: mi@correo.electronico SUBIR CONTACTO PROTECC

Las medidas del " Tevergan " causan...esto.

El PSOE critica que haya 1.200 becas escolares menos este curso en Oviedo LA VOZ REDACCION OVIEDO El concejal del PSOE, Diego ValiñoEl concejal del PSOE, Diego Valiño Calculan que, en lo que va de mandato, las restricciones en las bases impuestas por PP y Ciudadanos han supuesto la pérdida de 5.500 ayudas 26 ago 2022 . Actualizado a las 13:37 h. Comentar · 1 El grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Oviedo ha criticado este viernes que el equipo de gobierno del PP y Ciudadanos conceda 1.200 ayudas escolares menos este próximo curso que en el pasado curso 2019-2020. El concejal Diego Valiño calcula que, en lo que va de mandato, las restricciones en las bases impuestas por PP y Ciudadanos han supuesto la pérdida de 5.500 becas para los alumnos ovetenses, con una situación más complicada tras la pandemia y los efectos económicos de la guerra en Ucrania. El edil ha censurado que el equipo de gobierno no haya adaptado las bases a la situación real de las familias ovetenses y, sin embargo, los cambios introducidos en los requisitos para acceder a las ayudas «han dejado fuera a miles de niños por mucho que presuman de aumentar el presupuesto». Para el concejal socialista, la concejalía de Educación es en este mandado «una concejalía fallida» ya que, según su impresión, todas las actuaciones que dependen de este servicio han ido a peor. Entre los casos que enumera figuran las escuelas infantiles, las escuelas de música, las bibliotecas, el Palacio de los Niños o las becas. Valiño asegura además que no se atienden las demandas de las AMPAS de las escuelas infantiles ni se reabre el Palacio de los Niños, como prometió el alcalde hace un año por San Mateo y recuerda que se han producido robos de cables de cobre y tampoco se ha cubierto la falta de personal. También ha exigido una solución para el patio de la escuela infantil de La Corredoria que proteja a los alumnos tanto del sol como de la lluvia y ha pedido que se arreglen los problemas de humedades que presenta la escuela Dolores Medio, informa Efe.

Ejemplos a seguir....

ASTURIAS Paneles solares instalados en la vivienda de Fernando GarcíaPaneles solares instalados en la vivienda de Fernando García Fernando García ha logrado una vivienda «totalmente independiente» de la red eléctrica con una inversión de unos 9.000 euros que, según sus estimaciones, se amortiza en 5 años 28 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h. Comentar · 5 En estos tiempos en los que la llegada de las facturas de la luz y del gas se ha convertido en la peor pesadilla de la ciudadanía por lo excesivas que suelen ser, hay quien vive sin esa presión y sin la preocupación de que los precios de la energía oscilen. Fernando García es una de las pocas personas en Asturias que no paga esas facturas desde hace más de cuatro años, el tiempo que hace que apostó por instalar paneles solares en su vivienda y hacerla «totalmente independiente» siendo una casa en la que todo, incluso la calefacción y el agua caliente sanitaria, depende de la electricidad. Es decir, tiene una vivienda aislada que es autónoma al cien por cien energéticamente hablando puesto que no está conectada a la red eléctrica. Para ello, desde 2018 ha realizado una inversión que ronda los 9.000 euros que, según sus estimaciones, tendrá amortizada en 2023. Fernando García cuenta que cuando él y su pareja se trasladaron a la vivienda en la que residen actualmente en Siero decidieron que querían ser independientes de la red eléctrica, así que estudiaron la alternativa de los paneles solares como opción para desconectar la casa de la red, puesto que cuando la compraron lo estaba. Así, en 2018, y tras contactar con empresas que se dedicaban a hacer instalaciones de paneles solares, Fernando se decidió a hacerlo él mismo tras buscar algunos tutoriales en internet y comprobar que no era nada complicado hacer una instalación con paneles solares. «No es necesario tener una titulación específica. Las propias empresas que venden los kits tienen vídeos para su instalación y su configuración. Solo hay que seguir los pasos», comenta. Lo primero que hizo este vecino de Siero fue calcular cuánta potencia diaria podían necesitar, un cálculo sencillo que sacó de las facturas eléctricas que pagaba en su anterior vivienda. Tras estimar podrían requerir entre 3.000 y 4.000 vatios al día apostaron inicialmente por un kit autoinstalable que les generaba 3.000 vatios. «Empezamos con una instalación de 24 voltios, una instalación básica que, posteriormente, fuimos ampliando. Hoy somos totalmente independientes», señala Fernando García, que explica que «las instalaciones aisladas (las que no están conectadas a la red) se configuran en función de las necesidades de cada vivienda». En su caso, pone de relieve que no tienen un consumo muy elevado porque tratan de reducir la energía que consumen y de optimizarla con la instalación de bombillas led o con electrodomésticos de máximo ahorro energético. «Tratamos de economizar siempre lo máximo posible, pero no solo para que el consumo sea mínimo, sino también por una cuestión medioambiental», argumenta. Tras dos años con el kit básico y en vista de los buenos resultados, Fernando decidió ampliar su instalación en 2020 con la colocación de algunos paneles solares más para conseguir hasta 5.000 vatios de potencia y cambiar las baterías de plomo ácido por unas litio para tener una capacidad de más de 10.000 vatios acumulados, lo que le permite tener hasta tres días de autonomía en caso de que esté nublado y los paneles solares no consigan recargar las baterías. Así, entre la inversión realizada en 2018, entre 3.000 y 4.000 euros, más la realizada hace dos años y medio, entre 4.000 y 5.000 euros, Fernando se ha gastado alrededor de 9.000 euros, una cantidad que, según sus cálculo, tendrá amortizada en 2023. Es decir, 5 años después de haber apostado por tener una vivienda aislada. De hecho, asegura que la inversión inicial que realizaron «la amortizamos en esos dos años». Sin limitaciones de potencia Este vecino de Siero reconoce que lo complicado de este sistema es «que al principio no tienes referencias de instalaciones así, por lo que no quieres hacer una inversión tan grande y haces una inversión pequeña para ver si eres autosuficiente». Con la ampliación que acometieron después, que les genera hasta 5.000 vatios, asegura que «no tenemos limitaciones de poner varios electrodomésticos a la vez», incluso, de los que consumen más energía, como pueden ser la lavadora o el lavavajillas, y teniendo en cuenta que la calefacción y el agua caliente sanitaria también dependen de la electricidad. El hándicap, como comentaba anteriormente, puede ser cuando el tiempo está nublado durante varios días. «En invierno, en momentos puntuales en los que durante varios días está nublado o hay niebla, tiramos de un generador, pero el cómputo global es que al cabo de un invierno lo usamos entre 20 y 30 horas, lo que me puede suponer un gasto de 50 euros en combustible», dice Fernando García, que precisa que con una hora de generador dispone de 3.000 vatios, el consumo de un día, y le supone un coste de 2 euros. «Me compensa más tirar de generador que ampliar las baterías. Cada una tiene un coste de unos 1.000 euros y, al final, tienen una vida útil de equis años, con lo cual, no las amortizaría», refiere el mismo, que tiene todos los cálculos realizados para que rentabilizar la inversión en el menor tiempo posible. Con su experiencia, para quienes se animen a tener una casa autosuficiente, la recomendación que da es que no apuesten por instalaciones excesivamente modernas que les supongan una inversión mucho más elevada. Según dice, hasta el momento ha ido a instalaciones de gama media que le han resultado muy bien. «Con una instalación de gama alta, no me salía la cuenta, porque hay que calcular a cuánto te sale cada vatio, y la diferencia puede ser de un 30% más de una instalación a otra», indica Fernando. En su caso, también estima que se ahorró en torno a un 15% en mano de obra al realizar él la instalación completa. Cierto es, comenta, que si a unos instaladores profesionales les lleva un día realizarla entre dos personas, a él le llevó tres días hacerla «porque lo que más tiempo lleva es la colocación de los paneles solares. Es la parte más aparatosa. Después hacer la conexión y configurar las baterías y el inversor, es cuestión de horas, de media jornada para una persona sola porque solo hay que seguir los pasos de los vídeos explicativos». Autosuficiente, mejor que autoconsumo Fernando García traslada también que por su experiencia se decanta más por tener una vivienda aislada y desconectada de la red eléctrica aunque en muchas épocas del año «podría verter un montón de kilovatios al día a la red y dar energía a dos o tres viviendas». «Es mejor el autoconsumo que nada, pero en esa situación hay otros entes que salen más beneficiados que el usuario: la distribuidora eléctrica y las empresas que se dedican a ese tipo de instalaciones», y es que añade que al no estar conectado a la red eléctrica «tienes menos requisitos que cuando lo estás. Ellos, al final, tienen que tener el control», concluye.

Lleva razón, pero no cuenta la ayuda complemantaria del Pacto Ibérico...

El ministro francés de Economía pone al Gobierno español como un mal ejemplo en el control del precio de la luz CARLOS SEGOVIA - Ayer a las 19:00 68 comentarios | 203 Compartir El poderoso ministro de Economía de Francia, Bruno Le Maire, pone al Gobierno español como un mal ejemplo en la Unión Europea en el control del precio de la luz para evitar sufrimiento a los hogares. En declaraciones difundidas este sábado por su Ministerio, Le Maire llama a la prensa francesa a "mirar lo que pasa en España o en Reino Unido con las facturas de la electricidad", porque, según su estimación, ha subido "más del 60% en el último año", mientras que en Francia lo han hecho en un 4%. El ministro, uno de los más veteranos actualmente en el Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin), reivindica así que sus medidas de poner un tope directo a las facturas de los hogares "son las buenas decisiones" en contraste con las españolas o, ya fuera de la UE, del Ejecutivo británico de Boris Johnson. Le Maire también ha subrayado que la inflación francesa es más baja que en el resto de las grandes economías europeas. Actualmente, la mitad que la española. El ministro francés de Economía Bruno Le Maire. El ministro francés de Economía Bruno Le Maire. © LUDOVIC MARIN/AFP Sus declaraciones y datos contrastan con la retórica de su homóloga española, Nadia Calviño, de que el Gobierno español está protegiendo a los ciudadanos de la inflación con medidas eficaces. "Miren lo que pasa en España, en el Reino Unido, con un aumento de facturas de la electricidad del 60 %, 70 %, 80 % y nosotros, el 4 %. No digo que esa subida sea escasa, pero insisto en que vean cómo el presidente (Emmanuel Macron) y su gobierno han amortiguado el choque", dijo Le Maire a los periodistas desde Metz. Aunque el precio en el mercado mayorista francés es actualmente muy superior al español, el impacto en las facturas de los ciudadanos y pequeñas empresas es muy inferior por el tope impuesto por el Gobierno de Macron hace más de un año. El Gobierno español ha optado por no poner coto a las facturas, sino hacerlo de manera indirecta bajando impuestos o, más recientemente, con el llamado tope ibérico en el precio del gas en el mercado mayorista. Le Maire ha dejado claro que el actual tope, que consume ingentes recursos públicos, no será mantenido a partir de 2023, pero se ha comprometido a que las facturas no subirán bruscamente entonces. "No lo hemos escondido, en enero de 2023 habrá aumentos del precio del gas y de la electricidad, pero serán atenuados, como lo hemos hecho desde hace 14 meses. No queremos que la inflación se traduzca en brutalidad económica contra nuestros compatriotas", afirmó. El coste hasta ahora del límite en las facturas al 4% ha supuesto 20.000 millones de euros para las arcas francesas. Francia se está beneficiando a fondo del llamado tope ibérico, con un incremento de las importaciones de la energía subvencionada española. Suscríbete aquí para seguir informado